La Décima, la obra maestra de Laso

real-madrid-champ-euroleague-2017-18-belgrade-2018-eb17.jpgLa de 2015 en Madrid supo a gloria tras dos décadas de travesía por el desierto y dos finales pérdidas, pero ésta, la Décima, tiene infinitamente más mérito, una especie de confirmación, ya sin el asterisco de haber tenido que esperar a jugar como anfitrión para ganarla. Se consumó en Belgrado, ante 12.000 turcos en las gradas, a donde llegó el grupo sobreponiéndose a un inaudito reguero de contratiempos. Diría más, este título bien puede ser el mayor logro de la sección desde que tengo uso de razón, la obra maestra de Laso, una hombrada que le eleva al Olimpo del madridismo, el más grande que se ha sentado en este banquillo ya sólo tras Ferrándiz.

El reguero de contratiempos se ha convertido a la postre en la fortaleza de este Madrid que, igual que en 2015, han liderado en la F4 los secundarios, entonces Rivers, Chapu y Ayón, esta vez Thompkins, Tavares o Causeur, reservas que crecieron con la confianza de Laso y al calor de los minutos de que dispusieron por las lesiones. Imposible no acordarse también de Campazzo, aunque apenas haya podido aportar en Belgrado, pero sin cuyo concurso el Madrid sencillamente no hubiese sobrevivido.

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¿Sabor agridulce con Luka?

Con Doncic, protagonista absoluto en prensa, detecto en la parroquia una alegría contenida, un orgullo castrado por aquello de su marcha, que hasta los más incrédulos comienzan ya asumir. No, que los árboles de la impotencia ante esa salida, paso natural en su carrera, no nos impidan ver el bosque: se va con los deberes hechos, como le pedía Chapu, ganando y dominando, justo MVP de todo pese a algún bache durante el curso, leyenda del basket europeo con 19 años. Una F4 muy seria la suya, sin campanillas pero de gran madurez, claramente superior a Kurbanov en semis y referente discreto en la final, compensando el pinchazo de Llull en labores de creación desde bote. El menorquín se borró por faltas, pecó de exceso de fogosidad defensiva.

Doncic, si recordáis, no hace tanto empequeñecía en estos escenarios, enfrentado a los rivales más potentes de Europa, sobre todo aquellos de corte defensivo, de mucho contacto, como Fenerbahce, con ese magnífico perro de presa en su puesto que es Kalinic. Aún leo a alguno que, supongo por despecho, le reprocha a Luka no firmar estadísticas tipo Petrovic. Ese se ha equivocado de siglo. En el baloncesto tan físico que se juega en 2018, que requiere plantillas larguísimas en la élite, no hay lugar a estrellas tirillas de 25 tiros por partido, aquello pasó a mejor vida. No es mejor ni peor, es diferente y así hay que asumirlo. Y sí, también en que Luka tire la puerta abajo tiene mucho que ver Laso, que le dio la oportunidad en el primer equipo y ha gestionado su eclosión con templanza, sin consentir ni regalar, pese a las voces impacientes en prensa y grada.

«Este equipo es mi familia»

Matrícula de honor de Belgrado se lleva Thompkins, el madridista más valorado entre los dos partidos (38), pese a que se quedó en 15 minutos el domingo. Queda como el autor de la canasta para la hemeroteca, el palmeo con 81-78 a 18 segundos que daba la tranquilidad y certificaba el triunfo, merecido a los puntos pero que cerca estuvo de complicarse en el carrusel de tiros libres. Ya hemos versado suficientemente en los últimos meses su evolución, el mejor trabajo de Laso con un interior (su asignatura pendiente histórica), que a priori no casaba con el estilo, acostumbrado a ser primera opción ofensiva en Nizhny. Se ganó primero el aprecio del vestuario, después el respeto de Laso y ahora el reconocimiento de la grada. ¿Recordáis cuando se abrazó a Laso entre lágrimas de agradecimiento en el aeropuerto cuando el club le dio permiso sine díe para ir a USA a cuidar de su madre enferma? «Ha sido para mí un año muy duro por problemas familiares, pero este equipo es mi familia. Amo este club». Imposible no quererle. Aviso, si no le renuevan me hago del Barca.

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Uno que se reivindica en Belgrado es Causeur (ojo, 5/5 triples entre ambos partidos), tampoco es que lo necesitase, aunque ocasionalmente durante la temporada le habían brotado haters en grada propia. Destacado en semifinales, fue quizá el más redondo ante Fenerbahce, quien más claro lo tuvo casi siempre, máximo anotador con 17 y de nuevo puntal defensivo. Él se quedó en puertas del MVP, pero no se fue de vacío porque su prometida, made in Colmenar, ganó el de la grada, protagonista de los planos a la afición blanca.

Rudy cambió el ritmo del partido en el segundo cuarto, antes de que un golpe en el hombro le cortase la progresión, aunque el verdadero factor sorpresa resultó Gigante Verde, el más heterodoxo, del que se esperaba poco por su falta de experiencia en estas lides y porque le había costado todo el curso ante los grandes de la competición. Pues fue el Doctor a pasar consulta el día D, haciéndose amo y señor de la pintura en la segunda parte y de paso retratando a Vesely, contrastado azucarillo en las finales. Fenerbahce acabó notando la ausencia de Udoh y Bogdanovic, sin reemplazo posible en Europa, no importa el presupuesto. Lo imaginábamos desde el verano y lo hemos comprobado en la hora de la verdad.

Ampliaremos en próximas entregas, hoy es para celebrar y acordarse de los que no están. Me voy a la cama con alegría pero sobre todo orgullo. Sufriendo como se ha sufrido, conociendo lo que cuesta, es como mejor se saborean los triunfos.

La Décima a 40 minutos

DdgkoMJX4AAX7ZNDurante muchos tramos, hablo como aficionado, no me quiero imaginar vivirlo desde dentro, la temporada del Madrid en Euroliga ha sido un jodido potro de tortura, luchando cada jueves por la supervivencia, siempre en el alambre, conteniendo el aliento con cada mala caída, ¿quién se ha lesionado esta vez? Se abonó el equipo a la épica, a la revolución de los actores secundarios, a sacar los partidos con lo justo, a ganar sólo los imprescindibles, a la calculadora, metas volantes de una prueba de supervivencia con la esperanza de que los ‘refuerzos’ llegasen a tiempo para Belgrado, para clasificarse e incluso darse una opción de título en el último año de Doncic.

¿Y sabéis qué? Que esos meses de sufrimiento merecieron la pena, los refuerzos han llegado a tiempo, Llull como estado de ánimo, y sí, la Décima asoma en el horizonte, a sólo 40 minutos de baloncesto. Eso sí, contra el rival más duro, el que peor se nos da, el campeón vigente, Fenerbahce, que Datome y Dixon mediante tumbó a Zalguiris en semis en un bodrio previsible tanto en forma como resultado.

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El Madrid dejó atrás los días de mínimos y llega en inercia ganadora, igual que Fenerbahce hace ahora un año, también tras un infierno de lesiones. Los blancos acuden revestidos por la autoridad de 16 victorias en los últimos 17 partidos, la última la más valiosa, la semifinal, un triunfo de quilates ante todo un CSKA, campeón de la fase regular. Los rusos abrieron brecha de inicio con Higgins en vena y apabullando en el rebote (30-20, min 10), pero Laso, ya con la plantilla al completo, tiene una baraja de muchas cartas, más incluso que el CSKA, tan reverenciado por la crítica, suficientes para remontar sin apelar a la heróica.

La segunda unidad blanca dio la vuelta al marcador ya en el segundo cuarto, con Carroll al frente, tres triples descomunales, y van unos cuantos partidos clave este curso en que ha resultado determinante. Llull, entre los mejores, jugó grandes minutos en ese tramo, sus triples en transición son tanto una temeridad táctica como purito amor, aunque la novedad fue Randolph, que esta vez sí sumó, aunque sea desde un rol secundario, implicado en defensa pese a no gozar apenas de tiros, que suele ser la ecuación por la que se rige.

Banquillazo en la 2ª parte

Sin embargo, el americano ni saltó a pista en la segunda parte, no era escenario para experimentos y Laso parece haberse decidido, su ala-pívot de confianza es Thompkins, con el que se juega las castañas, con las implicaciones que esto pueda tener de cara al verano. Una elección, por otra parte, totalmente justificada, pues Trey es tácticamente más disciplinado y su temporada es intachable, lejos de la fragilidad mental de antaño. Ahora, al contrario, se crece cuando se empina la carretera: dio un step ahead durante los meses más aciagos de lesiones, contribuyendo a mantener a flote al equipo, y alcanzó un nivelazo que ha ratificado en los duelos más exigentes, en cuartos y semis de Euroliga. A CSKA le endosó 12 puntos y 6 rebotes para valoración 18, incluido ese momentazo de triple desde su chaflán en la esquina derecha con dedicatoria al banquillo rival.

Ayón, desafortunado de inicio, perdió 5 balones y marró 4 tiros libres, fue de menos a más hasta convertirse en el monstruo de las galletas en la zona en la segunda mitad. Terminó con 12 puntos y 11 rebotes, lo que se espera de un center de su categoría y rango salarial. Doncic, que tanto sufriese con la tela de araña de Xavi Pascual en cuartos, encontró pronto el ritmo ante los rusos, cómodo en el emparejamiento con Kurbanov, además con menos responsabilidad dado el regreso de Llull. Jugando la mayoría de sus minutos como alero, ayudó a equilibrar el rebote (7), supo forzar personales cuando el ataque estaba espeso y encontró caminos al aro, en resumen, brilló a un nivel suficiente para justificar el galardón de MVP que seguramente reciba este sábado.

El partido de Causeur pasará por debajo del radar de los grandes titulares, pero su contribución fue crucial, no por ese 2/2 triples, muy bienvenidos también, sino porque fue en mi opinión el mejor activo blanco en defensa, que al final es donde se ganó el duelo, en esos 26 puntos en que se dejó a los rusos entre el segundo y el tercer cuarto. Justo los dos que jugó Causeur, que secó a Higgins, lo que no consiguió Taylor, mejor en el emparejamiento con Chacho. Mérito también el de Laso, que acertó de pleno tras el descanso apostando por un quinteto cerrojo, de poco talento pero mucha brega, para ralentizar el ritmo, que es como se le bate a CSKA, como habíamos avisado.

Itoudis, con un pie fuera

Todas las casas de apuestas daban favorito a CSKA, suponemos basándose en que ganó con relativa suficiencia la fase regular, un resultado algo engañoso, pues todo le vino de cara, ni una sola lesión, a diferencia de rivales directos. Al llegar las primeras rampas no ha dado la talla, una plantilla de gran talento, faltaría más, pero con menos recursos que años previos. Clyburn, un asidero todo el curso, quedó desactivado mediante ayudas defensivas (2/12 tiros de 2, incluyendo un par de boinas recibidas).

Aunque lo más sangrante fue la desaparición en combate de los dos exmadridistas, Chacho y Othello, protagonistas de la matraca de los medios españoles en la previa, que si ‘la batalla del morbo’, que si ‘la revolución chachista’, que si llegan como una moto. Se ha demostrado que las minutadas debido a las bajas tuvieron mucho que ver en esas espectaculares estadísticas en la serie ante Jimki y, una vez regresaron De Colo y Hines, los roles volvieron a su lugar natural. Esta semifinal seguramente haya sido el último partido europeo de Itoudis al frente de CSKA, sobre todo viendo el rol testimonial de los rusos de la plantilla, que pesan mucho en el vestuario, y puedo imaginar que le harán la cama al griego. ¿Jasikevicius?

Cómo ganar a CSKA, el ‘equipo Induráin’ de la Euroliga

luka-doncic-real-madrid-eb17.jpgEl Madrid de los primeros años de Laso solía ser el equipo más anotador de Europa, jugaba a toda pastilla, pero ese honor lo ha heredado CSKA, que lleva cuatro temporadas con la media de puntos más alta de la Euroliga (89,3 este curso). No es una cuestión de presupuesto sino de automatismos ofensivos y estilo de juego (a muchas posesiones), de circulación de balón, roles aprendidos y jugadores que se conocen.

Son un martillo pilón y, a diferencia del Madrid, rara vez sufren pájaras, gracias principalmente a esos automatismos: lanzar un pase-melón a la esquina con la certeza de que allí espera Fridzon, que todos se abran de inmediato en el momento en que Clybrun recibe frontal para facilitarle el 1×1, que Othello suba a la cabecera como una gacela a ofrecerle bloqueo a Chacho cuando quedan menos de X segundos de posesión. Y así podríamos seguir un rato. Son como Induráin en los ascensos en sus buenos años, no levantaba el culo del sillín, ponía una marcha estable y que me siga quien pueda. Al terminar el puerto, se giraba y resultaba que se había quedado solo.

El Madrid puede igualar el ritmo de anotación ruso, no en vano fue el segundo equipo más anotador de la fase regular, pero es más irregular en ataque, más que de un sistema depende de rachas de inspiración individual, sea Carroll, Luka, Llull, etc. Y eso es un riesgo. Sin embargo, con la plantilla al completo tiene más registros que los rusos, especialmente con la baja de su mejor defensor exterior, Westermann. Por ejemplo, Laso puede bajar de marcha sin resentirse en ataque con un quinteto cerrojo del tipo Campazzo, Rudy, Taylor, Randolph/Trey y Tavares. El camino es el del partido de ida, que el Madrid dejó a los rusos en 69, su anotación más baja del curso, con un 35% de campo. Claro que Chacho y Othello acababan de llegar y estaban aún perdidos, sumaron valoración -1 entre ambos. Eso no se va a repetir mañana…

Nocioni en Radio Marca

Pongo sus declaraciones en bruto, porque necesitan poca introducción: «El Madrid tiene que salir a la F4 con más deseo que el año pasado, no ir a ver qué pasa sino buscarlo. Estos partidos se ganan también con personalidad, por suerte el equipo ha recuperado a dos de los mejores de Europa en eso, Llull y Facu»

«Para frenar a Chacho hay que hacerle sentir incómodo en pista, que no marque el ritmo y esté en control, y el Madrid tiene un petiso* perfecto para eso *(RAE: en los países del Cono Sur, ‘caballo de poca alzada’ = Facu). También Sergi, recuerdo cómo secó a Spanoulis en la final de 2015».

«Doncic, por supuesto que está preparado, lo hará bien en la NBA, pero con su edad esperaría un año más, me daría el gusto de irme con todo cerrado, con la Euroliga ganada, como Manu».

La «venganza» de Chacho y otros tópicos de esta F4

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Estamos en días de previas, media day y entrevistas insustanciales. Se escuchan en los corrillos mogollón de lugares comunes, algunos más fundados que otros. A saber…

– «Chacho se va a vengar». Y dale con que si la abuela fuma… Se fue voluntariamente a la NBA, pagando religiosamente su cláusula y, de regreso a Europa, hizo lo más lógico, fichar por el club que mejor proyecto y salario le ofreció. ¿Dónde está la cuenta pendiente que justifique el verbo ‘venganza’ por ninguna de las partes? Más allá de eso, es lógico esperar que Chacho firme números potentes en semifinales, no deja de ser junto a De Colo el catalizador de un equipo que juega a muchas posesiones, o sea, a valoración alta. Resulta por tanto previsible que se vaya a unos 15 puntos y 5 asistencias, lo digo por si queréis apostar en Bwin y por tener un baremo sobre el que valorar su actuación. Tan previsible como que en sus minutos en pista aumente la producción de los bases del Madrid. Baloncesto, ya sabéis, ese deporte que se juega a dos canastas… En realidad, lo que más temo de Chacho son los minutos finales, en que predominan ataques en 1×1, en los que brilla su calidad para anotar porcentajes razonables de tiros forzados tras bote.

– «Zeljko es un amuleto en las F4». Lleva toda la vida en este negocio y ha tenido que agrandar dos veces ya el garaje para guardar los trofeos, pero vamos, que el único novato al que tendrá enfrente será Jasikevicius. Tanto Laso como Itoudis saben lo que es ganar la F4 y esta será su quinta participación. Se tienen muy vistos.

– «Othello está que se sale». Su estilo casa como anillo al dedo con el sistema Itoudis y su temporada es buena, cierto, está centrado en el basket y no se le ha salido la cadena a mitad de año como en Madrid. Parece que la noche moscovita no le confunde todavía. Ahora bien, tampoco juzguemos un curso completo por los números en cuartos, en que se cascó una minutada por la ausencia por lesión del pívot titular, un tal Kyle Hines, mejor defensor de la temporada en la Euroliga y que, me vais a disculpar, me despierta bastante más respeto que Othello.

– «Con el regreso de Llull el Madrid es favorito». No nos chupemos las pollas todavía. La vuelta de Sergio es un chute de basket en el puesto de base y una inyección de moral para la tropa, pero las pachangas ACB pueden ser un termómetro engañoso. El favorito, por lógica y respeto, es el campeón vigente, Fenerbahce, que además tiene una semifinal a priori asequible. Por otra parte, los pronósticos a partido único y entre rivales que se conocen tan bien son papel mojado. Los duelos directos de la temporada entre los tres candidatos (excluyo a Zalgiris) hablan sobre todo de igualdad. Cada equipo ha ganado dos partidos y perdido dos, en casi todos los casos con marcadores apretadísimos, salvo la visita de CSKA a Goya allá por la segunda jornada.

– Fenerbahce-CSKA 79-81
– CSKA-Fenerbahce 93-95 (prórroga)
– Madrid-Fenerbahce 83-86
– Fenerbahce-Madrid 77-79
– Madrid-CSKA 82-69
– CSKA-Madrid 93-87

Toko ‘El Deseado’, por Goya sin pena ni gloria

065A6246-1024x682Hay en la parroquia cierto hartazgo con la inconsistencia de rendimiento y con el lenguaje no verbal de Randolph. Nadie duda de sus aptitudes, pero no ha enganchado dos partidos seguidos buenos de blanco en 14 meses (con Eslovenia sí). Y el nombre que se repite en los corrillos madridistas como sustituto deseado es el mismo: ¿Y si rompemos el cerdito por Shengelia? Números en mano está siendo el mejor cuatro en Europa esta temporada, claro candidato junto a Luka al MVP de la ACB.

Como punto de partida, recuerdo que el georgiano es el jugador franquicia de un rival directo, licencia A Euroliga, y le quedan dos años de contrato en vigor. Baskonia no tiene necesidad alguna de vender, así que la única forma de sacarlo de Vitoria sería con una oferta económica mareante. Aquello de «todos tenemos un precio», que es canción de Victor Manuel y máxima de Querejeta… El Madrid ya dejó claro que no asumirá el (pufo)contrato de Granger, así que hablaríamos de compensación a pelo, rompiendo la norma no escrita de que Florentino no paga transfers altos en basket. Pongamos que el club blanco ofrece los dos millones de la cláusula de salida de Doncic. Es aquí donde me surge la duda: ¿realmente Toko lo vale?

Trey le enseñó matrícula

Desde luego ayer no enamoró a los cuatro valientes que se acercaron a Goya al encuentro aplazado, por cierto, el duelo entre los dos primeros clasificados más descafeinado de la historia de la ACB, que sirvió para el lucimiento de Rudy y sellar el Madrid el primer puesto de la regular. Se jugó a una mierda de hora, las 18h en día laborable, al parecer para dar tiempo a montar en el Wizink el concierto del día siguiente. Hasta salieron Melvin Pantzar y Malmanis de titulares. Shengelia, que venía de ser MVP la anterior jornada, se quedó en valoración 5 y, sobre todo, presentó la peor estadística +/- de los 23 jugadores que pisaron el parquet: -17 Baskonia en sus minutos en pista. Thompkins se le comió literalmente con patatas, 18 puntos con 8/10 de campo. El americano está de dulce, firmó una eliminatoria muy seria ante PAO y a Estudiantes hace cinco días le hizo valoración 24.

Shengelia pasó también sin pena ni gloria por los cuartos de final de la Euroliga, la defensa del tío Zeljko es la prueba del algodón de las estrellas. Cierto que jugó algo mermado el tercer partido y que sus estadísticas son homologables, pero nunca transmitió sensación de dominio, algo que en algunos momentos sí hicieron Beaubois o Poirier. Igual que Doncic, Toko rebotea y fuerza personales, así que suma estadística fácil, lo cual no siempre es termómetro de una buena actuación, como fue el caso en cuartos.

«Es un ala-pívot a la antigua usanza», leí ayer en Twitter, una reflexión con miga. Y es que su mejor virtud es el 1×1 en ataque, tanto al poste de espaldas como fuera a dentro, echando el balón al suelo, atacando el aro con fuerza y velocidad. Virtudes muy valiosas y escasas en el mercado… pero con poco margen de lucimiento en el sistema blanco (salvo que te llames Felipe). Laso premia otras facetas en el ala-pívot, como el pick and pop, el juego sin balón (cortar por línea de fondo), ocupar las esquinas y garantizar un sólido porcentaje de tres. Aquello del ‘Cuatro moderno’. Sirva de ejemplo Trey, que jugaba mucho 1×1 en Nizhny y tuvo que adaptar su juego para asentarse en la rotación de Laso. El mismo rol ‘limitado’ que sacó a Mirotic de sus casillas y deja en Randolph esa jeta de prima donna de morros. Dado el caso, no dudo que Shengelia podría adaptarse y cumplir el rol, pero ¿no sería comprarse un Ferrari para conducirlo a 50 por hora?

Ocho lecciones de la batalla contra PAO

1524658948_503491_1524728001_noticia_fotograma– No hay huevos. Toda la temporada se ha tirado metiendo cizaña el presidente de Panathinaikos, Giannakopoulos, denunciando un complot de la Euroliga (#BertomeuEnsRoba) en forma de persecución arbitral. Llegado el momento de la verdad, pese a que los árbitros no tuvieron mayor protagonismo en la serie, hizo lo previsible: redobló la apuesta por el populismo, clamó contra el arbitraje tras el segundo y el tercer partido, amenazó con abandonar en el cuarto a la primera decisión equivocada… pero no hubo huevos. Igual que no los habrá para sacar al club de la Euroliga, a los de su clase se les va la fuerza por la boca.

– El hermanísimo istrión. Antetokoumpo fue la extensión en pista del Jesús Gil de su presi. Me da igual que se acercase al vestuario del Madrid tras el cuarto partido para felicitar por la victoria, su actitud durante toda la eliminatoria fue una vergüenza para el baloncesto, infantil, sobreactuado y provocador. No es tan bueno como para ser tan tonto. Vaya con dios.

– La madurez de Luka. Aprender no es cascarse 30 puntos en OAKA, como algunos quizá esperaban, confundidos por titulares clickbait. No, los 30 los metes cuando ya estás aprendido y a Luka aún le queda trecho, por muy catacrack que sea a sus 19. Doncic, eso sí, se lleva buena lección de la eliminatoria, sobremarcado en Atenas al no haber otro base potable en el roster. A falta de acierto y fluidez, aceptó sin rechistar apartarse del foco, asumiendo menos tiros y apoyando en aquello que no requiere de tanto acierto, como rebotes y asistencias. Era lo mejor para el equipo, otros peor amueblados no lo hubiesen aceptado.

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– Viejos rockeros nunca mueren. Felipe y Carroll, con sus 73 palos entre ambos, han sido seguramente los mejores del Madrid en la serie. Reyes cambió el partido en el decisivo segundo y Carroll se erigió en sostén ofensivo exterior ante la incomparecencia de Causeur y la versión apocopada de Doncic. Su eliminatoria viene a engrandecer su leyenda en el club, dos de los más grandes que han vestido esta camiseta.

– Laso, respect. En la campaña más aciaga de lesiones que recuerdo al Madrid de basket, marcha el equipo líder ACB por 5 victorias y se ha clasificado para la F4. Es seguramente, como dice Gustavo, la mejor temporada de Laso como entrenador. En la serie contra PAO ha mostrado gran capacidad de reacción, como cambiar la pareja interior titular tras el primer partido o entender sobre la marcha la mina que suponían los balones al poste a Felipe cuando le defendía Gabriel. Ha visto el fruto de su paciencia con secundarios, de los que ha sacado lo mejor cuando más falta hacían. Sirva de ejemplo Thompkins, que esta temporada, tras dos de más sombras que luces, ha enseñado al fin ese potencial que le suponíamos, convirtiéndose en un valioso activo del roster. Termina contrato, quiero pensar que seguirá.

– James, Calathes y 10 más. Llevado al extremo, a Panathinaikos se le acabaron viendo las costuras, una plantilla teóricamente larga pero al final limitada ofensivamente más allá de su backcourt titular. Mike James, que fichará este verano por Milán por una millonada, me ha terminado convenciendo en la serie de su categoría de burguesía continental. Exactamente lo contrario que Singleton, pese a su acelerón en el último partido. Decepcionante eliminatoria (4/10 t2 en 120 minutos en pista) y en general su temporada, después de haber sido el verano pasado el interior más cotizado del mercado europeo. Casi todos los que salieron de aquel milagroso Lokomotiv de Barztokas que llegase a la F4 han terminado siendo un poco mentirita, de Draper a Claver, de Delaney a Singleton, hasta nuestro Randolph.

– El terremoto Llull. Suponíamos que su regreso sería una inyección de moral, pero su nivel deportivo e impacto en el juego superó las mejores expectativas, un puto milagro, al alba del quinto día apareció y cambió la eliminatoria. Fue el mejor del Madrid en la estadística de +/- en ambos partidos en Goya… los primeros de su temporada. Una estadística sencillamente brutal. Su nivel tras el regreso, unido a la lesión de Nando de Colo, que seguramente llegará para Belgrado pero a saber cómo, altera sensiblemente el equilibrio de fuerzas de la semifinal. Fenerbahce es favorito al título, pero hoy CSKA parece bastante menos favorito ante el Madrid que hace un par de semanas.

– El Espíritu de Turpin. Lo dije por Twitter y lo repito por aquí ahora, gracias a los Berserkers por el recuerdo y homenaje a nuestro compañero caído Turpin en los prolegómenos del cuarto partido. La prueba de que, camino de cumplirse cinco años de su muerte, su legado sigue más vivo que nunca.