Just business?

No me gustan las contradicciones ni las justificaciones de Ricky Rubio. Entiendo que elija Barcelona por el proyecto deportivo. Pero no por aquello que venden sus periodistas-amiguete de las croquetas de mamá y las visitas a la abuelita. En lo personal, se queda en Barna para seguir con sus amiguetes chupasangre del instituto, para fardar de casa nueva. Sí, en la que mandó escribir su nombre bien grande en el fondo de la piscina. Si eres maduro para jugar entre mayores y cobrar como ellos, debes entender que la grandeza exige hacer las maletas.

¿Cuántos alumnos españoles cambian anualmente de ciudad para estudiar en la universidad? Miles. Ellos tienen los mismos 18 años que Ricky. Podrían quedarse de mecánicos en su pueblo, ganar dinero y conservar los amigotes del barrio. Pero hacen las maletas para porbar suerte, para progresar.

Da igual si en Minnesota ‘hace un biruji que pela’. Si Unicaja no será portada de diarios nacionales o si el griego no es lo tuyo (Olympiakos). Y da igual si en un recreo juraste a tus amigos independentistas el odio eterno al centralismo madridista.

Y hablando del club blanco… Que Rubio no se lleve a engaño. El Barcelona, a diferencia del Madrid, no pone el culo en pompa cuando un jugador siente la llamada de América (casos Raúl López o Gelabale). No, el Barcelona le hará sudar dólares para recuperar lo invertido. Sin paternalismos ni responsabilidad de Estado. Hey boy, it’s not personal, just business. Que se lo pregunten a Navarro o a Gasol.

No me gusta la salida de Hervelle por la puerta de atrás. El belga ha sido, junto a Felipe, el corazón del Madrid en los últimos años. Se va porque llega Garbajosa, más viejo y mucho más caro. Pero es español. Ay, los cupos…
________________

Me gustan los nuevos Raptors. Un quinteto con 4 europeos más explosivo que una traca en Fallas. Calderón, Belinelli, Turkoglu, Bosh y Bargnani. Los partidos de los viernes de madrugada y los domingos por la tarde volverán a merecer la pena.

Me gusta Lamar Odom. Que sacrifique dinero por la gloria, aún sabiendo que volverá a partir desde el banquillo. Sí señor, todo un Laker.

Me gusta la honradez de Bargnani tras firmar un contrato de 50 millones de dólares. «No se qué hacer con tanto dinero. No soy alguien que se compra ocho Rolls Royces, no tengo necesidades tan materialistas. Estoy feliz por mi familia y la seguridad que obtiene de ello. Sobre todo, en este momento de crisis me considero una persona muy afortunada». En la NBA los que abundan son los tipo Sprewell, que declinan renovaciones de 21 millones porque no les llega para alimentar a la familia.

Calabazas

Hay algo peor que la mediocridad, la altanería. El nuevo Madrid se construye con el mismo tufo chapuza de la era Antonio Martín, pero con aires pretenciosos. Sobran promesas y faltan millones.

Los Siskauskas, Anthony Parker o Holden que sonaron de entrada se convirtieron en calabaza al dar las 12, cuando Florentino se quitó la careta y reveló la realidad presupuestaria que le espera a la sección. Déjà vu.

La alternativa barata
Los conceptos «aspirar a todo», «proyecto ganador» y «recuperar la ilusión» se dan de bruces con Lavrinovic, Kaukenas, Hansen y Velickovic. Cuatro incorporaciones improvisadas, de segunda fila, caras B en la hoja de ruta de Maceiras.

– Digamos que Hansen es la alternativa barata a Siskauskas.
– Que Kaukenas es el sucedáneo de Holden.
– Que Lavrinovic lo es de Bourousis y Nesterovic.
– Y que se tanteó a Garbajosa y a Smodis pero el dinero sólo llegó para Velickovic.

Florentino prometió un Ferrari para la plantilla del Madrid y lo que resulta es un Ibiza tuneado.

La chapuza
Cuando alegremente se dejó ir a Mumbrú y a Raúl López porque «no daban el perfil» que buscaba Messina, ¿es posible que nadie en la dirección deportiva cayese en el asunto de los cupos?

El Madrid se quedaba con el culo al aire: sólo dos españoles en nómina (Felipe y Llull) cuando la legislación exige cinco. Cabría sumar la vaga promesa de nacionalización de Oleson que, por otra parte, lleva todo el verano más allá que acá. Su pecado es el mismo que el de Mumbrú y Raúl, «no da el perfil que pide Messina», un entrenador que sólo le conoce de oídas.

DE MAL…
Tras convencer a Prigioni (pasaporte español) y pasar medio verano negociando con el TAU, Valdano se entera por la prensa de la posiblidad de fichar a Ricky. Ruido de flashes, cambia el objetivo y se deja a Prigioni con la palabra en la boca. En la carrera por Ricky, el Barça se adelanta en la recta final. El Madrid tiene el dinero, pero Chichi ofrece un proyecto y a la familia cerca. Calabazas.
.
La pataleta y la necesidad de los cupos llevan al Madrid a fijarse en Víctor Sada. ¿Remake salchichero del ‘Caso Figo’? Aclaremos que la incorporación de Ricky Rubio no compensaría por sí sola la mediocridad del resto de la plantilla blanca. Pero es un parche. Víctor Sada sería alcohol en la herida.
.
…EN PEOR
Algo parecido, menos mediático pero más vergonzante, sucede con el puesto de alero. Salió Mumbrú porque llegaba Siskauskas. Calabazas. Tras fichar a 4 extranjeros en otros puestos, Maceiras se acordó del cupo: hay que hacerse con un alero español. Carlos Suárez es el elegido. Como todos saben al Madrid desesperado por fichas nacionales, le timan. Que el Estudiantes rechace 1,4 millones + Pablo Aguilar a cambio de Suárez es una humillación merecida.

Dada la esperpéntica negociación con el vecino, el Madrid busca alternativa de alero nacional. La lógica apuntaría a nombres como Víctor Claver o Saúl Blanco. Sin embargo, el plan C consiste nada menos que en Rodrigo de la Fuente, ex capitán del Barça, de 33 años, los dos últimos de turismo por Italia. De nuevo, la alternativa barata.

¿Y si el Madrid hubiese esperado a tener atados a unos dignos sustitutos antes de dar puerta a Mumbrú y Raúl? ¿No estaría en una situación de negociación menos débil?

Peor aún. ¿Son acaso De la Fuente y Sada mejores que Mumbrú y Raúl? No, pero dan el «perfil Messina».

Cadena de errores, cuestión de prioridades

… Y entonces recuerdo la machacona frase de cabecera: «la NBA es mi sueño«. Pues aquí la tienes, Ricky. La NBA es baloncesto, bajo los focos de Nueva York o en el olvidado invierno de Mineápolis. Sólo baloncesto. Los «mercados grandes», las portadas y los contratos de imagen son otra cosa: dinero.

Empecemos por el final. Los repetidos errores de Ricky Rubio, sus representantes y entorno en los últimos seis meses han conducido al jugador a un camino sin salida. Tiene tres alternativas, pero ninguna es plato de gusto. Las presentamos en orden de probabilidad.

1) Jugar en el Joventut al menos una temporada más. Su club de toda la vida, sí, pero con el que tiene un pleito en trámite. Cobraría 100.000 euros anuales: 15 veces menos que el sueldo que le espera en la NBA y unas 30 veces menos de lo que cobraría en un equipo puntero europeo. Pero quizá lo peor sería verle diariamente la cara a Villacampa por los pasillos del Olímpico de Badalona. Hay heridas que no cicatrizan sólo por conveniencia. Constan en acta las palabras del propio Villacampa hace 10 días: «Si no retira la demanda no jugará en el Joventut«. El presidente ya ha demostrado que es hombre de palabra.

2) Real Madrid. Que Florentino se acuerde del baloncesto y desenfunde el talonario. Una inversión galáctica a fondo perdido. Parada y fonda previa a la NBA. Tampoco es que el destino de la capital sea plato de gusto para Ricky, obviamente antimadridista («no estoy en la onda«). Aunque, poderoso caballero es don dinero…

3) Endeudarse hasta las entrañas (¿quizá un crédito bancario?), pagar su cláusula al Joventut y marcharse a la NBA a jugar Dios sabe dónde. Pues los Timberwolves mercadean con sus derechos como el que blande un cheque al portador.

¿Cómo se ha llegado a esto?

9 de enero. El error que todo lo condiciona. Ricky, que acababa de reaparecer tras una larga lesión, firma una renovación con el Joventut que amplía su contrato hasta 2011 y aumenta su cláusula de rescisión hasta los 4,75 millones. No fue un adolescente coaccionado o engañado, como algunos medios afines tratan de justificar. Acudió acompañado por dos abogados, por su representante y por sus padres. Todos leyeron el texto y asintieron. El jugador y su entorno estaban convencidos entonces de la conveniencia de continuar formándose en Badalona antes de emigrar a la NBA.

Abril. El Joventut cae eliminado en la Euroliga a las primeras de cambio y marcha 5º clasificado en la ACB. Ricky y su entorno cambian dramáticamente de opinión y hacen pública su intención de que el jugador recale en la NBA ya desde la próxima temporada. Olvidando lo dicho y (sobre todo) firmado 3 meses atrás.

– En un clamoroso error de tiempos, el representante de Ricky acuerda ampliar el contrato de patrocinio de su representado con Nike. Lo hace antes del draft y del salto a la NBA, cuando su valor comercial necesariamente se multiplicaría. El chico se compra un chalet de lujo y manda escribir su nombre en el fondo de la piscina. Detalle menor, pero que dibuja la gestión de la fama en un chaval de 18 años.

7 de junio. Aconsejado por su representante, Germán González, Ricky presenta una denuncia contra el Joventut, alegando el desfase entre salario y cláusula. Esperan que sea una medida de presión para que el club acceda a negociar una rebaja. El efecto resulta el contrario. El Joventut, endeudado hasta las orejas, no está para rebajas. Villacampa sube el envite y responde presentando en Hacienda el contrato del jugador como aval a las deudas del club. La cláusula pasa a ser innegociable, pues ya no pertenece al Joventut sino al Fisco.

15 de junio. Dan Fegan, agente de Ricky en EEUU, decide a última hora que su representado no participe en unos entrenamientos privados previos al Draft junto a otros jóvenes punteros. Un ritual muy apreciado por las franquicias. Esa comodidad le costó probablemente a Ricky la elección por Sacramento con el nº 4, un destino apetecido.

26 de Junio. Ricky es elegido por Minnesota en el nº5 del Draft. Mal puesto, mal destino. Se le tuerce el gesto (ver foto). La misma noche del Draft, el jugador afirma que es probable que continúe en Europa. No acude a la presentación de los otros dos rookies de la franquicia. Se desentiende por completo de Minnesota, por donde no ha aparecido ni piensa hacerlo. Se cierra así la puerta de la franquicia que posee sus derechos y apuesta toda su suerte en la NBA a un traspaso.

El discurso cambia. «Si no juego nunca en la NBA no sería una decepción«. ¿Qué fue del sueño?

Compuesto y sin novia

Digamos que salgo desde hace varios años con una chica resultona. Discreta y familiar, del barrio de toda la vida. Uno siempre aspira a más, pero bueno… A esas regresa un viejo amigo de la universidad tras una temporada en el extranjero. Llega con renovado propósito de enmienda, aunque con su verborrea estupenda y porte aristocrático de siempre.

Se jacta de acudir escoltado por tremendas jacas. «Además, una lleva ya hasta tu nombre escrito en la frente», me asegura. Tremendo pivón, sí señor. Mi novia me parece ahora poca cosa, así que doy carpetazo. Cotas más altas me aguardan. Craso error. Nada resulta como esperaba. Las palabras se las vuelve a llevar el viento. Mi ‘amigo’ ya no contesta al móvil. Está ocupado montándose un trío, incluyendo en el festín a aquella que llevaba «mi nombre en la frente». Dejando a un servidor compuesto y sin novia.
Digamos que mi amigo es Florentino y que yo soy la sección de baloncesto del Madrid. Que el trío que se monta son los 215 millones gastados en fútbol (y subiendo). Que mi ‘compuesto y sin novia’ es el raquítico medio millón invertido en baloncesto (la cláusula de Velickovic). Y que mi antigua novia resultona son Raúl López, Mumbrú y Massey. A los que echaré de menos como en su día a Charles Smith y a Tunceri. Y tenía razón Manrique, cualquiera tiempo pasado fue mejor.

Termómetro NBA

> CALIENTE

Detroit. Con lo que se ahorra de Iverson, Dumars ha armado una plantilla competitiva. Charlie Villanueva y Ben Gordon. Adiós al catenaccio Motown. Merecerá la pena trasnochar por ver a estos Pistons.

San Antonio. Llega Richard Jefferson, que pertenece a esa rara avis de jugadores que antepone el bien colectivo a la rentabilidad financiera. De los que hacen a un equipo mejor. Con un cuatro decente (no Bonner) serían favoritos al anillo. ¿Odom?

Memphis. Como le veían muy solo, los Grizzlies han buscado compañía para Marc en la pintura. Por partida doble y de quilates. Zack Randolph y Haseem Thabeet (nº 2 del draft). Menos minutos y menos balones (aún) para Gasol. Pero más victorias.

Atlanta. Mantiene el bloque y añade a Jamal Crawford (ex-Knicks), que paliará la carencia de tiro exterior. Otro paso hacia la final de conferencia.

> TEMPLADO
Cleveland. La incomoda sensación de que la temporada entera será un examen para convencer a Lebron. Llega Shaq, con 37 años y la ilusión de un debutante. Me cae bien. Pero admitamos que una buena versión de este O’neal viene de hacer peores a los Suns. Su incompatibilidad con Illgauskas es manifiesta. Una incorporación más mediática que necesaria.
Houston. ¿Es verdad lo de Yao? ¿Podría perderse toda la temporada? Sin su presencia, el techo de los Rockets volvería a la primera ronda. McGrady será este curso el mejor pagado de toda la NBA (23 m $). Y Artest está por renovar…

> FRÍO
Lakers. Son campeones, sí. Tienen a Pau y a Kobe, sí. Pero ya. Lamar Odom y Trevor Ariza, pilares del anillo, están con pie y medio fuera. La apuesta Bynum ha dejado a la franquicia en calzonzillos, sin margen para pagarles lo que se merecen. Y como la vida son dos días, y más en crisis, pues fue bonito mientras duró.

Milwaukee. Han regalado a dos de sus tres pilares (Richard Jefferson y Charlie Villanueva) a cambio de morralla. De tierra de nadie a vagón de cola.

El Madrid de Ringo Starr

La frase. «Que Brad Oleson puede jugar en el Madrid es tan cierto como que Ringo Starr fue batería de los Beatles». Leído en solobasket.com a propósito de si Oleson es del agrado de Ettore Messina.
La historia. El nuevo fichaje del Madrid, el lituano Darius Lavrinovic, pasó por la cárcel junto a su hermano gemelo Kristof (Montepaschi Sienna) entre 2000 y 2002. Acusados de violación. Su buen comportamiento les permitió reducir la condena de 5 a 3 años. Como reconoce el propio jugador, su hipermusculado físico es herencia de su estancia entre rejas. Cuando ya era demasiado tarde, la chica cambió su testimonio y reconoció que las relaciones fueron consentidas. Tanto, que se acabó casando con Darius…
¿Ilusión?
El 15 de junio, el nuevo director deportivo del Madrid, Antonio Maceiras, declaró: «No se puede dejar pasar tiempo, es urgente estar atentos al mercado de jugadores». Y, efectivamente, se actuó con celeridad, fichando a los poco ilusionantes Velickovic y Tronco-vrinovic. Claro, que con más celeridad actuó el Barcelona, que apuntaló su ya de por sí potente plantilla con los notables N’Dong y Mickeal.

En la misma entrevista, Maceiras declaró: «Ilusión es la palabra que debe presidir todas nuestras actuaciones«. ¿Ilusión? Con la mitad de lo que ha costado Albiol al fútbol, Ricky Rubio jugaría un par de temporadas en Madrid (escala previa a la NBA).
Una de dos. O Maceiras es un incompetente con chapa. O Florentino no está soltando al baloncesto la guita prometida. Mucho ruido y pocas nueces.
Con Raúl López y Llull en la plantilla, la incorporación de Ricky Rubio sería más mediática que necesaria. Muy del gusto de Floren, eso sí. Necesario, en cambio, sería un jugador interior que marcase diferencias. Ni Hervelle, ni Lavrinovic, ni VD Spiegel, ni Velickovic hacen al poste la O con un canuto. Y con Felipe como única referencia anotadora interior (no olvidemos, dos metros pelados) estamos como estábamos. Un alero (3) tampoco sobraría.
Scouting NBA
Pese a su pasado en los SA Spurs, en la agenda de Maceiras solo hay nombres FIBA. Le propongo una lista de 10 agentes libres NBA cuyo caché estaría al alcance del Madrid. Digamos, no más de lo que cobraba Papadopoulos. Jugadores que por edad, falta de altura o trayectoria están poco cotizados en el baloncesto estadounidense, pero que por cualidades podrían rendir a gran nivel en Europa.
Además, no hay que olvidar que la crisis ha llegado también a la NBA. Las franquicias temen firmar contratos largos o jugosos ante la perspectiva del nuevo convenio colectivo a la baja que se aprobará el año próximo. Amparado en el aún favorable cambio euro-dolar, el Madrid debería pescar en esas aguas revueltas.

Linas Kleiza. Denver sólo le ofrece un año por 2,5 millones de dólares.
Walter Herrmann. Viene de cobrar 2 millones de $ el pasado curso, su renovación dista de ser una prioridad en Detroit.
Sean May. Antigua estrella universitaria, no ha cuajado en la NBA. Los Bobcats no llorarán su ausencia. 2,06, gran talento al poste.
Glenn Davis. Viene de cobrar 700.000 dólares el pasado curso. 2,05, 130 kilos y una gran muñeca. Los Celtics sólo le pueden ofrecer entre 3 y 4 millones de $ anuales.
Mikki Moore. En la NBA les gustan los pívots altos y cachas. Moore es alto, pero un tirillas. Ese sambenito le ha lastrado su carrera. En Madrid no hacemos distinción por peso.
Brandon Bass. Lo contrario que Moore, un portero de discoteca en potencia. Sin embargo, posee un sólido repertorio ofensivo al poste. El año pasado cobró sólo 800.000 dólares. Dallas intentará retenerlo, pero no le ofrcerá demasiado dinero por ser ‘bajo’ (2,03 m.). Tampoco hacemos distinción por altura.
Darius Miles. Demostró en Memphis estar recuperado para la práctica del baloncesto, pero los General Manager de la NBA son conservadores y no se fían de su pasado. Su caché es bajo para su talento.
Drew Gooden. Cuatro veterano que no ha cuajado en San Antonio. Su caché se ha desmoronado en los dos últimos años. Menos de millón y medio de $ en la 2008/09.
Rasho Nesterovic. Está de vuelta, pero tiene clase y altura. Antes regresar a Europa que chupar banquillo en Indiana.
Matt Barnes. Alero alto, buen defensor y tirador. Sólo cobró 1,8 millones el pasado curso.