Balance del verano Euroliga: ¿dónde queda el Madrid?

Queda todavía un mes para que arranque la Euroliga pero las cartas están sobre la mesa. La mayoría de las plantillas están ya cerradas o prácticamente, así que podemos empezar a hacer balance del verano.

No hemos visto a ningún equipo tirar la casa por la ventana como otros años, el típico animador del mercado, que recibe una inyección de pasta y tira la casa por la ventana, cerrando fichajes a sobreprecio. El año pasado fue Milán y el anterior el Barca. Ese equipo este verano ha sido el Partizán de Zeljko, dopado de dinero estatal, pero no le cuento porque juega Eurocup y este análisis se ciñe a Euroliga. Tampoco hemos visto, como otros veranos, trasvase de jugadores de la NBA a la Euroliga, el timing no ayuda. Shabazz Napier (Zenit) y Nicolo Melli (Milán) quizá los más destacados, de nuevo, si nos ceñimos a Euroliga.

Divido el análisis en cuatro grupos: los que considero candidatos al título (Efes, CSKA y Barca), los candidatos a estar en la F4 (Madrid, Fener y Milán), los candidatos a top8 (Zenit, Baskonia y Bayern) y el resto, con Olympiakos como único aspirante a algo más.

Micic sigue, Efes favorito

Lo primero, lo más importante en la Euroliga este verano, ha sido la renovación de Micic en Estambul, el movimiento que más condiciona el equilibrio de poder en la competición. No dábamos un duro por su continuidad en Europa, si hasta su agente (Raznatovic) declaró en abril a los cuatro vientos que el serbio “estará en la NBA el año que viene”. Pero el plan se torció: sus derechos allende el mar pertenecen a Oklahoma, una situación tipo perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Ellos se lo pierden. Es el mejor jugador de la Euroliga en la actualidad y, como aficionado, será un placer seguir disfrutándole aquí. De paso, su renovación contra pronóstico convierte automáticamente a Efes en favorito de nuevo al título, la pareja que forma con Larkin es devastadora. El campeón mantiene la columna vertebral, con el único cambio relevante de Sertac Sanli por Petrusev en la pintura, más verde el serbio pero con más techo.

Micic, Larkin
Beaubois, Balbay
Simon, Anderson
Singleton, Moerman
Petrusev, Duntston, Pleiss

Un Barca con menos músculo

Por detrás de Efes veo candidatos a Barca y CSKA. Puesto en perspectiva, los azulgrana desaprovecharon una oportunidad franca para ganar la Euroliga el año pasado, no siempre van a venir las circunstancias tan de cara. Con Gasol gratis caído del cielo y sin apenas bajas en todo el curso, mientras rivales directos como Madrid y CSKA se caían de la puja entre lesiones y fugas a la NBA. El Barca mantiene bloque, quizá el mejor quinteto de la competición, y por eso le sigo considerando serio contender. Pero los problemas financieros del club han obligado a un somero ajuste de gasto, sacrificando profundidad de plantilla. Salen seis jugadores y solo entran cuatro: Lapro, Jokubaitis, Hayes y Sanli IN, Hanga, Bolmaro, Claver, Gasol, Westermann y Pustovy OUT. El puesto de alero es el más perjudicado: después de haber pujado por Kalinic, haberse interesado por Deck y dejar ir a Hanga y Hezonja, acabar fichando a Nigel Hayes es como pedirse un sandwich mixto en Zalacaín.

Calathes, Laprovittola, Jokubaitis
Higgins, Kuric
Abrines, Hayes, Sergi Martínez
Mirotic, Roland, Oriola
Brandon, Sanli

Las salidas no son estelares pero merman el músculo y el poderío defensivo de la plantilla, sobre todo exterior. Hanga, por ejemplo, tenía un rol gris para el aficionado medio pero Jasikevicius se fiaba de él como del Caserío: más de 1.400 minutos en pista el año pasado, a una media de 17 en los 85 partidos que disputó. Ahí es nada. Claver, por otro lado, jugó mucho menos, mermado por lesiones, pero fue el único que pudo contener a Micic en la final de la Euroliga, en el primer cuarto. No juegas contra Micic todos los días, pero vas a tener que ganarle para levantar el título, que entiendo que es el objetivo.

CSKA, pendiente de Pangos

También veo candidato serio al título a CSKA que, según el presi Vatutin, aún está pendiente de cerrar la plantilla con algún descarte del mercado NBA. Apostaría por un base, de hecho, uno con nombre y apellidos, Kevin Pangos, al que se le empieza a agotar el tiempo para pescar contrato en EEUU. Incluso a falta de la guinda, los rusos presentan ya una rotación muy equilibrada, mezcla de juventud y experiencia, defensa y ataque.

Hackett, Shved
Grigonis, Lundberg
Clyburn, Kurbanov
Shengelia, Voigtmann
Milutinov, Bolomboy

Milutinov se perdió la mitad del curso pasado por lesión y su regreso ofrece al equipo otra dimensión en la zona. El juego exterior tampoco tiene mala pinta: Clyburn es el mejor de la Euroliga en su puesto, sin discusión, y Grigonis más fiable que Hilliard, al que sustituye. Además, Lundberg tiene todavía margen de mejora, potencial como para convertirse en un jugador importante en Europa, bien podría ser este su año de explosión.

Me genera dudas el regreso de Shved, mucho talento pero potencialmente tóxico y anárquico. ¿No tuvieron suficiente con Mike James? Imagino, conociendo cómo funcionan los resortes del CSKA, que su fichaje tiene más de compromiso político que de verdadera apuesta deportiva, sobre todo si llega Pangos. Los jugadores rusos raramente se plantean salir de su país y a Shved, sin hueco en San Petersburgo, que no pega ni con cola en el sistema Pascual, solo le quedaban Kazán o Moscú. CSKA no deja de ser el equipo del establishment y Vatutin no iba a dejar tirada a una estrella nacional tras la desintegración del vecino Jimki. Llamadita de Kirilenko y todo arreglado.

El Madrid, objetivo F4

Detrás de Efes, el favorito, y de Barca y CSKA, las alternativas al título, veo a tres equipos con opciones de entrar a la F4, grupo en el que meto al Madrid, junto a Fenerbahce y Milán, en ese orden. Lo siento, Roma no se construyó en un día. El Madrid bajó un escalón en Euroliga el año pasado, acabó con la peor plantilla en una década y se cayó del exclusivo club de los fijos en la Final Four. El objetivo realista esta temporada es regresar a esa F4 y hay mimbres para ello, tras unos movimientos bastante sensatos en verano, como ya hemos comentado. Laso cuenta seguramente con el mejor banquillo de la competición, una plantilla larga, versátil y con muchas variantes, sobre todo en defensa.

Ahora bien, opciones de campeonar veo poquitas, remotas, porque faltan estrellas. Muchos buenos reservas no te hacen una estrella, y esas son las que deciden las finales. NWG y Heurtel mejoran sensiblemente el puesto de base que quedó tras la marcha de Facu, pero no les considero a priori estrellas de la Euroliga, salvo step ahead del americano (no descartable dada su edad y talento). Tampoco cuento con Carroll ni con que se le fiche un sustituto, así que el roster quedaría de esta manera.

NWG, Heurtel, Alocén
Llull, Causeur, Rudy
Abalde, Hanga, Taylor
Thompkins, Yabusele, Randolph
Tavares, Poirier, Vukcevic

Fener, la reválida de Sasha

Se vieron a mitad de verano sin entrenador, tras la espantada de Kokoskov, reclutado para los Mavs, y apostaron por Sasha Djordjevic, cuyas primeras experiencias Euroliga fueron discretitas. Viene de una buena temporada en Bolonia: campeón de la liga italiana e invicto en Eurocup hasta semis.

En cuanto a plantilla, Fenerbahce pareció a comienzo de verano que tiraría la casa por la ventana. Al final no ha sido para tanto, pero ha recuperado el ritmo de inversión previo a los dos últimos años, de crisis económica por la devaluación de la lira y la pérdida de algún patrocinador. En todo caso, la plantilla sale reforzada, sobre todo en músculo, con la llegada de tres agentes libres cotizados, como Polonara, Pierria Henry y Devin Booker, a sumar las valiosas renovaciones de De Colo y Dyshawn Pierre, uno de los aleros de moda en el continente. Van un poco justos de banquillo, así que volverán a depender del físico de Vesely y De Colo. No deberían tener problemas para entrar en top8 y jugarse a cara o cruz un billete para Berlín.

Pierria, De Colo
Guduric, Shayok, Mahmutoglu
Dyshawn, Biberovic
Polonara, Barthel
Vesely, Booker

Milán, al final de la escapada

Sensación parecida a la del Barca, de oportunidad perdida el año pasado, por el WO de rivales directos y al ser un proyecto a corto plazo, con una columna vertebral veterana. Hines, Datome, Chacho, Delaney… La plantilla este curso gana por dentro, con los fichajes de Melli y Mitoglu, pero pierde a priori en el puesto de escolta, con la marcha de Kevin Punter, máximo anotador del equipo el año pasado, aún con margen de mejora. La temporada de Milán dependerá en buena medida de la adaptación y rendimiento de los tres nuevos americanos exteriores, sin experiencia previa Euroliga, así que un poco huevo Kinder: Devon Hall, Troy Daniels y Jerian Grant.

Delaney, Chacho
Devon Hall, Troy Daniels
Shields, Jerian Grant
Melli, Datome, Mitoglu
Hines, Tarczewski

Zenit, llamando a la puerta

Fue junto al Bayern la revelación del pasado curso, y parece que ha venido para quedarse. Un club pujante, de una gran ciudad europea y con un patrocinador potente detrás (Gazprom), más fiable que el simple capricho de un oligarca. Vamos, que no es un Darousafaka o Jimki de la vida, que un año rompen el cerdito y al siguiente están con impagos. La inversión de Zenit ha crecido progresivamente desde su fundación, sin fichajes despampanantes, sin saltarse pasos en su camino a la élite. Un proyecto construido alrededor de un entrenador(azo), Xavi Pascual, uno de los mejores de Europa.

El año pasado ya se los pusieron de corbata al Barca y quedaron a un solo partido de la F4. Su plantilla para este curso es a priori más completa, menos dependiente de un solo jugador, Kevin Pangos, por el que pasaba todo. Han renovado a Billy Baron y fichado bastante dinamita con Jordan Loyd, Shabazz Napier, Dimitri Kulagin, Frankamp, Kuzminskas y Jordan Mickey. Alguna apuesta es de riesgo y saldrá mal, pero en general la plantilla crece en talento y tiene más alternativas, que el bloque del año pasado tocó techo. Opciones claras de repetir en top8 en función de la adaptación de Napier.

Napier, Frankamp
Loyd, Baron
Ponitka, Kulagin, Karasev
Poytress, Kuzminsas
Gudaitis, Mickey

Baskonia, apuesta por dinamita

Un objetivo claro, regresar a top8 después de dos años fuera (cuento la clasificación de 2020 a fecha de cierre). Para ello se ha acometido una profunda y diría que ambiciosa renovación de plantilla, obligada por la marcha de actores principales, y con bastante más alegría económica que el verano pasado. La base del proyecto y principal inversión es Wade Baldwin, uno de los jóvenes más cotizados del continente, que explotase el año pasado y para cuyo fichaje Baskonia ha roto el cerdito, superando las ofertas de Bayern y Unics. Un modus operandi diferente al habitual de Querejeta, el de apostar por prospects en penúltima etapa de formación. No estaba el mercado de bases como para inventos este verano.

La continuidad contra pronóstico de Giedraitis, al no encontrar acomodo en la NBA, desequilibra un poco el juego exterior, dado que ya se le había buscado sustituto de un status y perfil similar, Fontecchio, en el que también se ha invertido bastante dinero y se han depositado muchas esperanzas. Queda un puesto de alero con mucha dinamita (Simone, Rokas y Tadas) pero Marinkovic como único escolta nato de la plantilla, una incógnita tras su decepcionante paso por Valencia. Giedraitis tendrá que jugar bastantes minutos de dos, donde puede sufrir atrás contra generadores desde bote tipo Larkin, Higgins, Loyd, etc.

La pintura me genera algunas dudas, hay también talento, pero va un poco corta (4 jugadores) y escasa de experiencia en la élite. En resumen, un equipo interesante, joven, con más puntos y variantes que el año pasado pero menos defensa y dirección.

Baldwin, Granger
Giedraitis, Marinkovic
Fontecchio, Tadas
Costello, Peters
Nnoko, Enoch

Bayern, el reto de mantenerse

Igual que Baskonia y Zenit, se beneficia de la ausencia en Euroliga este año de rivales directos potenciales (Valencia, Bolonia o Partizán) que encarecerían los últimos billetes del top8. El Bayern fue uno de los equipos que mejor baloncesto realizó el pasado curso, terminó quinto la fase regular y se quedó a un solo partido de la F4, palabras mayores para un club históricamente de zona media-baja de la tabla. Pero tienen un proyecto, alrededor de coach Trincheri, y saben que la estabilidad es un valor en este negocio.

Por eso les doy chances en la lucha por top8, pese a perder a dos de los tres referentes del equipo el año pasado, Baldwin y Reynolds. Mantienen el resto del bloque (Lucic, Zipser, Weiler-Bab, etc), al que incorporan tres americanos con amplia experiencia Euroliga, DeShaun Thomas, Othello Hunter y Darrun Hilliard, más el base Corey Walden, que apuntó muy buenas maneras en Estrella Roja en su debut Euroliga. Si mantienen la química, hay mimbres para aguantar en la zona noble.

Walden, Sisko
Hilliard, Weiler-Babb, Obst
Lucic, Dedovic
DeShaun, Zipser
Othello, Radosevic

El resto

Estamos, creo, ante una de las ediciones de Euroliga más desigualadas que recuerdo, es decir, con mayor brecha de nivel entre el top8 y la zona baja. La organización ha quedado cautiva de su propio sistema de clasificación y cuotas. Hay tres equipos en la segunda división (Valencia, Partizán y Virtus) mejores a priori que bastantes de la primera. Sin ir más lejos, los dos equipos franceses (Asvel y Mónaco) apestan al fondo de la clasificación y tampoco Unics tiene mucha mejor pinta. Hezonja se hinchará a puntos pero volverá a ver los playoffs por la tele.

Maccabi, que ya viene de una muy pobre campaña, sufre la retirada anticipada de Casspi y pierde a sus dos jóvenes más prometedores: Tyler Dorsey y Elijah Bryant. Por su parte, Estrella Roja, pese a los fichajes de última hora de Kalinic y Hollins, va muy justo en el resto de puestos como para optar a playoffs. Panathinaikos, en su línea: cinco nuevos americanos random. Evitará los últimos puestos gracias a la permanencia del trío Papapetrou, Nedovic y Papagiannis, pero tampoco hay cimientos para más.

Solo hay dos equipos a los que doy algunas opciones de luchar por top8. Uno Zalgiris, siempre justo de plantilla pero que nunca le pierde la cara a la competición. Y el otro, al que más chances doy, es Olympiakos, que mantiene la base (Sloukas, Vezenkov, Printezis, McKissic) y se refuerza con Tyler Dorsey, Thomas Walkup y Moustapha Fall. Según encajen las piezas, puede entrar en la guerra de Zenit, Bayern y Baskonia.

Williams-Goss y Heurtel: el valor del pájaro en mano

Percibo en los comentarios de la parroquia escaso entusiasmo sobre los fichajes de Nigel Williams-Goss y Thomas Heurtel. Que si el galo es “sopita recalentá”, un descarte del Barca, que si a NWG “no le he visto nunca pero no me ilusiona”, “otro americano random”… ¿Sabéis lo que os digo? Que apesta a ‘Complejo Mbappe’, a bernabeucentrismo, esa deformación madridista de la época de Los Galácticos, de cuando Florentino traía cada verano a la estrella mundial de turno (en fútbol) para vender camisetas y, de paso, reforzar al equipo.

El ‘Complejo Mbappe’ consiste en que al aficionado blanco desde entonces le deja frío todo lo que no sea fichar al galáctico de moda del verano (digamos Micic), previo culebrón retransmitido por fascículos en Marca. Un complejo que ya en fútbol suena ridículo y trasnochado, pero que en basket lo es mucho más, jugando el Madrid como juega en la segunda división (Euroliga vs NBA).

Y no hay mejor recordatorio de que somos segunda división que la fuga de talento allende el mar en los últimos meses. Campazzo, Mike James y Vildoza han cambiado la Euroliga por la NBA. Micic, el MVP, lo hará seguramente este verano y detrás suyo pueden ir Kevin Pangos y Wade Baldwin, que terminan contrato y dan prioridad a sondear sus opciones de mercado NBA, por eso no suenan para ningún equipo a este lado del charco. La ecuación es dramática: entre los que se han ido y se quieren ir suman 6 de los 12 mejores bases de la competición, incluidos los dos mejores, Micic y Facu.

Reposición de talento

Unos se van y otros vendrán, pensaréis, es ley de vida. Sí, pero la tasa de reposición de talento en la élite no va ni de lejos tan rápido como la fuga de los últimos meses. Además, muy concentrada en el puesto de playmaker, el más determinante en el basket FIBA moderno, al título de Efes me remito.

No, este verano no hay Mbappés en menú, y no es una cuestión de dinero. El mercado son habas contadas y no ofrece primeras espadas. Entiéndase la expresión “en mercado” referida a jugadores que terminan contrato o que militan en clubes de mucho menor presupuesto y por tanto susceptibles de vender por un transfer.

Para valorar los fichajes de Heurtel y Nigel en su justa medida hay que contextualizar, compararlos con la alternativa, es decir, con el resto de bases disponibles. Pragmatismo vs. realismo mágico. El resto del menú era: Pierria Henry* (Baskonia -> ¿Fener?), Thomas Walkup (Zalgiris -> Olympiakos), Stefan Jovic (Jimki -> ¿PAO?), Janis Strelnieks (CSKA ->), Corey Walden (Estrella Roja -> ¿Bayern?) y, tal vez, Milos Teodosic, con 34 palos y pagando transfer a la Virtus.

Fuera de carta, quedaría esperar a agosto y pescar entre aquellos que no encuentren acomodo en la NBA. Con suerte podría caerte un Pangos o un Baldwin de la vida, pero sin ella puedes verte a finales de verano buscando base titular entre las raspas, en el fondo del catálogo de agencias de representación. Y ese es un riesgo que el Madrid no creo que deba asumir en este puesto.

Por eso, dos conclusiones en clave Goya:

  1. Los fichajes atados de Nigel Williams Goss y Heurtel son una jugada bastante interesante en este contexto tan deficitario. Dejémonos de ilusión y galácticos que no existen y bajemos a la (dura) realidad. Con su llegada, el Madrid se asegura un verano tranquilo en la planificación deportiva, con los principales deberes ya hechos: va a ser el equipo Euroliga que más mejore su puesto de base respecto al curso pasado. Esta, y no otra, debería ser la conclusión principal de estos fichajes.

    Y se va a conseguir a un precio justo, que tampoco está el horno para bollos, sin pagar dinero en traspasos, puesto que ambos llegan como agentes libres. El fichaje de Heurtel está amarrado desde navidad y los aprox. 750k netos / año que va a cobrar y se acordaron entonces se han quedado seguramente un poco desfasados en favor del club. El valor actual de mercado del jugador, rehabilitado para la élite en Asvel y dada la escasez de bases, lo situaría a ojo de buen cubero un 20-30% por encima de esa cifra. Es el premio del Madrid por haber asumido en su día el riesgo de comprometerse a tanto tiempo vista con un jugador en sus horas más bajas.

    Por otro lado, la operación de Williams-Goss supone un ahorro sensible respecto a las cifras en que se ponía Pierria Henry, objetivo original, pero con el enorme hándicap del derecho de tanteo. En concreto, unos 500k euros era lo pactado inicialmente con Querejeta para renunciar al tanteo (acabó pidiendo mucho más, tras la marcha de Vildoza), y un salario anual para el jugador en el barrio de los 1.2M netos anuales, 200k más de lo que finalmente firma Nigel. Si lo traducimos a masa salarial bruta, que son los términos en que solemos hablar en España, los dos años de NWG saldrán por unos 800k menos de lo que hubiese costado Pierria, a sumarle esos 500k de compensación que te ahorras. Es decir, 1.3M de diferencia en dos temporadas para jugadores de nivel a priori similar, con la única desventaja de que Nigel es extracomunitario y Pierria ya no. Un buen pico, que dará margen para operaciones pendientes en otras posiciones del roster.

  2. Laprovittola, tras todo lo llovido, puede dar otro pelotazo este verano. A pesar de sus defectos, que nos ha dado tiempo a aprendérnoslos de memoria, ya me diréis dónde van a encontrar los equipos Euroliga en este mercado deficitario un base generador, MVP de la ACB hace solo dos años, con experiencia en todo un Madrid y que encima ha firmado un final de temporada curiosón (hasta su lesión). ¿Atenas?

Machada en Goya: el Madrid sobrevive por la vía de la épica

Fue una machada, un arranque de amor propio: ganarle al mejor equipo de Europa con el roster en cuadro y una desventaja de 12 puntos a cuatro minutos por jugar. Pero si algo ha demostrado el Madrid de Laso a lo largo de los años es carácter y orgullo, y anoche lo desenfundó para evitar la humillación del rosco en la eliminatoria.

Seamos honestos: nadie daba un duro por la victoria blanca tras conocerse la ausencia de nuevo de Tavares. Menos aún viendo la evolución del partido, que siguió aproximadamente las mismas constantes vitales de los duelos previos en Estambul, con Efes dominando en diferencias de doble dígito y sin sensación de pisar el acelerador, salvo Micic, superlativo en uno de sus últimos partidos en Europa.

Larkin está muy flojito en la serie, y mejor no decirlo muy alto para no despertar a la bestia, pero lo compensa por ahora Beaubois, modo hilo de seda. Dunston, por su parte, dominó la pintura, un baluarte atrás: cumple 35 el mes que viene y peina canas en la barba, pero cuando llega la hora de la verdad sigue siendo una bestia parda en la zona.

La ‘reaparición’ de Llull

El Madrid fue aguantando a base de defensa y rebote (39 a 30 final), o sea, de bemoles, con una exigua rotación de tres interiores, que Felipe no fue ni convocado (¡!) y a Vukcevic ayer le vino todo un poco grande. Y el mejor de los tres que sí comparecieron resultó ser el más improbable, Alex Tyus, jugando buenas continuaciones de 2×2 en ataque y aguantando el tipo en los missmatch en defensa, que no es poco decir cuando hablamos de Larkin y Micic.

El otro que ‘reapareció’, y de qué manera, fue Llull, que no atraviesa un buen momento de forma pero que cuando la ocasión se pone épica corre el primero al toque de corneta. Anoche se echó el ataque del equipo a la espalda en la segunda parte: se fue hasta los 22 puntos y 7 asistencias, poca broma. Con Carroll, Lapro y Rudy desactivados, se convirtió en el principal argumento ofensivo para que el Madrid no perdiese la cara al partido, evitando que la distancia llegase a guarismos insalvables. Tampoco contábamos demasiado con Abalde, que lleva semanas sino meses de zozobra, pero que anoche se marcó un partidazo defensivo, ayudando además al rebote (6) y adornándolo todo con seis puntos clave en los últimos siete minutos.

Llegado el 35, la distancia era elevada pero no insalvable, 12, y esa fue la puerta entreabierta por la que se coló la épica, con un parcial de 16-0 para el recuerdo. Cuatro minutos y medio en que a Efes se se le hizo de repente de noche y se alinearon toditos los astros del Lasismo. Un triple forzado de Abalde, otro de Trey, canasta de Garuba, triple de LLull, triple en escorzo de Rudy, tras un ataque nefasto, y la canasta final de Garuba en plena confusión y jolgorio. Habrá cuarto partido.

¿Hay eliminatoria?

Bueno, siendo mínimamente realistas, tampoco deberíamos venirnos muy arriba, el Madrid sigue siendo inferior, claro que si vuelve Tavares se podría dar guerra en el cuarto y forzar tal vez un quinto a cara o cruz en Estambul. Soñar es gratis. No es el escenario más probable, pero si algo nos recordó anoche es que tampoco hay nada imposible.

Por lo pronto, nadie nos podrá quitar ya lo bailao’, aunque fuese por la tele y desde el salón de casa. Eso es lo único que siento, no haberlo podido vivir en directo en Goya y con la cuadrilla por culpa de la puta pandemia, uno de esos orgasmos colectivos que bien valen el precio del abono.

Nada que rascar en Estambul

Definitivamente no es el año del Madrid. El equipo, y especialmente Laso, han mostrado notables dosis de resiliencia frente a los devenires de la la temporada, fugas argentinas y lesiones, unidas a la mala planificación y un tajo presupuestario. Con la plantilla disponible, ya se alcanzó el mínimo exigible, entrando en top8 como sexto clasificado, y todo lo que llegase después era de propina. Así que tampoco ha lugar a mayores dramatismos, por muy onerosa que esté siendo la serie, que lo está siendo. El chicle de la resiliencia sencillamente ha llegado su límite y se ha roto con estrépito, ‘Non Plus Ultra’.

La marcha de Gabi Deck hace unos días ya dejó totalmente descompensado el equilibrio de fuerzas de la eliminatoria, antes incluso de que empezase, y la baja hoy de Tavares, por molestias en el costado, es el golpe de gracia. Sin ellos no hay forma plantar cara a los turcos, que encima son un equipo superlativo.

El Madrid jugó el segundo partido con un roster de yayos y adolescentes, los unos enfilando la retirada y los otros con un pie en América, sea este año o el que viene. Ni un solo jugador en su edad prime, salvo quizá Trey y Lapro, y así es muy difícil.

Sí están en su edad prime Larkin y Micic, 8/10 triples hoy, y por eso Efes es mi favorito al título. En fin, que otra paliza por ventitantos de diferencia, la tercera en tres semanas ante el mismo equipo, y al sobre calentitos. Con suerte, y si se recupera Edy, se puede intentar arañar una victoria en Goya, por cerrar con dignidad, evitando el rosco. Pero ya.

El sinsentido con Poirier

No quiero pasar sin comentar la vejación y el insulto a la inteligencia que supone ver en un día así, con la ausencia de Tavares, a Poirier en el pabellón vestido de calle porque no se le puede inscribir. ¿Qué cojones gana la Euroliga con esa limitación autoimpuesta? Podría entenderla para traspasos entre equipos de la propia competición, por no alterar el equilibrio de fuerzas: ¿pero esto?

Pues lo que ha ganado la Euroliga es que el segundo partido de la eliminatoria quizá estrella de cuartos sea un pufo infumable y desigualado, porque el único jugador que podría suplir a la estrella ausente no pudo ser inscrito al haber “prescrito el plazo”. Es tirarse piedras contra su propio tejado.

Espero que la norma se modifique en verano, por sentido común y sobre todo para proteger la competición, porque si la NBA te puede birlar jugadores bien entrada la temporada, y te los birla, como estamos viendo (Deck, Mike James, Campazzo), ¿qué sentido tiene limitar el plazo para inscribir a sustitutos? Que una cosa es ser puta, como Europa con la NBA, y otra encima poner la cama…

5 claves para que el Madrid plante cara al Efes

¿Puede el Madrid ganar la eliminatoria? Puede. Que no sea el favorito, que no lo es, no significa que no tenga opciones. El fichaje de Poirier (esperanzador su debut ayer) y, sobre todo, las victorias en Estambul y el Palau, han cambiado el estado de ánimo de la parroquia. Pero la parroquia no juega y su estado de ánimo tampoco, Poirier lo verá vestido de calle y Deck desde América.

En mi humilde opinión, Efes es el favorito, no solo en la eliminatoria, sino a ganar esta Euroliga, pese a ese tercer puesto en fase regular, fruto de un mal arranque de curso, con Larkin de baja. Fue finalista en 2019 y de largo el mejor equipo de la competición en 2020: balance 24-4 hasta la pandemia. Además, cuenta con el mejor backcourt de Europa, ese Micic-Larkin, el puesto que en mayor medida decide los títulos en el basket FIBA actual.

Pero Efes no es imbatible, ya le ganó el Madrid en navidad a domicilio, sin Llull y con solo 6 minutos de Tortuga. Aquel día los turcos se quedaron en 65 puntos, en una velada aciaga desde el triple (7 de 31). Un escenario difícil de repetir en su actual estado de forma, sobre todo en una eliminatoria a cinco partidos, pero que igualmente nos da algunas pistas sobre el camino a seguir.

Entonces, ¿qué necesitaría el Madrid para batirles?

1) Que Lapro siga de dulce

Con Llull y Alocén mermados físicamente, el argentino es la mejor baza para tapar el boquete que dejó en su día Campazzo en la dirección y que tantos quebraderos de cabeza ha traído durante el curso. Laprovittola está pletórico de confianza, modo Joventut: acertado en el tiro exterior y eligiendo bien con el balón en las manos, su ratio de asistencias/pérdidas ha mejorado ostensiblemente. Todo lo que esperábamos de él a su fichaje y no ha sido durante casi dos años.

Un momento de forma que seguramente no le valga continuar de blanco el curso próximo, pero sí unos pocos cientos de miles de euros anuales extra en su siguiente contrato en algún club Euroliga. Y yo me alegraré porque, pese a su rendimiento decepcionante, ha aguantado estoico el sainete del verano pasado, cuando el club vetó su salida a PAO tras haberle pedido que buscase destino, y después ser el punching ball de la afición para descargar frustraciones.

La pregunta, de cara a la serie con Efes, es en qué medida es capaz de mantener en el tiempo este pico de forma y frente a los mejores de Europa en el puesto, que le van a exigir mucho atrás, que no es precisamente su fuerte. Creo que se ha ganado el beneficio de la duda, y eso ya es más de lo que teníamos hace solo 15 días.

2) La aportación de Trey

Garuba está en el mejor momento de su carrera hasta la fecha, toma buenas decisiones en ambos aros y empieza a ver los frutos de su trabajo en el tiro: 6/11 triples en los tres últimos duelos. Pero igual necesitamos a Trey, su experiencia y su IQ en pista son capitales en estos duelos de máxima exigencia.

Fue el mejor en la derrota contra Efes en Goya hace menos de tres semanas, el sostén ofensivo (19p) durante esos tres cuartos que aguantó el Madrid en partido. Regresó ayer después de tres jornadas de baja por problemas de rodilla, pero su estado físico y de forma dista de ser óptimo. Sin él a un nivel aceptable, aunque sea en papel secundario, difícilmente alcanza, máxime sin el comodín de Tortuga Deck. Vamos peladísimos en la pintura como para pasar sin alguno.

3) Barro y triples

Los turcos tienen el mismo entrenador y bloque de jugadores desde hace tres años y ejecutan de memoria en ataque. Hay que detener esa maquinaria, evitar la batalla en campo abierto, bajando los partidos al barro si hace falta. El Madrid cuenta con algunos de los mejores defensores de Europa en sus puestos (Taylor, Tavares, Garuba…), pero no me refiero solo a ese barro, sino al de rebozarse por el parquet por los balones sueltos, celebrar cada canasta como un gol olímpico y apretar desde la banda. En un duelo de caballeros higiénico y a 90 puntos lo tenemos jodido.

Eso, y mantener al menos en parte el acierto exterior: 63 triples ha colado el equipo en los últimos cuatro partidos, a razón de casi 16 de media, una salvajada. Los triples un día pueden ser acierto puntual en acciones forzadas, pero hablamos de cuatro encuentros consecutivos. Los triples entran porque, en general, se lanza en mejores situaciones, tras generarse alguna ventaja, y en eso tiene mucho que ver el momento de Laprovittola como facilitador en estático. O incluso Abalde, que repartió ayer 7 asistencias, la mayoría a triples.

4) Que Tavares se cuide de faltas

Edy es el faro del equipo, el jugador más determinante, sus ayudas defensivas y superioridad en el rebote son capitales. Por eso más nos vale que se cuide, que en todos los últimos partidos de máxima exigencia su aportación ha estado muy limitada por problemas de personales. Pienso en Barca, Fener y Efes, que en ninguno pudo jugar más de 20 minutos. En su caso se junta el ímpetu y la pasión con que juega, que a veces le lleva a cometer errores, a meter el matamoscas donde no hacía falta, con el escaso respeto arbitral de que goza, impropio de su status como superestrella del basket continental y mejor pívot de la competición.

5) Destellos viejuner

Creo que ya no ofendo a nadie ni descubro la pólvora si afirmo que los veteranos del juego exterior blanco no están para echarse el equipo a los hombros, lo cual no significa que no puedan aportar pinceladas más o menos valiosas. Los minutos de Carroll y Llull me temo que estarán condicionados a su nivel defensivo, al compartir puesto con los principales anotadores turcos. Pero igual pueden aportar soluciones puntuales en ataque cuando el equipo se espese.

Sin embargo, el verdadero factor ‘viejuner’ (dicho sea con todo el cariño) lo espero por el lado de Rudy, que desde hace varias temporadas se reserva durante el año para este tipo de partidos, en que brillan con luz propia su experiencia, su picardía y su defensa cojonera. Para dar la sorpresa necesitamos que contagie al equipo de su actitud canalla.

El Madrid, al borde del abismo

-25 en Goya jugándonos las castañas. Otro baño de realidad, y van ya unos cuantos esta temporada, tanto que cada vez escuecen menos, que a todo se acaba acostumbrando uno. Incluso a lo malo, aunque cueste más.

Al Madrid no le alcanza contra los mejores de Europa porque sencillamente este año no es uno de ellos. Efes está a años luz y hubiese hecho falta un milagro para ganarle, y esos no ocurren a menudo. No hay más tela que la que arde. Seremos el Madrid, con todo el glorioso pasado reciente que queráis, pero estamos compitiendo con Lapro contra a Larkin, ¿qué esperáis que pase?

Queda el equipo con un pie fuera del top8, ‘el objetivo mínimo exigible’: ahora hay que ganar impepinablemente los dos partidos que restan, incluido Fenerbahce en Estambul, y además esperar alguna carambola de resultados ajenos. Matemáticamente aún hay esperanza, aunque ilusión ya va quedando poquita.

Querer y no poder

En verdad el Madrid se agarró al partido con gallardía en el primer tiempo, tirando de los recursos que le quedan para competir en inferioridad: el rebote y el barro, para eso ha quedado la cuarta plantilla más cara del continente. Con dos adolescentes de titulares, de hecho Garuba volvió a ser el mejor, como en Francia, derrochando intensidad, tremendo en las ayudas y la presión sobre bote. Esperábamos esta versión suya desde inicio de curso, pero mejor tarde que nunca.

El partido se torció en el tercer cuarto, cuando Micic tomó el mando de las operaciones, convirtiendo cada ataque turco en canasta, personal o ambas. A lo que contribuyó la ausencia de Tavares por un golpe en el costado. El base plavi disfrutó en la pista y dominó sin esfuerzo. Se llama talento y reclutarlo cuesta pasta, tino y ambición, de lo que andamos justitos en la sección últimamente, al menos de las dos últimas. Por cierto, si quieren redimirse no necesitan irse muy lejos, Micic es agente libre en verano…

El contraste con los ataques del Madrid resultó vergonzante en ese tramo: cero generación desde bote, con los bases dedicados a ordenar sistemas como autómatas, sin la menor chispa o clarividencia. Ni el Carroll-sistema funcionó esta vez, porque si no recibe con una mínima ventaja no se puede levantar, y si tiene que driblar lo llevamos claro.

A esas llegaron los que faltaban, los árbitros, y se terminaron de cargar el partido en los últimos 10 segundos del tercer cuarto. Empezó la fiesta con una técnica a Rudy “por tocar el balón tras canasta”, de esas que casi nunca se señalan pero en Goya los de naranja se sienten valientes de un tiempo a esta parte. Le siguió una falta de Larkin (por abrir las piernas) que cobraron a Thompkins. Laso explotó y terminó expulsado por doble técnica: seis tiros libres en 10 segundos, 12 puntos de diferencia, game over.

La frustración de Laso

Me preocupa un poco Laso, que termina contrato en junio, aún no ha renovado y se le ve más quemado que la pipa de un indio. “No te preocupes, que me voy. Estoy cansado, todo el año así”. Al margen de que tuviese razón en su reclamación, que la tenía, es raro ver a Laso estallar así. Debía saber que en ese reguero de tiros libres no solo se le escapaba el partido sino buena parte de las posibilidades de alcanzar el objetivo de la temporada (top8). Pareciera la protesta de mucha frustración acumulada.

Debe estar siendo un suplicio de temporada para él, tratando de arrancar la peor plantilla desde que entrena al Madrid y con ello salvar el culo de sus jefes que la montaron. Desde el club se filtró extraoficialmente a la prensa el 25 de febrero un acuerdo verbal para extender su contrato por otros dos años, pero no se ha firmado ni hay nada oficial, con lo que está a tiempo de echarse para atrás. Y no perdamos de perspectiva que Laso es, junto a Tavares, la piedra sobre la reconstruir, las dos únicas piezas verdaderamente imprescindibles en lo que queda de ‘proyecto’.