La diferencia entre racanear o gastarte un poco más está en saber o no lo que fichas. Tavares no ha sido una ganga, 1 millón cobra esta temporada y 1.5 la que viene, frente a los 600k firmados a Kuzmic. Pero era una apuesta segura, más madridista que Santiago Bernabéu, con varios años de experiencia en un equipo noble ACB y del gusto del coach, es decir, pívot que no requiere sistemas 1×1 en ataque. Y su impacto está siendo inmediato, con apenas un par de entrenamientos ya se deja notar su presencia en el muy maltrecho juego interior blanco, descargando además de minutos y responsabilidad a Felipe, que estaba empezando a acusar los rigores de calendario.
En sus tres primeros partidos con el equipo, dos victorias, Tavares promedia 9 puntos y 10 capturas para valoración 14,4, el valladar de rebote e intimidación que pedía a gritos la plantilla desde que Othello se borrase el curso pasado. Lo mismo para lo que se fichó a Kuzmic pero no le dio tiempo a ejercer. Más inteligente en pista y experimentado el serbio, pero de mucho menor impacto. Tavares tiene los brazos más largos y llega mucho más alto, por los 8 centímetros más que mide pero también porque está mejor proporcionado, no tiene el cuello de jirafa del serbio, dicho sea con todo el cariño.
Los pívots de más de 7 pies raramente son bonitos de ver jugar, y Tavares no es una excepción. Sus movimientos carecen de toda elegancia, algo heterodoxo, defectos habituales de quien empezó tarde a jugar al basket, pero no os dejéis engañar, es tremendamente efectivo. Vino para desviar tiros, cerrar el rebote y reventar cada balón que reciba cerca del aro, y vive dios que lo está haciendo. Su superioridad física en Europa es insultante, una especie de DeAndre Jordan de la ACB.
La lógica dice que será pívot reserva cuando regrese Ayón, faltaría más, pero el quite que puede hacer estos meses si confirma su progresión vale ya un potosí, un salvavidas en plena plaga de lesiones, y el futuro es esperanzador, con 25 años y pasaporte nacional. Un fichaje estratégico a medio plazo para la sección, que entre tanto infortunio de lesión ha tenido algo de suerte de encontrarse un jugador así en mercado comenzado el curso. Sólo por comparar, Claver y Oriola también fueron contrataciones estratégicas del Barca, cupos nacionales, solventes jugadores de equipo, cemento de vestuario y con bastantes años de basket aún por delante. Pero, claro, sólo el tránsfer de sus fichajes se fue a 3 millones, mientras que Tavares costó 45.000 dólares…
El castillo de naipes iba aguantando según se lesionaban efectivos, se sacaban partidos adelante con la plantilla en cuadro, «la conjura» y «la testiculina», pero ha sido romperse Ayón y el castillo se ha venido abajo con estrépito. El mexicano tapaba muchas miserias y compensaba desequilibrios en ambas zonas, por ejemplo, el balón ya no circula casi en ataque, abusando el equipo del recurso fácil de los triples. Cuatro derrotas en cinco partidos (3 seguidas en Euroliga) y la visita mañana de Unicaja cobra de repente una importancia vital para no descolgarse del vagón de cabeza.
Era de esperar y está pasando. Tras varias semanas de realismo mágico, de balance impoluto con la plantilla en cuadro, al Madrid se le ha apagado la estrella y le empiezan al fin a pesar las bajas, tres derrotas en cuatro partidos (Jimki, Tel Aviv y FCB), 2 de 2 sin Ayón y, ojo, esta semana 3 compromisos en 5 días. Habría que asumir que ésta, los pinchazos más o menos frecuentes, será la realidad del equipo hasta febrero-marzo, cuando se reincorporen Ayón y Llull.
Comentábamos en pretemporada, una vez cerrado el plantel, que el juego interior blanco iba algo corto de efectivos, que ojalá se repitiese otro año sin lesiones de los centers, sino podría verse el Madrid en apuros
Su rostro desencajado, carne incluso de memes, fue la foto que resumió la temporada pasada del Barca, la peor de la historia de la sección. Se le señaló como máximo responsable, pero quizá fuese más culpa de Rice, cierrabares, y Rodrigo, que dilapidó en una plantilla a todas luces desequilibrada la fortuna que se le negó a Pascual los años previos. Sería de necios dudar de la categoría de un entrenador que hizo campeón a Olympiakos y metió a un Krasnodar en la F4. Y como el gran técnico que es se reivindica en el Palacio con una victoria de ley que rompe la imbatibilidad blanca, 10-0 entre ACB y Euroliga. Bartzokas ha hecho de Jimki un hueso (balance 4-1), con un plantel muy físico (y falta Honeycutt), repleto de recién llegados pero que ya conocen y asumen su papel, con sólo un nombre (Shved) pero mucho hombre. Me quedo con dos, Jenkins y Markovic, con la mili hecha, perros de presa cuya estadística no hace honor a su importancia.
Hoy no voy a hablaros de Doncic, hay que controlarse, que podemos acabar la temporada como un disco rayado. Es de ley dedicar unas líneas a Campazzo, el mejor en Burgos (val 24) y destacado en Kaunas (val 17), uno de los movimientos más importantes del verano en la ACB, pero que pasó desapercibido, por esperado y por no ser un fichaje al uso, sino el retorno tras una cesión. Facu ha estado entre los mejores bases de la liga los dos últimos años, pero algunos en la parroquia blanca, que imaginamos vieron poco al Murcia, todavía le hacen de menos, incapaces de modular el discurso a la evolución de las circunstancias, como si Facu fuese el mismo que se marchó, el pollo sin cabeza de papel testimonial el curso del triplete.
Debe estar conectado para enviar un comentario.