Mezquino e injusto es cargar tintas sobre un muchacho que cumplió el miércoles 19 años, como si su labor fuese justificarse ante los piperos por las expectativas que levantan los titulares de Marca sobre su puesto en el Draft. Paremos un momento y reflexionemos, que estoy leyendo mucha gilipollez en Twitter, que la frustración de una derrota (relativamente previsible) no nuble el juicio. No es Doncic sino Llull, recordemos, el segundo mejor clutch player de Europa tras Spanoulis, quien está llamado a jugarse las bolas calientes en este roster. Si al chaval le ha caído el marrón y estamos ahora hablando de él es porque nadie ha dado un paso al frente y por la racanería del club.
En la última jugada, Luka asume que Wanamaker le va a hacer falta al pasar a su lado, lo cual es bastante lógico, por eso lanza desde el medio del campo, a ver si le dan 3 tiros. Lo que pasa es que el americano es perro viejo (le saca 10 años) y en vez de hacer falta se aparta. Doncic aprendió esa lección ayer, que debe seguir siempre la jugada hasta que el árbitro pite falta, y sólo entonces lanzar por si cuela. Seguramente no te darán tres tiros libres, pero te juegas el partido a un palmeo tras fallar el segundo (para eso tienes a una grúa como Tavares). Por otra parte, en una jugada así estás bastante vendido si no puedes sacar desde el medio campo, sucede que Laso había quemado todos sus tiempos muertos, pues el partido parecía perdido y no esperaba ni en sus mejores sueños verse en una situación así.
A Doncic le he azotado este curso cuando se ha ofuscado con los árbitros o abusaba de triples tras step-back. Pero lo que no voy a hacer es comparar a un chaval de 18 años con Atruia, como he llegado a leer en Twitter, porque se ponga nervioso en un final apretado ante el campeón de Europa
A lo mejor habría, por dar ideas, que mirar al palco, y no a Luka, y preguntarse por qué se fichó a una mediocridad de Aliexpress como Randle de sustituto durante 8 meses del MVP de la Euroliga. Doncic es un canterano que ha mantenido casi en solitario a flote el transatlántico durante meses, un fenómeno, como enseñó en el segundo cuarto, pero también un adolescente, con sus áreas de mejora, que atraviesa un evidente bache de forma y al que le está pesando la inexperiencia en la elección desde bote en jugadas finales.
Doncic, ese jugador que hace que un niño se lleve las manos a la cabeza.#Eurofighters pic.twitter.com/0bxH1L8m9L
— Basket en Movistar+ (@MovistarBasket) 2 de marzo de 2018
Pero no es Luka sino Laso, por poner un ejemplo, quien regala los cinco primeros minutos (2-14) ante un campeón vigente con la astracanada de alinear a Yusta. No es culpa de Luka la inoportuna lesión de Thompkins, las faltas tontas de Rudy o la velada horribilis de Causeur.
El Madrid pudo abrir brecha en un segundo cuarto que dominó claramente, pero los triples, alguno con fortuna, mantuvieron a flote a Fenerbahce, que por algo ha ganado 8 de sus últimos 9 partidos Euroliga. Y al final si un equipo que defiende tan bien te casca 13 de 20 desde el arco lo normal es perder, por mucho que Carroll metiese un par de postreras canastas milagrosas y forzase lo que pareció un final igualado. Mientras no regrese Llull, mientras Doncic no recupere frescura mental y Ayón-Randolph se pongan en forma, va el Madrid con lo justo. Afortunadamente, la derrota tiene escasa trascendencia en la clasificación, gracias al pinchazo en casa de Panathinaikos. El Madrid sigue dependiendo de sí mismo, se jugará en Goya ante PAO y Zalgiris sus opciones de cuarto puesto, y con él en gran medida de estar en Belgrado.
El
Uno con los años asume que la visita del Madrid a Moscú es poco menos que turística, un selfie en la Plaza Roja, una matrioshka en el aeropuerto y Bill Murray retransmitiendo desde Punxsutawney. Una década hace de la última victoria blanca en pista de CSKA, 


No, Rudy no «ha vuelto», como escuché a unos cuantos vecinos de tribuna en Goya. Aquel que vimos a su desembarco en Madrid, el vellocino, que dominaba cada faceta estadística, rompiendo a sus pares y jugando por encima del aro, esa versión se fue para no volver. La edad, la espalda, la vida. Sin embargo, coincidiendo con su último año de contrato y el karma de la paternidad, ha tenido la inteligencia de reinventarse, eso que tantas veces ha hecho Felipe, en su caso a base de 
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