Finales apretados, la asignatura pendiente de Doncic

_1RM5697ThumbUn revés costoso. La derrota contra Olympiakos deja al Madrid quinto clasificado, igualado con el séptimo, y le condena al camino sinuoso hacia la F4. Obliga a ganar casi todo lo que queda de fase regular, o de lo contrario un cruce de cuartos exigente, contra un griego o Fenerbahce, puede que sin ventaja campo.

Es contra los rivales directos, los mejores equipos de Europa, cuando se notan especialmente las bajas, a las que ayer se unió la de Rudy, ausente por un esguince y que estaba siendo capital en este tipo de encuentros por su defensa, oficio y fiabilidad exterior. Su baja pesó aún más por la desafortunada velada de sus compañeros de puesto, Causeur y sobre todo Taylor.

Randolph oficialmente ya ha regresado, pero en los cuatro partidos que ha jugado es todavía un fantasma en pista. Ayer por momentos resultaba exasperante su falta de intensidad y concentración, con errores defensivos sangrantes (para mayor gloria de Wiltjer) y una selección de tiro irresponsable, cascándose cada balón que le llegaba, un poco de cualquier manera. Sus minutos coincidieron con el estirón heleno en el segundo cuarto, tan mal le vio Laso que ni pisó la pista tras el paso por vestuarios. Una cura de humildad. El único interior del Madrid fue Thompkins, que se reencontró con el triple (5/6) y sostuvo al equipo junto a Luka. Termina contrato y habría que ir pensando en ofrecerle la renovación a lo largo de la primavera, no dejar que salga al mercado, que lo único que haría es encarecer el precio.

El error garrafal de Felipe

Tavares no tuvo esta vez demasiada influencia en el juego, me temo que esta frase ya la he dicho, y Felipe, que estaba cuajando una actuación correcta, cometió a 4 minutos del final un error infantil y costosísimo. Falló los dos tiros libres de una técnica y, en plan niño de colegio frustrado, dio un puntapié al balón. Técnica, tiro libre y posesión para Olympiakos, que encima aprovechó con un triple: de poderse poner el Madrid 7-8 arriba terminó la jugada uno abajo. No es el tipo de fallos garrafales que esperas del capitán, camino de 38 años. Imaginamos que habrá pasado mala noche, él mejor que nadie sabe el coste de fallos así en encuentros en el alambre.

La defensa de contacto de Mantzaris, que debe ser sobrino del árbitro para acabar sólo con 3 faltas, desactivó por completo a Campazzo. Firmó el argentino su peor encuentro del curso en el peor momento, 0/7 de campo para -4 de valoración, dejando a Doncic sólo ante el peligro, como único generador exterior.

El muchacho cuajó una magnífica actuación, al nivel MVP que nos tiene acostumbrados, afeada sin embargo por los 5 tiros libres que marró, varios en momentos clave. Tiene 18 años y sí, a veces se le encoge la mano bajo presión. No pasa nada por admitirlo, que sea un superdotado no cambia que también sea humano e inexperto. Tampoco estuvo acertado en la gestión de los ataques finales, y no es a primera vez. No jugó bien sus cartas en los repetidos miss-matches, emparejado con el pívot rival, habitualmente Milutinov que, dicho sea de paso, tiene una movilidad lateral espectacular para sus 213cms.

Llull acostumbró mal a la parroquia, con los años fue aprendiendo a leer con maestría esas situaciones y ahora siempre parece tener un plan. Lo contrario que Doncic ayer, que transmitía indecisión con el balón en las manos, botaba plan yoyo en la cabecera sin tener claro por dónde tirar, para acabar con una penetración forzadita en busca de la falta como mal menor. Quedan cinco meses de la que seguramente será su última temporada en Madrid, volverá a tener balones decisivos en las manos y, no sé vosotros, pero yo confío. Nos sobran los motivos.

Hablemos de rotaciones

1718_MBA-RMB-(16)_H1ThumbSe lo podemos agradecer a este exasperantemente largo calendario. Si haces los deberes pronto tienes, no minutos, sino directamente partidos de la basura. La visita a Andorra era uno y por eso el pinchazo del Madrid tiene nula trascendencia, nula, porque hace ya un par de semanas que finiquitó de facto el primer puesto de la fase regular ACB (cinco victorias de distancia). Si algo se ha ganado el equipo con este tempranero primer puesto es el derecho a que se fogueen los muchachos y a rotar, para que descansen los habituales, especialmente cargados de minutos por la plaga de lesiones.

Por eso cuesta entender que Laso desaproveche esa carta, que Randle ni saltase a pista en Andorra, la ausencia de Yusta y Radoncic en la convocatoria o los sólo 5 minutos de Randolph, justo cuando más necesita tiempo en pista para recuperar ritmo de competición. En vez de eso, quemó a Luka y a Campazzo (61 minutos entre ambos) para encima acabar perdiendo, que se te queda cara de tonto.

Sí, el argentino firmó por números su mejor encuentro de blanco, su temporada es de notable. Quizá cuando regrese Llull pondremos en valor el lujo de contar con semejante base reserva, donde el Barca tiene a Pressey. Brilló también Rudy en la segunda parte y Doncic se movió en sus guarismos, hasta que lo afeó en las posesiones finales, forzando demasiado acciones individuales y con varios errores de lectura (como jugarse al poste un miss-match con Diagné). Es quizá el único lunar de su temporada, junto a las protestas arbitrales en casa. Con lo sobrado que va de recursos, que si no es por físico es por técnica, no está jugando bien sus cartas en la mayoría de ataques en finales apretados. Se le espera.

El punto de mira de Trey

Tampoco ayudó en el Principado que el juego interior ni se presentase. Tavares quedó desactivado por personales y por un par de lo más heterodoxo, este Sané, que le sacó de la cueva y castigó con seis triplacos. Thompkins estuvo negadito, su step ahead en defensa y rebote del último par de meses coincide con una fase de desacierto exterior, su habitual fortaleza. Firmó 1/7 en triples, varios liberado, y ya no es nuevo: 4/31 en los últimos siete compromisos ACB. Acumula este curso un 33% entre las dos competiciones, frente al 48% de sus dos primeras campañas de blanco. La mejor explicación que se me ocurre es el cansancio: que no es precisamente un físico privilegiado, se está cascando minutadas por mor de las bajas, sobre todo en Euroliga, y cuando uno está cansado pierde precisión. Se le espera.

El Madrid se presenta una hora tarde en Moscú

othello-hunter-cska-moscow-eb17Uno con los años asume que la visita del Madrid a Moscú es poco menos que turística, un selfie en la Plaza Roja, una matrioshka en el aeropuerto y Bill Murray retransmitiendo desde Punxsutawney. Una década hace de la última victoria blanca en pista de CSKA, con Hosley y Massey, ahí es nada, y la cita de este curso no fue excepción. No, principalmente por una primera mitad apocalíptica, de una vía de agua tras otra, ni una ayuda a tiempo en defensa, ni una posición de tiro liberada en ataque.

A Randolph se le ve muy bien físicamente a su regreso, pero perdido en pista cual pato mareado, fuera de ritmo de competición. Nada que no sufriese Thompkins hace dos meses. Tavares resultó menos decisivo que en las últimas jornadas, pues la anotación de CSKA se concentra fuera de su zona de influencia defensiva, con mucha suspensión de media distancia de Chacho, Higgins y De Colo. Todo el Madrid hasta el descanso fue Doncic a la heróica (21+5+5), infiltrado en un tobillo, forzando hasta el infinito acciones de 1×1. Por cierto, veréis que como era Moscú ni mu a los árbitros, y mira que le brearon.

Chacho y Othello, los mejores

Me incorporé a la retransmisión en el minuto seis y ya iban 24-5. Hasta se cumplieron los tópicos de guión y los mejores de los rusos fueron los exmadridistas, Chacho y Othello, que están cuajando una temporada correcta que no estelar, pero que en la primera mitad camparon a sus anchas. Un triple por aquí, un alley-oop por allá, game over.

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Fue tras el paso por vestuarios que se presentó el Madrid a jugar, una hora tarde: subió el nivel atrás (Rudy-Taylor), llegaron triples de Facu y puntos de los especialistas, Carroll y Thompkins (16 y 13). Era ya tarde para la victoria pero el equipo salvó las formas y hasta el average, claro que de poco sirve, que CSKA va a ganar la fase regular de calle. Es la máquina más engrasada de la Euroliga hoy, lo cual tampoco extraña siendo el único de los tres favoritos que se está librando de lesiones. Lo que se ve es lo que hay, van en sexta. Ni Chacho, ni De Colo, ni Clyburn, ni Hines, ni Higgings se han perdido un sólo partido en lo que va de temporada. Por comparar, entre Ayón, Llull y Randolph se han perdido 52…

Por muy primero que vaya a quedar CSKA, por muy buena prensa que tenga en España, que hay mucho groupie de Chacho, sigo viendo más favorito a la roca Fenerbahce, que las F4 se ganan en defensa, incluso al Madrid, en función de la reincorporación de Ayón y Llull. Para los blancos, mirando el calendario, y tras la esperada derrota en Moscú, llega la hora de la verdad en la fase regular, con el objetivo de un puesto entre los tres primeros, para presumiblemente evitar a los griegos en cuartos. De los próximos cuatro partidos tres son en Goya ante los rivales directos, Olympiakos, Fenerbahce y Pao, y entre medias una visita al Palau ante un Barca desde hoy oficialmente desahuciado.

La Euroliga ya tiene a su Mutombo

_3AM0056ThumbDigo Mutombo porque es el primero que se me viene a la cabeza, por aquello de ser también africano, aunque el basket europeo ha visto grandes intimidadores, pienso a botepronto en Vrankovic, Dueñas y sobre todo Tkachenko. Entiendo que Tavares irrite a eruditos y teóricos, el encumbramiento de un jugador evidentemente limitado en técnica y lectura de juego. Es un deja vu, un regreso al estadio más primitivo del juego, al patio de colegio, cuando al hacer equipos elegíamos primero al tallo de la clase, porque sólo de ponerse ahí en medio a estorbar en plan grúa te ganaba los partidos. Lo moderno hoy es que los altos tiren triples y los pívots sean ‘bajitos’ pero «móviles» y fornidos. Liberémonos de prejuicios y disfrutemos, la grúa es blanca.

Ante Efes el caboverdiano fue protagonista absoluto (val25), lo que tampoco es ya noticia en la progresión de las últimas semanas. Humilló a Dunston y Stimac, con diferencia los dos más valorados de media este curso en los turcos y que soñarán esta noche con las playas de Cabo Verde. La superioridad física del africano es vergonzante, un sub-21 que se ha colado en un partido de benjamines. Le saca unos 15 centímetros de media a sus pares en Euroliga sin ser necesariamente más lento que ellos.

Está bien proporcionado y no exento de coordinación. Como no le vamos a pedir que baile a lo Olajuwon ni que lance a lo Pat Ewing, su margen de mejora viene por la inteligencia en pista, déficit habitual de quien empezó tarde a jugar al basket, en su caso a los 17. Por lo pronto está haciendo ventresca con sólo aplicar la lección más importante para un tipo de su estatura, que no hace falta tapón para forzar un falló en el tiro, es decir, defender sin arriesgar falta. Lo cual no quita para que una boina de tanto en cuanto cause pavor en el ataque rival.

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Al final, la intimidación de Gigante Verde fuerza pírricos porcentajes de dos del rival en sus minutos en pista y, señores, eso gana partidos y campeonatos. Igual que las rapidísimas manos de Kyle Hines o el desplazamiento lateral de Vesely, al que Zeljko empareja con la estrella exterior rival en las posesiones finales. Al nivel del último mes no me parece atrevido colocar ya a Tavares entre los centers más determinantes de la competición en la actualidad. Una condición, dicho sea de paso, sin demasiada competencia y en todo caso pendiente de ratificar ante el póker, CSKA, Fener y los griegos, a los que se mide el Madrid en cuatro de las cinco próximas jornadas.

El quite de Luka y Trey

Anda estos días media España zarrapastrosa, con gripes, catarros y similares, incluido un servidor, de ahí estos ocho días de silencio. He sido baja en Goya para la visita de Efes, lo he visto desde el sofá de casa, ‘amenizado’ con pharmagrip en vez de birra. Por eso valoro especialmente el esfuerzo de Thompkins y Doncic, que saltaron a jugar mermados por sendas enfermedades, un gesto de profesionalidad y compromiso.

El esloveno lleva ya una semana con amigdalitis, jugó en Málaga tocado, fue baja en San Sebastián, pasó el fin de semana en la cama y ante los turcos fue de la partida por pura necesidad, porque con la Euroliga no se juega y bastante en cuadro está ya el equipo. 17 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias, números de MVP en 22 minutos, aunque por momentos se quedase sin aire, como él mismo reconoció. Lleva 5 días sin ponerse el chándal, en casa viendo pasar las horas con Netflix y una manta. Qué os voy a contar.

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Parecido anda Trey, con un virus estomacal, que si jugó fue también por necesidad, porque Randolph se probó a las 18h y no se vio todavía como para debutar. Thompkins jugó 14 minutos, la mitad de lo que viene promediando, que solventó con un digno 10 de valoración, sin apenas protagonismo ofensivo. En todo caso un quite valioso, que afrontar un duelo Euroliga sólo con Maciulis y Radoncic como ala-pívots hubiese sido jugar con fuego. Al final no se le echó demasiado de menos porque Efes, seamos realistas, es una banda infame y porque Jonas cuajó uno de sus mejores encuentros del año, con 3/3 triples y sin mayores problemas ante un par tan manso como Brock Motum. Otro de los que en Zalguiris parecen mejores de lo que son, y la lista es larga.

La hora del nuevo Rudy

ruddddNo, Rudy no «ha vuelto», como escuché a unos cuantos vecinos de tribuna en Goya. Aquel que vimos a su desembarco en Madrid, el vellocino, que dominaba cada faceta estadística, rompiendo a sus pares y jugando por encima del aro, esa versión se fue para no volver. La edad, la espalda, la vida. Sin embargo, coincidiendo con su último año de contrato y el karma de la paternidad, ha tenido la inteligencia de reinventarse, eso que tantas veces ha hecho Felipe, en su caso a base de pulir el tiro exterior echándole horas, hasta convertirse en un arma ofensiva fiable que sumar a su intuición atrás. Especializarse o morir. Y con el trabajo llegan los resultados, su partidazo ante Baskonia y ese game winner.

A la par que una adaptación en su juego y en su rol en el equipo, hay una madurez en pista que no aparece en la estadística pero está detrás de esta segunda primavera. No necesita ser protagonista, de hecho tiene un papel secundario, el balón apenas pasa ya por sus manos en ataque, ha dejado de ser creador para ser sólo finalizador. Selecciona bien sus tiros, a sus porcentajes me remito, no se mete en trifulcas, ni un gesto de chulería y apenas protesta a los árbitros. En un encuentro tan emocional como el de Baskonia, que era fácil engancharse, aportó la experiencia y serenidad que pedía el duelo, un líder silencioso. ¿Recordáis aquellos tiros que se cascaba otrora, ‘porque-yo-lo-valgo’, con el defensor en la cara y dejándose caer por mera pose? Ni rastro. Último balón, partido igualado, se quita al defensor con una finta y se cuadra a 5 metros sin aspaviento. De manual, chapeau.

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Trey, versión valladar

Si fuese un combate de boxeo, el Madrid habría perdido a los puntos. No ayudó la dirección de Laso, sobraron minutos de un Taylor negado y se echó de menos a Tavares en el último cuarto (otro partidazo el suyo), pero el equipo está en vena competitiva y vienen de cara. Aguantó bajo presión, cada vez que los vitorianos amagaron escapada, incluyendo esos 8 puntos abajo con 5 minutos por jugar (64-72). No concedió desde entonces ni una canasta, sólo un tiro libre.

Mención especial a Thompkins, otrora un lastre en defensa y hoy el mejor en ese capítulo, aguantando a los exteriores en mismatches, atento a balones sueltos y enseñando chapa al cacareado Shengelia, al que dejó en 3/9 de dos. Lo hizo sin concederle ni un tiro libre, sin cometer ni una sola falta en 26 minutos, en los que además tuvo tiempo de subir 13 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias, una de sus actuaciones más completas que le recuerdo de blanco. Laso lo tiene clarinete: «Sin su defensa a Shengelia no hubiésemos ganado, ha hecho un grandísimo partido, daba una enorme sensación de solidez en el campo».

Escucho recelos acerca de si el regreso de los lesionados puede romper la dinámica, que ya van 13 seguidas, y digo yo que bendito problema, ¿no? Sobre todo en el caso de Randolph, que puede reaparecer ya la semana que viene, pues el de ala-pívot es el puesto más cojo, con Maciulis muy justito, obligando a minutadas a Thompkins, que termina los partidos de Euroliga con la bombona de oxígeno. El sentido común dice que Jonas se caerá de la rotación, quedando para momentos puntuales, y quizá Randolph parta inicialmente desde el banquillo, hasta que coja ritmo y para no cortar el pico de forma de Trey.

Toque de atención

Todo lo bueno dicho de Rudy aplica al revés a Doncic, al que le cae el primer tirón de orejas del curso, tras varias semanas ya como queriendo entrar en barrena, más por actitud que por juego. A veces engaña por su estadística, la suma con la chorra pero no implica jugar bien, como ante Baskonia, con 16 de valoración (llevaba 14 en solo 3 minutos en pista). En este momento de la temporada diría que le perjudica más que le ayuda jugar de local, tiende a desquiciarse con el arbitraje, envalentonado con el viento a favor de jugar en casa, con el público de su lado en cada protesta, tenga o no fundamento.

Ante Baskonia, la mayoría de las veces no la tuvo, fue más la excusa tras tiro fallado o pérdida de balón. No me parece casualidad que sus mejores partidos hayan llegado como visitante, las salidas a Fenerbahce, Olympiakos y Efes, donde se olvidó del arbitraje, pues se daba por supuesto que sería adverso, y se concentró sólo en el basket. No sobraba un toque de atención del cuerpo técnico y de su entorno, es el momento de quitarse de los malos vicios, en mayo será tarde.

Tavares, la dictadura del Gigante Verde

1515773868_989332_1515789036_noticia_normalEl guión parece un calco inverso del batacazo del Madrid de fútbol este curso. No ha terminado aún la primera vuelta de la ACB y la fase regular es un paseo militar. Balance 15-1 y cuatro victorias de distancia al segundo clasificado, el Barca, que cayó con claridad en casa con Unicaja, abortando el enésimo conato de recuperación, pinchazo que coincide sospechosamente con el regreso a la convocatoria de Rakim Sanders… Segundo clasificado es también Fuenlabrada, que se llevó un agua de Goya (+28), el mismo que Jimki el viernes (+17), en Moscú para más inri.

Está el Madrid en ese plan, y son ya 12 seguidas, con el piloto automático y los secundarios cada vez más crecidos. Corren ríos de tinta sobre Doncic, sus flirteos con el triple doble y los pronósticos del draft, y pasamos por alto a veces batallas paralelas dignas de mención, como las exhibiciones de baloncesto que está regalando en los primeros cuartos ese heterodoxo quinteto que se ha inventado Laso, con Campazzo, guardaespaldas Causeur, Yusta, Thompkins y Tavares. Cinco reservas ejerciendo de titulares, defendiendo como perros y buscando como artesanos las situaciones de ventaja en ataque estático, que con esos cinco tampoco son necesariamente tantas.

Costó 45.000 dólares

Capital en ese quinteto, construido desde la retaguardia, es el Gigante Verde. «Tavares resulta determinante, ocupa mucho espacio y mejora nuestra defensa», dice Laso del caboverdiano, que cierra la semana con números estelares, 50 de valoración en dos partidos.

Admitámoslo, ni en el más optimista de los escenarios imaginábamos semejante rendimiento a corto plazo, cuando hace sólo dos meses compartía con Pasecniks y Pustovy terna de futuribles para suplir las bajas de Ayón y Kuzmic. El de Granca sigue estancadísimo y el ucraniano se está deshaciendo cual azucarillo según avanza el curso, además, ambos requerían un desembolso de seis cifras en concepto de transfer.

Y entonces sonó la flauta, que es como muchas veces se escribe la historia, y Tavares se puso a tiro por la simbólica cifra de 45.000 dólares. Ha entendido su rol y lo aplica con machacona sencillez, sin extralimitarse, que con 221cms no hace falta. Rebote en ataque -> sacar el balón afuera, a los artistas. Bloqueo en cabecera -> buscar el melón en la continuación. Y así sucesivamente.

Tavares está formando un tándem curiosón con Thompkins, menos certero por fuera que de costumbre (2/15 triples en los últimos 4 partidos ACB), pero jugando mejor sin balón desde hace semanas, usando su corpulencia para ganar la zona y generarse posiciones cerca del aro (5/6 a Fuenla). Al fin y al cabo, no es más atlético pero sí más corpulento que la mayoría de sus pares en Europa.

El que sí anda de dulce desde el arco es Rudy (9/11 esta semana), aunque este curso más que novedad es ya tendencia, que acumula un soberbio 51 de 103 triples entre las dos competiciones. No hay casualidades, ahí se notan las sesiones de práctica de tiro este verano sin selección, que ni en su etapa vellocino de oro las enchufaba así. Si el físico le respeta, aunque sea en esta versión ya de por sí mermada, puede echar una mano otro año y por ejemplo retirarse en 2019 con Felipe…