Es difícil imaginar una situación límite semejante. Con la baja de Rudy, lesionado en Santiago, y la inexplicable expulsión de Doncic en el segundo cuarto, el Madrid jugó 25 minutos sin su quinteto titular al completo, si sumamos las bajas de Ayón, Llull y Randolph. Pero este grupo tiene resilencia, y a base del coraje pero también del buen juego (25 asistencias) de 7 heoricos reservas saca adelante un encuentro clave ante un Valencia, dicho sea de paso, en horas bajísimas.
Sabéis que acostumbro a pasar por alto el arbitraje en mis crónicas, porque es un tema que me da pereza, me interesa más el juego, pero hoy la expulsión de Luka bien merece unas líneas. Para empezar, sorprende el nulo respeto arbitral del que goza el mejor jugador de Europa en su propia pista, tras dos años ya en la élite. Sobre todo porque las comparaciones son odiosas… Las dos técnicas son a cual más discutible: la primera merced a una rectificación por vídeo del criterio arbitral de una falta, algo que sencillamente no permite la norma (suspenso en el examen teórico), y la segunda por… ¿por qué? Tras revisar varias veces la secuencia no se aprecia nada punible (me refiero a la técnica, no a la falta en ataque).
No hay aspavientos, Doncic no se dirige a los colegiados, no hay insultos ni falta de respeto, su único delito es señalarle el escudo a Vives en un intercambio de trash talking de los que hay 100 por partido y son parte de la salsa del juego. A falta de explicación, la mejor que encuentro es que el árbitro que le expulsa, también esloveno (Damir Javor), le conociese y le tuviese ganas por algún motivo que se nos escapa.
Una temporada en la nevera
Fue la mayor pifia de un encuentro en realidad plagado de errores arbitrales, con los colegiados erigidos en protagonistas, pitando tras la expulsión técnicas por doquier para purgar su conciencia, empeñados en afear un duelo que el Madrid dominó básicamente de cabo a rabo, salvo los minutos de confusión posteriores a la salida de Luka. Si la Euroliga aprecia su producto, semejante estropicio bien debería costarle al trío unas semanas en la nevera.
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Y volviendo al juego, es un velada para estar orgulloso del equipo, por el derroche y el compromiso de esos siete jugadores de rotación disponibles, todos teóricos reservas, todos merecen unas líneas. Campazzo y Tavares firmaron, por la situación límite y la importancia del duelo, sus mejores actuaciones con el Madrid hasta la fecha. El primero con un despliegue defensivo formidable y asumiendo galones de creación en estático cuando faltó Luka (8 asistencias). Parece que han quedado atrás aquellas semanas de zozobra, de su talento y carácter nunca dudamos. El caboverdiano, pese a alguna falta tonta que aún se le escapa, intimidó, dominó la pintura y se comió con patatas a Pleiss en el duelo de torres, es tan grande… Aunque para dominio interior el de Thompkins, desconocido en la intendencia, 11 rebotes, superando su mejor marca en el Madrid, que estableció hace sólo 10 días en El Pireo. En ese plan está. Subió además un par de triples en el último cuarto, puntilla a la resistencia taronja.
La evolución diesel de Mechitas
Felipe hizo de Felipe, se fajó como un gladiador en la zona y repartió 4 asistencias, las mismas que en Santiago hacía 48 horas, casi todas habilitando al tirador en la esquina tras picknroll. Una caja de sorpresas a menos de tres meses de cumplir los 38, menuda leyenda. Un inciso, enhorabuena al lumbreras que decidió en Valencia este verano prescindir de Sikma para fichar a Doornekamp.
Carroll continuó en su buena línea de las últimas semanas y Causeur aportó 9 puntos y secó Erick Green en la primera mitad. Pero me detengo en Taylor, que ha regresado como una moto tras su lesión. Su evolución diesel hay que ponerla en el haber de Laso, atrás quedan aquellos errores infantiles del primer año. Se ha convertido sin apenas hacer ruido en un activo importante de la plantilla, mucho más de lo que aparentan sus habitualmente discretas estadísticas.
Las opciones defensivas que permite son un lujo y ahora juega más suelto en ataque, se levanta de fuera con más confianza (entren o no) y hasta rompe a veces con bote, que a poco que elige bien saca algo positivo, pues su superioridad física es apabullante ante cualquier par en Europa. Viendo este nivel de Rudy 2.0 y Mechitas uno se alegra de no haber pujado por Hanga este verano, recordamos, 7.5 millones le firmó garantizados el Barca por tres cursos.
El Madrid, tras esta victoria y la del Barca, sale a flote en Euroliga y afronta con algo de aire las salidas a Bamberg y a Fenerbahce, la primera ganable si sale cara, la segunda mucho más difícil. En todo caso, el equipo ha recuperado el pulso a la temporada, una dinámica positiva, una vez creados nuevos automatismos de rotación adaptados a las bajas.
Morbo del derbi aparte, era una final para los dos equipos, por las urgencias clasificatorias, y se saldó con una cómoda y convincente victoria blanca, balón de oxígeno tras 6 derrotas en 7 partidos y de paso otro clavo en el ataúd por fascículos que vuelve a ser la temporada Euroliga del Barca (un pie fuera con balance 4/8). Un triunfo local sin paliativos, demostración de carácter y concentración, arriba en todo momento en el marcador desde el minuto 11, merced principalmente a un notable esfuerzo de defensivo, sin necesidad de alardes en ataque. En realidad, estuvo la producción bien atomizada, con seis jugadores en doble dígito de anotación, acompañando esta vez sí a Doncic, tan sólo en algunas de las citas previas.
Podría casi fusilar la crónica de hace dos semanas, también en Grecia, un auténtico déjà vu, salidas de las que cuentas con perder, más aún con la plantilla en cuadro, pero el equipo compite y da la cara, en OAKA de más a menos, en El Pireo de menos a más, en ambos casos para acabar muriendo en la orilla. La derrota cuenta igual que todas pero no puede doler igual, siendo mínimamente justos, liberados de prejuicios de madridista futbolero histérico, tipo escudo, señorío y cojones.
Hay una docena de factores atenuantes bien conocidos, pero no cambian el hecho de que el Madrid ha entrado en crisis en lo que cuenta, la Euroliga, 5 derrotas en los últimos 6 encuentros. Y más allá de las rachas está el coste clasificatorio, se queda a dos partidos de distancia ya del cuarto puesto (la referencia), que bien pueden convertirse en tres la semana que viene, que visita la pista del líder, Olympiakos. Alerta naranja. Muchos deberes se va a dejar pendientes para la segunda vuelta como no frene un poco la sangría desde ya. Y es que al final hay derrotas en el calendario con las que cuentas, pero con lo que seguro no cuentas es con caer en el Palacio ante Estrella Roja, el presupuesto más bajo de la competición, lo que para nada significa que sea mal equipo.
Es una de estas derrotas que casi das por hecho en el calendario, más aún si viajas tan en cuadro, pero igual escuece tras haber mandado hasta por 14 al descanso. Jugó el Madrid una magnífica primera parte en OAKA, pero era difícil aguantar el ritmo en un pabellón tan exigente con 5 bajas, tres de ellos referentes.
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