La noche del mosquetero

_3AM0977Panathinaikos era una ‘final’ y faltaba Doncic, baja dos semanas, alguien debía dar un paso al frente y fue a darlo uno de los menos esperados, el mosquetero Causeur, rompiendo un ciclo de cuarto menguante, tras un esperanzador inicio de temporada. Tan bien jugó el francés, que obligó a Laso a cambiar la rotación, Carroll chupó banquillo y se hizo buena la canción de Bowie: We can be heroes, just for one day. Ejerció Causeur de Luka, diría que de los mejores partidos de un jugador del Madrid esta temporada, 26 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias. Sus penetraciones por la izquierda fueron un martillo (8/10), alguien en Atenas no trajo hechos lo deberes de scouting, para rebote de Xavipas. Con semejante actuación, dada la importancia clasificatoria, diría que Causeur justifica como la mitad de su salario del curso, que tampoco es tan alto.

Pero no estuvo solo, el Madrid vivió de otras dos destacadas actuaciones individuales (Facu y Tavares) y, por qué no decirlo, de una decepcionante versión de PAO, con un Calathes ridículo, Lojeski en modo exjugador y Gist secado por el doctor Gigante Verde, que volvió a pasar consulta. Enganchan los griegos su quinta derrota consecutiva a domicilio, quedando a una victoria más average. Si el Madrid cumple, se jugará el deseado cuarto puesto en la visita de Zalgiris. Ya avisamos la semana pasada que la derrota ante Fenerbahce era más dolorosa por la forma que costosa en la clasificación.

Campazzo cuajó un partido superlativo una demostración de madurez y personalidad, que por otra parte tampoco debe ya sorprender dada su evolución del último mes. Valoración 28 defendido por el supuesto mejor base puro de la competición, ni una sola pérdida de balón en 32 minutos en pista. Y los suyos no son minutos de mariposear, de subir la pista y esconderse en la esquina, no, son de driblar, asistir y dirigir a tiempo completo. Es canchero y muy argentino, se le nota disfrutar en pista en partidos así, sentirse protagonista, tomar decisiones. Su step ahead, en pleno nudo de la campaña, es una realidad incontestable. Si la temporada fuese un videojuego Sega diríamos que ha pasado a la siguiente pantalla, el next level. Siendo reserva es mejor que unos cuantos bases titulares de la Euroliga. Este Facu más Llull bien pueden el curso que viene enjuagar en gran medida el impacto de la salida de Doncic. Quiero pensar que la renovación del argentino está apalabrada, sino ya están tardando…

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El tercer pilar blanco fue Tavares que, por primera vez en mes y medio, vuelve a exportar a Euroliga su nivel de dominio ACB. Retrató a sus pares, Gist y Singleton, y fue clave en ese pobre 43% de dos de Panathinaikos. Además, 7 rebotes, 3 tapones y 6 canastas, no todas mates tras asistencia, como acostumbra, sino que esta vez exhibió un ganchito de derechas bien curiosón, tan ortopédico como indefendible. El domingo viaja el Madrid a Barcelona, seguramente pierda y, advierto, no pasará nada, por muy de azulgrana que vista el rival. Tan poco se juegan los blancos que casi le pediría a Laso que diese descanso a Facu… si no fuese porque me jodería la Supermanager.

El factor Goya

20180305_112816.pngNo somos del todo conscientes de la importancia estratégica que tuvo en el renacer de la sección la mudanza de la ‘Caja Trágica’ al Palacio de los Deportes, el factor Goya y el aumento en la asistencia que trajo consigo. Sirva el dato de que hace dos años que el club no puede sacar nuevos abonos a la venta, los 8.000 que hay se renuevan religiosamente, dejando sólo 3.000 para venta de entradas de partido, que se agotan la mitad de los encuentros.

Antes resultaba un acto de fe acudir a los últimos confines de Usera para ver baloncesto en una pista de tenis, a 12 minutos andando del metro más cercano. No había un solo bareto en los aledaños donde hacer previa o postpartido, clave para crear ambiente y afición, porque al final el encuentro suele ser solo el acto central de un plan social más amplio. El Palacio es todo lo contrario, la multitud de bares de todo pelaje propia del centro de Madrid, y de mi experiencia como abonado con acceso en Goya (el más populoso) me aventuro a estas humildes recomendaciones, una entrada off the topic que hacía tiempo tenía pendiente. Advierto que distan de estar todos los que son (necesitaría un libro entero), aunque sí son todos los que están…

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Los Torreznos pasan el examen de Piter

Si uno llega con poco tiempo al pabellón la elección es inevitable, Los Torreznos o Alba 88, los dos bares exactamente contiguos al acceso de Goya. En el primero tienen cerveza barata y efectivamente muy ricos torreznos, recién fritos y a 2.2 euros la ración/persona, que pasan el examen del mismísimo Piter. Ahora bien, no pidan nada más ni lleven a su chica en una cita romántica, que se pone a reventar en los prolegómenos: los camareros parecen sacados de una peli carcelaria y los empujones de otros clientes están a la orden del día. A Gustavo se le ocurrió en cierta ocasión, en medio del barullo, preguntar si no tenían más cerveza que Mahou: «Esto es Madrid, chaval, ¿qué esperas?».

El Alba se llena menos, es la mejor alternativa si te has quedado sin entrada, porque ponen siempre baloncesto en las teles sin tener que pedirlo. Se destaca por la birra, una Estrella Galicia reserva de barril muy top y a precio justo pero, advierto, las tapas son «metralla»  y los bocadillos más.

Los bares de Hermosilla

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Bar Villanueva, la mejor tortilla

En la paralela a Goya, calle Hermosilla, hay varios baretos que viven de las oficinas centrales del Corte Inglés, que quedan justo allí. Entre ellos el bar Villanueva de los Infantes (en Hermosilla 113), estrecho y cutrillo, pero con la mejor tortilla de patata de la zona, que no es poco decir. Tampoco hay que poner la tienda de campaña: bocadillo para llevar y festín en el descanso. En la puerta contigua está el Canalaska, bastante más fino, con buena música y decorado con gusto. Abundan corbatas porque es el garito de afterwork de referencia de los empleados del Corte. La camarera es borde pero echa los gintonics con gracia y a precios justos, ideal para postpartido Euroliga en viernes. Muy cerquita, a escasos 50 metros del pabellón, en la esquina de Fuente del Berro con Goya, queda el bar El Pintón, la cerveza no es barata pero, si hace sol y encuentras mesa libre, su terracita en Goya es de lo más simpática.

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Canalaska, para los gin tonics

Pocos metros más arriba, también en Fuente del Berro, está una de las dos delegaciones de La Gaditana, cañas carillas pero bien tiradas, pescaíto frito y ambientazo joven. La sucursal de Lombía (calle paralela) solía ser punto de encuentro de nuestra cuadrilla, pero murió de éxito.Se puso imposible, como un vagón de metro en hora punta. Al final, acabábamos siempre en la calle, en las mesas de pie para fumadores, pasando frío, esperando a Gustavo, que siempre llega tarde.

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Aunque para imposible, las sucursales de cadenas en Felipe II, La Sureña y 100 Montaditos, varias veces lo intentamos y nunca logramos acercarnos a menos de dos metros de la barra. Uno llega a una edad en la que está dispuesto a pagar 30 céntimos más por la caña a cambio de unas mínimas comodidades.

En esa zona, si caminan escasos 50 metros en la calle Fernán González, encontrarán la Taberna Colmenar, que al fondo suele haber sitio para sentarse. El trato es familiar, tienen Alhambra, Estrella Galicia y unas tapas contundentes.

Estamos en pleno barrio de Salamanca, así que abundan marisquerías y restaurantes de copete, que no pegan ni con cola en esta lista. Una categoría en la que, tras caer un día por error, meto a La Divina de Goya, un bar restaurante justo en frente del pabellón, cerveza carísima y malas caras como no pidas comida. Una y no más. Engaña en cambio la terraza de Ostradivarius, en Goya, entre El Corte Inglés y el pabellón. Con ese nombre y ubicación pensarías que te rejonean, pero ponen los gintonics a 6.5 euros en la terraza, que serán purito garrafón, pero sabéis tan bien como yo que hay días en que todo entra.

Doncic y el reparto de responsabilidades

luka-doncic-real-madrid-eb17Mezquino e injusto es cargar tintas sobre un muchacho que cumplió el miércoles 19 años, como si su labor fuese justificarse ante los piperos por las expectativas que levantan los titulares de Marca sobre su puesto en el Draft. Paremos un momento y reflexionemos, que estoy leyendo mucha gilipollez en Twitter, que la frustración de una derrota (relativamente previsible) no nuble el juicio. No es Doncic sino Llull, recordemos, el segundo mejor clutch player de Europa tras Spanoulis, quien está llamado a jugarse las bolas calientes en este roster. Si al chaval le ha caído el marrón y estamos ahora hablando de él es porque nadie ha dado un paso al frente y por la racanería del club.

En la última jugada, Luka asume que Wanamaker le va a hacer falta al pasar a su lado, lo cual es bastante lógico, por eso lanza desde el medio del campo, a ver si le dan 3 tiros. Lo que pasa es que el americano es perro viejo (le saca 10 años) y en vez de hacer falta se aparta. Doncic aprendió esa lección ayer, que debe seguir siempre la jugada hasta que el árbitro pite falta, y sólo entonces lanzar por si cuela. Seguramente no te darán tres tiros libres, pero te juegas el partido a un palmeo tras fallar el segundo (para eso tienes a una grúa como Tavares). Por otra parte, en una jugada así estás bastante vendido si no puedes sacar desde el medio campo, sucede que Laso había quemado todos sus tiempos muertos, pues el partido parecía perdido y no esperaba ni en sus mejores sueños verse en una situación así.

A Doncic le he azotado este curso cuando se ha ofuscado con los árbitros o abusaba de triples tras step-back. Pero lo que no voy a hacer es comparar a un chaval de 18 años con Atruia, como he llegado a leer en Twitter, porque se ponga nervioso en un final apretado ante el campeón de Europa

A lo mejor habría, por dar ideas, que mirar al palco, y no a Luka, y preguntarse por qué se fichó a una mediocridad de Aliexpress como Randle de sustituto durante 8 meses del MVP de la Euroliga. Doncic es un canterano que ha mantenido casi en solitario a flote el transatlántico durante meses, un fenómeno, como enseñó en el segundo cuarto, pero también un adolescente, con sus áreas de mejora, que atraviesa un evidente bache de forma y al que le está pesando la inexperiencia en la elección desde bote en jugadas finales.

Pero no es Luka sino Laso, por poner un ejemplo, quien regala los cinco primeros minutos (2-14) ante un campeón vigente con la astracanada de alinear a Yusta. No es culpa de Luka la inoportuna lesión de Thompkins, las faltas tontas de Rudy o la velada horribilis de Causeur.

El Madrid pudo abrir brecha en un segundo cuarto que dominó claramente, pero los triples, alguno con fortuna, mantuvieron a flote a Fenerbahce, que por algo ha ganado 8 de sus últimos 9 partidos Euroliga. Y al final si un equipo que defiende tan bien te casca 13 de 20 desde el arco lo normal es perder, por mucho que Carroll metiese un par de postreras canastas milagrosas y forzase lo que pareció un final igualado. Mientras no regrese Llull, mientras Doncic no recupere frescura mental y Ayón-Randolph se pongan en forma, va el Madrid con lo justo. Afortunadamente, la derrota tiene escasa trascendencia en la clasificación, gracias al pinchazo en casa de Panathinaikos. El Madrid sigue dependiendo de sí mismo, se jugará en Goya ante PAO y Zalgiris sus opciones de cuarto puesto, y con él en gran medida de estar en Belgrado.

El adiós de Maciulis, guerrero blanco

Satellite-1Estas líneas quedarán en seguida caducas, tan pronto como esta madrugada, con la crónica del Madrid-Fenerbahce. Es lo que tienen las salidas a mitad de temporada, por la puerta de atrás. Pero no quería pasar sin dedicar una entrada a la marcha de Maciulis, al que recordaremos con cariño como bregador de lujo en algunos de los años dorados de la sección. Lo ha anunciado hoy el club, un acuerdo para la rescisión de su contrato, que terminaba este verano.

Tiene 33 años y hacía algún tiempo que estaba totalmente amortizado, por eso el Madrid ya le ofreció el pasado verano rescindir el último año de contrato (a razón de unos 800k) a cambio de una cierta cantidad como indemnización. Maciulis se negó, en su pleno derecho estaba, quizá el error fue renovarle en 2016 por dos años garantizados, pese a su edad y a un rendimiento discreto. Me consta que le une una buena amistad personal con Laso.

Este curso ha hecho una última labor a la causa, con valiosos minutos desde el banco en el puesto de ala-pívot durante noviembre y diciembre, la peor fase de la plaga de lesiones. Pero, una vez que Ayón y Randolph han regresado al roster, Maciulis sabe que no tiene espacio en las convocatorias. Tampoco como alero, pues la vuelta de Llull está al caer, Doncic pasará al tres, que ocupará junto a Taylor más minutos de Rudy. Las rotaciones en ACB deberían ser para minutos de Yusta y Radoncic, cupos nacionales con futuro.

Ante este panorama, suponemos que habrá sido el propio Maciulis quien habrá pedido el finiquito al club, sacrificando parte del sueldo que le quedase por cobrar. La sección se ahorra un pico y el jugador, con 33 años, aún puede apurar su carrera. Cuatro meses fuera de las convocatorias habrían hecho un flaco favor a su cartel. En lo que queda de temporada no podrá fichar por un equipo ACB ni por uno Euroliga, al haberse vencido el plazo, pero igual no le faltarán ofertas, sea para reforzar algún Eurocup o para volver a su tierra (¿Rytas, Klaipeda?). El curso que viene jugará en Zalgiris, no me cabe duda.

Sea como fuere, le deseamos la mejor de las suertes. En estos tres años y medio de blanco ha colaborado de 8 títulos y se ha consagrado como un guerrero, cemento de vestuario, un profesional intachable. De estrellitas en potencia está lleno el deporte de élite, son los soldados sin tacha como Jonas los que escasean y quieres a tu lado en la trinchera.

Ayón y Randolph, welcome back!

randEl Barca jugó su final el domingo, la ganó por los pelos, polémica incluida, y salvó la temporada, que tiene últimamente el listón bajito. Enhorabuena. Entrenador amarrategui, cantera en el ostracismo y la Copa como salvoconducto, pascualismo 2.0. La batalla del Madrid es otra, en la élite de Europa, su objetivo es Belgrado, la final era este viernes y la ganó. Sube al cuarto puesto una jornada en la que pudo caer hasta el séptimo. No hubo esta vez lugar a polémica arbitral porque fue un soberano repaso (+27), un recordatorio de que el Barca, pese al efecto champán Pesic, es por algún motivo penúltimo clasificado de la Euroliga, con la mitad de victorias que el Madrid. Que los jugadores dejen de hacer la cama es una avance, pero convertir a una banda en un equipo fiable lleva más de 10 días.

Los azulgrana se presentaron con poco en juego y varias bajas, cierto, igual que el Madrid: Llull, Kuzmic y Thompkins, grave esta última, pues estaba siendo capital en las últimas semanas. Sin el concurso de Trey, el duelo representaba una reválida de primer orden para Randolph, errático y hasta apático en los ocho primeros partidos tras su regreso. Pero llegado el momento, cuando más se le necesitaba, resucitó. 16 puntos y 6 rebotes, partidazo. Compartió al fin el balón (3 asistencias), seleccionó mejor sus tiros (7/11tc), atacó el aro (3 faltas recibidas) y mostró compromiso atrás. Desde el primer minuto se vio que había cambiado el chip, entre él y Tavares dominaron el rebote (+11 el Madrid) y secaron al Barca en el primer cuarto, fraguando la escapada a la postre mortal de necesidad. No hizo falta un mes de retiro en una comuna hare krishna para recuperar a Randolph. Igual que en otras ocasiones, volvió sin motivo aparente, eso sí, justo el día que faltaba Thompkins y se sintió más protagonista, que nadie le hacía sombra.

Bienvenido es Antoñito, igual que Ayón, más mérito aún el suyo, que ya en su segundo partido tras cuatro meses de baja se pareció y bastante al Titán previo a la lesión: intenso, móvil, ocupando mucho espacio en la zona y engrasando la circulación de balón. Aportó 10 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias y esa pila de intangibles que conforman los cimientos de un equipo ganador. No olvidamos que Tavares ha hecho una magnífica faena de aliño en momentos de gran necesidad, y la seguirá haciendo, pero con el regreso de Ayón el Madrid recobra una dimensión colectiva superior. Su vuelta es la mejor noticia del encuentro, un tremendo motivo para el optimismo.

Carroll ejerció de nuevo de puntal ofensivo (¿pero este hombre nunca va a envejecer?) y Felipe aprovechó la baja de Oriola para destrozar a Vezenkov al poste. En el Palau se paseó el Madrid pese a una pobre versión de Doncic, 1/7 de campo y un lenguaje no verbal mejorable, faltas de frustración y caras largas en el banquillo. Sigo pensando que no le haría mal un descanso en ACB y mandarle unos días con su novia a una casa rural sin teléfono. Ha cargado con un enorme peso estos meses y parece mentalmente exhausto, manosea el balón segundos y segundos sin atacar el aro o tomar decisiones. Esa frescura y chispa parece tenerla ahora Campazzo (3 triples, 9 asistencias, 3 robos), el mejor en el Palau y que lleva un último mes de campanillas, si exceptuamos el lunar ante Olympiakos. Se siente respaldado, a gusto, a lo largo de la temporada ha ido asumiendo mando en plaza de forma natural y paulatina, enseñando su enorme potencial. Me encantaría que llegase el día en que el madridismo le valorase sólo por lo mucho que creo aporta, dejando atrás los prejuicios sobre su estatura, el recuerdo de su primera etapa de blanco y la inútil comparación con Chacho.

Las cinco claves de la final de Copa

REAL MADRID - BARCELONAEfecto rebote. Es un término bursátil que se refiere a la fuerte subida del valor de una acción el día después de una súbita bajada. El ayudante de Sito Alonso ha denunciado en Facebook y sin eufemismos lo que salta a la vista, que la plantilla hizo la cama al coach, al módico precio de tirar la temporada Euroliga, que marcha el equipo penúltimo y ya sin opciones. Sólo hay que sumar dos y dos. Pesic mantiene la rotación y jerarquías de su antecesor, con Kurucs, Pressey y Vezenkov marginados. Dado que en 10 días, en plena vorágine de competición y sin apenas entrenamientos, no da tiempo para asimilar conceptos tácticos, el cambio de juego y resultados del Barca sólo puede venir por un lado, el de la actitud de los jugadores. Una vez se enjuague este ‘efecto rebote’ comprenderemos el verdadero nivel azulgrana, suponemos lejos del esperpento de la primera mitad de curso pero seguramente sin el plus de motivación de esta Copa, que parecía que hubiesen repartido viagras en el vestuario a la salud de Sito.

La sangría bajo tableros. El Madrid perdió la batalla del rebote directamente por incomparecencia (-16). A Laso se le ocurrió en el tercer cuarto, en plena escapada del Barca, apostar por un quinteto con cuatro pequeños. Un experimento respetable, como intento por controlar la sangría, pero en el que se obcecó unos 15 minutos, pese a la evidencia de que no daba resultado. Los azulgrana buscaron con paciencia el desequilibrio físico al poste y arrasaron en el rebote: entre el minuto 20 y el 35 el balance de rechaces fue de 15 a 2 para el Barca. Así es difícil.

Factor arbitraje. Si fuese un combate de boxeo seguramente el Barca habría ganado la final a los puntos, pero esto es basket y los méritos previos cuentan exactamente un mojón. El Madrid tuvo una posesión para empatar o ganar, en la que hubo un clamoroso error arbitral en su contra, esa falta de Claver a Taylor en el palmeo. Nos acordamos también del tiro libre de Rudy, a dos minutos del final, que debió contar no uno sino dos puntos porque fue palmeado por Moerman en su propio aro. Dos acciones que he elegido porque no dejan lugar a duda en la repetición (si hasta los comentaristas de M+ se pusieron de acuerdo) y que bien pudieron cambiar el resultado en un duelo decidido por sólo dos puntos. No trato de buscar tres pies al gato, ni de que la polémica arbitral anule la necesaria autocrítica, pero no se puede analizar la final sin mencionar que errores arbitrales perjudicaron claramente al Madrid en momentos clave.

Los eslovenos, desaparecidos. Doncic es el faro blanco y un catacrack pero ha pinchado ya en suficientes finales de torneo o desenlaces apretados de partido como para que empecemos a asumir que tiene un claro área de mejora. Desapareció en la pasada final ACB y ha desaparecido en esta de Copa, 1 de 8 de campo, no lo maquilla ni ese reguero de tiros libres (12/16), concentrados en su mayoría en el primer cuarto. Debe estar contando los días para el regreso de Llull y que le libere de cierta presión en finales de partido. Pero más que Doncic preocupa la aportación de su ‘compatriota’ Randolph, cuarto salario de la plantilla, que sigue restando más que sumando ya tres semanas y ocho encuentros después de su regreso. En sus minutos en pista en la Copa el balance del equipo fue de -4, por el +26 de Thompkins, canta por soleares. No pasa el balón ni por equivocación, tampoco le pidas una ayuda en defensa, apenas carga el rebote (0 en 13 minutos en la final) y tiende a lanzar en posiciones forzadas, desde fuera y sin rebote, porque yo lo valgo. Es duro decirlo, pero a día de hoy cumple los atributos de lo que Manel Comas llamaba un NAF. Uno con Randoph nunca sabe a qué atenerse, si está enfadado con el mundo y necesita un mes en una comuna hare krishna, o si su actitud cambiará de forma natural, según recupere la forma y asuma protagonismo, como ha ocurrido otras veces. Sí se que el Madrid se juega la vida en Europa en las próximas semanas y no hay espacio para psicoanalistas, si Randolph no está, banquillazo y se apuesta por la bombona de oxígeno de Trey.

Reacción de casta. Por no cerrar con tan mal sabor de boca, dejo para lo último lo único rescatable, ese orgullo competitivo que mostró el Madrid en la recta final cuando el partido estaba perdido (15 abajo con 6 por jugar) y que a punto estuvo de obrar la machada. Una casta encarnada sobre todo en Carroll y Thompkins, que sólo en ese periodo final subieron 22 puntos, de los 38 del equipo. En menor medida, Rudy, Taylor y Campazzo también contribuyeron a ese arreón final, puntales de una defensa press a toda pista que enseñó las costuras azugranas. Al final, la derrota pica por la forma, el rival y las dudas que pueda generar, pero que los árboles no impidan ver el bosque, el Madrid acudía a Gran Canaria con grandes bajas y nulas urgencias históricas. El éxito o fracaso de la temporada se mide por llegar o no a la F4 de Belgrado, y eso, por cierto, pasa por ganar este viernes precisamente en Barcelona…