Ya no es sólo cuestión de sensaciones, tiempo ha que son pésimas, es que ni el talento individual nos da para sacar adelante los partidos en liga nacional, donde sumamos 4 derrotas en los últimos 5 encuentros, la peor racha en la era Laso, que bien podría precipitar su sentencia. Suponemos que esta es noche de teléfonos calientes. ¿Posibles sustitutos? A botepronto, alguno de los asistentes. Se vuelven a echar cuentas de a cuánto sale el finiquito, a Florentino sigue sin gustarle la respuesta, gastos extra y dolores de cabeza en nochevieja es lo último que espera de una sección deficitaria. Le pregunta a JCS si hay tiempo aún para enderezar el rumbo, la opción barata… silencio al otro lado de la línea.
No se trata de las carencias del entrenador y por extensión del equipo como colectivo, sobradamente glosadas, es que los jugadores no creen en el técnico, y eso tiene mal arreglo, no es el tipo de problema que puedas barrer debajo de la alfombra y seguir como si nada por ahorrar. Una desunión técnico-jugadores, conocida desde Milán y cuya última representación protagonizaron Bourousis y Ayón en Málaga, aburridos de subir a atacar y fajarse en la pintura sólo para sacar entrada de primera fila de las mandarinas de los exteriores. Lasosistema se llama la película Tampoco les deja en buen lugar a ellos, la actitud no debe fallar nunca, pero hay que buscar soluciones ahora que se está aún a tiempo y la única factible es cambiar a uno y no a 12.
Podríamos hablar de una primera parte homologable en el Carpena, del arbitraje casero, del señor equipo que es Unicaja, líder en solitario con dos partidos de ventaja. Pero yo hoy veo sólo una diferencia, el entrenadorazo que ellos sí tienen en la banca, que aúna voluntades y convierte una plantilla en una barca en la que todos reman en la misma dirección. Eso no tiene precio, y ni 100 victorias seguidas del equipo de fútbol le libran al presidente de ser responsable último de mantener a un entrenador en el que ni los protagonistas ni siquiera él mismo creen. Conste que no tengo nada contra Laso, al contrario, es buena gente, dejaría el equipo mejor que lo encontró y ha dado muy buenas tardes de baloncesto, pero el objetivo es la Novena y a coachLse le pasó en arroz en Milán. Los caminos deberían bifurcarse aquí. En manos de Florentino estamos.


