Esperpento fallero

El Valencia anda fino desde la llegada de Perasovic. Venía de ganar en Málaga y Alicante. Sin ninguna baja en la plantilla, probablemente por primera vez en la temporada, y amparado en una Fonteta protestona que propicia un arbitraje caserte, cualquiera que quiera sacar algo de Valencia tiene realmente que jugar al baloncesto. Y el Madrid no estaba hoy por la labor. La actitud en pista fue sencillamente lamentable desde el minuto uno. Como si por algún motivo la derrota matutina del Barca en Canarias les diese a los blancos licencia para rascarse los huevos. ¿Pero a qué se han dedicado estos zánganos los últimos 7 días, mientras el resto jugaba jornada entre semana? A preparar a conciencia el partido desde luego no.

La defensa, el mejor termómetro de la actitud, consistió en una parodia de pasillos abiertos y ayudas tardías. Valencia se fue a 49 puntos al descanso. La actitud mejoró algo tras el paso por vestuarios (suponemos que bronca de Laso mediante), y con ella la defensa, pero entonces entró en juego el factor desacierto. Un dato: 6 asistencias y 18 pérdidas. No podemos esperar que Llull mantenga cada partido el modo Superman. Como remate, cuando el encuentro estaba casi perdido, los blancos volvieron a repetir el error de bajar los brazos y olvidar las formas. Si eres el Madrid, debes cuidarlas también en la derrota. 17 abajo.
El Barca está tierno, pero en equipos de este nivel tampoco hay tantos pinchazos esperando en el calendario. Y no olvidemos que es el Madrid el que asume más presión en liga regular ACB tras caer antes de tiempo en Euroliga. Así que no está para desaprovechar estos regalos

Hombre por hombre

Chacho anduvo correcto en ataque e indecente atrás, lo mismo que Carroll (as usual both). El amic Singler será correcto y aseadito, pero sus recursos técnicos en 1×1 son monotemáticos. Nuestro especialista defensivo exterior, Marcial ‘Boticario’ Pocius, fue superado una y otra vez por Rafa Martínez, que penetró y dobló hasta 6 asistencias. La mayoría con Lischuk como destinatario, que se fue a 10 canastas. Mirotic y Tomic no jugaron el tiempo suficiente (11 minutos cada) como para tener una parte destacada de culpa. Nole, igual que en Bilbao, fue el mejor en el naufragio: 11 puntos, 4 rebotes (en 15 mins) y sobre todo más ganas que el resto.

¿De verdad cambiaríais algo para el próximo curso?


La Firma Invitada – JOAQUÍN

Está claro que en el mundo del deporte la situación puede cambiar radicalmente de un día para otro, o de un partido a otro. Sí, ya sé que es un tópico, pero es cierto.
Antes de la Copa pensaba que Laso era muy, muy malo y la mayoría de los jugadores oscilaban entre la pusilanimidad y la falta de neuronas. Sin embargo, hay una cosa que siempre he defendido en el foro y es que esta plantilla tenía calidad, y mucha, la que más en 25 años. Desde luego que los cuartos y las semis de Copa vinieron a confirmar la primera impresión, que era la de todo el año: ventajas impresionantes que se perdían en 3 minutos sin que nadie del banquillo pidiese un tiempo muerto, muchos ataques de yo me lo guiso, defensa apática y sin variantes, etc.

Pero llegó la final de Copa, y el partido en Siena, y todo cambió. El entrenador tenía un plan (lo que parece no haber tenido en todo el año), los jugadores se emplearon con dureza, jugaron en equipo, mostraron madurez cuando el rival se acercaba o estaba por delante…En una palabra, parece que hay equipo. En esta situación conviene hacerse la pregunta de si es necesario algún cambio. Expondré algunas consideraciones:

1) En Europa han dominado los mismos equipos estos últimos 10 años…porque tenían los mismos jugadores, que, a veces, rotaban entre ellos. Muchos de estos jugadores son muy veteranos: Diamantidis (32 años), Navarro (32), Eidson (32), Mickael (34), Vujcic (34), Papaloukas (35), Jasikevicius (36), Andersen (32), Siskauskas (34), Batiste (35) etc por lo que el relevo natural se va a producir ya.
2) La pregunta es, cuáles son los jugadores que les van a heredar que no están en nuestro equipo, en qué equipo juegan ahora y si es factible su fichaje: Lorbek (28 años, Barcelona), Calathes (23 años Phana), Teodosic (25 años CSKA), Kaun (27 años CSKA), McCalebb (27 Siena), Kryapha (30 CSKA), Teletovic (27 Cajala), Freeland (25 Unicaja).
3) ¿Cuáles son nuestras debilidades?¿Es factible el fichaje de alguno de estos jugadores para cubrir nuestras carencias?
Me hace gracia esos comentarios de “hace falta un pivot come-niños y un base y a por todas”. De los puntos 1 y 2 se deduce que el mercado europeo de baloncesto es muy estrecho, el que se hace con alguno de los mejores jugadores y los rodea con coherencia (lo que no quiere decir estrellas) se planta habitualmente en la F4: Maccabi, Pana, Barca, CSKA y Siena han compartido esos jugadores…y los éxitos.
El Madrid, junto con el CSKA, es el club mejor situado ahora. Tiene jugadores que pueden ser diferenciales como Llull (25 años), Mirotic (21) y puede que Rudy y muchos de los mejores complementos del continente: Pocius (26), Carroll (29), Suarez (26), Singler (24), Velickovic (26), Tomic (25) y Begic (27).
Además, hay que tener en cuenta el presupuesto, Florentino sólo ha perdido la cabeza por Rudy, no creo que lo haga por Teodosic (jugador sobre el que tengo mis reservas), McCalebb o Kaun que serían los jugadores que creo aportarían algo de lo que carecemos ahora.
En estas circunstancias, sólo un base (y de los no citados) puede mejorar lo que tenemos a un precio razonable. Se podría incluso mantener un año más a Sergio Rodriguez ya que tiene contrato en vigor. Se busca un negro zumbón, eso sí, que defienda, si sale mal el equipo no lo nota, si sale bien da ese salto que necesita en esa posición. Parece lo más lógico para nuestra situación deportiva-financiera. Espero vuestros comentarios.

Maneras de caer

Para cualquier aficionado al baloncesto europeo, la eliminación del Madrid es la gran sorpresa del Top-16 de la Euroliga. Por plantilla y tendencia, los cuartos de final son exigibles y la Final Four un objetivo razonable. Ahora bien, hay maneras y maneras de caer. Hacerlo con 4 victorias y 2 derrotas (el mismo con el que Panathinaikos pasa como primero de grupo), pues tampoco es como para organizar una crisis de Estado. El Madrid cierra la Euroliga 2011-12 con una trayectoria de 12/4, el tercer mejor balance tras CSKA y Barca.

Se cae con una victoria de triple dígito en Siena (donde no olvidemos cayó el Barca), ante un Montepaschi sin bajas y que no escondió absolutamente nada pese a que se jugaba poco, pues tenía el primer puesto prácticamente garantizado. Todas las estrellas jugaron lo que corresponde: 28 minutos McCalebb, 23 Andersen, 33 Moss, 17 Lavrnovic… Hago hincapié a este respecto, porque se trata de una cuestión estética, de respeto a la competición. Precisamente el que no mostró Unicaja, ese club con una incomprensible plaza cuasivitalicia en la Euroliga que certificó un vergonzante 0-6 con una derrota en casa, 55 puntos y medio equipo EBA en pista (descanso para los dos titulares exteriores: Fitch y Valters). Como decía, hay maneras y maneras.

Victoria estilo Sant Jordi

El Madrid cae eliminado  con el mismo balance que los dos clasificados, por el único motivo de un puñado de puntos de basket average. Se trata por tanto de aprender a perder con dignidad en competiciones a ida y vuelta, de no bajar los brazos cuando el partido está perdido. Competir al fin y al cabo. El Madrid cae tras haber liderado brillantemente (8-2) un durísimo grupo de primera fase de Euroliga, con los equipos que más se reforzaron duranre el Lockout NBA: Gallinari, Pekovic, Farmar, etc.

Volviendo al partido en Siena, fue una victoria al más puro estilo Sant Jordi. 22 asistencias y valoración colectiva 132. Un triunfo de quilates fundamentado en un humillante dominio del rebote (46-20). Sólo el puesto de ala-pívot, Felipe y Mirotic, sumó valoración 47, la misma con la que todo el Bilbao en Málaga. Pues eso, maneras.

Sólo nos queda la épica

Este es el botón que accionó Bertomeu 
cuando salió la bola del Gescrap

Nuestra irregular y en ocasiones vergonzosa participación en el Top16 de la Euroliga este año nos hace llegar al último partido con escasas probabilidades de éxito, no sólo por lo que debemos hacer nosotros, sino también porque dependemos en primera instancia de Unicaja, que no pasa por uno de sus mejores momentos y no se juega nada. Digo en primera instancia porque si bien nuestra victoria en Siena es imprescindible para acceder a los playoffs de ¼ final, si Unicaja no gana, tendremos que ganar de 23 puntos para ser segundos de grupo y enfrentar al CSKA o ganar de 30 para lograr ser campeón de grupo y tener un cruce asequible.

Mis cojones 23
Como podréis entender la empresa se presenta complicada, pero como hemos dicho, el Real Madrid no se rinde nunca y lo imposible siempre nos parece posible. No es ni mucho menos igual, pero ya hace un par de años en estas mismas instancias logramos mediante la épica (cojones) remontar el average al Siena, si bien fue en Vistalegre y fueron 7 puntos. Ese triple con personal que le metió Llull a Sato en su jeta fue lo más memorable de la época Messina. Para lograr algo parecido y salir triunfantes del Palaestra, sólo queda echar el resto y que nos salga el partido de la década. El héroe de aquel día llega en un momento finísimo que le hace orinarse de mala manera contra cualquier base ACB, pero que esta vez tendrá enfrente al gran Bo McCalebb. En un partido con todo el equipo enchufado y dos o tres en “modo Dios” (Llull, Carroll y Mirotic, por ejemplo), podemos primero ganar el partido y si Unicaja (como creo) no hace su trabajo, remar hacia la gloria con todas nuestras fuerzas. Sólo les pido que lo intenten. Que se dejen el alma. Como dijo en alguna entrega de Rocky ese gran filósofo de nuestro siglo: «¿Esto es el final? Nada acaba hasta que se acaba» Vamos Real y tal.

Engordar para soñar

Si esto era una despedida, al menos fue una con honor, aunque sin brillo. Que no sea una despedida depende de 1) ganar en Siena, complicado pero tampoco utópico ante un Montepaschi que en principio no se juega nada, pues será primero seguro salvo que se nos aparezca Lourdes y remontemos el average. 2) Que un Unicaja eliminado y en baja forma tenga la vergüenza torera de deslomarse por cerrar la Euroliga con una victoria ante el Bilbao en el Carpena. A día de hoy, me fío más del punto primero que del segundo. Aunque igualmente sería engordar para morir, pues pasar como segundo es cruzarte con un CSKA imbatible, caer en cuartos ante el futuro campeón de Europa sería un mal menor en comparación con hacerlo en Top-16 ante un Bilbao. Cuestión de honor.

Los blancos ganaron a Unicaja por decantación un partido de ritmo alto pero pocos quilates, condicionado por numerosas imprecisiones (18 pérdidas visitantes) y la sensible baja de Freeland. Buena señal, sin embargo, que el Madrid se dignase a bajar el culo para defender a partir del segundo cuarto (el primero se excusa por la resaca copera) y sacar adelante un partido que arrancó feo. Muy cansino, por cierto, el Unicaja de Chus Mateo, todo el santo encuentro en zona, un recurso táctico propio de categoría cadete.

Karma

Llull se mantiene en modo Sant Jordi, 15 puntos con la escoba, y Chacho hizo el agosto un partido de escasa tensión, como le gustan a él. Los tapones de Begic no aparecen en los top highlights, pero desvían tiros, bajan porcentajes y contribuyen a ganar partidos. Sin necesidad de organizar un consejo de guerra a Tomic, creo que en este momento de la temporada el esloveno es nuestro pívot titular (+22 con él en pista).

Nole parece enchufado en casi todos los aspectos del juego. Ya no comete pasos de salida, ayuda al rebote en ambos lados de la pista, defiende sin faltas innecesarias… Pero aún le falta encontrar el karma perdido, especialmente en ataque al poste, esa finura que un día intuímos y a cuya recuperación condicionaría una posible permanencia tras el verano. El que nunca pierde la karma es el Mirlo: 18pts + 10rebs en 22 minutos.

La semana pasada escuché a varios ‘expertos’ asegurar categóricamente que hay cuatro equipos por encima del resto en esta Euroliga: Barca, Panathinaikos, CSKA y Siena. En sólo una semana los italianos caen en Bilbao. El Barca pierde en casa de paliza el partido más importante de lo que va de temporada (final de Copa). Y el PAO se la pega con Milano en el Oaka y continúa sus oposiciones para volver a cruzarse con los azulgrana en cuartos, para mayor gloria de Diamante. «Perdone usted, señor experto, pero aquí está el CSKA y el resto». 

Sacudirse los complejos

Comienza un nuevo orden en el baloncesto nacional. No será quizá inmediato (podría escaparse este año la ACB sin ser un drama), pero sí inexorable. En Barcelona y en el stablishment en general ya son conscientes de lo que viene, manque pese y a balones fuera mediante. El Madrid venía haciendo las cosas razonablemente bien desde hacía un par de años (política de fichajes de la era Messina), apostando por talento joven, pero se topaba siempre con la misma piedra, uno de los mejores Barcelona de siempre que se interponía con algún título que echarse a la boca para sobrellevar la espera. La piedra, sin embargo, es cada vez más pequeña y el Madrid más grande. Esta victoria enseña que los blancos están en el buen camino y que el destino está más cerca de lo que suponíamos.

Hacía falta, por otra parte, un puñetazo en la mesa para anunciar ese cambio de ciclo a los cuatro vientos (pienso en los aficionados estacionales) y sacudirse el polvo de los complejos acumulados durante años. No hablo de un par de victorias raquíticas como local en ACB. No, hablo de lo de ayer, de un verdadero Maracanazo por KO técnico con un título en juego. Ayer por fín temblaron las estructuras del baloncesto español. Aunque ganase el Madrid, no puedo pasar sin comentar el arbitraje de la final, absolutamente parcial y descarado, el tipo de atraco a mano armada que sólo puedes contrarrestar con una exhibición de baloncesto. Fueron 30 tiros libres del Barca por sólo 9 del Madrid. La mitad del segundo cuarto, los azulgrana se alimentaron del carrusel de tiros libres de Molinillos Navarro y sus secuaces (él solito dispuso de más que todo el Madrid junto). Ni las mieles de la victoria ocultan una parcialidad pro-catalana de la ACB que apesta.

Modelo Laso vs. Modelo Pascual

Laso tiene defectos como técnico, no en vano es casi un novato, por ejemplo su mejorable su dirección de partido: se durmió en los laureles en el tercer cuarto, permitiendo al Barca remontar 12 puntos sin pedir tiempo muerto. Sin embargo, el hecho de conseguir que 12 chavales algo atolondrados y con escasa experiencia en la élite pero sobrados de talento se sientan lo suficientemente cómodos y respaldados para desarrollar su baloncesto es un logro que compensa otros defectos. Un logro que, siendo realistas, nunca consiguió Messina con aquel estilo error-castigo. Otro baloncesto es posible, un camino a la victoria sin especulaciones con el marcador, que llena pabellones y gana títulos jugando a ritmo de 90 puntos, con la única receta de anotar más que el rival. La afición azulgrana venía desde hace tiempo dando la espalda al proyecto Xavi Pascual, el de “la mejor defensa de la historia de Europa” pero con el Palau vacío (el Madrid dobla al Barcelona en asistencia al pabellón). Esta derrota del pragmatismo Pascual (que por cierto tuvo la desfachatez de encima quejarse de los árbitros tras el partido) da para autocrítica en la Ciudad Condal, virtud que no siempre abunda por aquellas latitudes.

Personalizando, esta ha sido sin duda la Copa de Llull. Llevaba un año y medio ciertamente estancado, ya fuese como base o escolta, perdido en batallas extradeportivas, alimentando un ego por encima de las circunstancias, llevado por complejo de lo que no es (Navarro-Bullock) y olvidando sus virtudes, que no son menores: un físico absolutamente diferencial para el puesto de base, una notable puntería exterior así como una aceptable visión de juego (promedia casi 5 asistencias por partido en 2012). Pero no es la única alegría. El mejor Suárez está de regreso, para decepción de Scariolo. Postea con la agresividad y confianza de antaño, consistente desde el arco y rebotea como si no hubiese un mañana. Ha cuajado un torneo enorme. Felipe, Mirlo y Carroll fueron protagonistas en cuartos, semis y final, respectivamente. Singler y Begic lucen menos pero también cumplieron con nota. Chacho fue el más flojo, lento atrás y condicionado por la eclosión de Llull. A este respecto, habrá tiempo otro día para comentar el rumor (of course, made in Mesonero) del fichaje de Draper para el próximo curso.

Cambio generacional

El Barca afronta un cambio generacional evidente. Sus dos máximos anotadores en la final, N’Dong y Navarro, suman 65 años. Mickeal, que nunca volverá a ser el que fue, se fumó 28 minutos a sus 34 años. Y el otro alero, Eidson, está en 31. En resumen, el único jugador diferencial del Barca por debajo de la treintena es Lorbek. Del resto hay poco que salvar. Canta especialmente el caso de Marcelinho Huertas, la principal apuesta de Chichi para esta temporada, por el que el club desembolsó 5 millones en verano, cuyo mediocre rendimiento de azulgrana se torna dramático cada vez que se enfrenta a Llull, ante el que cantan sus pésimas condiciones defensivas. Cuando la cosa se pone fea, a Pascual se le ven las costuras y regresa al modelo que le trajo el éxito: base defensivo con escaso protagonismo en ataque estático y el balón en manos de Navarro. Ricky y Sada se ajustaban a ese modelo, pero no Marcelinho, un base forjado como actor principal en posesiones largas a modo yoyo. En el banquillo: Congoleño Wallace, Ingles, Sada o MVP Rabaseda son ciertamente peores y, sobre todo, menos competitivos que los Morris, Basile, Lakovic o Grimau. Y para remate, Perovic (el de 1.2 millones de sueldo anual) lo ve desde la grada.