Ante Zizic: claves del fichaje que no fue

Llegó a estar apalabrado pero finalmente se escapa el fichaje de Zizic, que pone rumbo a Maccabi, dejando en la parroquia la sensación de oportunidad perdida. 23 años, agente libre y techo alto, no todos los veranos se presentan oportunidades de mercado así, un lugarteniente digno para Tavares y a precio justo. 1.6M€ brutos era el sueldo apalabrado, por comparar, aproximadamente lo mismo que cobró Mickey el año pasado.

Tantas ganas tenía Zizic de vestir de blanco que ha esperado un mes y medio al Madrid, del que sólo recibió largas después del preacuerdo inicial. Varias veces envió su agente la documentación al club para que la devolviese firmada y formalizar el contrato, pero obtuvo el silencio por respuesta. He escuchado versiones de todo tipo, que si había dudas de su físico por una fascitis plantar, que si pedía una cláusula muy bajita de salida a la NBA… Al final, el factor determinante es el conocido: que Florentino ha cerrado el grifo, y ni para un fichaje estratégico de medio-largo plazo ha hecho excepción.

La lógica del flujo de caja

La ecuación es sencilla, de primero de contabilidad: la reducción de ingresos por el covid obliga a contener los gastos en todas las secciones, dando prioridad total a la obra del Bernabéu, que está acortando tiempos gracias al cierre por la pandemia. Florentino no deja de ser empresario y constructor, y como tal piensa y prioriza.

En su cabeza tiene lógica asociar el fichaje de un pívot reserva a la venta del base titular, pero deportivamente es una astracanada, y de paso señalar a Facu por algo de lo que no es responsable. El flujo de caja no coge rebotes y la plantilla de basket queda ahora completamente desequilibrada para lo que se vaya a jugar este curso. 16 fichas de primer equipo, once para los tres puestos exteriores y solo cinco para los dos interiores, incluido Felipe camino de 41 años como único reserva de Tavares. Por cierto, que vista en perspectiva, apenas un mes después de su anuncio, la renovación diplomática del capitán tiene todavía menos sentido. En tiempos de ajustarse el cinturón como los presentes es cuando mas toca recortar los gastos superfluos. Pero este se cerró antes de que Florentino hiciese click tras leer algún informe de perspectivas económicas.

Las alternativas ahora son que Garuba y Thompkins jueguen minutos de pívot, pescar algún jornalero random realmente baratito (Ndour en el recuerdo) o, idealmente, que ninguna franquicia NBA ofrezca en diciembre un contrato a Willy Hernangomez y quede libre como un taxi, obligado a regresar a Europa. Pero que nadie se emocione demasiado con esto último, no deja de ser un supuesto hipotético a cuatro meses vista, y la competición oficial empieza (teóricamente) en tres semanas.

El Madrid se reencuentra en Tel Aviv

causeur tavares Bryant Tel Aviv Madrid EuroleagueLa racha de derrotas (4 seguidas) se cerró oficialmente en Manresa el domingo, pero no la de mal juego, que se ganó con una versión pírrica. Faltaban, todo hay que decirlo, Randolph, Rudy y Mickey, que a veces nos pensamos que la plantilla es infinita y homogénea, y va a ser que no. El roster tiene 15 jugadores, pero los últimos 5 o 6 bajan bastante, en función de cómo esté Carroll, que ahora está mal. La dinámica negativa de juego la rompió el equipo ayer en Tel Aviv, primera jornada desde hacía 9 semanas con la plantilla al completo, desde el 22 de noviembre en Goya ante CSKA, para ser precisos.

Un triunfo de valor y prestigio el de Israel, ante un rival directo y que aún no conocía la derrota en casa (10-0). Tampoco es que el Madrid alcanzase la excelencia, que Roma no se construyó en un día, pero estuvo muy serio en defensa, que es donde suele marcar las diferencias y donde más había flojeado en esta mala racha. Faltó acierto exterior (5 de 20), aunque realmente es que ni siquiera se consiguieron tiros liberados porque el balón circuló a trompicones. Tan a trompicones como 19 pérdidas (las mismas que el rival, eso sí), pero es que no estaba Maccabi invicto como local por casualidad, que su público aprieta mucho, los árbitros barren para casa y el equipo sabe defender, mención especial a Quincy Acy, un jabato. No esperes jugar de salón allí.

El Madrid entendió el partido y se puso el mono de trabajo, igualando el nivel de intensidad, lo que junto a los puntos de Randolph sirvió para mantenerse a flote hasta el descanso. Fue en la reanudación cuando tomó el mando del partido, sin amplias distancias, pero que ya no soltó hasta el final. El regreso de Toñete fue mano de santo: anotó 11 puntos en los primeros cinco minutos… tras un mes de baja y encima en la Mano de Elías. Así es él, indescifrable y al margen de las circunstancias, porque su coco se rige por parámetros que se nos escapan. El caso es que acabó con 19 y 7 rebotes, y fue el mejor pese a jugar solo el 1º y 3º cuarto. Él y Thompkins sanos y en dinámica son el mejor puesto de ala-pívot del continente, 42 de valoración ayer entre ambos en 37 minutos de juego.

A Trey en realidad le benefició el regreso de Toñete, porque tampoco sale a cuenta que juegue 33 minutos con la bombona de oxígeno a cuestas, como ha pasado algún día recientemente. Hizo en Israel 19 de valoración en 16 minutos desde el banquillo y sin necesidad de anotar de tres, que tampoco tuvo buenas posiciones. Aunque el más determinante en la escapada del tercer cuarto fue Tavares, 5 tapones y 10 rebotes, que generó auténtica psicosis en el ataque macabeo, que se quedó en 45% de dos. Es la versión valladar-máximo que justifica la apuesta estratégica de la sección con su megarenovación el pasado verano.

El papel de Llull

Causeur fue el mejor del juego exterior, ha aumentado este curso sus prestaciones invernales en vista del apagón Jaycee. A cambio cojearon bastante Deck, regañado con el aro (1 de 7 en tiros de dos), y Llull, cuya pésima dirección en estático en el segundo cuarto coincidió con los peores minutos blancos de la velada. El menorquín sufre cuando, ante rivales top como ayer, se queda como único director de juego en pista. Se le apagan las luces y demasiados ataques acaban en malos tiros en los últimos segundos de posesión, casi siempre suyos tras stepback. En todo caso, paciencia con él, parroquia, que acaba de regresar de una inoportuna lesión que le cortó el buen ritmo que trajo del Mundial y con el que arrancó el curso.

Es el puesto clave de la plantilla y solo con Facu no alcanza, le necesitamos a un buen nivel para aspirar a títulos y no hay motivos para que no llegue a ofrecerlo. Siendo, eso sí, conscientes de que rinde mejor en un rol tipo selección española, como segundo base, acompañando en pista a Facu o a Lapro (en España era Ricky), encargado en defensa de la estrella exterior rival y lanzando en situaciones tras menos bote. El problema es que esa versión requiere de un Laprovittola más fiable…

Carroll, al rescate una vez más

Jaycee Carroll Real Madrid Maccabi EuroleagueLeyenda no, leyendaza. Puede que a veces lo tengamos menos presente porque, como no bate récords de longevidad ni juega con España los veranos, a sus logros se les da menor cobertura y verso que a los de, digamos, Felipe o Navarro. Al fin y al cabo, los periodistas que viajan con la selección y en algunos casos se hacen amigos de los jugadores son los mismos que después cubren durante el curso la ACB o la Euroliga. Todos somos humanos y tenemos nuestras preferencias, y tampoco es que necesitemos a estas alturas intermediarios para poner en valor a Carroll, que escribió ante Maccabi un nuevo capítulo de esa leyendaza. Triple ganador a 2 segundos del final, con dos abajo en el marcador, por cierto, en una magnífica jugada de pizarra de Laso, alineando ex profeso a Tavares, que engañó a la defensa amagando un bloqueo para Llull (que subió el balón) para acabar poniéndoselo al americano, que lanzó bastante ‘liberado’.

Regresaba Carroll tras 12 días, después de aquella hostia épica contra Murcia en que pudo romperse la crisma y quedó en esguince cervical. Subió 14 puntos, muchos cuando más atascado estaba el equipo, en la segunda mitad, de canastas sin la menor ventaja, de puro talento y puntería. El mejor fontanero que ha vestido esta camiseta.

Su triplazo fue la guinda a una magnífica velada de baloncesto en Goya, por nivel e igualdad, digna del clásico europeo que es un Madrid-Maccabi y que había dejado de serlo en los últimos años por incomparecencia visitante. No es consuelo pero, aunque se acuesten balance 0-2, los israelíes son por ahora el mejor rival de los siete a los que se han enfrentado los de Laso, incluidos Fener y Barca, a los que se doblegó con sensación de relativa suficiencia. Maccabi ha montado al fin una plantilla seria, no el putiferio de trotamundos y zumbones de años previos, y sobre todo vuelve a jugar como equipo, bajo la dirección de Sfairopoulos, que ya enseñó los dientes en la segunda mitad del pasado curso. No olvidar, además, que en Madrid jugaron sin su teórica estrella, Omri Casspi, el hijo pródigo.

El duelo Campazzo – Wilbekin

Scottie Wilbekin (22 puntos) por fin justificó las expectativas que levantó su MVP de la Eurocup, y de paso le pintó la cara a Campazzo, que nos estaba acostumbrando a la excelencia y jugó con mucho su peor encuentro en lo que va de curso. Correcto sin más en la primera mitad, se le hizo de noche en la segunda, cuando más apretó Maccabi, en el marcador y en defensa. Y sin el mejor Facu, al Madrid le cuesta y le va a costar sacar adelante partidos exigentes. Encima el jugador al que se fichó para situaciones así, para cuando se le apague la luz a Campazzo en la creación desde bote, ni siquiera pisó el parqué. Banquillazo a Laprovittola ya en el segundo partido de Euroliga, en cuanto ha vuelto Carroll y tras su sonado -8 en el debut ante Fenerbahce hace una semana. Mosquea, para qué engañarnos.

El otro fichaje sí dio la cara, y de qué manera: Jordan Mickey retrató a Othello Hunter y presentó credenciales con una actuación soberbia, 30 de valoración en 20 minutos y dos tiros libres clave que empataban el partido a 27 segundos del final. No imaginé que haría ‘olvidar’ tan pronto a Ayón. Suma valoración con tanta facilidad que a veces su estadística puede resultar engañosa, como ante Fenerbahce, que hizo un cagarro y terminó con valoración 12. Pero contra Maccabi fue otra historia, tremendo su segundo cuarto y providencial en la recta final, por cierto, compensando otra velada discretita de Tavares, al que la renovación y el aumento de sueldo no han sentado por ahora demasiado bien. Veamos cómo le sienta la competencia directa que supone Mejri, de un perfil similar. Reconforta, eso sí, saber que el propio Tavares es consciente de su mal arranque y no se le caen anillos por hacer autocrítica en público. Bien por él.

Por lo demás, Gabi Deck jugó poco pero dio la cara en los minutos finales (de nuevo como ala-pívot), a Rudy se le hizo pequeño esta vez el aro (2/9 tc) y Randolph, sin cuajar una actuación redonda, se tomó al menos el partido en serio, por aquello de ser Euroliga, porque en los cinco que van de competición nacional (ACB+Supercopa) no se ha dignado aún a comparecer… Puedo tirarme hasta el amanecer dando vueltas sobre detalles, que seguramente cambiarán en unos días; al final la velada se decide en el triplazo de Carroll, el tipo de highlights que van esculpiendo su leyenda, perdón, leyendaza

Esperando brotes verdes de Llull

llull euroleague macabi Real MadridNo se caracteriza por su paciencia el aficionado al deporte, menos aún el del Madrid. Sin embargo, la parroquia blanca está teniendo y mucha con Llull a su regreso de la lesión. Si por ejemplo Prepelic se cascase un par de partidos como los del menorquín últimamente tendría que salir escoltado de Goya. Lógicamente Llull, sobra decirlo, se ha ganado a pulso esa paciencia de la grada, por su nivel deportivo durante años, su entrega y fidelidad al club. El caso es que estamos todos deseando verle de nuevo disfrutar en pista, quizá ya no aquel nivel de excelencia de 2016-17, cuando fue MVP de la Euroliga, pero sí una versión más homologable que la presente, con una mínima regularidad y una dirección sensata.

Y precisamente por eso, del encuentro de anoche ante Maccabi me quedo con los brotes verdes. Se habían acercado los israelíes y Campazzo cometió la cuarta, así que tuvo que jugar Llull minutos al comienzo del último cuarto. No invitaban los precedentes al optimismo: había fallado sus 6 tiros previos en el partido, y los 7 del anterior en Vitoria, además de un saco de malas decisiones de dirección. Pero entonces entró un haz de luz por la ventana. Un triple a pies juntos, relativamente liberado, dentro. Y después otro tras bloqueo, que se había quedado el defensor pinchado y Llull se levantó tras bote con la izquierda, el lanzamiento más natural para un diestro. Ha metido mandarinas célebres en su carrera tras bote a derecha y con el defensor encima, tiene esa capacidad, el problema es convertir un recurso a la desesperada de final de posesión en la base de tu juego. Cuando anoche volvió a los básicos, los tiros entraron. Y cuando entran se activa, cambia su actitud y asoman los verdaderos brotes verdes, esas 10 asistencias que repartió, su techo este curso. Lo dicho, paciencia y más paciencia con él.

Por lo demás el encuentro no dio mucho de sí, y es que Maccabi es cada curso peor, un grande venido a menos. Pueden cambiar de entrenador, pero la plantilla es infame, una colección de jornaleros zumbones de la que ni el mejor Phil Jackson haría buen caldo. Por ejemplo Johnny O’Bryant, MVP de la pasada jornada con valoración 44, se cascó un negato en Goya con una selección de tiro infame, confirmando lo que suponíamos, que fue flor de un día. Rudy y Ayón fueron los mejores, lo cual no es ya demasiado noticioso, y el Madrid avanza con paso firme hacia un puesto en el top3 de la fase regular Euroliga y esperando a febrero, a que llegue la Copa para vivir emociones más fuertes.

Rudy Fernández y Gustavo Ayón euroleague Real Madrid maccabi

Oda al lasismo

lasismo
Podría abrir el texto como es costumbre, destacando a los mejores del último encuentro, en este caso Tavares y Facu, después me referiré a ellos, pero siendo justos el protagonista estas semanas es aquel de quien nos acordamos en la derrota y casi nunca en la victoria, coach Laso. Suya es buena parte del crédito por estos 10 triunfos seguidos, porque si en algo ha destacado siempre es en la gestión de plantilla, esa mano izquierda con el vestuario, meter a todos en dinámica, también a los secundarios, en su día Taylor o Trey, destacados en esta racha, incluso a los teóricos figurantes, como Yusta o Radoncic, que han sumado en los últimos compromisos.

Yusta, sin ir más lejos, fue el mejor del primer cuarto ante Maccabi, aunque después ya no jugase más, y Dino contuvo el miércoles 18 minutos al mejor ala-pívot de Europa a día de hoy como es Shengelia. Una victoria, por cierto, que deja en principio vista para sentencia la fase regular ACB, con tres victorias de distancia del Madrid respecto al segundo clasificado.

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Coherencia en la gestión

Cada jugador con Laso conoce y acepta su rol, todos son un activo y eso no cae del cielo, hay detrás una labor didáctica en los entrenamientos, una coherencia en la gestión y una mano izquierda en los partidos, manteniendo la rotación contra viento y marea, aunque nos ponga de los nervios a veces, evitando esos cambios error-castigo tan habituales por ejemplo en los entrenadores balcánicos.

Y el fruto de esa labor lo estamos viendo ahora, que se da una situación de necesidad, en que faltan tres de los cuatro pilares de la plantilla, pero al estar todo el grupo en dinámica no ha sido difícil encontrar quien de un paso al frente y cubra la responsabilidad vacante. Han sido Felipe y Thompkins, haciendo desde sus respectivas limitaciones olvidar a Ayón y Randolph como referentes interiores. Ha sido Maciulis, otro llamado a marginal este curso, que a base de arrestos y experiencia se está desempeñando dignamente como segundo ala-pívot en la rotación, un puesto que no había ocupado nunca.

El público del Palacio se enamora y desenamora de Tavares alrededor de 10 veces por partido, según combina errores de lectura de juego de preescolar con acciones defensivas de una superioridad humillante. La suma suele resultar positiva, desde luego lo fue ante Maccabi, que tras un primer cuarto atolondrado se comió la zona en el tercero, en que el duelo quedó roto: 10 puntos, 12 rebotes y 3 tapones, continuando la línea que marcó ante Valencia y Brose, y dejando en borrón lo de Estambul, en que se autoexpulsó por hacer el primo.

Los israelíes aguantaron lo que le duró la gasolina a Pierre Jackson, zumbón de cuño clásico, 29 puntos subió, que a su agente le sonaron a caja registradora. Lo cierto es que Maccabi pasó por Goya con más pena que gloria, un milagro (de Spahija) ese octavo puesto que aún regentan, dudamos que por mucho tiempo. Fue una plácida victoria blanca pese al peor encuentro Euroliga de Doncic este curso, compensado con buenos minutos de Causeur (6 asistencias) y sobre todo Campazzo, amo y señor del encuentro, igual que en Vitoria. Su desparpajo y capacidad de desborde están fuera de duda, así que a poco que fluye desde el arco (3/3 triples hoy) se convierte en un base de nivel top europeo.

Me consta que parte de la parroquia aún le mira con escepticismo, le hace de menos porque es bajito (!), porque le recuerdan de cuando vistió de blanco hace tres años, que era la mitad de jugador, y sobre todo porque no es Chacho, deseo imposible el pasado verano. Por hacernos una idea, los bases reservas de los rivales directos del Madrid son Pressey, Westermann, Alberto Díaz, Mantzaris, Huertas, Lekavicius o Vives, sinceramente, no cambiaba a Facu por ninguno. Aprendamos a valorar lo que tenemos en casa, y al primero al señor de corbata que los saca provecho a todos…

Luka, edición triple doble

doncicLe he regalado a mi hermano por Reyes la camiseta de Doncic, con la convicción de que dentro de 20 años será una pieza de colección, rollo vintage. Conscientes o no, inmersos en la vorágine de la temporada, estamos contemplando la historia pasar ante nuestros ojos, nadie había dominado así el baloncesto europeo a la edad de 17, repito, 17. Petrovic no fichó por la Cibona hasta los 20 años y Kukoc, por el que siento una especial predilección, tenía ya 21 cuando fue MVP de la Final Four, que ganó con la Yugoplástica 3 años seguidos (¿el mejor equipo que ha conocido Europa?). Puede que al final de su carrera Luka no llegue al nivel de estas leyendas, pero a los 17 años es más jugador de lo que eran ellos.

Milita en uno de los tres mejores equipos de Europa, con una plantilla larga y de apellidos contrastados, y en apenas un trimestre del primer año en que cuenta con minutos se ha hecho con el timón. Hace de todo, ante Maccabi cogió 11 de los 33 rebotes del equipo, repartió 8 de las 22 asistencias, se rebozó por el parqué para robar balones, seleccionó sus tiros con sangre fría… Pero si algo destaca de su repertorio es la clarividencia en estático, no hay cualidad más valiosa en el baloncesto, sencillamente porque es muy escasa. Ese momento Matrix en que Neo empieza a ver el código detrás de la realidad. Donde la mayoría de exteriores ve una maraña de manos y cuerpos, Luka dibuja pasillos, fintas y asistencias, y lo hace con un exquisito cuidado de balón, impropio de su juventud: 22 asistencias por solo 3 pérdidas en los últimos tres duelos Euroliga.

Laso, con buen tino, le ha ido concediendo responsabilidad de forma progresiva, pero sistemáticamente Luka ha quemado de forma precoz las etapas y en cada una ha echado la puerta abajo. Hace apenas mes y medio hablábamos de que le costaba brillar en Euroliga al nivel de ACB y viene de ser MVP de dos de las últimas tres jornadas de la competición. Frente a Maccabi, partido más apretado de lo que marcaba el guión, hasta 10 abajo en el tercer cuarto, impartió una lección de paciencia y altruismo. Valoración 32 con solo 5 tiros de campo lanzados, baloncesto total. Puede que no sea hoy ni mañana, pero si continúa esta evolución debe convertirse en jugador franquicia en algún punto del curso y medio que como poco le queda de blanco. ¿Cómo se lo tomarán los capos?

Rudy, soberbio ante los israelíes, parece hace tiempo haber asumido con normalidad su cambio de rol. Me genera algunas dudas Llull, que enseñó su peor versión salvapatrias (5/16tc), encantado con su papel de superhéroe Marvel. A día de hoy sigue siendo por méritos propios el go-to-guy, además puede convivir con Doncic, faltaría más, pero el balón en ataque estático debería estar progresivamente cada vez más tiempo en manos del muchacho. Laso no es el mejor gestor de partidos, como volvió a demostrar ante Maccabi (se olvidó de los tiempos muertos durante la sangría del 3º cuarto), pero sí es un gestor ejemplar de vestuario. Confío mucho en su mano izquierda para manejar la eclosión de Doncic. A partir de aquí ya es solo poner el vídeo a grabar, sentarse y disfrutar, lo contaremos pasados los años.