Afinado desde los primeros acordes

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Suena un poco mal decirlo, pero la lesión de Thompkins (tranquilos, no es grave) está resultando mano de santo para el Madrid, una ventana de par en par en un tramo intrascendente de curso que está aprovechando Randolph para reengancharse al equipo. Son ya cuatro partidos oficiales, dos de Supercopa y las dos primeras jornadas ACB, podemos empezar a hablar de tendencia: promedios de 12 puntos, 58% de campo y 14,5 de valoración. Y no me refiero a una versión de aprobadete, que igual mejoraría a su 2017/18, sino que empieza a asomar el Randolph de Eslovenia, involucrado en defensa y abriendo el campo en ataque (clave con Tavares) con una selección razonable. Hago hincapié en esto último por el contraste con sus tiros en escorzo porque-yo-lo-valgo que nos regaló el curso pasado (3/15 en playoffs ACB).

Estuvo Antoñito tórrido ayer en la cómoda victoria en Valencia, 14 puntos y 9 rebotes, +16 el equipo en sus minutos en pista, faceta en la que sólo hace unos meses solía estar en negativo. Repetimos que debe confirmar sensaciones cuando mermen sus minutos a la vuelta de Thompkins, pero lo enseñado hasta la fecha da para ilusionar, bien podría ser involuntariamente el mejor fichaje de este verano. No hay necesidad de edulcorar la historia, si no salió fue porque nadie se hizo cargo de su sueldo. Alguno ahora se debe estar arrepintiendo…

Destaco a Randolph por la novedad, pero en realidad para nivelazo el del equipo, que rozó por momentos la excelencia en la Fonteta, fluido en ataque y con un tercer cuarto defensivo para enmarcar (sólo 5 puntos encajados), pese a la ausencia de Taylor, que sumar a la de Ayón y a la mencionada Trey. Soy de memoria frágil, pero no recuerdo en la era Laso un comienzo de temporada a semejante nivel, tan afinada la orquesta recién empezado el concierto, a lo que imagino que ayuda un verano sin torneo FIBA (Rudy y Llull como termómetros).

Deck, como un veterano

El de Mahón, errático ante Tenerife, dio una exhibición en Valencia, incluida una ráfaga de triples que levantó el ‘ooohh’ de la grada (¡la Fonteta!) y una dirección magnífica (6 asistencias por 0 pérdidas). Campazzo parece como deslumbrado por este comienzo de curso de Llull, no es que esté jugando mal, pero sí está siendo menos protagonista de lo que llegó a ser el curso pasado y de lo que suponíamos por la pretemporada, aunque igual repartió 9 asistencias desde la banca, que se dice pronto. Su compatriota, Pichichi Deck, ha encontrado pronto su sitio. Parece que llevase una década jugando en Europa, es lo que tienen los jugadores de carácter: 10 puntitos a Valencia, el cabrón encuentra siempre algún camino al aro y carga con fe el rebote de ataque. 23 años tiene, hay alero para rato.

De los exteriores brillaron esta vez Causeur y Rudy, otro día serán Prepelic y Carroll, recién renovado este último por un año, según cuenta Calabrés. En algún momento levantará el pie del acelerador, que son ya 35 palos, pero su rendimiento justifica por ahora con creces esa ampliación, sobre todo tras un pletórico curso pasado. No olvidaremos aquel segundo partido en OAKA…

Análisis: así se ha reforzado la competencia del Madrid (ACB)

Chris Singleton Barcelona
Barcelona, un pastel sin guinda

Pareció a comienzo de verano que iba a romper el mercado, con el fichaje de dos burgueses de la Euroliga, Pangos y Singleton, este segundo a enorme sobreprecio, 3 millones brutos por un año, tras una temporada discreta en PAO (sospechoso ese 40% en tiros de 2 para un center). Con esas dos incorporaciones se debió agotar el crédito porque se ha olvidado el club del que a casi todos nos parecía el fichaje clave, el de un combo que genere desde bote, y mira que hubo varios majos en mercado: Nedovic, Delaney, Mike James, Wannamaker… Ni siquiera se llegó a pujar, y sin ese combo crack queda una plantilla profunda, con mucha clase acomodada y bastante físico, pero sin un go-to-guy, con déficit de puntos en los puestos de 2-3 y dos incógnitas en la pintura, Pustovy y Roland Smits, ambos en su primera experiencia en la élite europea.

El último en llegar, Blazic, la opción barata, ha venido a corroborar este verano menguante en cuanto a los movimientos en la Ciudad Condal. Un 2-3 voluntarioso, descarte de Baskonia hace un año y con un perfil nada complementario a los otros dos aleros del roster, Hanga y Claver. Al final, la mejora del Barca, no muy difícil tras dos años desastrosos, pasará por la continuidad del entrenador y por contar por fin con dos bases serios en el roster, cosas ambas que no sucedían desde hacía tres veranos.

Shavon Shields Baskonia

Baskonia, el año de ‘su’ F4

Jugándose la próxima F4 en Vitoria, uno esperaba que Querejeta hubiese roto el cerdito para reforzarse en verano, pero el margen de maniobra quedó lastrado por la imposibilidad de empaquetar los contratazos de Huertas y muy especialmente Jayson Granger, por encima del millón neto anual, es decir, más de 1.5M anuales brutos en fiscalidad madrileña, que son los términos que manejamos en este blog. Se pujó por Larkin, que prefirió Estambul, y al final la inversión se hizo en la pintura, dos movimientos que no cambian la configuración de la plantilla de cara al próximo curso: el fichaje de la torre Youssoufa Fall (500.000 dólares de transfer), que jugará este curso cedido en Francia, y la mega-renovación de Shengelia, pese a que no terminaba contrato hasta 2020 y al que se blinda con «uno de los salarios más altos de la historia de la Euroliga«.

Sale Timma, de gran potencial pero que no llegó a explotar, y llega Shields, un melón por abrir, aunque la marcha dolorosa, vista en perspectiva, es la de Beaubois, referente ofensivo exterior el curso pasado (2º más valorado y máximo anotador tras Shengelia), que terminaba contrato y al que no se hizo ni ademán de retener, suponemos que desde la convicción de encontrar en mercado algo mejor. No ha sido el caso y ahora Baskonia se ve a mediados de agosto con un millón de masa salarial para gastar en un puesto clave, ese de escolta anotador, pero sin nada en mercado que lo valga, con lo que seguramente acabe fichando algún descarte NBA, un segundo melón por abrir. Al final, las opciones de Baskonia, dado que Shengelia pareció tocar techo el curso pasado, pasan por la evolución de los que ya estaban, Vildoza y Poirier, 23 y 24 años respectivamente, y el plus que da la continuidad del técnico, Pedro Martínez, que el cabrón es un entrenadorazo.

Matt Thomas Valencia basket

Valencia, apuesta por el medio plazo

Tras su discreta campaña pasada, normal con esa incomprensible apuesta por Vidaorreta en el regreso a la Euroliga, Valencia parece apostar este curso por el medio plazo, con un entrenador enfocado al desarrollo de talento joven, Ponsarnau, y el fichaje de quizá los dos americanos más prometedores de la ACB, Mike Tobey y Matt Thomas, 23 y 24 años respectivamente, que sustituyen a Pleiss y Green, con un caché alto y que fueron de más a menos. Llega también el ala-pívot francés Labeyrie, que a poco que cuaje debería quitarle minutos a Doornekamp, muy decepcionante..

Fichajes aparte, la base del roster seguirá siendo la misma, Dubljevic arropado por esa valiosa columna vertebral de jugadores nacionales, los Abalde, Sergi García, Vives, Sastre, San Emeterio y Rafa Martínez. Aunque el techo lo marcará Diot, que vuelva y cómo vuelva, tras casi un año en blanco, porque con Van Rossom, Vives y Sergi García en la dirección, por mucho que pueda progresar este último, no alcanza para cotas altas. Bajo la batuta de Diot, recuerdo, se ganó la ACB en 2017 y en su ausencia pasó 2018 con más pena que gloria.

Con 7 reservas heroicos…

_3AM5229Es difícil imaginar una situación límite semejante. Con la baja de Rudy, lesionado en Santiago, y la inexplicable expulsión de Doncic en el segundo cuarto, el Madrid jugó 25 minutos sin su quinteto titular al completo, si sumamos las bajas de Ayón, Llull y Randolph. Pero este grupo tiene resilencia, y a base del coraje pero también del buen juego (25 asistencias) de 7 heoricos reservas saca adelante un encuentro clave ante un Valencia, dicho sea de paso, en horas bajísimas.

Sabéis que acostumbro a pasar por alto el arbitraje en mis crónicas, porque es un tema que me da pereza, me interesa más el juego, pero hoy la expulsión de Luka bien merece unas líneas. Para empezar, sorprende el nulo respeto arbitral del que goza el mejor jugador de Europa en su propia pista, tras dos años ya en la élite. Sobre todo porque las comparaciones son odiosas… Las dos técnicas son a cual más discutible: la primera merced a una rectificación por vídeo del criterio arbitral de una falta, algo que sencillamente no permite la norma (suspenso en el examen teórico), y la segunda por… ¿por qué? Tras revisar varias veces la secuencia no se aprecia nada punible (me refiero a la técnica, no a la falta en ataque).

No hay aspavientos, Doncic no se dirige a los colegiados, no hay insultos ni falta de respeto, su único delito es señalarle el escudo a Vives en un intercambio de trash talking de los que hay 100 por partido y son parte de la salsa del juego. A falta de explicación, la mejor que encuentro es que el árbitro que le expulsa, también esloveno (Damir Javor), le conociese y le tuviese ganas por algún motivo que se nos escapa.

Una temporada en la nevera

Fue la mayor pifia de un encuentro en realidad plagado de errores arbitrales, con los colegiados erigidos en protagonistas, pitando tras la expulsión técnicas por doquier para purgar su conciencia, empeñados en afear un duelo que el Madrid dominó básicamente de cabo a rabo, salvo los minutos de confusión posteriores a la salida de Luka. Si la Euroliga aprecia su producto, semejante estropicio bien debería costarle al trío unas semanas en la nevera.

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Y volviendo al juego, es un velada para estar orgulloso del equipo, por el derroche y el compromiso de esos siete jugadores de rotación disponibles, todos teóricos reservas, todos merecen unas líneas. Campazzo y Tavares firmaron, por la situación límite y la importancia del duelo, sus mejores actuaciones con el Madrid hasta la fecha. El primero con un despliegue defensivo formidable y asumiendo galones de creación en estático cuando faltó Luka (8 asistencias). Parece que han quedado atrás aquellas semanas de zozobra, de su talento y carácter nunca dudamos. El caboverdiano, pese a alguna falta tonta que aún se le escapa, intimidó, dominó la pintura y se comió con patatas a Pleiss en el duelo de torres, es tan grande… Aunque para dominio interior el de Thompkins, desconocido en la intendencia, 11 rebotes, superando su mejor marca en el Madrid, que estableció hace sólo 10 días en El Pireo. En ese plan está. Subió además un par de triples en el último cuarto, puntilla a la resistencia taronja.

La evolución diesel de Mechitas

Felipe hizo de Felipe, se fajó como un gladiador en la zona y repartió 4 asistencias, las mismas que en Santiago hacía 48 horas, casi todas habilitando al tirador en la esquina tras picknroll. Una caja de sorpresas a menos de tres meses de cumplir los 38, menuda leyenda. Un inciso, enhorabuena al lumbreras que decidió en Valencia este verano prescindir de Sikma para fichar a Doornekamp.

Carroll continuó en su buena línea de las últimas semanas y Causeur aportó 9 puntos y secó Erick Green en la primera mitad. Pero me detengo en Taylor, que ha regresado como una moto tras su lesión. Su evolución diesel hay que ponerla en el haber de Laso, atrás quedan aquellos errores infantiles del primer año. Se ha convertido sin apenas hacer ruido en un activo importante de la plantilla, mucho más de lo que aparentan sus habitualmente discretas estadísticas.

Las opciones defensivas que permite son un lujo y ahora juega más suelto en ataque, se levanta de fuera con más confianza (entren o no) y hasta rompe a veces con bote, que a poco que elige bien saca algo positivo, pues su superioridad física es apabullante ante cualquier par en Europa. Viendo este nivel de Rudy 2.0 y Mechitas uno se alegra de no haber pujado por Hanga este verano, recordamos, 7.5 millones le firmó garantizados el Barca por tres cursos.

El Madrid, tras esta victoria y la del Barca, sale a flote en Euroliga y afronta con algo de aire las salidas a Bamberg y a Fenerbahce, la primera ganable si sale cara, la segunda mucho más difícil. En todo caso, el equipo ha recuperado el pulso a la temporada, una dinámica positiva, una vez creados nuevos automatismos de rotación adaptados a las bajas.

El Madrid 2017/18 ya carbura

1718_VBC-RMB-(22)horizonThumb,0Es oficial, el Madrid 2017/18 ya carbura. Lo dicen cinco victorias seguidas, las dos últimas en feudos exigentes de la Euroliga, sirva como referencia que Efes batió ayer a Fenerbahce en la liga turca con 29 puntos de McCollum. Y este jueves el más difícil todavía, la visita del CSKA de Chacho y Othello, duelo de aspirantes además de encuentro de fuerte carga emocional.

La victoria blanca en Valencia no da ningún título pero consolida una inercia positiva y despeja definitivamente las dudas que dejó la pretemporada sobre la competitividad del equipo sin Llull. Fue un partido de muchos quilates, un lujo para el espectador, con acierto, polémica e igualdad. Con 1 abajo y 40 segundos por jugar aparecieron los secundarios, primero un triple liberado de Taylor tras una gran circulación y la puntilla de Facu a 7 segundos del final en una gran acción individual. Un final apretado que el Madrid pudo haber evitado, por ejemplo, con un acierto potable desde el tiro libre (7/16).

El dúo esloveno sigue de dulce y marca muchísimas diferencias. Doncic dirigió con maestría, en la versión de jugador exterior total que hace mejor al equipo, 10 asistencias por sólo una pérdida, además de 16 puntos y 7 rebotes. Tras un mínimo periodo de acomplamiento post Eurobasket, ha adaptado definitivamente su juego a las necesidades del equipo, un base en cuerpo de alero, lujo de versatilidad.

Dijimos tras lesionarse Llull que el Madrid, si no fichaba un crack como recambio, que no ha sido el caso, iba a necesitar un Doncic en ‘modo Petrovic’. No en cuanto a los puntos, sino a la sensación de dominio, que en su caso llega aportando en muchos rubros estadísticos. Y es exactamente lo que se ha visto en Estambul y Valencia, un Luka total, bajo control, dejando que el partido le llegue. Randolph, además de su presencia defensiva y en rebote, asegurada cuando está en dinámica, se mueve en unos porcentajes de tiro siderales (25/40), dado el tipo de lanzamiento que acostumbra, principalmente triples y suspensiones de media distancia con el defensor encima o tras media vuelta.

Ayón firmó una buena primera parte pero en el tercer cuarto le sacó mentalmente del partido una antideportiva, por quejarse (con razón) de la patada que le lanzó Pleiss y omitieron los árbitros. Troncomóvil Kuzmic firmó su mejor actuación ofensiva con el Madrid (4/4tc), incluida una sorprendente finalización a aro pasado, si bien fue incapaz de contener la tormenta Pleiss en la recta final del tercer cuarto. Eso sí, el otro center taronja, Dubljevic, tormento en la final de junio, se quedó en números paupérrimos, aunque hay más demérito del jugador (terrible arranque de curso) que mérito de la defensa. Sí concedo al Madrid el crédito por el desacierto de Erick Green, sembrado en el comienzo de temporada y que se quedó en 3/13 de campo.

El duelo de sustitutos de Llull terminó con un claro empate a cero, porque ni Randle ni Van Rossom demostraron absolutamente nada. El primero, activado en ACB por el viaje a USA de Thompkins por «motivos personales», suponemos que no ha tenido aún tiempo de adaptarse. Mientras que el belga puede alegar buenas actuaciones en las dos primeras jornadas. Sea como fuere, el sustituto de Llull al final está siendo Doncic, disfrutemos mientras dure la fiesta y recemos por que llegue fresco a mayo.

¿Epílogo a la era Laso?

636332540608406844.jpgDecepción. Un desenlace indigno a una temporada homologable, incluidos tramos de brillantez en el nudo, con aquella racha de victorias en Euroliga y el título de Copa, dicho sea de paso, con más emoción que brillantez. Pero esto es el Madrid, manda la vitrina, y ceder el trono nacional en el peor curso de la historia del Barcelona resulta necesariamente una decepción.

Conviene, eso sí, sacudirse complejos y entender que el bipartidismo ha muerto, no solo en el Congreso, también en la ACB. Valencia no es flor de un día sino un dignísimo campeón, con proyecto, un plantillón y a Mercadona detrás, una estabilidad económica como para retener al jugador franquicia cada verano (Dubljevic), y al entrenador, pretendido por el Barcelona.

La final es un repaso, igualados los dos en Goya pero dos baños en la Fonteta, donde el Madrid apenas dio la cara. El cuarto encuentro se resume en dos cifras: el 29-11 del segundo cuarto, coincidiendo con minutos en pista de Doncic, al que se le acabó la gasolina hace ya unas cuantas semanas, Chapu, 1/13 triples en Valencia, triste despedida, y Maciulis, -22 el equipo con él. La otra cifra es el 52-26 del rebote, un baño de proporciones bíblicas a alturas de una final ACB, que explico desde el cansancio físico y la edad. Chapu 37, Felipe 37, Carroll 34… se viene operación renove.

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Pero no son ‘los abuelos’ a quien señalo, cargados por circunstancias con una responsabilidad excesiva en la final, sino por ejemplo a Othello Hunter, recordemos, sensación de la pretemporada blanca, amenazando incluso la titularidad de Ayón. Entre él y Draper suman dos millones de euros de masa salarial y cero minutos en el cuarto partido de la final… El Madrid en la serie notó también la ausencia de los primeros dos ala-pívots de la rotación, Randolph lesionado y Trey inactivo por overbooking de extracomunitarios, unido a esa trasnochada norma ACB.

Se notó la dependencia de Llull tras la marcha de Chacho, la inexperiencia de Luka, que Roma no se conquistó en un día, o las limitaciones de los dos pívots quintaesencia del sistema, los que Laso siempre quiso, Ayón y Othello, retratados ante un equipo con un pívot de puntos en las manos y sistemas que lo alimentan.

Las carencias del sistema Lolaso

Valencia elevó la intensidad atrás, receta ya bien conocida, y dejó en pelotas las carencias ofensivas del Madrid, un equipo supuestamente fluido porque anota mucho de media pero que llevado al límite se ciñe a los carretones de Carroll y los 1×1 o 2×2 de Llull con el center en la cabecera.

Tras seis años no me parece mal momento para hacer balance y plantearse la continuidad de Laso, no desde la pataleta de la derrota sino desde un análisis serio del futuro de la sección. «No es mi peor momento en el Madrid… Los ciclos no deberían medirse solo en victorias», dijo anoche, la pregunta de su continuidad ya flotaba en el ambiente. Entiendo que el continuismo no vende y que el aficionado blanco (y también el presidente) es catastrofista por definición, pide demoler la casa con cada eliminación y disfruta más los veranos con rumores de fichajes en el Marca.

Pero hablamos, recuerdo, de una decisión capital para el rumbo de la sección, una sección que viene de vivir sus mejores años de la era moderna, tras década y media de travesía por el desierto. Los árboles, la frustración y el calentón de una final perdida, no deberían impedirnos ver el bosque.

La demolición solo debería acometerse si hay verdaderamente dibujada una reconstrucción: un entrenador mejor que Laso apalabrado y la posibilidad de armar una plantilla acorde a su estilo, es decir, los jugadores adecuados en nómina o en mercado, p’alante con los faroles. Pero no es la sensación, me chivan que el club se replantea repescar a Joan Plaza, tan elocuente y simpático él en las entrevistas, que tiene en su contrato una asequible cláusula de salida de 150.000 euros (a sumarle el finiquito a Laso, que le queda otro año por 1.3 millones).

Son las cuatro de la madrugada, estoy jodido y borracho, pero he visto demasiados partidos de cementazo Unicaja estos años como para pedir su llegada por Laso por un último mes aciago. Si recordáis, el año que el Madrid lo ganó todo fue cuando el club echó a los asistentes-amigos de Laso y le rodeó de Tabak-Chus para hacer de contraspeso y aportar cierta riqueza táctica a un libreto atractivo pero limitado. Quizá por ahí podrían ir los tiros…

Un Madrid petrificado en la Fonteta

carrollHa llegado el Madrid roto a este final de curso, está viendo consumirse ante sus ojos una campaña prometedora, baloncestísticamente superado por un rival de quilates y venido arriba, Valencia. Si la derrota en el segundo se justificaba por lo apretado del marcador y el acierto visitante en la recta final, el repaso en el tercero no tiene explicación que invite al optimismo. Queda el Madrid al borde de cerrar con suspenso alto una temporada que hace apenas tres semanas iba todavía para sobresaliente. Con una de las mejores plantillas de más potencial que recuerdo y ante la incomparecencia del Barcelona, una Copa del Rey por los pelos sería un bagaje discreto.

De alguna forma el equipo sigue de resaca desde Estambul, lo cual no entiendo, pues caer en semifinales con el campeón en su feudo, sin opciones pero dando la cara, no es ya que sea homologable sino que es hasta lógico.

Transcurridos 16 minutos el Madrid controlaba el tercer partido, 21-30, gracias a un paso al frente en defensa y a la reaparición del muchacho Doncic. Pero entonces reaccionó Valencia, su ya comentada resilencia, que no solo igualó el duelo sino que pasó al Madrid por la derecha, un Madrid de repente petrificado, sin fé ni acierto, que deja unas sensaciones catastróficas de cara al cuarto.

Solo tres se salvan de la quema, y con asterisco. El de siempre, Llull, que subió 16 puntos, si bien repartió solo una asistencia en media hora (Sikma dio 5…). Ayón, que jugó con la agresividad que requería la cita, pero asumió quizá más tiros de los que le corresponden (12), quedando por momentos en evidencia su escasez de recursos en 1×1, aún más dolorosa en el contraste con Dubljevic. Y por último se salva el mencionado Doncic, 13 puntos y 8 rebotes, uno de los pocos resquicios para la esperanza en la serie.

«Si no ponemos orgullo, dureza y cojones vamos a ver cómo Valencia nos gana el cuarto», advirtió Felipe en la zona mixta. Efectivamente el Madrid no igualó la intensidad local en la segunda mitad, pero no todo es testiculina, se trata también de tener un plan y algo de acierto. No dudo de la entrega de los dos viejos rockeros, Chapu y Felipe, pero firmaron 0 puntos con 0/7 de campo, ampliamente superados por el dúo Thomas/Sikma, que no son precisamente las estrellas de este Valencia. Especialmente costoso fue el naufragio de Reyes y Nocioni porque se ven cargados con gran responsabilidad en esta serie, ante la baja de facto de Randolph. Parece que la norma ACB no permite convocar a nuevos jugadores durante los playoffs, por eso Thompkins sigue de chándal. Una norma que, dicho sea de paso, me parece una gilipollez.

Los secundarios volvieron a ser una calamidad, Maciulis u Othello, a los que en esta serie se puede sumar a Carroll, 1/8 de campo ayer, secado una vez más por Rafa Martínez. Jaycee es otro de los pocos en los que confío para despertar y devolver la serie a Madrid.

Escucho voces que piden la cabeza de Laso en caso de derrota. No caería esa breva, tiene aún carrete por los logros pasados, pero igual no sobraba una autocrítica severa y más cambios en la plantilla de los previstos inicialmente.