Verano ACB (capítulo I)

NOMBRES DE OTRO TIEMPO

Con Messina y Maceiras, el Madrid comienza por los cimientos, esta vez sí, la construcción de un proyecto de baloncesto que se pretende ambicioso. Ahora bien, ni los entrenadores ni los ejecutivos ganan partidos. Se necesitan jugadores que marquen diferencias. Y, Floren, esos son caros.
Por ahora suenan nombres del tipo Kaukenas, Velickovic, Suárez, Holden… ¿?
Kaukenas es un pollo sin cabeza.
– A Velickovic (Partizan) le queda todo por demostrar.
Suárez es tan prometedor como ciclotímico.
– Y Holden, una estrella… de 33 años.
Nombres para un Pamesa o un Iurbentia, no para un proyecto ‘galáctico’. Tampoco nos olvidamos del supuestamente fichado, aunque nunca confirmado, Brad Oleson. Un buen fichaje… para el Madrid de Antonio Martín.
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AGUR BASKONIA

Asistimos a la desmantelación del TAU de las dos últimas temporadas. Una bloque que ganó una ACB y una Copa.
Rakocevic ya es jugador del Efes Pilsen.
Mickeal vuela a Barcelona.
Prigioni ha pedido públicamente su libertad.
Teletovic, pretendido por la NBA, se arrepiente ahora de la renovación por cinco año que firmó hace unos meses.
– Y, en este contexto, el sentido común dice que Splitter marchará por fin a San Antonio para ser el ‘cinco’ titular de los Spurs, que desde hace un año le esperán como agua de mayo.
¿Motivos de la diáspora?
– Vaso medio lleno: el final lógico de un ciclo exitoso.
– Vaso medio vacío: Nadie aguanta a Ivanovic, salvo Vidal. El técnico balcánico es un ganador, sí, pero también un generador de malos rollos allá por donde pisa. Su receta de rotaciones cortas y modos militares tiene contraindicaciones. Las comparaciones son odiosas. Con la misma plantilla, el ninguneado Spahija ganó la ACB, pisó la Final Four y la concordia reinaba en el vestuario.
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DE RECONOCIMIENTO
Le auguro y le deseo un buen destino a Joan Plaza en Sevilla. En los últimos años, los resultados del Cajasol han rayado muy por debajo del nivel de la plantilla y la inversión.
Del título del Barcelona, me alegro especialmente por Xavi Pascual. Como Plaza, un entrenador nacional de perfil bajo, del que pocos se acuerdan en las victorias pero casi todos en las derrotas.
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BASILE MVP
Hablando de reconocimientos, a la ACB se le vieron los colores y el populismo en la designación de Navarro como MVP de la final. Gianluca Basile fue el hombre. Suya fue La Canasta de la final, ese triple (ya histórico) con el que el Barcelona asaltó Vitoria, condicionando el resto de la serie. Además, Basile fue el máximo anotador azulgrana (35 puntos) en los dos triunfos en el Palau.
Posdata: es difícil mantener el interés en el baloncesto FIBA cuando dos equipos (en este caso, Barça y TAU) se enfrentan 13 veces en una sola temporada (6 en ACB, 5 en Euroliga, 1 en Copa y 1 en Supercopa).

Estar a la altura

Le señalaron una técnica por protestar a los 31 segundos de su último partido. Tres años dirigiendo a todo un Madrid no le han servido para granjearse el respeto arbitral. Plaza escribe libros en su tiempo libre. Plaza es educado, respetuoso y su apellido no acaba en -ic. 
A diez metros del técnico blanco, Dusko Ivanovic, fiel a sus costumbres, pasó todo el encuentro protestando en la banda. Los árbitros advirtieron al entrenador del TAU en dos ocasiones pero, fieles a sus costumbres, no le señalaron técnica. 
La memoria selectiva
La cátedra adora a Ivánovic, pese a que no les facilita el trabajo (hace años que no concede entrevistas). Con él la memoria es frágil: se hace la vista gorda a su estrepitoso naufragio en el Barcelona el pasado curso (si hasta desestimó a Marc Gasol…).
Joan Plaza siempre se ha mostrado cordial y accesible con la prensa. Con la misma cátedra que le ha azuzado unánime y sistemáticamente en el último año y medio. 
Algunas de esas críticas fueron merecidas. Pero otras muchas fueron excesivas, llevadas por esa injusta vara de medir que se tiene con los entrenadores nacionales en el deporte español.

Plaza, al que le restaba otro año de contrato, se marcha tras firmar la temporada que le correspondía a este Madrid. Cuartos de final de Euroliga y semifinales ACB. Que saben a poco en esta institución, pero que hacen justicia a la materia prima disponible.
Hace poco más de un año, Ivanovic fue despedido del Barcelona. Se marchó en la mediocridad deportiva y personal. «Ahora ya no me interesa el futuro del Barcelona. No podía hacerlo mejor con la plantilla que tenía». Esa plantilla (la más cara de la competición), que él dejó en 5ª plaza ACB y sentenciada en Europa, se clasificó unos pocos meses después para la Euroliga dirigida por un españolito sin casta ni pasta.
A primera hora de la mañana siguiente a su eliminación, Plaza firmaba ejemplares en la Feria del Libro. Atendió a la prensa tan cordialmente como en los tres años previos y defendió a sus jugadores una vez más. Pese a quien pese, Joan Plaza sí ha sido un entrenador a la altura del Madrid.

En la hora de la derrota

La eliminación fue dolorosa: de paliza ante su público en un 7º partido. Habían competido con orgullo, hasta con violencia. Pero cuando les llegó la hora de la derrota, la afrontaron con la nobleza y la serenidad de los campeones (que aún son).

No hubo pataletas, reproches a los árbitros ni hachazos de frustración. Felicitaron al rival y enfilaron el vestuario con la cabeza alta, ovacionados por su público. Los Celtics han dejado en el camino la mayoría de los mejores momentos de estos fantásticos playoffs NBA’09.
Yo, me, mi, conmigo
También los ha protagonizado Lebron James. Pero cuando este cayó eliminado, abandonó el pabellón a la carrera, con cara de mohíno. No dirigió la palabra a sus compañeros. Ya saben, aquello de: «Cuando gano es por mí, cuando pierdo es por ellos».

Tampoco cumplió con el trámite-ritual de felicitar al rival en el centro del campo (a pesar de contarse algún ‘amigo’ entre sus filas). Actitud que justificó a posteriori con un esclarecedor: «No tiene ningún sentido dirigirme al culpable de haber perdido y darle la mano». Un razonamiento estúpido pero aceptable, de no ser porque contradice al de sus cuatro eliminaciones previas en playoffs.

Tampoco cumplió con su obligación contractual de hablar con la prensa. La que lleva seis años promocionándolo, la que justifica sus millonarios contratos de imagen, la que edita y matiza sus declaraciones para que no parezca lo que en realidad es… Que el icono de la NBA es un prepotente y un maleducado.
El paseíllo de Sonseca

Mientras esto sucede allá en el Olimpo, en la otra orilla del océano, los playoffs ACB también dibujan personalidades.

Eduardo Hernández Sonseca se crió en la cantera del Madrid y jugó cinco temporadas en el primer equipo. En la última, 2006-07, coincidió con hasta seis componentes de la actual plantilla blanca. Ahora se siente importante como pívot titular de la Penya.
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Cuando su equipo cayó contundentemente eliminado en Vistalegre, jugadores, entrenador, ayudantes y utilleros saludaron y felicitaron deportivamente al Madrid en el centro de la pista. Todos menos Sonseca, que permaneció solitariamente sentado en la silla del banquillo, rumiando su pataleta.

Poco después, sus compañeros del DKV le reclamaron para saludar a la afición verdinegra desplazada a la capital que, mala suerte, se ubicaba en la esquina opuesta del parquet. Entonces, a Sonseca se le planteó un dilema. ¿Qué hacer? Cruzar la pista suponía (re) encontrarse con sus antiguos compañeros, que permanecían en el centro del parquet, a los que tendría que felicitar. A cambio, dio un enorme rodeo, por detrás de la mesa de anotadores, para ni verles la cara.

A diferencia de la espantada de Lebron, ni las cámaras ni las crónicas recogieron el desplante de Sonseca. Intrascendente aunque le pese.

Piotr Mickealov y el equilibrismo diplomático

Me gustaría escribir que las cosas cambian a mejor. Que el TAU invierte y confía en talento autóctono. Que cumple el convenio ACB sin regates ni favores. Pero la realidad se torna machaconamente repetitiva.

Querejeta se ha asustado. El TAU funciona, pero ya no arrolla como hace meses. Y es ahora, y no hace meses, cuando llega el momento del año en que se levantan los títulos que cuentan. Sucede que la plantilla es corta, inferior a la del Barça. Ahí está la dolorosa prueba de la Euroliga.
1) ¿Qué hacer? Manual de estilo del TAU.
Buscar un ‘país’ de la Comunidad Europea con hilarantes convenios de nacionalización con América. Antes servía Italia. Contabas la historia del visabuelo siciliano por la mañana y te daban el carnet de europeo por la tarde (casos Prigioni y Splitter). Pero la cosa se ha puesto seria con la crisis y el trámite exige diplomacia creativa. 

Para la reciente nacionalización de Pete Mickeal se ha recurrido a Bulgaria, patria querida. País en el que nunca ha residido el alero del TAU, pero del que súbitamente (y coincidiendo con el inicio de los playoffs y la lesión de Ilievski) ha recordado un familiar lejanísimo (Piotr Mickealov) de tiempos de Carlos V.
2) ?Por qué nacionalizar europeo a un americano? Para poder fichar a otro americano. Aunque ya puestos, «ponga un par». Dos en tres semanas. Justo antes de los playoffs. John Lucas III y Gerald Fitch. Así, al peso, cuarto y mitad de americano zumbón.
3) Haciendo balance.
– Extracomunitarios. El máximo legal son dos por plantilla. El TAU tiene 7 nacidos fuera de Europa. Cuatro estadounidenses (McDonald, Mickeal, Lucas, Fitch), dos argentinos (Prigioni y Eslava) y un brasileño (Splitter).
– Españoles. El mínimo según convenio son cinco por plantilla. El TAU tiene dos: San Emeterio y Vidal.
Esos dicen los números, el resto es equilibrismo diplomático.

El concepto cantera del TAU

Dice Ramón Trecet que Luis Scola es un «producto acabado de la cantera del TAU«. ¿? Cuando el Baskonia le fichó del Ferrocarril Oeste de Argentina en 1998, Scola contaba ya 18 primaveras. En cuanto el jugador pisó España, el TAU le cedió dos años al Cabitel Gijón, donde promedió 15 puntos por partido. 

En el 2000, con 20 años de edad y tras dos temporadas en la ACB, Scola pisó por fin la cancha de entrenamiento del TAU. Fue entonces, según Trecet, cuando aprendió a jugar al baloncesto.

Pero bueno, Trecet también dice que Teletovic es el mejor jugador de la ACB…

La lista negra del baloncesto blanco

SI NO QUEDA OTRA

Alex Mumbrú no se ha ganado la continuidad. Su rendimiento ha estado muy por debajo de sus enormes facultades. La actitud tampoco ha sido buena (pasota y follonero). Su situación contractual determinará su futuro (probablemente seguirá). No le faltarían novias.
Jeremiah Massey tiene un sueldo importante, alrededor del millón de euros anuales, y le restan dos años de contrato. Su rendimiento ha sido decepcionante dadas las expectativas (MVP de la pasada Euroliga), aunque finalmente honroso (9 pts. por partido). El Madrid buscará colocarle. De fracasar, su condición de comunitario (pasaporte macedonio) le permitiría quedarse como pívot de banquillo.

SE AGRADECEN LOS SERVICIOS PRESTADOS
Winston. Ha cumplido con su rol de jornalero, pero su perfil es bajo como para ocupar plaza de extracomunitario en una plantilla importante.
Van den Spiegel. Teniendo en cuenta que sutituyó al nefasto Papadopoulos, su rendimiento ha sido satisfactorio. Su volátil situación contractual (sus derechos aún pertenecen al Azovmash) determinará su no continuidad.

EXPEDIENTE X
Marko Tomas. Por motivos desconocidos (imaginamos personales), Joan Plaza apenas cuenta con él. Además, el técnico insiste en alinearle únicamente como escolta (2), a la sombra de Bullock, pese a que el jugador demostró en Fuenlabrada que puede brillar como alero (3). La continuidad o no del técnico marcará la de Marko Tomas. La de ambos sería inviable.

DESPIDO FULMINANTE:
Venson Hamilton. Sobran los motivos.

SIGUEN SEGURO
Louis Bullock. Su rendimiento deportivo justifica sobradamente la renovación. Su profesionalidad y ejemplo cohesionan el vestuario.
Felipe Reyes. Los americanos lo llaman ‘Jugador Franquicia’. En las próximas semanas será nombrado MVP de la fase regular de la ACB.
Sergio Llull. Debe ser una de las piedras angulares del proyecto futuro del Madrid. Se ha ganado una mejora de contrato que, por otra parte, serviría para cortar de raíz cualquier paja mental sobre un futuro NBA.
Raúl López. Regresó lesionado de los JJOO y ya no recuperó el nivel físico del curso pasado, y con él se resintió su baloncesto. Sin embargo, su clarividencia en ataque estático justifica por sí sola su continuidad.
Axel Hervelle. Su temporada ha sido decepcionante, tras su gran curso 08/09. Por arraigo en la casa y situación contractual (renovó el pasado verano por bastante dinero), tiene un puesto asegurado.