Micic, la guinda del Madrid 2019-20

Micic Campazzo Real MadridLa plantilla del Madrid de cara al año que viene está medio hecha, el juego interior atado bajo contrato salvo Ayón, cuya renovación no debería ser problema. Esperemos, eso sí, que no la celebré esta vez con atracón de fajitas. Saldrá seguro Kuzmic, que termina contrato, y en su lugar apostaría por dar ficha de primer equipo a Garuba, o en su defecto repescar a Sebas. Felipe, ya sabemos, renovó para darse la gira de despedida que no tuvo Navarro. En las alas, Rudy, Deck y Carroll tienen contrato garantizado, lo mismo que Campazzo, Llull y Prepelic, mientras que Taylor es agente libre pero cuento con su renovación, dado su buen nivel este curso y la devoción que le tiene Laso.

La plantilla de este año muestra un evidente punto gris, la tan comentada ausencia de un tercer generador de juego fiable desde bote. Prepelic y Causeur no dan el perfil, son escoltas natos, y Pantzar no da el nivel (aún), lo que nos convierte en muy dependientes del Llull y Campazzo, vulnerables a sus lesiones o a sus bajones de forma, como en el que se encuentra ahora a Facu, quemado por minutos y responsabilidad en el primer tercio de curso. La planificación pecó de optimismo, que Pantzar estaría listo para dar minutos estilo Draper, que Llull sería el de antes de la lesión y que Campazzo nunca se quedaría sin gasolina.

Un tercer generador desde bote

La temporada actual puede defenderse con cierta solvencia si respetan las lesiones en el puesto pero, puestos a pedir y pensando en el curso que viene, bien vendría un refuerzo, un combo que pueda generar desde bote y alternar posiciones de 1 y 2. A los que jugamos Supermanager se nos ocurre rápido el nombre de Brizuela, nacional y que termina contrato (suena para Valencia u Unicaja), pero el mejor fichaje posible en Europa en ese perfil es Vasilje Micic. 25 años, mariscal en pista del mejor Efes que recuerdo y con margen aún de mejora, por el que, según leo a Ricardo González en As, el Madrid negocia desde hace tres semanas. Bravo por el equipo técnico del club, del que hablamos mucho en verano y poco en invierno, que es en realidad cuando se fraguan los mejores fichajes, como podría ser este.

Micic, procedente de Zalgiris, firmó por Efes en verano de 2018 un contrato de 1+1. Entendemos que si el Madrid se ha lanzado a por su fichaje es porque tiene una cláusula de escape asequible en el segundo año. El principal impedimento en este punto sería, según leo, las aspiraciones económicas del jugador. Llegaría, suponemos, en lugar de Causeur, que termina contrato y está cuajando una temporada muy discretita. El francés libera una masa salarial de unos €900k anuales brutos, por debajo de las pretensiones que suponemos a Micic, no menos de €1,5M brutos, a ojo de buen cubero. Efes seguramente contraataque por retener a una de sus estrellas, con cifras netas que no puede (ni debe) alcanzar el Madrid, que tiene de su lado un proyecto de aspirante claro a la Euroliga y a Laso en el banquillo, el mejor padrino de bases de Europa. Ahí está su trabajo con Chacho, Doncic y Campazzo.

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Llull, ensayo y error

Llull Randolph euroligaDosificando esfuerzos, sí, trampeando, también, que la derrota en Podgorica fue de vergüencita, pero igual el Madrid avanza con paso firme en Euroliga, una fase regular plácida este año, tras el sofocón constante del curso pasado. El objetivo de ventaja campo en cuartos quedó virtualmente sellado ayer, con el quinto clasificado a cuatro victorias ya de distancia más el average, Un triunfo trabajado ante un Efes digno del cuarto puesto que ocupa. Su plantilla es equilibrada, mueven el balón con criterio y tienen a Micic, al que tras cuatro meses y medio de competición podemos dejar de considerar flor de un día para ir incluyendo en el status de estrella continental. El mejor fichaje de la temporada, recordemos que el año pasado era reserva de Pangos en Zalguiris. Acaba de cumplir 25 así que, si no se le lleva la NBA (los Sixers tienen sus derechos), está llamado a ser uno de los cracks de la Euroliga en los próximos años.

No descubrimos nada diciendo que el Madrid atraviesa un ligero valle de juego en las últimas semanas, tampoco es grave en este tramo de la temporada, que hasta la Copa es un ver pasar semanas del calendario. Ayón, Rudy, Campazzo y Trey no estuvieron ayer como nos tienen acostumbrados, y fue Antoñete Randolph quien tiró del carro con 24 puntazos. Salvo algún pequeño tachón, su Euroliga está siendo magnífica, muy regular, además no se le ha salido la cadena al regreso de Trey, como temíamos. Parece mentira que sea el mismo jugador y, sobre todo, en el mismo equipo que el año pasado se arrastró, sin problemas físicos aparentes, en el último tercio de temporada. Una ‘curiosidad’, por cierto, hace 116 minutos y 42 tiros de campo que no da una asistencia. Lo de compartir protagonismo nunca ha sido lo suyo. Genio y figura.

Carroll regresó ayer tras un mes de baja y lógicamente se le notó falto de chispa. Aunque quien dio que hablar fue Llull. El murmullo en Goya es ya constante tras cada melocotón o pasillo a su defendido, ¿y si nunca vuelve a ser el de antes? ¿quién se atreve a ponerle el cascabel al gato y a decirle que se corte? Lo de ayer fue por momentos sonrojante, 6/18 de campo, un desmadre que compensó el rebote, +22 el Madrid. Pero no siempre habrá tanta segunda oportunidad, y tal vez entonces nos dejemos el partido y nos haga menos gracia. Particularmente, mientras el calendario y la clasificación lo permitan, que no sean partidos de título en juego (o sea, todos menos la Copa), insistiría con balones y minutos para Llull, confianza ciega. Quizá efectivamente nunca vuelva a parecerse al que fue, pero si alguien merece el beneficio de la duda, ese es Llull.