
14 puntos en el último cuarto ante un Efes en pleno pico de forma, una remontada digna del campeón vigente. Victorión del Madrid en Estambul, ejercicio de carácter para despejar los rumores de crisis tras esas tres derrotas seguidas. Un regreso a la senda de la victoria que coincide con la vuelta de Llull, que equilibra quintetos aunque tuvo en este caso más bien poco que ver, desacertado salvo en los primeros minutos y muy flojito atrás. Capítulo, eso sí, en el que se lleva la palma Carroll, gran temporada la suya pero protagonista de la sangría del segundo cuarto. Micic le sentó en cada ataque, se generaba desequilibrio constante y alguien acababa tirando solo, casi nos costó el partido. Cómo sería la cosa que no pisó la pista en la segunda parte.
La remontada se obró toda en el último cuarto y fue mérito de cuatro con el culo pelado, que salieron de reservas aunque a efectos prácticos son titularísimos en este momento de la temporada: Ayón, Trey, Rudy y Campazzo. Decir que Fernández fue clave es casi ya redundante este curso, hoy con su defensa a Micic, catalizador de este buen Efes. A Campazzo no le hace honor la estadística, templó sus nervios para dirigir con mano de hierro al equipo en el último cuarto. Antes había estado algo obcecado con los árbitros.
Thompkins, lo sabemos, es lo contrario a Randolph, se crece con la importancia del escenario, ese IQ en pista es oro. En Estambul firma su primera actuación del año en modo F4, a saber, dejando que le llegue el partido, distribuyendo desde el poste bajo (5 asistencias) y metiendo los tiros cuando cuentan. A Randolph, lo temíamos, se le está saliendo la cadena semana a semana, según ha visto regresar a Trey. Ante Efes hizo la clásica, meter un par de tiros exteriores en las primeras posesiones y luego dejarse llevar hasta desaparecer, haciendo el ridículo en el tercer cuarto, retratado por Moerman, con una concatenación de horrendas decisiones en pista que dieron con sus huesos en el banco para yo no volver. Es muy bueno pero no es de fiar, si tuviese el IQ de Trey… De seguir las cosas su curso natural, Thompkins es el ala-pívot titular de este equipo, más aún con el pasaporte español de Ayón, con el que no hacen falta rotaciones. La duda puede acabar siendo si el reserva es Randolph o Felipe.
En valle de forma aunque no tan mal como Randolph tenemos a Tavares, al que le costó contener a Pleiss en uno de los mejores momentos de su carrera. Fue salir Ayón y cambiar el panorama, de repente éramos menos previsibles en ataque, sumábamos en 2×2, había cortes bajo el aro y puntos fáciles. El mexicano esta excelso en Euroliga, sobre todo fuera de casa, donde promedia valoración 31 (¡!). Sobran los análisis, Machete ha vuelto.
Tres derrotas seguidas, definitivamente ha perdido el Madrid la velocidad crucero del inicio de campaña. Alarmismos al margen, la explicación no requiere un doctorado, la baja del base titular en el tramo más exigente del calendario en lo que va de curso. Recalco lo del base, porque una baja en cualquier otro puesto de la plantilla, tal y como está configurada, tendría un efecto casi anecdótico. O si estuviese Doncic, claro, que igual te hacía de fontanero que de electricista. Pero de 15 jugadores (a Pantzar ni le cuento) sólo hay 2 que puedan hacer de base, el puesto clave del baloncesto moderno. El CSKA, por comparar, viajó a Madrid también con la baja del base titular (Chacho), pero tiene otros tres jugadores que pueden dirigir con más o menos garantías (De Colo, Hackett y Kulagin).


Nunca en la corta historia del trofeo de MVP de la temporada Euroliga en el actual formato se ha premiado a un center. De hecho, sólo en 2 de las 14 ediciones han sido elegidos jugadores interiores, ambos ala-pívots, Kirilenko en 2012 y Bjelica en 2015. Puesto en contexto, el ruso fue galardonado el año del lockout en la NBA (o sea, que jugó en Europa por circunstancias muy concretas) y Bjelica hizo las Américas a renglón seguido de su MVP. Al final, el kilo de talento en puestos interiores está mucho más cotizado en el mercado de basket mundial, con lo que a muy poco que un interior apunta maneras ya se lo lleva la NBA. También se lleva a los exteriores, claro está, pero un poquito más maduros, que huevos Kínder bajitos ya tienen a patadas en las calles de EEUU.
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