Primer encuentro oficial de la temporada y derrota sin paliativos del Madrid, que entre el lustre de los fichajes y semejante debut despierta de todo menos ilusión. Los 40 minutos fue a remolque ante un Granca más rodado, que hizo la pretemporada con la plantilla casi completa, incluyendo dos que se borraron del Eurobasket sin excusa aparente (Pasecniks y Balvin). No hay mucho que rascar con 64 puntos y 8 asistencias entre todo el equipo. Kuzmic y Causeur debutaron sin dejar huella, en realidad solo dos dieron la sensación de llegar finos al arranque de curso, Ayón y Thompkins, con 27 tantos y 10 rebotes entre ambos. En el caso del mexicano la diferencia es considerable respecto al septiembre pasado, cuando llegó con 118 kilos tras pasarse el verano zampando tacos, a renglón seguido de su renovación millonaria, como el propio jugador ha reconocido esta semana en una entrevista.
Thompkins tiene doble labor en este comienzo de temporada, por una parte reivindicarse, mostrar que el club ha acertado teniendo con él tanta paciencia, y por otra tapar las miserias de sus compañeros de puesto. De Randolph, en modo descompresión post Eurobasket, y de Felipe, que está lógicamente para pocos trotes ante rivales de nivel como el Granca. Su titularidad (0/3tc, val -2), eso sí, fue un brindis al sol de Laso. Ojo que no nos acordemos de ese segundo año garantizado que se le firmó, igual que nos estamos acordando del de Maciulis.
Del que llevamos tiempo acordándonos es del contrato de Rudy, que gracias a dios entra en su última temporada. 0/4 de campo y valoración -3 en 15 minutos, números vergonzantes que ya no sorprenden. Da igual que haya tenido el verano enterito para descansar, preparar el curso y hacer la pretemporada completa con el grupo por primera vez en bastantes años. Está para los leones, y no es cuestión de un partido, que venía de hacer 1/10 de campo en los dos últimos amistosos.
La Supercopa es un título oficial pero no debería ser motivo de desvelo ni conclusiones alarmistas. Sin embargo, una sí que se puede sacar sin riesgo a equivocarse, que el roster necesita un base como el comer, que el «tirar con lo que hay» es una cutrez y ante ciertos rivales no va a alcanzar. Doncic jugó en versión Eslovenia, o sea, en el puesto de alero 17 de sus 23 minutos, con solo una asistencia y 5 de sus 6 lanzamientos de más allá del arco. Un reparto que deja a Campazzo con 34 minutos en pista, un disparate, no los jugaba ni en el Murcia. Igual de disparate que esos 15 tiros de campo lanzados por Carroll, efectos secundarios de la baja sin cubrir del jugador franquicia. Con Van Rossom aparentemente descartado, se especula que el club espera a los descartes NBA, o quizá es simplemente lo que queremos creer, como consuelo. Hace ya mes y medio que se lesionó Llull, o el club no tiene prisa, una versión oficial difícil de mantener tras lo visto en Gran Canaria, o lo que no tiene es un duro.
Uno como aficionado necesita alicientes, ilusión, el deporte no deja de ser entretenimiento y Florentino lo sabe mejor que nadie. El verano del Madrid de basket, sin embargo, desprende dejadez, resignación y tacañería, lo sospechábamos y ahora, en una situación de necesidad como la lesión de Llull, se confirma con crudeza. Desde esta tribuna
Llevo todo el verano recetando tranquilidad y perspectiva a los que pedisteis demoler el proyecto en pleno calentón por las derrotas ante Fenerbahce y Valencia. El Madrid partirá de nuevo en la terna de favoritos a la Euroliga el próximo curso, por plantilla y continuidad de proyecto, pero también hay espacio a una crítica constructiva de los movimientos del club, que transmiten dejadez, relajación y exceso de confianza. Demasiada tras una temporada reguleras. Con poca inversión extra y bastantes más ganas se podía haber hecho mejor.
El Madrid ni siquiera se ha sentado a negociar con él, a ofrecerle nada, pero igual escucho a no pocos aficionados de pelo en pecho acusar de «traidor» o «pesetero» a Sergio Rodríguez por fichar por CSKA. Imagino que se comen con patatas su camiseta blanca con el 13, best seller en su día. Firma hasta 2020 con los rusos por un total de 10.5 millones de euros, que si no son netos poco le debe faltar (el tipo impositivo allí es del 13%). CSKA es el séptimo club de su carrera, canterano del Estu. Por dinero se marchó de Europa y por dinero vuelve, bienvenidos al deporte profesional.
Una de las características que define el mercado de fichajes es el ruido. La información se mezcla con rumores de agencia y resulta a veces difícil distinguir el trigo de la paja. Una práctica habitual es que un agente, para aumentar el valor de mercado de su representado, sobre todo cuando es agente libre, trate de asociar su nombre con el de grandes clubes. Para ello difunde un rumor a través de algún medio del mundillo y, a partir de ahí, ya depende de la seriedad del periodista la forma en que lo publique. Porque no es lo mismo ‘El Madrid se interesa por Sonny Weems’ que ‘Sonny Weems es ofrecido al Madrid’. Lo segundo se ajusta más a la realidad, pero lógicamente genera menos tráfico.
Estamos en días de trasiego en despachos y para nosotros, como aficionados, son jornadas de pajiplantillas, una actividad refrescante y veraniega, especialmente bienvenida tras un decepcionante final de temporada. Empecemos con los hechos consumados, que son siempre los menos: Randolph ya tiene pasaporte esloveno, es oficial. Apostaría a que nunca ha pisado Ljubliana, pero igual está «feliz por la oportunidad, un gran reto». Hipocresía al margen, a Eslovenia se le queda una selección como para luchar por medalla en el Eurobasket y al Madrid se le arregla medio juego interior. Lo dice David Manzano, «los pasaportes son los nuevos fichajes».
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