El rompecabezas del Madrid para el puesto de base

Lo publican dos medios distintos el mismo día (Marca y Encestando), no necesariamente en base a las mismas fuentes, así que doy credibilidad a la información, al margen de las vueltas que pueda dar aún la temporada. Y lo que publican es que el Real Madrid ya se está moviendo muy activamente en el mercado buscando bases para el curso que viene. Con la idea de incorporar no uno sino dos, así que ni Goss ni Heurtel seguirán, una forma poco sutil de reconocer que la apuesta del pasado verano ha salido rana, sea por el propio nivel de los dos jugadores y/o por la incapacidad de Laso de adaptarlos.

También se busca un escolta anotador y un ala-pívot reserva de corte defensivo, pero la prioridad deportiva absoluta es reforzar el puesto de base, la creación desde bote, y donde por tanto se puede romper el cerdito. Y a priori no debería ser pequeño ese cerdito, que el Madrid es de partida uno de los presupuestos más altos del continente. Además, este verano se libera de la carga de algunos contratos de veteranos a sobreprecio y recibirá nuevos pagos de la hipoteca de salida de Campazzo y Garuba. Precisamente reforzar la dirección es la prioridad porque desde la marcha de Facu viene siendo el principal (que no único) talón de Aquiles del equipo, en vista de que el sistema Laso depende de creadores diferenciales para carburar.

‘Coach Tiquismiquis’

Dicho lo cual, podemos proceder al salseo, es decir, a los nombres de futuribles, que en todo caso son habas contadas, y sobre los que en realidad llevamos dando vueltas en círculo desde hace meses. Tanto Marca como Encestando apuntan el nombre de Raulzinho Neto, que termina contrato en Wizards, cumple 30 años en mayo y tiene pasaporte comunitario (italiano). Cuando el río suena… Es rápido, tiene puntos en las manos (8.7 promedia en NBA este curso) y ha ganado mucho músculo desde que saliese de Murcia en 2015 rumbo a Utah, aunque a tenor de sus números no destaca precisamente por generar para el resto. Con sus 184cms de altura promedia más rebotes que asistencias, y tampoco es que comparta quinteto con Jokic… Sus expectativas económicas al parecer encajan con el presu del Madrid, matrimonio de conveniencia a primera vista. No le veo para titular en un candidato al título a la Euroliga, pero como base reserva puede estar bien tirada, siempre que tenga el beneplácito de ‘Coach Tiquismiquis’.

En realidad, de entre los bases que acaban contrato, los dos únicos que supondrían un verdadero salto de calidad inmediato para el Madrid son Campazzo y Larkin. El argentino, a pesar de su discretísima temporada, parece tener mercado en la NBA, entre los clubes que le pretendieron en 2020 y a los que dio calabazas para recalar en una franquicia con aspiraciones como Nuggets. Está convencido y tampoco le tengo por un loco: ya ha comunicado al Madrid que no cuenten con él salvo giro mayúsculo de acontecimientos.

Show me the money

De Larkin dijo Laso el año pasado que es «el jugador más explosivo de la Euroliga», suponemos que este sí le gusta. Huguet publicó en febrero en Mundo Deportivo sobre el interés blanco, pero algunos parroquianos corrieron a desestimar el rumor por la sindicación de la fuente. Resulta que no iba desencaminado puesto que, según Marca, el jugador ha rechazado ya una oferta del Madrid de dos millones de dólares anuales, entendemos que netos, que sería el exacto mismo rango salarial que Tavares y que Facu en su día (3.6M de euros brutos). Recordemos la importancia de los equilibrios salariales para la paz del vestuario…

Tampoco tomaría la negativa de Larkin como una puerta definitivamente cerrada, sobre todo si es «una primera oferta«, como especifica Nacho Duque en su texto. Al fin y al cabo, poneros en el pellejo del jugador ¿por qué iba a aceptar un preacuerdo tan pronto, en marzo, por un 40% menos de salario que el actual? Ya tendrá tiempo de bajarse de la burra más adelante si hace falta, y el Madrid de subir su oferta.

Si Larkin sigue siendo una opción, el contexto de mercado y el tiempo pueden jugar a favor del club blanco. Primero, porque los salarios top se han contraído por la pandemia, nadie en Europa en 2022 va a pagar a Larkin los 3.4M$ netos que cobra ahora. Imagino que su agente no es gilipollas y ya lo sabe. Segundo, por la falta de competencia: con los equipos rusos fuera de la ecuación, con el Barca hipotecado y la lira turca bajita se reduce el número de destinos potenciales. Pocos clubes, si es que alguno, pueden llegar a las cifras del Madrid por un base este verano. Solo se me ocurre el propio Efes, en caso de que Micic salga a la NBA, el Armani Milán, donde termina contrato Delaney, o Partizán, si el gobierno serbio sigue inyectando pasta a lo loco en los clubes deportivos.

Si Larkin se enroca en una cifra y ningún club europeo la alcanza, siempre podría intentar como alternativa reengancharse (de nuevo) a la NBA, que no deja de ser la liga de su país. No es que estén los general managers allende el mar desvelados por él, pero tampoco es descartable que pueda colocarse. En ese escenario cabe plantearse dos cuestiones: ¿cuánto puede esperar el Madrid para cerrar el fichaje pivotal del verano? El mercado NBA de agentes libre no empieza hasta el 2 de agosto. ¿Es sensato fiar la suerte del proyecto a un jugador cuya prioridad absoluta parece ser la pasta?

Planes C

Marca menciona otros cinco nombres, aunque algunos me parecen de relleno. Chacho y De Colo, por ejemplo, que terminarán este curso con 36 y 35 años, respectivamente. Por no hablar de otros deal breakers, como el derecho de tanteo de Valencia y la enemistad JCS-Chacho. Scottie Wilbekin da el nivel, pasaporte comunitario y 29 años, pero también parece una opción lejana, dado que le queda otro año de contrato en Tel Aviv: ¿por qué dejaría Maccabi ir a su estrella? Ha sido quizá el club más golpeado económicamente por la pandemia, pero ¿tanto como para tener que poner en venta vía transfer a su go-to-guy?

Tomas Satoransky sería otra alternativa improbable: el Barca se guardó sus derechos para Europa, y tampoco parece claro que cruce el charco este verano, viendo el repunte de sus minutos desde que regresó a Washington en febrero.

La opción más creíble de las cinco, que tampoco probable, parece Kevin Pangos (29 años, pasaporte comunitario), cuya situación contractual con CSKA pende de un hilo. Firmó un contrato por tres temporadas solo un día antes del inicio de la invasión de Ucrania. Oficialmente no se ha desvinculado del club, como Shengelia, Lundberg o Hackett, pero tampoco se ha incorporado. Recordemos que la competición en la liga rusa sigue con ‘normalidad’, y Clyburn y Milutinov están jugando. A falta de conocer el desenlace de la historia Pangos-CSKA, parece incierto que el canadiense juegue en Moscú la próxima campaña si los equipos rusos son excluidos de nuevo de la Euroliga, un supuesto probable, dado que el conflicto en Ucrania y la guerra de sanciones parece que van para largo.

Un Madrid sin colmillo

Nueve puntos arriba iba el Madrid en Tel Aviv a 5 minutos 41 segundos del final. Acariciaba el segundo puesto de la liga regular. Se habían hecho las cosas bien hasta entonces, igual que en Estambul 48 horas antes, dominando el rebote (+15) y repartiendo 24 asistencias. Guarismos en los que raramente se le escapa un partido a este Madrid. Pero llegó el apagón, el equipo no anotó ni un solo punto más, de hecho, no hilvanó ya ninguna buena jugada de ataque.

La crisis de resultados sigue abierta, el bache es socavón, y el Madrid acumula un balance de 12 derrotas y 9 victorias desde el 23 de enero. Es una carga en la mochila que merma la confianza y genera ansiedad, especialmente en finales apretados. El Madrid falló anoche 12 tiros de campo consecutivos, los 12 últimos del partido.

Y Wilbekin dio la puntilla, culminando la remontada desde el tiro libre tras una falta de Goss junto a la línea de fondo para la que la palabra «rigurosa» se queda corta. Pero son las cosas que te pueden pasar cuando juegas a domicilio en Euroliga, en una cancha donde el público sí aprieta. Precisamente por eso hace falta colmillo, instinto ganador, saber cerrar los partidos. Es una característica de los grandes equipos, el Madrid la ha tenido durante años. Pero ya no, los jugadores que imprimían ese carácter están viejos o juegan/residen en EEUU.

En los minutos finales las defensas se cierran, los sistemas ofensivos saltan por los aires y el balón difícilmente llega a los interiores. Lo sabemos, es como funciona el basket. Así que te la juegas al talento y confianza de tus creadores desde bote, su capacidad de improvisar fuera de partitura, y ahí sabemos que el roster del Madrid cojea, no es top europeo. Ni Hanga ni Goss no son jugadores para esas lides, Deck podría serlo en situaciones concretas, por ejemplo atacando al aro desde bote, fuera-dentro. Venía de una actuación tórrida en Estambul, pero ayer sencillamente no tuvo el día. La alternativa más lógica es Heurtel. Mostró su magia por momentos, lideró junto a Poirier la escapada que parecía buena, pero la magia le duró cinco minutos. Se desinfló en el peor momento, y cuando a Thomas a se le seca el río se le seca de verdad. Así que otra posesión final que se juega y falla Llull, en marzo de 2022.

Vaso medio lleno

Sé que el tremendismo es seña de identidad de la parroquia blanca, tan mal acostumbrada estos años, y entiendo que cuesta ver el vaso medio lleno después de perder tres encuentros en cinco días. Pero aquí estamos para bajar al detalle y contextualizar, y no todas las derrotas son iguales. No es lo mismo el respaso del Manresa en Goya el pasado domingo, que puse el grito en el cielo, que caer contra Efes y Maccabi a domicilio en el cara o cruz final, jugando bien al baloncesto. Recordemos que la plantilla será larga pero está en cuadro. Si sumamos las cuatro bajas por lesión al nivel prejubilados de Randolph y Thompkins, resulta que la rotación real a día de hoy es de ocho jugadores.

Con esos ocho se ha dominado durante muy largos tramos de partido a dos equipos top8 Euroliga y se han dejado atrás los problemas de anotación de semanas previas. Yabusele vuelve a carburar como en enero, Deck ha completado su readaptación y hemos recuperado a Hanga y Goss como activos útiles de la rotación. Es decir, que suman más que restan. El equipo nota, eso sí, el bajón de Tavares, que no parece físicamente al 100%, a pesar de lo cual atrapó tres rebotes ofensivos en el último minuto y medio que pudieron ser claves. Sea como fuere, ganando en pista del colista (Panathinaikos) y al Bayern en casa se asegura el segundo puesto. Ganando solo uno se acaba como poco terceros. Más se perdió en Cuba… Dada la merma de nivel del top8 tras la exclusión de los equipos rusos, y pese al socavón del Madrid, no veo muchas excusas para faltar a la cita de Belgrado.

Manresa se lleva los brotes verdes

De un plumazo podó Manresa los posibles brotes verdes del Real Madrid en los últimos 10 días. Derrota dura e inapelable en Goya, recordatorio de que seguimos para los leones, pese a ganarle a Burgos y Asvel, equipos dos ligas por debajo, y de la campanada contra Milán, 7 abajo a tres minutos del final. Y cuidado que el calendario se empina: visitas a Estambul (martes) y Tel Aviv (jueves).

Está el atenuante de las bajas, seis el domingo, que si le sumamos a Randolph, defenestrado por Laso hace semanas, deja una rotación de ocho jugadores útiles. Y con ocho no da precisamente para pasearse por la ACB, y menos frente a Manresa, que no es tercero por casualidad. Pedro Martínez plantó una zona en defensa y retrató toditas las carencias de este Madrid crepuscular, obligándole a mayor protagonismo exterior del que querría Laso. El cortocircuito del backcourt fue de época, y llueve sobre mojado. Los números cantan: siete pérdidas más que asistencias (19 a 12), y no se salvó nadie esta vez: -4 de valoración Heurtel, -4 Núñez, -3 Nigel y -1 Llull. El coah los señaló sutilmente en rueda de prensa: «Para jugar bien todos tienen que sumar, necesitamos tener organización como equipo». ¿Quién organiza? Pues eso…

Hemos escrito ríos de tinta sobre Williams-Goss, apocopado desde que llegó a Madrid, diría que ya irremediablemente. Su bloqueo mental es absoluto, cuesta imaginar una remontada de aquí a final de curso que justifique su permanencia. Los esquemas de Laso necesitan de grandes talentos al timón que improvisen fuera de sistema y resuelvan malos ataques al final de la posesión, Nigel sencillamente no es ese jugador, lo cual no le convierte en un mal jugador. Le he visto jugar en otros equipos europeos (Partizán, Olympiakos y Lokomotiv) y os aseguro que vale, no como estrella Euroliga, tampoco cobra como tal, pero sí con aptitudes para asentarse en la burguesía. Tiene otro año de contrato garantizado pero asumo que el club negociará rescisión en verano (como con Randolph), especialmente al ocupar plaza de extracomunitario. Y asumo también que, igual que con Lapro, veremos su mejor nivel lejos de Goya.

Pero la novedad no es hablar de la salida de NWG, que empezamos a dar casi por segura, sino de la de Heurtel, que ya no descarto tampoco. Cumplió en el primer tercio de curso, incluso con notable, pero cada vez me queda más claro que Laso no se fía de él: -13 el equipo hoy en sus 13 minutos porque, claro, el basket se sigue jugando a dos pistas y él cojea ostensiblemente en una de ellas. Ni siquiera pisó parquet en el último cuarto, pese al apagón del resto de bases, y no es la primera vez. Con 33 años no va a ir a mejor y su salario aumenta en la segunda temporada de contrato (como de 1.5M€ a 2M€ brutos), que no es garantizada: se le puede cortar por una cantidad testimonial. Dos kilos de masa salarial dan para bastante en verano a poco que el mercado ofrezca, así que el club imagino que barajará esa opción seriamente.

Llull, 0/11 triples

El balear, con sus picos de sierra, venía rayando a un nivel homologable las últimas semanas, pero también asumiendo más protagonismo del que seguramente conviene al equipo, en parte por las mencionadas bajas pero en parte también por su propia incapacidad de contenerse. 18 tiros de campo contra Milán en 21 minutos, salió cara pero sentó un precedente peligroso. Y tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió, y de manera escandalosa, con el 0/11 triples contra Manresa, que bien debe ser el récord negativo de la historia de la ACB.

Y el problema no es tanto que Llull falle 11 triples sino que se los casque (acumula 6 de 44 desde la Copa), que siga lanzando en un día claramente aciago, esa patente de corso que le otorga el entrenador para lanzar a discreción. ¿Os imagináis que Heurtel o Goss hubiesen firmado una planilla de tiro así? Yo no, porque al tercer o cuarto fallo ya les hubiese llamado Laso al orden. Solemos decir que Llull «es todo corazón», un intangible que suma a menudo pero resta otras veces. Le cuesta un mundo reprimirse, moderar su juego y bajar revoluciones, seleccionar sus tiros como el jugador secundario que es desde que se rompió la rodilla, que han pasado ya cinco años. Y se junta el hambre con las ganas de comer, porque el técnico tampoco ha sabido canalizarle.

Renovaciones

Marca publicó el viernes que las renovaciones de Llull y Rudy están «encaminadas», cero sorpresa por ahí, ya conocemos al club, pero además DF asegura que la de Causeur idem (si bien es una fuente menos fiable). Resulta difícil, en estas semanas tan grises y ante la perspectiva de otra primavera sin títulos, ilusionarse con la promesa de más «continuismo» en verano y un puesto de escolta que sumaría 107 años.

No es un problema concreto de que siga uno o el otro, que los tres son más o menos aprovechables como reservas de fondo de armario, el problema es que compartan puesto. Sumando tres reservas no juntas un titular pero te suponen un hándicap para ficharlo, que el presupuesto no es infinito. Además, mientras Llull, Rudy y Causeur continúen parece difícil que Laso conceda la alternativa a nuevos exteriores que pueda fichar la directiva y apueste de verdad por ellos.

Tendemos a opinar sobre renovaciones en términos de rendimiento pasado, «se lo merece», «ha dado mucho al club», «siempre en mi equipo», cuando el acto de renovar representa justo lo contrario, no un reconocimiento al pasado sino una apuesta sobre su futuro. Y si queremos competir con el Barca de tú a tú y revertir el ciclo deberíamos empezar a apostar a futuro, liberarnos de una vez de los compromisos sentimentales autoimpuestos.

¿Y si no es simplemente un bache?

Es una pena, porque este Madrid despertó ilusión en el primer tercio de curso, tras una aciaga temporada pasada e invertir mucho dinero en la plantilla. No enamoraba por su fluidez pero parecía una roca, líder de todo, ganaba los partidos por aplastamiento, haciendo parecer malos a los rivales. ¿Qué ha pasado con ese equipo? El colapso de un mes a esta parte es preocupante, el Madrid no levanta cabeza y los motivos no resultan evidentes.

Al principio señalábamos a algún jugador, esta carencia de plantilla y aquella necesidad del enésimo fichaje, en función de las fobias y filias de cada tertuliano. Esos análisis explican un pinchazo puntual o una derrota contra el Barca en un final apretado, decidido por detalles, pero no el papelón contra Andorra, Zalgiris, Fenerbahce o Baskonia.

El problema del Madrid ya no parece individual sino colectivo, el equipo se ha desinflado y entrado en barrena, nombres al margen. Falta energía, se percibe en el lenguaje no verbal y se refleja en los números. De apabullar en el rebote cada noche, una de las fortalezas evidentes de la plantilla, directamente vinculada al físico, la intensidad y la concentración, se ha pasado a perder la batalla regularmente: -5 en Kaunas, -3 en Estambul, -4 contra Baskonia… Además, no conseguimos conectar con los interiores y se acaba abusando del triple, con porcentajes bajísimos porque se lanza sin ventaja, con escasa elaboración. Es una bola de nieve.

Ha tenido el equipo 10 días para reagrupar filas y preparar el partido contra Baskonia, escuché a Laso en la previa recalcar lo bien que habían entrenado… Pues no se ha notado, seguimos en encefalograma plano, como si las tres derrotas casi consecutivas contra el Barça hubiesen torpedeado la confianza del equipo.

¿Es acaso un bajón físico? No debería, al menos a simple vista. Laso dispone de la plantilla más larga de Europa y las únicas bajas de Alocén y Causeur. A diferencia del año pasado, se puede permitir rotar y dosificar minutos.

¿El típico bache de diciembre ha llegado este año en febrero? Ojalá, pero esos baches tenían un contexto, como plagas de lesiones o un tramo exigente de calendario. Ninguno de esos atenuantes aplica este curso. Además los baches no duraban tanto, que llevamos ya cinco semanas a la deriva.

Un jugador que refleja el estado del equipo es Yabusele, excelso durante meses, MVP de la Euroliga en enero, y reducido ahora en la intrascendencia. Errático tanto en el tiro como en la toma de decisiones. ¿Relajación tras renovar y asegurarse pastizal hasta 2025? ¿Incómodo por la competencia en el puesto, con el regreso de Randolph y Trey? ¿Apocopado tras sus gatillazos en cadena en los duelos contra Mirotic?

Solemos fijar el análisis en los bases porque es el flanco más evidente para el espectador, el puesto que más tiempo acapara el balón. Y acabamos dando vueltas sobre lo mismo: que si la decepción de Williams-Goss, que si las mandarinas de Llull, que si mi abuela defiende más que Heurtel. Ya, pero si todo el problema fuesen los bases no se habría salido la cadena de forma tan estrepitosa. Hay más, mucho más: Hanga y Poirier no son ni la sombra de comienzo de curso, Deck todavía no carbura y los ala-pívots suplentes (Randolph-Trey) están resultando una pesada hipoteca al regreso de sus lesiones. Casi nos iba mejor con Rudy de cuatro…

La moral está baja, el bache empieza a durar demasiado y surgen dudas razonables. ¿Y si no es solo un bache? Durante la era Laso habíamos dado por supuesto el «gen competitivo» y el ambiente de vestuario, pero este curso se intuyen detalles que chirrían. A saber: el ostracismo y extraña salida de Vukcevic, la gestión de NWG, cuyas mejores actuaciones coincidieron con Chus Mateo en el banquillo, o el veto a Randolph, que hoy jugó unos minutos por pura necesidad, al tener que descartar a Trey.

No diría tanto como que el proyecto está agotado, que a alguno se lo he leído, desgaste tal vez. Laso goza todavía de mucho crédito institucional, lo que no quita para que la temporada se le está haciendo muy larga y, según la carretera se ha empinado, se le marquen las manías, que también las tiene. Abusa de las soluciones del pasado, tanto en la distribución de minutos como en las opciones tácticas. Claramente se desenvolvió mejor el curso pasado en la carestía, lastrada la plantilla por lesiones y fugas, que este en el overbooking. «El paciente sigue ingresado, pendiente de evolución».

Los dos factores que condicionan el mercado del basket europeo

1.- El éxodo del basket ruso

El conflicto en Ucrania parece que va para largo, las sanciones a Rusia seguro, a estas alturas podemos dar por sentado que los clubes rusos no volverán a competir esta temporada en la Euroliga, por mucho que la organización se dejase la puerta entreabierta. Los propios clubes rusos parecen los primeros en asumirlo, por eso están liberando sin rechistar a jugadores bajo contrato. Hackett ya ha fichado por la Virtus y Shengelia apunta a Baskonia. Y esto es solo el comienzo. Al fin y al cabo, ¿para qué iban los clubes rusos a hacerse cargo de esos contratos, carga doble por la devaluación del rublo, si no van a volver a jugar Euroliga este curso (y ya veremos el que viene)?

La desbandada va a ser cojonuda: los jugadores rusos seguramente continúen en su país, la banda del Titanic, pero de los extranjeros no van a quedar ni las raspas. Y, ojo, son tres equipos Euroliga de nivel (los tres en top8), cuya columna vertebral la conforman foráneos, así que hablamos de mucho talento disponible en el mercado con el que no contábamos. De repente hay más jugadores bizcochables y encima a repartir entre menos equipos.

¿Que necesitamos un base? Pues Shabazz Napier, del Zenit, ya recuperado de su lesión y que deslumbrase en pretemporada, no es una mala opción. O Lorenzo Brown, de Unics, tremenda su campaña en Kazán: 17.3 de valoración media. O aún mejor: Kevin Pangos, pasaporte esloveno y sobre quien el Barca no guarda derecho de tanteo. Es hablar por hablar, nombres que os lanzo a boleo, pero ejemplo del impacto potencial que puede tener la fuga de talento de Rusia. Para más inri, aplica la ley de mercado: como sube la oferta (de talento disponible) y baja la demanda (tres equipos menos en la puja), la tendencia de los salarios debería ser a moderarse.

Ahora bien, y antes de que corráis a pajiplantillearos: la posibilidad de fichar de equipos rusos tiene un asterisco importante, y es que el plazo para inscribir jugadores en Euroliga ya ha expirado. ¿Merece la pena contratarles ya y pagarles una ficha completa para competir solo en liga nacional o mejor esperar a verano, hacerles hueco con salidas, arriesgándote a que se escapen? Habría que analizar caso a caso, porque no es lo mismo jugadores europeos (los mencionados Hackett y Shengelia, o Grigonis) que estadounidenses, que están volviendo a su país y me cuesta verlos en mercado para lo que resta de curso.

2.- Contratos pre y post covid

Un factor un poco menos evidente, pero clave en mi opinión, es la carga de contratos precovid en cada plantilla. La crisis económica derivada de la pandemia ha golpeado enormemente a los espectáculos con público, como el basket, resultado de lo cual se ha contenido o retraído la inversión, arrastrando a la baja la media de los salarios de jugadores, incluidas las estrellas.

Hoy se firman salarios más bajos que en 2019, así que la capacidad de mercado de cada club este verano va a estar muy condicionada por la carga de contratos precovid vigentes. Por ejemplo, de entre los grandes salarios del Barca, concentrados en su quinteto, solo Bandon Davies termina contrato este verano (asumo que renovará un poco a la baja), así que la capacidad de moverse en mercado del club va a ser muy limitada, salvo que amplíen presupuesto, que se me antoja difícil en el estado de su cuentas. También es cierto que no necesitan mucho fichaje, tienen la columna vertebral ya construida.

La situación del Madrid es completamente distinta, se ha convertido en el perseguidor y tiene la necesidad de moverse y arriesgar, ya no sirve el continuismo. Y lo tiene a huevo. Este verano terminan contrato seis jugadores (Llull, Rudy, Thompkins, Causeur, Taylor y Heurtel, cuyo segundo año es opcional), varios de ellos saldrán y los que sigan lo harán con total seguridad con un contrato sensiblemente más bajo. Eso significa ahorro, librarte de hipotecas precovid, y mayor margen de maniobra en mercado, incluso manteniendo presupuesto. Porque el mismo dinero ahora cunde más.

¿Que Larkin cobra hoy 3M$ netos y Juancho 7M$? ¡Qué más da! Escucho a menudo el comentario de que si este jugador es muy caro porque ahora cobra mucho. En serio: ¿qué más da? Lo único que refleja un salario es el valor de mercado que tenía el jugador cuando se firmó ese contrato. Si se firmó antes de la pandemia ese valor seguramente haya bajado.

Recordemos que en el valor de mercado entran muchos factores, no solo el propio rendimiento del jugador. Importa su edad, la expectativa de evolución, la carestía o saturación de talento en mercado en su puesto así como el contexto económico. Y este último está claramente a la baja. Resumiendo, que más allá de nombres concretos, si el Madrid mantiene la apuesta económica de este año por la sección de basket tendrá unas cartas inmejorables para rejuvenecer y reforzar la plantilla. Siempre, claro, que sea capaz de desligarse de las hipotecas sentimentales autoimpuestas con los veteranos…

Solo con la defensa no alcanza

Podemos bajar al detalle, ahora lo haremos, pero no deja de ser una nueva derrota contra el Barca, y nos estamos acostumbrando, como si de un hábito se tratase. Cuarta consecutiva, nada menos, y esta vez con título en juego. Se compitió al menos, que ya es un avance tras la reciente humillación en Goya. Con eso nos conformamos ya…

Laso hizo los ajustes defensivos que reclamábamos para que hubiese partido, lo llevó a su territorio, el de baja anotación, donde este Madrid de barro y músculo tiene más chances frente al Barca. Tanto así que los blancos mandaron en el marcador 35 minutos y se llegó empate al último minuto: lo hubiésemos firmado con los ojos cerrados hace una semana, que andaba el equipo hecho unos zorros, pero dado el desarrollo del torneo y del partido la derrota pica, un remar para morir en la orilla.

En el cara o cruz la Copa se escapó en dos fallos de Tortuga Deck, una falta innecesaria a Mirotic en defensa primero y una bandeja fallada en ataque después. Cuando te juegas una final en los últimos cinco minutos, como hoy, no importa la profundidad de plantilla, el punto fuerte de este Madrid, sino la categoría de los primeros espadas. Porque tres buenos reservas no te hacen un buen titular.

Duelo de banquillos

Igual que destacamos el repaso de Saras a Laso en los últimos Clásicos, es de ley reconocer que pese a la derrota la batalla esta vez fue del vitoriano, dejando en 64 puntos a un equipo que promedió 105 entre semis y cuartos. Sí, se puede ganar el duelo de banquillos perdiendo el partido, seamos adultos: la defensa es el segmento de juego en el que más capacidad de influir tiene el técnico. Y hablando de retaguardia, ojo a Jeff Taylor, que que todas las porras asumen su salida en verano pero lleva un 2022 estupendo y hoy fue el mejor del equipo, descomunal su trabajo atrás secando a Lapro.

El problema para el Madrid en la final fue que el baloncesto se sigue jugando a dos aros, hace falta anotar y la plantilla, con todo lo larga que es, va justa de recursos ofensivos, sobre todo en el backcourt. ¿Qué os voy a contar a estas alturas que no sepáis? La baja de Causeur no ayudó, claro que al Barca le faltaba Higgins. Puedes defender como perros, pero con 59 puntos anotados y 7 asistencias por 17 pérdidas resulta difícil batir a un equipo de élite. Los 14/26 triples del sábado a Tenerife se demostraron un espejismo, en la final 4/23.

Dos peros le pongo a Laso, eso sí. Me sobró algún minuto de Yausele, que sigue negadito contra el Barca: una canasta en 26 minutos y cero mordiente. Su temporada es muy buena, burguesía continental, pero no le consideraré una estrella hasta que no brille también contra el mejor rival.

Y me sobraron los minutos de Llull de base en el último cuarto, que penalizaron mucho al equipo, a los números me remito: -5 de valoración, 0/5 triples y -10 el equipo en sus minutos. Tengo la sensación de haber escrito esto mismo ya demasiadas veces. No llego a entender que en 2022 sigamos insistiendo con el balear al volante en tramos clave de partidos decisivos. Sin ir más lejos, la fórmula de Abalde como base había dado buenos frutos en el primer cuarto, pero es llegar los minutos de la verdad y Laso aferrarse a los clásicos. Y luego está la ausencia de Nigel Williams-Goss por el overbooking de extracomunitarios, un hándicap en competición nacional. Escribiré más detenidamente sobre el tema esta semana, porque tiene miga, pero creo que su descarte habla aún peor de Randolph, al que Laso ha puesto una cruz que obliga a convocar a Trey, que del propio NWG.