El Madrid que viene
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¿Por qué seguimos la NCAA?
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– Escaso nivel de juego. Hubo un tiempo, antes de Barcelona’92, en el que combinados de universitarios se valían para ganar torneos internacionales. Hoy, un combinado con los mejores universitarios del país difícilmente lucharía por medallas en el próximo mundial de Turquía. Ninguno de los mejores jugadores de la actual NBA ha pisado una Final Four de la NCAA (Kobe, Lebron, Howard o Durant). Mientras que, un par de décadas atrás, toda estrella de la NBA presentaba un destacado currículum universitario: Jordan, Bird, Magic, Jabbar o Worthy. Sirva como botón de muestra la intrascendencia como profesionales de los 5 últimos MVP de la Final Four universitaria… Sean May, Joakim Noah, Corey Brewer, Mario Chalmers y Wayne Ellington.4 traspasos que condicionan la temporada
¿La futbolización del Madrid de basket?
Ricky Rubio, habitualmente exagerado por la cátedra, cuajó, sí señor, un magnífica Copa del Rey. Al juego de Ricky le beneficia el repunte de forma de Fran Vázquez, menos apreciado por la prensa, cuyas portentosas condiciones atléticas y entendimiento del 2×2 convierten en un socio propicio.
En el otro lado de la balanza está la Euroliga. Los promedios de Ricky en el Top-16 son tan terrenales como 5,8 puntos y 2,5 asistencias, con un 25% en tiros de campo. Quizá el Barca debiera contratar a Randy Knowles, entrenador de tiro del Madrid, que ha obrado un milagro con Sergio Llull (50% en triples en la ACB). Pero, ¿para qué invertir dinero en formar a un jugador que se marcha en poco más de un año? En todo caso, que paguen los Wolves a escote…
Elefante en la cacharrería
Y hablando de inversiones… Tras el repaso en la final de Copa, Florentino quiere invertir aún más dinero en basket para limar el próximo curso la distancia que media con los azulgrana. Recordemos que el presupuesto del Barcelona esta temporada aún es ligeramente superior, 28 a 26 millones de euros. Pero la diferencia no es sólo en presupuesto, sino en físico (más altos y atléticos), continuidad de proyecto (repiten 7 jugadores de la temporada pasada) y salud (ausencia de lesiones). Puedes influir en los dos primeros factores, no en el tercero.
El Madrid de baloncesto corre el riesgo de futbolizarse. De que Florentino decida los fichajes. Y como no tiene ni idea de baloncesto, entraría en el mercado como un elefante en una cacharrería. Fichando a los tres famosillos mediáticos de moda que ha visto en las contadas ocasiones en que hablan de baloncesto en el telediario: Rudy, Splitter… Operaciones de una dificultad extrema, sólo posibles mediante un desembolso propio del fútbol. Un modelo cuyos resultados en fútbol han arrojado tantas luces como sombras.
A nadie amarga un dulce, pero no hacen falta desembolsos galácticos en la sección de baloncesto, especialmente en un equipo que ya tiene una base razonable. Más sentido tendría la continuidad de Messina y de 7-8 jugadores unida a la llegada de piezas menos mediáticas pero ajustadas a las necesidades de la plantilla (Carlos Suárez, Aleks Maric o Terrel McIntyre, por poner tres ejemplos).
La empanada de Villacampa
Tengo en muy alta estima a Villacampa como gestor, por eso me sorprende sobremanera lo mucho que está tardando en destituir a Sito Alonso. Quizá está demasiado abstraído en su candidatura para presidir la FEB…
El DKV Joventut es una nave a la deriva que acumula 6 derrotas seguidas en ACB (más la de Copa), y ya está fuera de puestos playoffs. No juega a nada, cada encuentro es un concurso de triples, sin un mal balón al poste. Y que no se engañen los aficionados, este año no hay excusas victimistas de equipo pequeño. La Penya ha reinvertido en jugadores de garantías el dineral obtenido de la venta de Ricky (Tucker, Bueno, Valters, Mario Fdez. o Tripkovic). Y eso, en los tiempos de crisis que viven la mayoría de equipos, es un verdadero lujo.
Diario de la Copa, 3. La bufanda
Fue el viernes por la noche, a la salida del pabellón tras la segunda jornada, cuando el viaje comenzó a torcerse. No había sido la mejor tarde de baloncesto, con victorias previsibles del Madrid y el Baskonia sobre el Joventut y el Bilbao Basket. Eran como las 12 de la noche cuando salimos del BEC. Nos pusimos las sudaderas y los abrigos, cubriendo hasta la tarde siguiente nuestras preferencias madridistas. Como cada día, había una fila de gente de más de un kilómetro y media hora para tomar el metro. El hambre apremiaba y decidimos cenar algo en los alrededores del pabellón, haciendo tiempo hasta que se despejase la marabunta.
Entramos al primer bar que vimos, estaba a medio llenar. Había unos 50 aficionados de diferentes equipos. Sólo quedaba tortilla. Así que, bocadillos de tortilla para todos y cerveza con limón. Nos sentamos en una mesa vacía en una esquina y pasamos el rato comentando las estadísticas de los partidos.
Un ‘error’
Quizá fue por la experiencia de Vitoria, donde fuimos muy bienvenidos sin importar procedencia o afición. El caso es que nos confiamos y cometimos un error, uno fue suficiente. Alfonso olvidó esconder el único vestigio que nos delataba aficionados del Madrid, una bufanda que llevaba atada en la muñeca. Un ‘aficionado’ del Bilbao Basket comenzó a increparle, a exigirle que se la quitase y se la diese, que le estaba «ofendiendo».
Alfonso, casi disculpándose, respondió que no podía, que tenía gran aprecio a esa bufanda por ser un regalo de hacía muchos años. La respuesta del lugareño fue sacarle del bar agarrado de la pechera para partirle la cara afuera, pertinentemente acompañado por tres gorilas del TAU. No fue lo peor el energúmeno que buscaba bronca, ni los tres gorilas que le siguieron a la guerra sin rechistar. Sino la complacencia silenciosa del resto del bar ante semejante esperpento.
Hay un requisito básico para que suceda una pelea: que las dos partes se quieran pelear. Para su desgracia, no era el caso. Por nuestra parte no era una cuestión de estrategia, sino de principios. Todo pasó en unos segundos. Ya en la calle, y en vista del cariz que tomaban los acontecimientos, entregamos la bufanda y salimos por patas. En esos pocos segundos, hubo empujones e insultos por su parte, y miedo por la nuestra.
El miedo es libre
Cierto que no pasó nada, pero el miedo es libre. Puede llegar de repente y quedarse enquistado. Quiso la (mala) fortuna que volviésemos a cruzárnoslos en el metro, primero, y en una discoteca, después. Tuvimos que cambiarnos de vagón y de discoteca, claro… Ganaron ellos. Todo nuestro delito fue ser aficionados del Madrid.
Hubiese preferido dedicar este post a hablar de baloncesto o del fantástico menú que comimos a mediodía en el restaurante Gorbea (del Casco Viejo). Pero sería engañarme, y engañar a los que lean estas líneas. Ese incidente no sólo condicionó lo que quedaba de día, sino nuestro ánimo para el resto del viaje. Cuando pasen las semanas, será lo único que recuerde del viernes de Copa en Bilbao.



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