¿Sentencia a Thompkins la renovación de Randolph?

1479398486_245248_1479398855_noticia_normalCon la renovación de Randolph se asegura el Madrid al mejor ala-pívot de la Euroliga. Una operación compleja, que llevaba meses gestándose, pues aunque el jugador y su familia están a gusto en España, era lógico que no quisiera pillarse los dedos, cuando en la liga de su país, a donde por nivel pertenece, atan a los perros con longaniza desde el nuevo convenio de tv. El Madrid, por su parte, no podía esperar a julio sin la certeza de continuidad de su ala-pívot titular, si se fuese ya sería tarde para salir al mercado. Firma Randolph una ampliación de 2+1, con mejora salarial y una cláusula descendiente de salida a la NBA. Si dejase al club tirado este verano, sería millonada mediante, un escenario altamente improbable. En 2018 esa cláusula sería más baja, pero para entonces Randolph estaría ya en 29 años, algo tarde ya para reengancharse dados los gustos y manías de los general mánagers de la NBA.

Con esta renovación el Madrid se garantiza tener bajo contrato a toda la columna vertebral de la plantilla para el curso que viene. Quienes finalizan contrato son Nocioni, que casi seguro se retira, y Draper, cuya continuidad se antoja improbable, con Campazzo llamando a la puerta. Felipe seguirá, está negociando con el club la duración de su nuevo contrato, como contamos en la anterior entrada. También será agente libre Jeffery Taylor, que ha mejorado sus prestaciones esta temporada, útil como lapa de la estrella exterior rival. Su permanencia, en todo caso, dependerá de su rendimiento en la recta final de curso y de lo factible que resulte fichar a un sustituto mejor (¿Hanga, Lojeski?).

Caso diferente es el de Thompkins que, aunque bajo contrato garantizado por un año más, tiene difícil seguir tras la renovación de Randolph. Trey lo primero de todo es buen tipo, no es fácil ver vestido de calle el 60% de los partidos de tu equipo y no tener alguna palabra o gesto de frustración.  Por ejemplo, yo en su lugar me hubiese acordado de la madre de Ayón cuando el mexicano renunció voluntariamente al proceso de obtención de la doble nacionalidad española, estando ya avanzado, en primavera debía recibir el pasaporte. Seguro que el Titán tiene sus motivos, desde luego está en su derecho, pero es un gesto poco solidario con el club y sobre todo con su compañero, que seguramente seguiría. Digo seguramente y no seguro porque el rendimiento de Thompkins este curso está siendo discreto, siempre contando el enorme hándicap de esa falta de continuidad debido a los cupos. Una situación a la que se han añadido varias lesiones, por ejemplo, se perdió mes y medio por problemas en una cadera tras aquel costalazo ante PAO.

Tampoco es fácil compartir puesto con el mejor alapívot de Europa (Randolph) y con el capitán del equipo y favorito de la afición (Felipe), a lo que se podría sumar el aspecto táctico, ser especialista ofensivo en un sistema donde los interiores están para defender y poner bloqueos. Por último, también influye la propia fragilidad mental del jugador, que tiende a apocoparse cuando se tuerce el partido o falla los primeros tiros. El resultado es un rendimiento lejos del ofrecido en los dos últimos meses de la pasada campaña y que no justifica este lujo zarista de tener un jugador en nómina solo para Euroliga.

Lo lógico pues sería buscar un ala-pívot reserva no comunitario, y en esa categoría ya empiezan a sonar nombres, a saber… Sebas Sáiz, hispanodominicano que termina periplo universitario, más fajador que fino estilista, lo mismo que Augusto Lima, que se ha cogido horas de vuelo cedido en Kaunas, pese a que no ha terminado de explotar. Opciones más atractivas aunque también mucho más caras serían Nicolo Melli, temporadón en Bamberg pese a bajar algo su rendimiento en el último par de meses, y el francés Joffrey Lauvergne, que termina contrato en Chicago y cuyo caché NBA está por los suelos.

Candidato de ley

anthony-randolph-celebrates-real-madrid-eb16Si el bajón de resultados tras la Copa pudo levantar dudas sobre la candidatura del Madrid a la Euroliga, todas quedaron borradas de un plumazo con el sonado triunfo en El Pireo, donde no ganaba desde hacía 12 temporadas. Una victoria que garantiza como mínimo el segundo puesto, primero seguro si se ganan los dos últimos partidos, ambos en el Palacio. En la edición de la Euroliga más igualada que recuerdo (al final ha resultado un éxito el cambio de formato), el Madrid cierra periplo a domicilio con balance 9-6, siendo dos de esas derrotas por un solo punto. De nota.

En Grecia enseñó esa marcha adicional defensiva que se guarda para los partidos señalados, cerró su aro en un esfuerzo colectivo encomiable (Olympiakos se quedó en un 36% de campo), del que esta vez sí participaron todos, incluidos los más cuestionados: Felipe, en el ocaso, y Draper, fuera de la rotación desde hacía semanas. La estadística final no hace honor al valioso despliegue de ambos atrás. Hablando de defensa, hay que destacar siempre a mechitas Taylor, emparejado con Spanoulis, al que dejó en 3 de 12. Hasta Thompkins, uno de los peores de la plantilla en ese segmento, realizó una gran defensa a Spanoulis en una posesión clave, a 55 segundos por jugar con 3 arriba.

Patinó Ayón, ampliamente superado por Milutinov. Terminó el mexicano con  valoración -7, la peor que le recuerdo, suerte que tiene buen lugarteniente, Othello, que está como un reloj desde la Copa, quizá el mejor cinco reserva de la competición (homenajeado por su antiguo equipo). El dúo de escoltas (Rudy-Carroll) volvió a ser lo más flojito, al mallorquín especialmente se le vio cohibido en ataque tras dos actuaciones calamitosas. El encuentro vino a demostrar que la mejor cara del Madrid ya no requiere como antaño de una buena versión de Rudy, lo cual no quita para que con una versión algo más potable fuese aún más favorito al título. Se le espera.

Llull hizo de Spanoulis en su casa, puso las canastas decisivas y manejó los tempos cuando calentaba el sol. Cogió en el último cuarto el Madrid, en un arreón, una ventaja de entre 5-10 puntos que supo gestionar en ambiente hostil. Notó, eso sí, Olympiakos la baja de Printezis, a la que se unió Lojeski, que se rompió en la segunda parte. Laso, que dio una lección desde la banca en la Paz y la Amistad, declaró después en rueda de prensa que estaba contento por la victoria pero por triste por la lesión del alero, al que no me sorprendería que el Madrid siguiese la pista. Termina contrato en junio, tiene pasaporte belga y, sobre todo, es desde hace varios años una petición expresa del técnico blanco a la dirección (igual que antes lo fueron Ayón y Hunter).

También termina contrato en verano Randolph, erigido en bastión en los partidos de lustre, pese a un sistema tan antipático para los interiores con puntos. MVP del partido y de la jornada Euroliga con una actuación estratosférica, modo Krasnodar, marcando un nivel inalcanzable para el resto de alapívots de la competición: canastas al poste, desde bote, medias vueltas en suspensión, triples, tapones… Compartirá con Llull quinteto ideal de la Euroliga. Se dice en los mentideros que su esposa está a gusto en Madrid y hay un principio de acuerdo para que siga hasta 2018.

Los derbis, el sanatorio del Madrid

derbi.pngEra un derbi Madrid-Barca pero el ambiente en el Palacio, lleno técnico, eso sí, no fue muy distinto al de cualquier partido de Euroliga en casa, solo despertó el respetable con algún rifirafe en la segunda parte protagonizado por Tomic y Navarro, los más ‘queridos’ en Goya. Es lo que tiene un calendario saturado, quinto derbi del curso, que por muy azulgrana que vista el Barca, no deja de ser un duelo del líder contra el decimosegundo, ya eliminado, un derbi del siglo XXI. Y como tal se desarrolló el encuentro, de los más plácidos del curso europeo, analgésico para un Madrid titubeante las últimas semanas, cuya anterior victoria, de hecho, fue también ante el Barca. Barztokas se autoexplusó y a renglón seguido Rice comenzó a meter triples, un resumen del ambiente en el vestuario del Barca.

Llull tuvo una de esas noches en que le entran de colores, disfrutó como un enano, regresaba sonriendo a defender después de liarla en casi cada ataque, fuese con una asistencia (6) o un triplazo (4/6). Doncic, después de tirarse las zapatillas el domingo en el naufragio de Santiago, se dedicó esta vez a intendencia, 6 rebotes, 5 asistencias, 3 robos… valoración 19 en una actuación chuchera.

Pero lo mejor del Madrid fue la pintura. Laso dejó a Felipe en el banco todo el partido (para eso yo hubiese convocado a Suárez) y el puesto de ala-pívot sí aportó esta vez: 22 puntos y 8 rebotes entre Randolph y Thompkins, el segundo cuajó minutos de buen baloncesto, seleccionando sus tiros y cumpliendo atrás. Tampoco es que Trey atraviese un momento primoroso, pero con poco ya mejora la aportación de un tiempo a esta parte en ACB de Felipe como alapívot reserva. Othello volvió a cuajar un señor partido ante el Barca (Diagné salió desquiciado) y Ayón no se dejó esta vez comer la tostada por Tomic, 22 puntos y 10 rebotes aportaron entre ambos.

Draper encadena su tercer partido Euroliga sin jugar ni un minuto, especialmente sospechoso dado lo holgado del marcador. Crucemos los dedos para que Facu no tenga problemas o retrasos en la obtención de pasaporte español, prevista para esta primavera. Lo peor del Madrid fueron los escoltas, Rudy y Carroll, 4/14 de campo para valoración -9. El americano cayó en las ‘trampas’ de Tomic y Navarro, que le sacaron del partido como a un novato. Aunque se llevó la palma Rudy Fernández, falló los cinco triples que lanzó y tampoco sorprendió a nadie, acumula un 29% en ACB y un 32% en Euroliga, tirando mucho (4.9 por partido) y no pocos liberado, como ayer. Por comparar, Maciulis acredita un 53%, Thompkins 48, Luka 42, Randolph 40 y Carroll 38. El más parecido es Llull, que está en un 35% entre ambas competiciones, pero su caso es particular, pues como jugador franquicia asume casi todos los lanzamientos forzados de final de posesión y cuarto.

Es un proceso habitual en baloncesto que con los años y las lesiones los jugadores pierdan explosividad física pero lo compensen con una mejora en el tiro. En el caso de Rudy, que recordamos casi batió en su día el récord de triples de un rookie en la NBA, pareciera que el proceso degenerativo avanza por igual en ambas direcciones. Los cinco que falló en el derbi no estuvieron especialmente cerca de entrar, les faltó arco y fluidez en la mecánica. Además esta vez ni siquiera compensó ese desacierto cara al aro con intendencia, 0 rebotes y 0 asistencias en 19 minutos. Los compañeros se esforzaron en consolarle, aunque lo suyo sería que hoy mismo pidiera las llaves del gimnasio para entrenar y pulir. Ni con 2,7 millones de salario se puede exigir acierto, pero sí máximo compromiso y dedicación.

Llull, de profesión héroe

llullAún recuerdo aquellas declaraciones en caliente de Marc Gasol, tras perder un partido apretado la selección ante Turquía, quejándose de que Scariolo diese la última bola «al chico que acaba de llegar» en vez de a su hermano. Ocho años y medio después ‘el chico nuevo’, Llull, se ha convertido en quizá el mejor clutch player de la historia del baloncesto español, fama que cincela con regularidad con canastas ganadoras de todos los colores, aunque la de hoy, con el Palacio lleno y ante el eterno rival, tiene un sabor especial para el aficionado intermitente. Cerró la primera parte con un estratosférico triple lateral en carrera, que celebró como un energúmeno, antesala de La Canasta, esa suspensión ganadora a 5 metros, dejándose caer y dando al tiro gran parábola para evitar el tapón de Oleson y Claver. Nada de mandarina, una jugada de talento y técnica, no la saca del sobaco sino que se cuadra perfecto (miren la foto arriba), otra postal para agrandar su leyenda en la casa blanca.

La canasta, de paso, sirve para olvidar un partido francamente flojo, que con aquello de dosificar esfuerzos estaba el Madrid empezando a meterse en un atasco en la clasficación ACB. El primero que no estuvo especialmente católico fue el propio Llull, 6/17 de campo en otra minutada salvaje (37:20). No fue el mejor día de Laso en gestión de minutos, cuesta entender que Doncic viese desde el banco los 13 primeros de la segunda parte, tras provocar un tremendo parcial en la primera. De hecho, jugó los mismos minutos (16) que Felipe, homenajeado como máximo reboteador de la historia ACB pero que a día de hoy no está para nadie, lo sabe Reyes el primero. El problema es que no había muchas alternativas dada la lesión de Chapu, la forzada ausencia de Trey y con Randolph a uvas, superado por su excompañero Claver y automarginado a las esquinas en plan Thompkins. Quizá se podía haber probado con Maciulis de cuatro, el lituano se quedó en solo 10 minutos pese a ser el mejor en el primer cuarto con 9 puntos.

A Laso tampoco se le ocurrió ordenar falta a Tomic en caso de aclarado en (el que iba a ser) el último ataque azulgrana, y eso que dispuso de un tiempo muerto para preparar la defensa. Gancho cómodo con la derecha y dos puntos para el croata, que superó con claridad a Ayón durante todo el encuentro (val 26), igual que en la Supercopa (23) y en el partido de liga del Palau (33). Othello, en cambio, cargó el rebote como un poseso (10) y enseñó matrícula al gaseoso Faverani en el duelo de pívots reservas. Carroll subió algunas canastas valiosas en plena pájara de la segunda parte y a Rudy, que tan bien venía jugando, se le vio condicionado por el golpe del viernes por el que fue duda hasta última hora… No me enrollo más porque al final todos estos análisis empequeñecen ante el desenlace, la historia recuerda al ganador, el póster, la canasta ganadora…  ¡y qué canasta, amigos!

Estrella Roja paga los platos rotos

gus.pngCon virulencia se sacudió el Madrid el conato de crisis de tres derrotas seguidas, pendiente de corroborar tan pronto como mañana ante Barca. El damnificado fue Estrella Roja, al que le cayeron chuzos de punta en una primera mitad redonda de los blancos, 63 puntos fruto no solo de un acierto puntual sino de picos de excelencia colectiva, encontrando siempre al hombre liberado tras extra pass (19 asistencias en los primeros 20 minutos). Al final los jugadores a estos niveles enchufan en un porcentaje alto cuando lanzan abiertos, miren a Maciulis, 4/6 ayer, que sigue al frente de la Euroliga en % de triples (55). El mejor fue Ayón, dio una exhibición de librillo del pívot moderno, que ya no pasa (o no solo) por lanzar ganchos con ambas manos, sino por ser agresivo en aro propio, buscando los espacios en el ajeno, poniendo buenos bloqueos a los exteriores, cortando rápido a canasta y doblando el balón de primeras al jugador abierto si tiene mejor posición.

Llull repartió 10 asistencias pero debió haber jugado menos de esos 24 minutos, estando el partido resuelto tras el primer cuarto y a 44 horas de la visita del Barca. Muy poca confianza debe tener Laso en Draper para no alinearle ni un minuto ayer, pues no consta ningún problema físico del jugador. Quien sí jugó pero solo 6 minutos fue Felipe, al fin reserva y que cada vez está para menos, lógico por otra parte dada su edad, cumple 37 el jueves.

Doncic y Randolph dejaron perlitas de su talento, Othello se hinchó (val 20), pero la mejor noticia fue ver a Taylor (ya sin mechitas) recuperar la confianza. Su descompresión postcopera fue de las más pronunciadas, el equipo le necesita a un nivel homologable para los duelos más exigentes, como se demostró en Vitoria. Especialmente aplaudido fue Rudy Fernández, que luchó a tumba abierta cada balón dividido, un entusiasmo contagioso tanto a los compañeros como a la grada. Como viene ya siendo habitual, sus números de intendencia (3 puntos en 20 minutos) no reflejan su contribución en pista. Cuesta más de lo que vale, en cuanto a salario, pero igual nos gusta y mucho esta versión 2.0.

Descompresión postcopera

othello-hunter-real-madrid-eb16Engancha el Madrid en Estambul su segunda derrota consecutiva, en puertas de una de las salidas más exigentes del calendario ACB, este domingo a pista del colíder Tenerife. Dos pinchazos en duelos a priori de dificultad media, pero al comienzo de un tramo valle del calendario, con los deberes hechos después del primer título del curso, con cierto colchón clasificatorio y a la espera del siguiente pico de competición, los cuartos de final de la Euroliga. Ambas derrotas tuvieron un denominador común, la (ausencia de) defensa, con 93 y 87 puntos encajados, respectivamente, aunque más sangrante fue ante Galatasaray por la forma y porque en Europa los partidos cuentan más.

Aguantó dignamente el Madrid el chaparrón de triples (8) en la primera mitad, solo tres abajo al descanso. Entonces llegó el esperpento de Laso, uno de los mayores desastres de dirección en meses. Por aquello de la inconsistencia defensiva alineó la hormigonera enterita, un quinteto demencial, para jugar en un solo aro, con Llull como único capaz de crearse una canasta o generarla para el resto. El resultado es que el equipo, ya no es que no anotase, es que no encontró ni una sola situación de tiro potable en siete minutos, y Laso sin verlo, sin reaccionar. La diferencia se disparó hasta los 18, dejando el partido casi visto para sentencia.

De Taylor y Draper sabemos lo que esperar, su rol está bien delimitado, son especialistas defensivos. Menos claro se antoja el papel de Felipe, titular por decreto, pese a su pobre rendimiento el último mes de competición. No estamos cuestionando su entrega ni su trayectoria, sino la forma de utilizarle más provechosa para el grupo. Son ya demasiadas semanas con parciales negativos del equipo en sus minutos en pista, en los últimos cuatro partidos Euroliga acumula 1/11 tiros de dos. Al final los años no pasan en balde, por muy dignamente que haya envejecido Felipe, a diferencia de Navarro. Quizá Laso debería plantearse para el capitán un papel tipo Chapu, sobre todo en Euroliga, donde su desventaja física es más pronunciada y además sí puede jugar Thompkins.

Arreglaron el desaguisado entre Carroll y Randolph, pero sobre todo Doncic (iluminado de nuevo) y un Rudy soberbio, esta vez sí. El balear firmó muy valiosos minutos, aprovechando en ambos lados de la pista esa cualidad tan escasa suya, la anticipación, el medio segundo antes que ve el baloncesto, que igual le sirve para robar balones, atrapar rebotes largos o dar pases al hueco. De su mano se evaporó la ventaja local, hasta 4 arriba se llegó a poner el Madrid a dos minutos, pero jugó mal sus cartas y en el final apretado esta vez salió cruz.