Choca contra el muro de OAKA

chris-singleton-panathinaikos-superfoods-athens-eb16Si la derrota ante Galatasaray hace dos semanas fue un pinchazo, caer en OAKA es un tropiezo asumible, de los que cuentas como probable al mirar el calendario al comienzo de curso, claro que en algún momento habrá que ganar también partidos así para ser campeón. Asumible la derrota especialmente porque llega el Madrid con los deberes hechos en Euroliga a este tramo final de la liga regular, con un puesto prácticamente asegurado entre los tres primeros. Además la imagen ofrecida en Atenas, sin ser brillante, sí fue homologable, consistente atrás, coral en ataque, destacada la pareja Ayón-Othello (11/13tc), con opciones de partido hasta el último minuto, aguantando el envite de uno de los rivales más duros de la competición, solo hay que ojear el roster y saber que lo entrena Xavi Pascual. Al final, pesaron más las pérdidas de balón (16) que la batalla bajo aros, atrapó el Madrid 10 rebotes más.

Y a esas seguimos a vueltas con el puesto de ala-pívot, donde la plantilla tiene a priori overbooking (4), pero al final en los partidos de máxima exigencia solo se puede contar con Randolph, el mejor con 13 puntos y 9 rebotes. Felipe no está y en principio, dada su edad, ya no se le espera, especialmente ante equipos top Euroliga. Fue representativo un tiro con la derecha que falló el capitán bajo el aro en el segundo cuarto, lo marró por simple carencia de piernas, no levanta un palmo del suelo al saltar. Es una leyenda y se le quiere, pero hay que asumir que apenas se puede ya contar con él. Chapu jugó pocos pero importantes minutos en la Copa, desde entonces (y ha pasado ya un mes) ha desaparecido, oficialmente por «un pequeño edema en el pie». Solo ha jugado dos partidos, acreditando 0/5 de campo y valoración -5. Quizá aparezca de nuevo cuando se vuelvan a decidir títulos, pero tampoco lo daría por sentado, que tiene los mismos 37 que Felipe.

‘Descartados’ los dos viejos rockeros, queda Thompkins en Euroliga, del que sabemos es técnicamente bien capaz. Diría más, no es tan mal defensor como parece: sufre sobremanera en cuanto hay cambio y se empareja con un pequeño, es inocente y le falta movimiento lateral, pero en cambio aguanta el tipo con los hombres grandes, de hecho si en OAKA Laso le mantuvo en pista hasta bien entrado el último cuarto fue porque estaba cumpliendo atrás. Su problema es la fragilidad, pero no defensiva sino mental, le falta carácter competitivo, picardía, mala hostia. Su moral es delicada como un bonsai, incompatible con su circunstancia adversa de jugar solo Euroliga, tiende a apocoparse ante la adversidad en vez de crecerse, lo contrario que sus tres compañeros de puesto.

Renovó en verano por dos temporadas pero, salvo marcha de Randolph (y quizá ni por esas), veo insostenible su continuidad el curso que viene. Lo que, claro, obligaría a una remodelación casi completa del puesto de alapívot. Solo recordaré que además del ya mencionado Nicolo Melli, que tiene la ventaja de ser comunitario, Chris Singleton también termina contrato… Excompañero de Randolph y Draper en Krasnodar y verdugo esta jornada del Madrid en OAKA, 21 puntos y 9 rebotes que no son flor de un día.

Llull, de profesión héroe

llullAún recuerdo aquellas declaraciones en caliente de Marc Gasol, tras perder un partido apretado la selección ante Turquía, quejándose de que Scariolo diese la última bola «al chico que acaba de llegar» en vez de a su hermano. Ocho años y medio después ‘el chico nuevo’, Llull, se ha convertido en quizá el mejor clutch player de la historia del baloncesto español, fama que cincela con regularidad con canastas ganadoras de todos los colores, aunque la de hoy, con el Palacio lleno y ante el eterno rival, tiene un sabor especial para el aficionado intermitente. Cerró la primera parte con un estratosférico triple lateral en carrera, que celebró como un energúmeno, antesala de La Canasta, esa suspensión ganadora a 5 metros, dejándose caer y dando al tiro gran parábola para evitar el tapón de Oleson y Claver. Nada de mandarina, una jugada de talento y técnica, no la saca del sobaco sino que se cuadra perfecto (miren la foto arriba), otra postal para agrandar su leyenda en la casa blanca.

La canasta, de paso, sirve para olvidar un partido francamente flojo, que con aquello de dosificar esfuerzos estaba el Madrid empezando a meterse en un atasco en la clasficación ACB. El primero que no estuvo especialmente católico fue el propio Llull, 6/17 de campo en otra minutada salvaje (37:20). No fue el mejor día de Laso en gestión de minutos, cuesta entender que Doncic viese desde el banco los 13 primeros de la segunda parte, tras provocar un tremendo parcial en la primera. De hecho, jugó los mismos minutos (16) que Felipe, homenajeado como máximo reboteador de la historia ACB pero que a día de hoy no está para nadie, lo sabe Reyes el primero. El problema es que no había muchas alternativas dada la lesión de Chapu, la forzada ausencia de Trey y con Randolph a uvas, superado por su excompañero Claver y automarginado a las esquinas en plan Thompkins. Quizá se podía haber probado con Maciulis de cuatro, el lituano se quedó en solo 10 minutos pese a ser el mejor en el primer cuarto con 9 puntos.

A Laso tampoco se le ocurrió ordenar falta a Tomic en caso de aclarado en (el que iba a ser) el último ataque azulgrana, y eso que dispuso de un tiempo muerto para preparar la defensa. Gancho cómodo con la derecha y dos puntos para el croata, que superó con claridad a Ayón durante todo el encuentro (val 26), igual que en la Supercopa (23) y en el partido de liga del Palau (33). Othello, en cambio, cargó el rebote como un poseso (10) y enseñó matrícula al gaseoso Faverani en el duelo de pívots reservas. Carroll subió algunas canastas valiosas en plena pájara de la segunda parte y a Rudy, que tan bien venía jugando, se le vio condicionado por el golpe del viernes por el que fue duda hasta última hora… No me enrollo más porque al final todos estos análisis empequeñecen ante el desenlace, la historia recuerda al ganador, el póster, la canasta ganadora…  ¡y qué canasta, amigos!

Descompresión postcopera

othello-hunter-real-madrid-eb16Engancha el Madrid en Estambul su segunda derrota consecutiva, en puertas de una de las salidas más exigentes del calendario ACB, este domingo a pista del colíder Tenerife. Dos pinchazos en duelos a priori de dificultad media, pero al comienzo de un tramo valle del calendario, con los deberes hechos después del primer título del curso, con cierto colchón clasificatorio y a la espera del siguiente pico de competición, los cuartos de final de la Euroliga. Ambas derrotas tuvieron un denominador común, la (ausencia de) defensa, con 93 y 87 puntos encajados, respectivamente, aunque más sangrante fue ante Galatasaray por la forma y porque en Europa los partidos cuentan más.

Aguantó dignamente el Madrid el chaparrón de triples (8) en la primera mitad, solo tres abajo al descanso. Entonces llegó el esperpento de Laso, uno de los mayores desastres de dirección en meses. Por aquello de la inconsistencia defensiva alineó la hormigonera enterita, un quinteto demencial, para jugar en un solo aro, con Llull como único capaz de crearse una canasta o generarla para el resto. El resultado es que el equipo, ya no es que no anotase, es que no encontró ni una sola situación de tiro potable en siete minutos, y Laso sin verlo, sin reaccionar. La diferencia se disparó hasta los 18, dejando el partido casi visto para sentencia.

De Taylor y Draper sabemos lo que esperar, su rol está bien delimitado, son especialistas defensivos. Menos claro se antoja el papel de Felipe, titular por decreto, pese a su pobre rendimiento el último mes de competición. No estamos cuestionando su entrega ni su trayectoria, sino la forma de utilizarle más provechosa para el grupo. Son ya demasiadas semanas con parciales negativos del equipo en sus minutos en pista, en los últimos cuatro partidos Euroliga acumula 1/11 tiros de dos. Al final los años no pasan en balde, por muy dignamente que haya envejecido Felipe, a diferencia de Navarro. Quizá Laso debería plantearse para el capitán un papel tipo Chapu, sobre todo en Euroliga, donde su desventaja física es más pronunciada y además sí puede jugar Thompkins.

Arreglaron el desaguisado entre Carroll y Randolph, pero sobre todo Doncic (iluminado de nuevo) y un Rudy soberbio, esta vez sí. El balear firmó muy valiosos minutos, aprovechando en ambos lados de la pista esa cualidad tan escasa suya, la anticipación, el medio segundo antes que ve el baloncesto, que igual le sirve para robar balones, atrapar rebotes largos o dar pases al hueco. De su mano se evaporó la ventaja local, hasta 4 arriba se llegó a poner el Madrid a dos minutos, pero jugó mal sus cartas y en el final apretado esta vez salió cruz.

¿Quién dijo Llull-dependencia?

anthony-randolph-real-madrid-eb16El Madrid sabe ganar a domicilio en Euroliga también sin Rudy y con Llull de permiso. Se quedó el menorquín en solo 15 minutos en Kazán, en los que restó más que sumó: 0/5 de campo para valoración -1, con él en pista el balance del equipo fue -12.  El tipo de encuentros que le alejan de la puja por el MVP. Sigue siendo el go-to-guy y el Madrid es mejor con él, pero no hay excesiva dependencia, como pudo parecer a comienzo de curso. Lo digo pensando en otra intentona de Houston en verano.

Se perdió también el partido Thompkins, por un virus, cuyo tiempo en pista asumió principalmente Felipe, que estuvo negado: 1/7 tc, con dos tapones recibidos, uno de ellos ¡por Marko Banic! Y a pesar de todo el Madrid apenas sufrió en Rusia, por la entidad del rival, digno pero previsible, pero también porque ha entrado en ese momento de la temporada en que las piezas encajan y gana como por rutina.

Las piezas, claro, son muchas. Randolph cuajó su primer partido redondo en unas cuantas semanas (19 puntos), justo el día que faltaba Thompkins. No parece casualidad. Ayón y Othello camparon a sus anchas por la zona (13/15 t2), habilitados por Doncic, que se fue a 11 asistencias sin despeinarse, su techo Euroliga. No fallaron los secundarios, Taylor, Maciulis y Draper, que aportaron la consistencia atrás y pinceladas en ataque que se espera de ellos.

La Copa del Rey arranca en exactamente una semana. Aunque en una competición a partido único cuesta hacer pronósticos, la cita no podría llegarle en mejor momento al Madrid, líder de la Euroliga con 8 victorias seguidas, 5 como visitante, incluida en Vitoria, donde se jugará la Copa.

Triunfos todos parecidos: con solvencia pero sin holgura en el marcador, solo a Zalguiris ganó por más de 10. Pasaron a mejor vida aquellas exhibiciones de la primera etapa Laso, apabullando a los rivales en invierno, metiendo sexta marcha a meses vista de la F4. Con Doncic no se juega tan rápido como con Chacho, pero se hace con mejor letra, más solvente atrás y perdiendo menos balones. Lo pienso en silencio desde el verano y cada semana me convenzo, estamos quizá ante la mejor plantilla que ha juntado nunca la sección de basket del Madrid, entiéndase la mejor plantilla, no como equipo, sino como la suma del potencial de los 13 jugadores del roster.

Laso y Willy, el divorcio feliz

14806755952810Los Knicks son un equipo de psiquiátrico y nunca te puedes fiar, pero lo de Hernangomez ya no parece flor de un día. En los últimos 8 partidos (en los que ha jugado) promedia 22 minutos, 11 puntos y 12 rebotes. Tampoco hacía falta una bola de cristal para imaginar que Willy encajaría, pese a los pronósticos agoreros de más de un madridista resentido, que no le perdona que rechazase renovar, más aún siendo canterano. «¡Ingrato!». Encaja en la NBA porque es un interior puro, se ajusta a la descripción de pívot del libro de texto, sin moderneces, de los que escasean, que no se aleja del aro huyendo del contacto. Lleva 160 minutos jugados desde que intentó el último triple (por comparar, Ibaka se casca 4 por partido). La versatilidad es un término maldito entre los scouters americanos, se considera indefinición de puestos, pregunten a Rudy.

Ya en los pocos minutos de que dispuso el curso pasado Hernangomez demostró que bien alimentado es un ventilador de estadística. Solo en 6 partidos llegó a 20 minutos o más, en los que promedió valoración 18. En todo caso, las dos partes salieron ganando, un divorcio feliz. Laso dispone de su dupla soñada de interiores, Ayón y Hunter, reyes de la defensa y el 2×2. El resto de habilidades están de sobra en su sistema: tiro de media distancia, juego de espaldas, ganchos con la zurda… La trituradora no hace excepción con canteranos, solo con Felipe, por galones, y el perfil de Willy, tan poco atlético él, tenía escaso recorrido en semejante sistema.

Personalmente me hubiese encantado que jugase varios años más de blanco, nivel para ello está demostrando que tenía. No salen tan a menudo canteranos de este nivel. El Madrid le crió y no le llegó a disfrutar. En todo caso, no seré yo quien cuestione a estas alturas el sistema Laso, que ha devuelto la ilusión y los títulos al madridismo.

Willy está mejorando en defensa, igual es algo lento, pero corpulento, lo que aprovecha en ataque circunscribiéndose al juego en la pintura, tiene buenas manos e intuición para el rebote. Resumiendo, cumple el A-B-C de los pívots y, dada su edad (22)  y la escasez de talento en ese puesto en el basket mundial, no es difícil suponer que hará carrera en la NBA, es decir, que seguirá unos años en la liga y hará bastante dinero, sin ser necesariamente una estrella.

Golpe encima la mesa

sergio-llull-real-madrid-eb16El Madrid manda en la clasificación de la Euroliga tras 19 partidos, plaza que bien puede mantener otra jornada, pues el viernes recibe a Milán, uno de las pocas citas a priori cómodas del calendario. No dan caramelos por el liderato, lo sabemos, pero como síntoma resulta esperanzador, si lo comparamos con la odisea del curso anterior, que se pasaron ambos grupos como último clasificado, preámbulo de un merecido rapapolvo en cuartos.

Un liderato gracias al pinchazo de CSKA en Kaunas pero, sobre todo, a cinco victorias seguidas, tres de ellas a domicilio, talón de Aquiles en la primera vuelta. Igual o más importante que el liderato es la brecha de tres partidos respecto al quinto puesto, es decir, que la ventaja campo en playoffs está casi asegurada. El Madrid dio el golpe encima de la mesa en Bamberg, en un partido de quilates, a campo abierto (180 puntos), del tipo que gustan al espectador y beneficia a los chicos de Laso.

Llull (26pts) se enfundó la capa de superhéroe Marvel, decidió el duelo con 7 tantos en el último minuto, incluida una bandeja por elevación a un segundo del final. A veces se obceca en estas situaciones con el triple en escorzo, que tantos titulares le ha granjeado. Esta vez eligió con tiento, fue para dentro ante un defensor más lento como Zisis, por la derecha, su mano buena, y definió por elevación ante la ayuda del pívot, una canasta de mérito técnico pero de porcentaje a priori mucho más alto que las mandarinas.

El Madrid dominó el rebote (26/14) y jugó con fluidez casi todo el encuentro, sin lagunas de concentración, que tampoco las tuvo Brose, una de las propuestas de baloncesto más atractivas de la competición, pese a un presupuesto modesto y a perder a sus estrellas cada verano. Ayón firmó una actuación soberbia, del tipo al que nos acostumbró el curso pasado, haciendo de todo en pista: anotar (16 puntos, 8/9tc), rebotear (8) y asistir (4). El partidazo del mexicano compensó la nefasta noche de los ala-pívots americanos. Randolph vio por tercer encuentro Euroliga consecutivo toda la segunda parte desde la banca, castigo a 13 minutos enfadado con el mundo en la primera mitad (val -1), rendimiento que tampoco mejoró Trey, más desacertado que de costumbre (1/6tc).

El tercer puntal blanco fue Jaycee Carroll, 24 puntos, irreconocible tras su par de meses en el purgatorio. Se ve a leguas que ha recuperado la confianza de 10 días a esta parte y el equipo lo agradece sobremanera. Es capaz de anotar triples forzados y, ante todo, está explotando ese otro recurso, las bombitas en penetración, casi tan efectivo como el triple y que da a su juego otra dimensión (7/10 tiros de 2 en Alemania). Rudy cumplió pero le afearon esas 5 pérdidas, mientras Draper dio un paso al frente ante la baja de Doncic, que no viajó por precaución. El americano dirigió con solvencia, no dio el equipo como otras veces sensación de atasco, al contrario, el parcial fue positivo en sus minutos en pista. No levanta pasiones, pero visto en perspectiva, analizando plantillas de rivales directos, Draper es un lujo como tercer base, el fondo de armario que al final te supone partidos en una Euroliga tan larga e igualada, salpicada de lesiones. Pregunten al Barca…