La Décima tendrá que esperar

llull.pngCon dignidad (-9) pero también sin opciones reales de victoria se despide este curso el Madrid de la Euroliga, ante un Fenerbahce que, tras una fase regular trastabillada, ha llegado como una moto a ‘su’ F4 y apunta al título, al fin un equipo turco. Ni el ambiente ni el arbitraje resultaron tan determinantes como suponíamos, no hicieron ni falta, todo el encuentro por delante en el marcador los locales, 10 arriba ya en el minuto 6. Probablemente uno de los partidos más difíciles de la era Laso, por nivel del rival y escenario, y aunque el equipo dio la cara quedó lejos de la excelencia que requería la campanada, con 5 jugadores en valoración negativa y dos ceros.

El quinteto inicial se vio ampliamente superado, por ejemplo Maciulis, a uvas, quedó retratado por Kalinic, que tampoco es Scottie Pippen pero a su lado por momentos lo pareció. Se fue a 24 de valoración el serbio, tres por encima del techo Euroliga en su carrera, que estableció… el año pasado contra el Madrid en cuartos. Pero no fue el único, Vesely se comió por momentos a Randolph, muy decepcionante en la semifinal pese a cierto maquillaje estadístico final. En realidad tres de las cuatro estrellas blancas naufragaron en la cita, demasiada rémora.

A Doncic, que no se había visto en otra, le pesaron los 18 añitos y cuajó una actuación paupérrima, de nuevo en Estambul, igual que en la ida de la fase regular, desacertado tanto en el tiro (0/6) como en la creación desde bote (3 pérdidas). «He hecho un partido fatal y pido perdón a todo el equipo», reconoció tras el encuentro, una autocrítica que le honra. Que guarde el vídeo y se lo repita en verano, como acicate y aprendizaje, creemos en su talento y contamos con él para La Décima el curso que viene, ya en cancha ‘neutral’, en Belgrado.

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Pero la mayor decepción de la F4 es con diferencia Ayón, al que en el duelo de pívots estelares de la competición Epke Udoh le enseñó matrícula, tanto así, que ni la vergonzante estadística de valoración (36 a -1) hizo honor a las proporciones bíblicas del piñazo. El americano las anotó de todos los colores (18pts), al poste y de media distancia, reboteó (12), asistió (8) y sobre todo fue un valladar en defensa, impidiendo una sola canasta fácil del Madrid en el aro turco en toda la velada (41% de dos los blancos). El mexicano, por su parte, se lanzó un par de melocotones y defendió como la madre Teresa. Ayón, sí, el mismo que rechazó una oferta inicial de 2.5 millones anuales el verano pasado, claro, qué minucia para su categoría. Ayón, que en una entrevista previa a esta F4 afirmó que del pasaporte español no es que no sepa nada, es que ni siquiera ha pensado si le gustaría conseguirlo o no, «a mí me contrataron como extracomunitario y así terminaré mi contrato«. Chapeau, Gus, corporativismo ejemplar el tuyo.

Un egoísmo/pasotismo que afecta principalmente a Thompkins, uno de los pocos que se salva de la quema en Estambul (8 puntos, 3 rebotes) y que por overbooking de extracomunitarios verá vestido de calle 50 de los 80 partidos de esta temporada, una situación insostenible el curso que viene. Se salvaron también Hunter, que a diferencia de Ayón al menos atacó con agresividad el aro, y Carroll, cuyos triples (5/7) mantuvieron un hilo de esperanza. Llull estuvo por momentos muy solo, incapaz de tapar todas las vías de agua por sí solo, pero igual cuajó una actuación digna de su temporada, 28 puntos, jugándose hasta la salud, con esas penetraciones suicidas buscando (y en general encontrado) la falta.

La vela que puse a Rudy en la previa no sirvió de nada. Milagros a Lourdes, que Rudy está para lo que está, voluntarioso en defensa, intrascendente en ataque, val -3 y el primero de mes al banco. No me chirrió especialmente la dirección de Laso, puestos a sacar punta me sobraron algunos de los 8 minutos de Draper, cuya falta de confianza en ataque canta por soleares en duelos de este nivel. Veréis que las horas de debate sobre el descarte en la convocatoria resultaron una pérdida de tiempo. Fue Chapu como podía haber sido Felipe, daba igual porque en condiciones normales de partido, como fueron, no les corresponde ningún minuto en un partido Euroliga de máxima exigencia. Les queremos pero es que estamos en 2017, cualquier otra cábala es vivir en el pasado. Su papel empieza ahora, en la consecución de la ACB, y esa pasa por el Andorra a partir del miércoles, una serie trampa, a solo 3 partidos y con el Madrid en plena descompresión F4, sin demasiado descanso, pues se tiene que quedar en Estambul hasta el domingo para ese maldito partido por el tercer puesto.

Festín para sellar el 1º puesto

gifHablábamos hace dos semanas de las etapas de la temporada, que el Madrid este año sí está cubriendo con nota. Etapas que no suponen necesariamente títulos pero hablan de la consistencia del equipo y se debieran tener en cuenta en el balance del curso, independientemente de las vitrinas. A la consecución de la Copa del Rey, el primer puesto en la regular de la Euroliga y la clasificación para la F4, se sumó ayer el primer puesto en la fase regular ACB. Un liderato pese a dosificar esfuerzo, sin victorias de récord y con (al menos) siete derrotas, dos más que el año pasado y cinco más que hace tres, cuando al final ni siquiera ganó el título. Digo al menos, porque el domingo juega el Madrid en Andorra, una cancha de por sí exigente y a la que debe acudir poco menos que de turismo, con esa F4 a la vuelta de la esquina.

Certificaron los blancos el primer puesto con un cómodo triunfo en el Palacio ante Joventut. Sirvió el partido para una nueva perla de Luka y para que mechitas Taylor se soltase la melena en ataque, 15 puntos, su 2ª máxima anotación de blanco en ACB. Llull infló estadística (21 puntos, valoración 33) para redondear su más que probable MVP de la regular. Dobla al segundo en la votación popular (Campazzo) y no espero sorpresas en el voto de jugadores, prensa y entrenadores, siendo el menorquín el cuarto más valorado de la liga (16.7 de media) y jugando en el mejor equipo.

Felipe aprovechó la velada para reivindicar su presencia en la convocatoria para Estambul, tema que abordé la semana pasada y levantó bastante polvareda. En los últimos 8 partidos ACB, Reyes promedia valoración 18 en 17 minutos. Chapu, a priori el otro candidato a quedarse fuera de la lista, firmó 0/5 de campo para su 15º encuentro en valoración negativa este curso. Entiendo que la valoración dista de ser una estadística perfecta y que la F4 no es ACB sino Euroliga, con pívots más grandes y árbitros esquivos, donde los números de Felipe son mucho más discretos. Sin embargo, el momento de forma del capitán me parece innegable y, por muy bien que nos caiga Chapu, su convocatoria sería un acto de fe a tenor de su rendimiento.

En una encuesta que publiqué en Twitter, solo el 15% abogaba por descartar a Nocioni, un 39% a Reyes, mientras que el 46% pedía un descartado distinto. Espero que Laso no se plantee descartar a Thompkins, en pleno pico de forma, así que la otra única alternativa posible es Draper, que no fue convocado en 3 de los 4 partidos del curso ante Fenerbahce y CSKA. En todo caso, me parecería temerario que por cuestiones políticas se plantase el Madrid en Estambul con un solo base puro (Doncic jugará minutos de alero) y cuatro ala-pívots.

Oficio de campeón

sergio-llull-celebrates-real-madrid-eb16.jpgPor inercia de campeón, oficio y fondo de armario, jugando más bien reguleras, se lleva el Madrid el primer asalto de los cuartos de final de Euroliga. Y se lo lleva pese a regalar de nuevo el inicio de partido, con una intensidad indigna de la cita (16-28, min 11), y pese a que Darussafaka demostró ser más equipo de lo que suponían algunos iletrados, de los que se guían por historial y apellido (‘solo’ tres cuartos de entrada en Goya). Los turcos tienen un gran mariscal en banda y son un digno top-8 de esta edición Euroliga. Wanamaker y Clyburn se reivindicaron como burguesía continental (36 puntos combinados), un caramelo este verano como Dogus migre su inversión, el club no se clasifique para Euroliga y tenga que desmontar la plantilla, un guión más probable de lo que creemos.

Nadie sobresalió especialmente en el Madrid, fue un triunfo colectivo (21 asistencias por 10 del rival), que no pasará a la historia pero allana sobremanera la eliminatoria, el camino a Estambul, y es que Darussafaka ya enseñó toditas sus armas. Llull tiró del carro con su ración de canastas forzadas, que esta vez sí entraron en un porcentaje razonable (6/14), tras cuatro encuentros verdaderamente desafortunado (13/51 = 23%). En realidad fue el peor del primer cuarto y enseñó algún detalle de chupón en el último, pero sus mandarinas encendieron a la grada y sus asistencias a Ayón desangraron a los turcos en el tercero. El mexicano diseccionó a Zizic con su movilidad, subió 7 canastas, todas en situaciones de 2×2, que al final es su negocio. No es el más talentoso ni el de más recursos, pero tiene la mili hecha y logró que se le notasen al chaval los 20 añitos. Slaughter, que se llevó la ovación del Palacio, forzó por necesidad tras 21 jornadas de baja, 11 minutos voluntariosos aunque intrascendentes.

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No era partido de máximos sino de remangarse, y nadie lo entendió mejor que Draper, nº12 de la plantilla, ovacionado por el Palacio tras valiosos minutos, forzados por el apagón Carroll. Fue Draper, que acumula varias semanas mejorando sensaciones/prestaciones, el único que logró contener a Wanamaker, además mostró más decisión que otras ocasiones en ataque cuando el balón pasó por sus manos.

Randolph anduvo regañado con el aro (2/8) pero no escatimó entrega, y con las condiciones que atesora es suficiente para acabar sumando en muchos rubros: 7 rebotes, 3 asistencias, 3 tapones, 5 faltas recibidas… Sobre todo si se va a 28 minutos, el que más jugó del equipo, principalmente porque Laso le hizo coincidir en pista con Thompkins durante 6 minutos, en una variante táctica que habíamos visto poco pero dio buen resultado. Percibo un sutil cambio de actitud de Randolph desde el anuncio oficioso de renovación. Son detalles, algunos intrascendentes, como esas orejas de conejo en la fiesta de Pascua con los compañeros, esos golpes en el pecho hoy celebrando una defensa, su interés en los tiempos muertos también cuando no está en pista… la implicación de quien ha tomado la decisión de establecerse en Madrid. Su esposa mexicana está encantada en la capital española, su hija adaptada al colegio y él está a gusto en la pista y en el vestuario, comprometido con la causa, ni rastro de aquellas caras de mohíno del primer tercio de curso cuando no le pasaban el balón en ataque.

Pole position a la F4

rudy-fernandez-celebrates-real-madrid-eb16Es una victoria parcial, pero igual es una gran victoria, se asegura el Madrid el primer puesto de la fase regular Euroliga en este año uno del formato todos contra todos, además lo hace a falta de una jornada y con el último partido en casa. Lo logra tras un sufrido triunfo ante Fenerbahce, que por muy mal que llegase sigue siendo el rival de toda Europa que peor se le da, una visita al dentista (iban 4 derrotas seguidas). Lo es por su planteamiento, que juega poco pero deja jugar aún menos, una plantilla muy física y que defiende al borde de la falta, amparado en cierta connivencia arbitral, porque Zeljko está en la banda y porque no dejan de ser el equipo turco de referencia, el país que desde hace años más invierte en la competición y nunca la ha ganado.

Fue un encuentro feo de solemnidad, se quedó el Madrid en su anotación más baja del curso pese a la victoria, incluidos 9 minutos seguidos sin poder comprar una canasta, entre el segundo y el tercer cuarto. El partido era clave para Fenerbahce y se notó que lo prepararon a conciencia, cerrando todas las vías de producción blancas, las líneas de pase de Luka, las penetraciones de Llull, las continuaciones de Othello y Ayón, el carretón de Carroll y las esquinas de Trey. Apagón total. Siete abajo al minuto 24, hacía falta que alguien se saliese del guión y ese fue Rudy, tan desatinado en fechas recientes, que se redimió con un par de triples clave, como el que lanza un salvavidas, aliñados con intensidad defensiva contagiosa. Y una vez recuperó el Madrid constantes vitales el encuentro cayó por su propio peso, porque tiene más baloncesto que Fenerbahce, al que le faltaban Sloukas y Datome, que todo hay que decirlo, y firmó 7/15 tiros libres.

El resultado en el Palacio, unido a la derrota de CSKA en Atenas tuvo consecuencias sísimcas en la clasificación, confirma que blancos terminan primeros, moscovitas segundos y Olympiakos tercero. El rival del Madrid en cuartos, salvo enorme carambola (aquí todas las opciones), será el ganador del Dogus-Estrella Roja, que se juegan el octavo puesto en la última jornada a partido directo. Dada la dinámica de ambos equipos y jugándose el encuentro en Estambul, apostaría claramente por turcos, que ya ganaron en Belgrado en la ida y que suman 4 victorias seguidas como local.

Pero el verdadero terremoto clasificatorio ayer fue la caída de Fenerbahce hasta el séptimo puesto, con solo una jornada por jugar. Las combinaciones son muchas, pero hay una bien clara, si Baskonia, PAO y Efes ganan sus partidos, condenarían a Fenerbahce a una serie infernal contra CSKA sin ventaja campo. Uno de los dos principales rivales por el título quedaría fuera en cuartos de final, y si son los de Zeljko pues mejor, bestia negra del Madrid, además jugándose la F4 en su pabellón y con esa ‘deuda histórica’ de la competición con Turquía puedo imaginar el listón arbitral. Karate press autorizado.

Baskonia y PAO tienen encuentros cómodos, en casa ante Zalguiris y en pista de Maccabi, respectivamente. El partido más difícil lo tiene Efes, que visita nada menos que el Palacio de los Deportes, ante un Madrid que no se juega absolutamente nada. Tampoco hace falta dejarse perder, Laso bien podría dar descanso a Llull y minutos a los secundarios, ¿quién podría reprochárselo? Efes viene de ganar 8 de los últimos 9, no haría falta un milagro para que mojase en Goya.

Los derbis, el sanatorio del Madrid

derbi.pngEra un derbi Madrid-Barca pero el ambiente en el Palacio, lleno técnico, eso sí, no fue muy distinto al de cualquier partido de Euroliga en casa, solo despertó el respetable con algún rifirafe en la segunda parte protagonizado por Tomic y Navarro, los más ‘queridos’ en Goya. Es lo que tiene un calendario saturado, quinto derbi del curso, que por muy azulgrana que vista el Barca, no deja de ser un duelo del líder contra el decimosegundo, ya eliminado, un derbi del siglo XXI. Y como tal se desarrolló el encuentro, de los más plácidos del curso europeo, analgésico para un Madrid titubeante las últimas semanas, cuya anterior victoria, de hecho, fue también ante el Barca. Barztokas se autoexplusó y a renglón seguido Rice comenzó a meter triples, un resumen del ambiente en el vestuario del Barca.

Llull tuvo una de esas noches en que le entran de colores, disfrutó como un enano, regresaba sonriendo a defender después de liarla en casi cada ataque, fuese con una asistencia (6) o un triplazo (4/6). Doncic, después de tirarse las zapatillas el domingo en el naufragio de Santiago, se dedicó esta vez a intendencia, 6 rebotes, 5 asistencias, 3 robos… valoración 19 en una actuación chuchera.

Pero lo mejor del Madrid fue la pintura. Laso dejó a Felipe en el banco todo el partido (para eso yo hubiese convocado a Suárez) y el puesto de ala-pívot sí aportó esta vez: 22 puntos y 8 rebotes entre Randolph y Thompkins, el segundo cuajó minutos de buen baloncesto, seleccionando sus tiros y cumpliendo atrás. Tampoco es que Trey atraviese un momento primoroso, pero con poco ya mejora la aportación de un tiempo a esta parte en ACB de Felipe como alapívot reserva. Othello volvió a cuajar un señor partido ante el Barca (Diagné salió desquiciado) y Ayón no se dejó esta vez comer la tostada por Tomic, 22 puntos y 10 rebotes aportaron entre ambos.

Draper encadena su tercer partido Euroliga sin jugar ni un minuto, especialmente sospechoso dado lo holgado del marcador. Crucemos los dedos para que Facu no tenga problemas o retrasos en la obtención de pasaporte español, prevista para esta primavera. Lo peor del Madrid fueron los escoltas, Rudy y Carroll, 4/14 de campo para valoración -9. El americano cayó en las ‘trampas’ de Tomic y Navarro, que le sacaron del partido como a un novato. Aunque se llevó la palma Rudy Fernández, falló los cinco triples que lanzó y tampoco sorprendió a nadie, acumula un 29% en ACB y un 32% en Euroliga, tirando mucho (4.9 por partido) y no pocos liberado, como ayer. Por comparar, Maciulis acredita un 53%, Thompkins 48, Luka 42, Randolph 40 y Carroll 38. El más parecido es Llull, que está en un 35% entre ambas competiciones, pero su caso es particular, pues como jugador franquicia asume casi todos los lanzamientos forzados de final de posesión y cuarto.

Es un proceso habitual en baloncesto que con los años y las lesiones los jugadores pierdan explosividad física pero lo compensen con una mejora en el tiro. En el caso de Rudy, que recordamos casi batió en su día el récord de triples de un rookie en la NBA, pareciera que el proceso degenerativo avanza por igual en ambas direcciones. Los cinco que falló en el derbi no estuvieron especialmente cerca de entrar, les faltó arco y fluidez en la mecánica. Además esta vez ni siquiera compensó ese desacierto cara al aro con intendencia, 0 rebotes y 0 asistencias en 19 minutos. Los compañeros se esforzaron en consolarle, aunque lo suyo sería que hoy mismo pidiera las llaves del gimnasio para entrenar y pulir. Ni con 2,7 millones de salario se puede exigir acierto, pero sí máximo compromiso y dedicación.

Llull, de profesión héroe

llullAún recuerdo aquellas declaraciones en caliente de Marc Gasol, tras perder un partido apretado la selección ante Turquía, quejándose de que Scariolo diese la última bola «al chico que acaba de llegar» en vez de a su hermano. Ocho años y medio después ‘el chico nuevo’, Llull, se ha convertido en quizá el mejor clutch player de la historia del baloncesto español, fama que cincela con regularidad con canastas ganadoras de todos los colores, aunque la de hoy, con el Palacio lleno y ante el eterno rival, tiene un sabor especial para el aficionado intermitente. Cerró la primera parte con un estratosférico triple lateral en carrera, que celebró como un energúmeno, antesala de La Canasta, esa suspensión ganadora a 5 metros, dejándose caer y dando al tiro gran parábola para evitar el tapón de Oleson y Claver. Nada de mandarina, una jugada de talento y técnica, no la saca del sobaco sino que se cuadra perfecto (miren la foto arriba), otra postal para agrandar su leyenda en la casa blanca.

La canasta, de paso, sirve para olvidar un partido francamente flojo, que con aquello de dosificar esfuerzos estaba el Madrid empezando a meterse en un atasco en la clasficación ACB. El primero que no estuvo especialmente católico fue el propio Llull, 6/17 de campo en otra minutada salvaje (37:20). No fue el mejor día de Laso en gestión de minutos, cuesta entender que Doncic viese desde el banco los 13 primeros de la segunda parte, tras provocar un tremendo parcial en la primera. De hecho, jugó los mismos minutos (16) que Felipe, homenajeado como máximo reboteador de la historia ACB pero que a día de hoy no está para nadie, lo sabe Reyes el primero. El problema es que no había muchas alternativas dada la lesión de Chapu, la forzada ausencia de Trey y con Randolph a uvas, superado por su excompañero Claver y automarginado a las esquinas en plan Thompkins. Quizá se podía haber probado con Maciulis de cuatro, el lituano se quedó en solo 10 minutos pese a ser el mejor en el primer cuarto con 9 puntos.

A Laso tampoco se le ocurrió ordenar falta a Tomic en caso de aclarado en (el que iba a ser) el último ataque azulgrana, y eso que dispuso de un tiempo muerto para preparar la defensa. Gancho cómodo con la derecha y dos puntos para el croata, que superó con claridad a Ayón durante todo el encuentro (val 26), igual que en la Supercopa (23) y en el partido de liga del Palau (33). Othello, en cambio, cargó el rebote como un poseso (10) y enseñó matrícula al gaseoso Faverani en el duelo de pívots reservas. Carroll subió algunas canastas valiosas en plena pájara de la segunda parte y a Rudy, que tan bien venía jugando, se le vio condicionado por el golpe del viernes por el que fue duda hasta última hora… No me enrollo más porque al final todos estos análisis empequeñecen ante el desenlace, la historia recuerda al ganador, el póster, la canasta ganadora…  ¡y qué canasta, amigos!