Con una victoria de oficio sella el Madrid por la vía rápida su pase a otra final ACB, camino del tercer doblete consecutivo, lo que nadie ha hecho nunca en el basket español. No se descompuso en el arranque, pese al desacierto propio y al predecible arreón local ante su público (8 abajo, min 16), y en la segunda mitad el encuentro cayó como fruta madura, desde la defensa.
Fuera por la motivación de 10.000 aficionados en contra o porque ha remitido el dolor en las costillas, Randolph firmó su mejor actuación de los playoffs, máximo anotador blanco con 13 puntos y un gran esfuerzo atrás, que incluyó cuatro boinas. Se fue a 29 minutos, volviendo a jugar tramos como pívot, fórmula que ha funcionado puntualmente junto a Thompkins y ayer lo hizo junto a Felipe o Chapu. Fue un buen recurso de Laso, en vista del calamitoso encuentro de Othello (val -5), muy superado por Musli, todo lo contrario que ‘los abuelos’, Reyes y Nocioni, que jugaron un partido bien serio.
Deberíamos, en todo caso, dejar de lamentarnos por su ausencia en las semifinales de F4 cada vez que juegan un buen partido en ACB. Personalmente, me parece un ejercicio de oportunismo y un descrédito injusto a Laso, porque no es lo mismo robarle un rebote a Czerapowicz o Brooks que a Vesely en Estambul, igual que no es casualidad que Chapu firmase valoración negativa en la mitad de los partidos Euroliga este curso (7 de 14), cuando en ACB sus números son sólidos. Imagino que me caerán palos por esta reflexión, pero alguien tiene que dimensionar las cosas en su justa medida, por muy emotiva que esté siendo esta retirada por fascículos.
Luka resultó clave en la victoria en Málaga, el más clarividente del juego exterior blanco, errático en el tiro pero de nuevo sumando y mucho desde la intendencia (7 rebotes y 3 asistencias). A Llull le tocaba partido salvapatria (1/9 triples) y Carroll no encontró esta vez posiciones de tiro. Aunque quien me canta por momentos es Maciulis, que promedia nada menos que 20 minutazos por velada en estos playoffs (-8 ayer el equipo con él en pista), con un calamitoso 3/20 triples, tirando casi todos liberado. No tiene las piernas de Taylor para emparejarse con cualquier exterior rival y si no enchufa cuando se queda abierto (como antes sí hacía) tiene mal encaje en el sistema Laso.
No quiero cerrar la última crónica de la serie sin hablar de la estrella de Unicaja, Nedovic, que dio muestras de su talento creador desde bote y que interesa al Madrid para el verano de 2018, como sustituto de Doncic. Parece que Nedovic lleva toda la vida, ha dado ya más vueltas que una peonza (Belgrado, Rytas, NBA, Valencia, Málaga), pero tiene solo 25 años. No cunda el pánico cuando en los próximos días se oficialice su renovación, dos temporadas por 1.7 millones, pues se deja una cláusula razonable de salida al final del primer año (clave si Unicaja repite o no en Euroliga), ese será el resquicio para el Madrid.
Con una atronadora lección de baloncesto en el segundo de semis (+29) despeja el Madrid parte de las dudas surgidas tras la F4 y se reafirma como gran favorito a la ACB. Es el primera actuación redonda del equipo desde Estambul, porque en cuartos se promediaron muchos puntos pero no necesariamente por méritos propios, que Andorra defiende de aquella manera.
«Puedo parar el partido, colapsar a tres defensores sobre él, pero cuando coge la moto… es puro talento, entre todos hemos creado un monstruo», dijo resignado Joan Plaza, su primer entrenador en el Madrid. No era para menos, lo ganó Llull solito, una expresión algo exagerada a veces, típico recurso periodístico para personalizar el titular y hacerlo más vendible, pero que sí resume este primero de semifinales: 28 puntos, 6 asistencias y 5 rebotes en un duelo a 65/70 puntos. Es la misma competición pero pareciera otro deporte, si contra Andorra todas las jornadas eran de puertas abiertas (el Madrid promedió 93), ante Unicaja espera una serie de cemento, en la que cada canasta es un triunfo, de ahí el valor añadido de esos números del menorquín.

Llega el Madrid con la gasolina justa al final de temporada, todo lo contrario que la pasada, que fue siempre a remolque pero recuperó cadáveres a tiempo para salvar el curso con doblete. Pese al festín del primer partido ante Andorra, la clara derrota en el segundo (tremendo repaso en el 3º cuarto) aviva algunas de las dudas que despertó la F4, la más llamativa el boquete en la defensa interior.
No estamos acostumbrados a ver a Laso cebarse en la bronca a un jugador en la banda como ayer con Luka, pero si en algo ha destacado coach L en estos años en la Casa Blanca es en la gestión del vestuario, así que tiene nuestra confianza plena, pese a que sinceramente desde fuera se viese algo fea. Hoy en el entrenamiento no habrá cámaras ni prensa de titulares virales cuando se lleve 5 minutos al chaval a una esquina para recoger sedal. Como Doncic es un prodigio de madurez para su edad, no ha habido ni que esperar a un tuit el lunes tras la práctica, él mismo se encargó de pinchar el globo de una posible polémica en la zona mixta después del partido: “Laso es el jefe, tiene la razón y me merecía esa bronca”. Los Hezonjas de la vida, en una situación similar, se atusan el flequillo y terminan la temporada de morros, evadidos del presente recordándose a sí mismos que pronto estarán en a la NBA y serán millonarios. “¿Pero el entrenadorcillo este qué se ha creído?”.
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