Desde Estambul con amor

luka-doncic-real-madrid-eb17A la recuperación del Madrid, con la plantilla aún en cuadro, ya no cabe ponerle ni un pero. Había contribuido un calendario Euroliga amable, sí, las visitas de Barcelona, Valencia y la salida a Brose, dos en horas bajas y otro medianamente bizcochable. Pero cuando enseñas chapa en pista del campeón de Europa entonces no cabe duda, se puede decir ya bien alto: el Madrid ha vuelto.

Con cuatro gatos con los cojones cuadrados está salvando la temporada, haciendo tiempo hasta que llegue la caballería, lo repito en cada crónica desde hace semanas y no me cansaré, porque es para estar orgullosos, venga después lo que venga. Con todo llovido, cierra la primera vuelta a sólo una victoria de distancia del 3º puesto…

En el infierno de Zeljko, un más difícil todavía, sin Rudy, lesionado, y sin Tavares, (auto)expulsado en el segundo cuarto por dos antideportivas en la misma jugada. Felipe tiró de brega y oficio en los minutos que pudo jugar, sólo 15, lastrado por las faltas. Terminó el Madrid a la heórica, con Carroll emparejado con Datome y cerrando el rebote defensivo en plan Fuenteovejuna.

Un primer cuarto de nubarrones después (no está aún Yusta para estos envites), tuvo que salir la segunda unidad para devolver las constantes vitales, personificada en Taylor y Jaycee, ambos de dulce el último mes. Por cierto, menudo acierto la renovación del sueco… A Campazzo no le hace honor la estadística, desacertado en ataque (3 puntos en 29 minutos) pero clave atrás, mosca cojonera de Sloukas y Wannamaker, presionando el bote siempre al límite de la falta, o sea, pagarles con su misma moneda.

El caballero de la blanca armadura

Y qué decir de Doncic para no repetirnos, caballero de la blanca armadura, pueden ir grabando su nombre en el trofeo de MVP, el más claro en años. Si 36 de valoración se cascó en El Pireo, a 37 se ha ido en Estambul, donde se forjan las leyendas, pese a no ver aro, pero sumando en cada segmento estadístico, coqueteando con el triple doble con una regularidad que no se recordaba en Europa. Máximo reboteador y asistente del duelo, 8 y 10, respectivamente, que los 20 puntos vienen de serie. Tan polivalente es, que siendo base terminó jugando de ala-pívot los minutos finales, por la expulsión de Tavares y los problemas de faltas de Felipe. ¿Y saben qué? Pues que cumplió.

Lo mismo que Thompkins, que no bajó de marcha emparejado con vitorinos clase A, los Vesely o Thompson. Su step ahead dejó hace ya un par de semanas de tener asterisco: promedia 15 puntos y 6.5 rebotes en Euroliga en el último mes. Una vez se está viendo con minutos, confianza y regularidad está sacando el jugador que siempre ha llevado dentro, aquel del que un servidor quedó prendado en Nizhny, por el que ha apostado con tanta paciencia el club, otro chiquipunto en el haber de Laso. El renacer de Trey viene desde la defensa, sin aquellas faltas tontas, comprometido y concentrado, sirva de ejemplo ese tapón clave a Wannamaker a dos segundos del final. Tras dos años de altibajos y cara de primo, resulta una gozada verle celebrar canastas golpeándose el pecho o dedicarle un beso a Vesely tras un triple en la cara… Desde Estambul con amor.

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Mi previa de la Euroliga

euroleague2.pngArranca este jueves ‘lo bueno’, la Euroliga, de nuevo en el formato de fase regular de 16 equipos, todos contra todos, tan exigente para los clubes pero que tanto juego dio para el aficionado el curso pasado. El Madrid sufrirá en el primer tercio de temporada. Los tres triunfos en el arranque ACB son analgésicos, pero queda mucho por pulir y la Euroliga no perdona, repetir primer puesto de la regular se antoja imposible con la baja del vigente MVP de la competición. Uno de los atractivos de las primeras jornadas será abrir el melón Randle, que en principio jugará solo Euroliga. Se dice que Ayón ultima la obtención de pasaporte español, «para diciembre», pero hace tiempo que somos escépticos con ese tema. Un objetivo realista para los blancos sería terminar entre los cuatro primeros, por aquello de la ventaja campo, y rezar para que Llull llegue en cierta forma al cruce de cuartos, que se juega la segunda mitad de abril. Eso es dos meses después de la fecha aproximada de regreso, finales de febrero, cuando se cumple medio año desde que se rompiese, plazo standard de recuperación para este tipo de lesiones, aunque varía bastante según el caso.

La fortaleza blanca, la continuidad de la columna vertebral al completo en año de diáspora, es también su lastre, pues ese núcleo se come mucho presupuesto y condiciona la capacidad de fichar. Las vacantes de salario de estrella están copadas y el presi no parece por la labor de un esfuerzo extra, pese a ser el último año de Doncic, que se presentaba como una oportunidad franca de levantar la Décima, jugándose la F4 en ‘campo neutral’ (Belgrado, improbable que Estrella Roja llegue con semejante chusta de plantilla). Sea como fuere, concedería al Madrid ciertas opciones de título, aunque con la contención del gasto en fichajes del verano no alcanza para la etiqueta de favorito, que en todo caso tampoco parece muy clara.

CSKA y sobre todo Fenerbahce serían dos candidatos claros, ambos han incorporado cantidad y a primera vista calidad, pero también han perdido a sus jugadores franquicia, tres de los cinco mejores de Europa, y sabemos por experiencia que las Final Four las deciden las estrellas y no los colectivos. Los turcos ha contado con la inyección de dinero de Dogus (45 millones de patrocinio en 3 años) para suplir la salida de sus dos estrellas y, dado que Udoh y Bogdanovic son claramente irremplazables en el mercado continental, han optado por reforzar la rotación fichando cantidad (6 jugadores).

Se antoja diferencial la incorporación de última hora de Wanamaker, que no encontró equipo en la NBA, debería suplir a Bogdanovic en labores de creación desde bote. El club ha apostado muy fuerte por Marko Guduric, 22 años, discretísimo Eurobasket el suyo, junto a Oriola el traspaso más caro del verano en Europa, 1 millón a Estrella Roja. Un alero fino, con un IQ alto y buena mano pero bastante irregular y de físico endeble, se comerá muchas broncas de Zeljko. En el rol de cuatro abierto llega Nico Melli en sustitución de Pero Antic (rumbo a Belgrado) y en lugar de Udoh aterriza Jason Thompson, con una sólida carrera NBA, de menos talento ofensivo pero que refuerza el perfil defensivo y atlético de la plantilla.

CSKA va a suscitar este año mucha atención de medios españoles con la presencia de Chacho, que tiene toda la pinta de que firmará estadísticas de vértigo, contando con muchos minutos y tiros, los que libera Teodosic. Sin embargo, diría que los rusos pierden algo de potencial de plantilla. El sistema Itoudis se parece un poco al de Laso, ritmo alto y protagonismo de los bases, y CSKA, sin entrar a discutir si Chacho es mejor o peor que Teodosic, ha perdido claramente profundidad en los puestos de 1-2. Salen dos buenos reservas, como Aaron Jackson y Dimitri Kulagin (firmó un gran Eurobasket), que suple solo Leo Westermann, descarte del Barca, una apuesta para la que sinceramente no encuentro explicación. Othello no veo que mejore a Augustine, que por cierto está rindiendo muy bien en Malaga en el arranque de curso, y la única mejora clara sería la llegada de Clyburn en lugar de Freeland, que era como no tener nada al estar siempre lesionado.

Respecto al resto de clubes, doy por sentado que Barcelona regresa al top-8, incluso con alguna opción de clasificarse para la F4 según encajen las piezas. Lo del curso pasado fue una anomalía en el tercer club de Europa por inversión en plantilla. Valencia, que no jugó Euroliga el curso pasado, es mi apuesta a equipo revelación, si se puede llamar así al campeón ACB. También debería estar en cuartos, junto a los griegos y un octavo que podría salir de Baskonia, Jimki o Efes.

Las lecciones de Estambul

ayon y luka.pngNo estamos acostumbrados a ver a Laso cebarse en la bronca a un jugador en la banda como ayer con Luka, pero si en algo ha destacado coach L en estos años en la Casa Blanca es en la gestión del vestuario, así que tiene nuestra confianza plena, pese a que sinceramente desde fuera se viese algo fea. Hoy en el entrenamiento no habrá cámaras ni prensa de titulares virales cuando se lleve 5 minutos al chaval a una esquina para recoger sedal. Como Doncic es un prodigio de madurez para su edad, no ha habido ni que esperar a un tuit el lunes tras la práctica, él mismo se encargó de pinchar el globo de una posible polémica en la zona mixta después del partido: “Laso es el jefe, tiene la razón y me merecía esa bronca”. Los Hezonjas de la vida, en una situación similar, se atusan el flequillo y terminan la temporada de morros, evadidos del presente recordándose a sí mismos que pronto estarán en a la NBA y serán millonarios. “¿Pero el entrenadorcillo este qué se ha creído?”.

La F4 de Doncic ha sido lógicamente un desastre, pero oiga, es que la experiencia es un grado. Nosotros a su edad tartamudeábamos para pedirle una cita a esa compañera de instituto y él se las vio el viernes ante un Fenerbahce modo apisonadora arropado por 10.000 energúmenos. Nos ha acostumbrado tan mal que suponíamos que se saltaría todas las metas volantes en su formación. En las derrotas se aprende más que en las victorias y Luka es una esponja, su F4 es la de Belgrado.

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La bronca fue la foto de un partido, el del tercer puesto, absolutamente intrascendente, un sacacuartos de la Euroliga para justificar el precio del abono, que pagar 400 euros por cuatro partidos en vez de tres pareciera que pica menos. No conozco ninguna otra competición de clubes en la que se juegue por el tercer puesto. Digo todo esto porque las únicas conclusiones de la F4 las baso en la eliminación del viernes, esa derrota con dignidad pero sin opciones, no en el entrenamiento con (escaso) público ante CSKA. Hay que hacer autocrítica, como siempre en la derrota, pero sin alarmismos ni histerias, porque la temporada está siendo estupenda y aún no ha terminado, se perdió contra el anfitrión y mejor equipo de Europa a alturas de mayo de 2017. Me gustaron en ese sentido las palabras de Laso preguntado tras la paliza ante los rusos: “Si cambiara lo que pienso de mi equipo por cuatro días es que soy gilipollas”.

Le tenemos cariño, pero la etapa de Draper en el Madrid toca a su fin, por cierto, que apunta a Málaga, Plaza está como loco por la música. En una plantilla con un segundo base (Doncic) que juega muchos minutos en otras posiciones y con un librillo que basa todo el ataque en la creación del uno, hace falta un reserva con más determinación que Dontaye. Esperemos que el agente de Campazzo no le pierda con cantos de sirena de la NBA porque, pese a las pronunciadas luces y sombras de su juego, que no ha terminado de pulir en Murcia, es para el Madrid una opción interesante por precio y recorrido. Quien parece que tendrá seguro plaza en el primer equipo el curso que viene será Dino Radoncic, suponemos que para ocupar la plaza de Álex Suárez, a poder ser con algo más de protagonismo.

Quien sale más tocado de esta F4 es Ayón, pilar del juego interior. Se le supone uno de los tres mejores centers de la competición, como tal cobra, por eso el meneo de Udoh resonará todo el verano, porque además no es el primero, sino un calco del de cuartos de final del curso pasado. Y la Décima, no nos engañemos, pasa por ganar a Fenerbahce, que la Euroliga es sota-caballo-rey y el año que viene volverán los turcos a estar en la terna, con Zeljko, Udoh y compañía.

La Décima tendrá que esperar

llull.pngCon dignidad (-9) pero también sin opciones reales de victoria se despide este curso el Madrid de la Euroliga, ante un Fenerbahce que, tras una fase regular trastabillada, ha llegado como una moto a ‘su’ F4 y apunta al título, al fin un equipo turco. Ni el ambiente ni el arbitraje resultaron tan determinantes como suponíamos, no hicieron ni falta, todo el encuentro por delante en el marcador los locales, 10 arriba ya en el minuto 6. Probablemente uno de los partidos más difíciles de la era Laso, por nivel del rival y escenario, y aunque el equipo dio la cara quedó lejos de la excelencia que requería la campanada, con 5 jugadores en valoración negativa y dos ceros.

El quinteto inicial se vio ampliamente superado, por ejemplo Maciulis, a uvas, quedó retratado por Kalinic, que tampoco es Scottie Pippen pero a su lado por momentos lo pareció. Se fue a 24 de valoración el serbio, tres por encima del techo Euroliga en su carrera, que estableció… el año pasado contra el Madrid en cuartos. Pero no fue el único, Vesely se comió por momentos a Randolph, muy decepcionante en la semifinal pese a cierto maquillaje estadístico final. En realidad tres de las cuatro estrellas blancas naufragaron en la cita, demasiada rémora.

A Doncic, que no se había visto en otra, le pesaron los 18 añitos y cuajó una actuación paupérrima, de nuevo en Estambul, igual que en la ida de la fase regular, desacertado tanto en el tiro (0/6) como en la creación desde bote (3 pérdidas). «He hecho un partido fatal y pido perdón a todo el equipo», reconoció tras el encuentro, una autocrítica que le honra. Que guarde el vídeo y se lo repita en verano, como acicate y aprendizaje, creemos en su talento y contamos con él para La Décima el curso que viene, ya en cancha ‘neutral’, en Belgrado.

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Pero la mayor decepción de la F4 es con diferencia Ayón, al que en el duelo de pívots estelares de la competición Epke Udoh le enseñó matrícula, tanto así, que ni la vergonzante estadística de valoración (36 a -1) hizo honor a las proporciones bíblicas del piñazo. El americano las anotó de todos los colores (18pts), al poste y de media distancia, reboteó (12), asistió (8) y sobre todo fue un valladar en defensa, impidiendo una sola canasta fácil del Madrid en el aro turco en toda la velada (41% de dos los blancos). El mexicano, por su parte, se lanzó un par de melocotones y defendió como la madre Teresa. Ayón, sí, el mismo que rechazó una oferta inicial de 2.5 millones anuales el verano pasado, claro, qué minucia para su categoría. Ayón, que en una entrevista previa a esta F4 afirmó que del pasaporte español no es que no sepa nada, es que ni siquiera ha pensado si le gustaría conseguirlo o no, «a mí me contrataron como extracomunitario y así terminaré mi contrato«. Chapeau, Gus, corporativismo ejemplar el tuyo.

Un egoísmo/pasotismo que afecta principalmente a Thompkins, uno de los pocos que se salva de la quema en Estambul (8 puntos, 3 rebotes) y que por overbooking de extracomunitarios verá vestido de calle 50 de los 80 partidos de esta temporada, una situación insostenible el curso que viene. Se salvaron también Hunter, que a diferencia de Ayón al menos atacó con agresividad el aro, y Carroll, cuyos triples (5/7) mantuvieron un hilo de esperanza. Llull estuvo por momentos muy solo, incapaz de tapar todas las vías de agua por sí solo, pero igual cuajó una actuación digna de su temporada, 28 puntos, jugándose hasta la salud, con esas penetraciones suicidas buscando (y en general encontrado) la falta.

La vela que puse a Rudy en la previa no sirvió de nada. Milagros a Lourdes, que Rudy está para lo que está, voluntarioso en defensa, intrascendente en ataque, val -3 y el primero de mes al banco. No me chirrió especialmente la dirección de Laso, puestos a sacar punta me sobraron algunos de los 8 minutos de Draper, cuya falta de confianza en ataque canta por soleares en duelos de este nivel. Veréis que las horas de debate sobre el descarte en la convocatoria resultaron una pérdida de tiempo. Fue Chapu como podía haber sido Felipe, daba igual porque en condiciones normales de partido, como fueron, no les corresponde ningún minuto en un partido Euroliga de máxima exigencia. Les queremos pero es que estamos en 2017, cualquier otra cábala es vivir en el pasado. Su papel empieza ahora, en la consecución de la ACB, y esa pasa por el Andorra a partir del miércoles, una serie trampa, a solo 3 partidos y con el Madrid en plena descompresión F4, sin demasiado descanso, pues se tiene que quedar en Estambul hasta el domingo para ese maldito partido por el tercer puesto.

La madre de todas las batallas

batallaEspera un olla a presión de turcos citados con la historia, un arbitraje casero y un equipazo. Es el más difícil todavía, la madre de todas las batallas, y eso nos pone. Pese a que el Madrid fue primero de la regular no debe caerse ningún anillo por reconocer que Fenerbahce es claro favorito. Llega como un tiro, tras recuperar a todos los lesionados, y se le da bastante mal a los blancos, con ese estilo pestoso de Zeljko, siempre al límite de la falta y tratando de influir en el criterio arbitral, que ya ha tenido de su lado toda la temporada.

Jugar una F4 en casa tiene también sus contrapartidas, lo sabemos por experiencia reciente. Es la atención de los medios, no solo los habituales que cubren basket sino los generalistas, que aparecen como un mono en una cacharrería. Es el ruido que genera el entorno, o sea, la llamada el miércoles de tu primo el de Ankara para para pedirte invitaciones. Y es sobre todo la enorme presión histórica de no haber ganado nunca un equipo turco la Euroliga, pese al ingente dinero invertido en la última década.

El Madrid acude en ese sentido con la tranquilidad de los deberes hechos, la Novena fue un alivio histórico, y este año tiene ya la Copa del Rey en el buche y ha sido primero de ambas fases regulares pese a dosificar esfuerzos. Muestra de carácter en entornos hostiles es el balance 11-6 como visitante, con diferencia el mejor este curso en Euroliga, incluidas victorias en pistas tan exigentes como Olympiakos, Efes o Baskonia. Deja el Madrid cierta sensación de tener estrella en los finales apretados de partido y de guardar una marcha para las grandes citas, personificada sobre todo en Randolph y Ayón.

Se me antoja una de las claves la defensa a Bogdanovic, catalizador del ataque en estático y que abriese en canal a Panathinaikos en los dos partidos en OAKA, con 70 de valoración sin lanzar un solo tiro libre. A modo de pista recordemos que en Madrid hace mes y medio, recién salido aún de su lesión, eso sí, se quedó en 5/16 de campo, defendido por Taylor y Rudy. El mallorquín con poco mejora mucho al equipo, tiene en Estambul una ocasión de oro para reivindicarse en esta pobre campaña suya. Confieso que estoy un poco descreído a estas alturas, pero igual he puesto una vela por si sonase la flauta.

Laso ha destacado estos días la importancia del acierto, que en principio suena a tópico pero tiene sentido ante un rival tan defensivo. Los tres puntales exteriores blancos no aparecieron en ninguno de los dos duelos ante Fenerbahce este curso: Llull obcecado, 9/30 de campo, Doncic apocopado (2/9, val 3) y Carroll maniatado (0/6 triples). En esas coordenadas será muy difícil asaltar el Ulker Arena. Bien enchufan en porcentajes más potables, lo que implica anotar tiros punteados, para lo que sabemos que están capacitados por talento, bien suman opciones secundarias, pienso en Maciulis, Rudy o Thompkins.

Lasismo, el nuevo paradigma

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Es el mejor entrenador europeo del último cuarto de siglo, sus ocho euroligas dejan poco lugar a discusión. Zeljko Obradovic es además un tipo noble, aunque hace ya 20 años que salió del Madrid, desprende todavía cariño hacia el club blanco en sus declaraciones públicas. Sin embargo, los tiempos cambian y su librillo se está quedado obsoleto, un estilo insufrible para el aficionado, como comprobamos esta semana en Goya, donde terminó rojo como un cangrejo de tanto grito y aspaviento, su equipo se quedó en 56 puntos. Por supuesto que puede ganar la Euroliga este curso, pero tampoco sería una hazaña, con semejante plantillón y jugando la F4 como local. De hecho, partía como principal candidato al título y navega séptimo clasificado a una jornada para el final de la fase regular, cuarto peor ataque de la competición, con el atenuante eso sí de las lesiones.

Es el maestro de un estilo cemento-balcánico con aclamados correligionarios, como Maljkovic, Ivanovic o Messina, cuyo sol se puso hace tiempo. Un librillo con un lema, ‘que el rival meta menos’, y caracterizado por ataques largos, constante protesta al árbitro para condicionar su criterio, mucha defensa y bronca pública al jugador para que mantenga la tensión atrás. El entrenador es el protagonista absoluto en estos equipos, donde la férrea disciplina táctica prevalece sobre el desarrollo del talento, los jóvenes y canteranos no son bienvenidos. Un estilo que en el año 2017 tiene más sentido por ejemplo en un Manresa, que lucha en inferioridad, que en plantillas de mucho talento, como las de equipos punteros Euroliga, por el simple motivo de que cuando juegas a marcador corto es más probable que un cualquiera te de partido. La defensa es un arte más democrático, lo exclusivo es meter 90 puntos.

En la otra esquina del cuadrilátero veo a Pablo Laso, al que por cierto dirigió Zeljko en su día. El técnico blanco, el mismo que tartamudeaba en los tiempos muertos de su primer año, se ha convertido en bandera de un estilo opuesto que hoy está de moda, llena pabellones y domina el baloncesto continental, sin necesidad de increpar a los árbitros ni a sus jugadores, con el lema ‘meter más que el rival’. Su gestión se caracteriza por mucha mano izquierda en el vestuario, buscando la implicación de todos los jugadores, que conozcan y acepten su rol. El renacer de Chacho y la gestión de los tiempos de Doncic son sus dos obras maestras, pero no olvidamos su paciencia con Taylor, cómo metió en dinámica a Rudy y logró que Felipe asumiese sin trauma un rol secundario (pregunten a Mourinho con Casillas). Con todos sus defectos, bien conocidos y versados desde esta tribuna, Laso es un espejo en el que se miran hoy entrenadores jóvenes, desde un librillo que, con matices, comparte con Itoudis, Trincheri, Sito Alonso, Jasikevicius o Pedro Martínez.

En realidad, la NBA ha asistido a un proceso similar, dominada hace 15-20 años por sistemas ultradefensivos y marcadores a 70 puntos, modificó sus normas y los entrenadores que no se adaptaron desaparecieron del mapa (Larry Brown). Solo uno lo logró, el maestro Pops, que junto a Steve Kerr (Warriors) o Brad Stevens (Celtics) marcan hoy la tendencia en estilo de juego y gestión de plantilla, los Pablo Laso de la NBA.