Bullock ficha por el Estu. Puedo imaginar a algunos madridistas decepcionados, como si el título de leyenda blanca llevase incluida una cláusula de honor que implica destinos prohibidos. Mira no. El Madrid que yo conozco y del que me enorgullezco se construyó de estrellas enemigas y traidores por dinero. No creo en lecciones de compromiso, ni propias ni ajenas. Esto no es Disneylandia sino deporte profesional, y con el mismo pragmatismo aceptamos el camino inverso.
No diré que me haga especial ilusión la noticia en sí, pues su fichaje refuerza a un equipo rival, pero Bullock se ganó el cielo en el Madrid. Después no tuvo demasiada suerte. La etiqueta de ‘no me vale porque no defiende’ que le colgó Messina (no entro en si era correcta o no) le costó bastante cara cuando salió al mercado. Terminó jugando en Sevilla por unos 85.000 euros anuales. Que pueden ser un pelotazo para cualquiera de los hijos de vecino que leemos y escribimos en este blog, pero que para una ex-estrella blanca todavía en años productivos se antoja tirando a bajito.
Andaba ahora en el paro cuando sonó la llamada de Estudiantes, entrenando en solitario, recuperándose de una operación de espalda el pasado septiembre. Estar en el paro es jodido, lo digo por experiencia, y más en los tiempos de vacas flacas presentes. No somos quién para juzgar la oferta de trabajo que acepta un compañero desempleado. Le deseo los mayores éxitos personales… y eso sí, también el descenso. Por cierto, el próximo día 22 de abril Bullock jugará con Estudiantes en la pista del Madrid. Yo, personalmente, le aplaudiré igual o más que en los años previos.






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