Bajo la batuta de Facundo Von Karajan

Campazzo Milan MadridConserva casa en Madrid y nos puso ojitos en mayo, tras la F4, cuando anunció que se había hartado del frío de Moscú. La cosa, sin embargo, no acabó en reencuentro, por X o por Y, que ya no vienen al caso. Chacho Rodríguez regresó este martes a Goya por segunda vez y lo hizo sin pena ni gloria: tibia la reacción de la grada y discreta su actuación. Su temporada es buena, líder de este correcto Milán de Messina que, sin embargo, va perdiendo fuelle a medida que a Scola se le acaba la gasolina. El problema de Chacho fue que tuvo enfrente a un tal Campazzo, uno de los tres mejores bases de la Euroliga hoy, sino el mejor, con permiso de Micic (a Larkin le considero ‘escolta’). El argentino estuvo superlativo pese a ese 2 de 7 de campo, porque anotar es un añadido en su juego, su cometido primario es dirigir, y lo hizo modo Von Karajan: 12 asistencias por cero pérdidas. Acumula 35 en 3 partidos, y así es muy difícil perder: con esta son ya 9 victorias seguidas.

La orquesta, eso sí, solo empezó a sonar afinada en la segunda mitad, tras leerle la cartilla Laso en vestuarios. Tavares apenas había jugado hasta el descanso, tras cometer pronto la segunda falta, y bien que se notó. A su regreso en el tercer cuarto llegó el arreón blanco, con una marcha defensiva extra que cambió la inercia del partido y a la postre el resultado. Los cinco defendieron como lobos, pero todo empieza con Edy cerrando el aro, los cimientos de esta candidatura, al menos mientras mantenga la cabeza fría. Y desde su expulsión en Zaragoza parece algo menos acelerado. Por cierto, sigue embarcado en una cruzada por desenmascarar a los pívots mentirita de esta Euroliga, esos que hacen las delicias de la prensa boxscore, que suman valoración con la chorra pero escasamente mejoran a sus equipos (o sea, justo lo contrario de Tavares). La semana pasada tocó Milutinov y esta pasó por caja Gudaitis, ese ‘nuevo Sabonis’. 

Mickey, el partido bipolar

_PCA9708Thumb (1)

El partidazo de Randolph no es noticia siendo Euroliga (16 puntos y 7 rebotes), aunque llama la atención la progresiva especialización de su juego en ataque, ya sin miramientos: 11 de sus 12 tiros fueron triples, es más, 25 de sus últimos 28 en Euroliga lo son (¡!). Pero si Toñete cuajó un partidazo no fue por el ataque, sino por su implicación y solidaridad en defensa, muy motivado en el duelo directo ante un apellido ilustre como Scola. Por cierto, y como curiosidad, dio su primera asistencia en Euroliga tras 12 jornadas inédito, de hecho repartió dos. Da gusto verle cuando está así, con que Laso le exprimió hasta los 31 minutos en pista, que al ritmo defensivo que llevaba es un señor tute.

El otro nombre propio fue el de Jordan Mickey, que jugó dos partidos en uno, la actuación bipolar. Primero firmó minutos calamitosos antes del descanso, regañado con el aro y como una ameba en defensa. Que no se le pide que intimide como Tavares, que se sacan 20 centímetros, pero sí que al menos levante el brazo para disimular en las ayudas. Para estorbar, vaya. Le tuvo que sentar Laso y hacer redebutar a Mejri, animoso y bien recibido por la grada. Mickey le vio las orejas al lobo (“como el tunecino este me pase en la rotación ya puedo despedirme de las convocatorias ACB importantes”) y se puso el mono de trabajo en la segunda mitad. Y menuda transformación, si parecía el mismísimo Karl Malone, el Mailman, ejecutando con precisión suiza y martilleante los pick and roll que le ponían primero Lapro (aprobado alto hoy) y después Facu. Se fue a 15 puntos y 7 rebotes. Un recordatorio de que tenemos que exigirle bastante más, porque puede: tiene mucho basket dentro, le faltan horas de vuelo y dureza, jugar con la pasión e intensidad de los 25 años que tiene.

La Décima, la obra maestra de Laso

real-madrid-champ-euroleague-2017-18-belgrade-2018-eb17.jpgLa de 2015 en Madrid supo a gloria tras dos décadas de travesía por el desierto y dos finales pérdidas, pero ésta, la Décima, tiene infinitamente más mérito, una especie de confirmación, ya sin el asterisco de haber tenido que esperar a jugar como anfitrión para ganarla. Se consumó en Belgrado, ante 12.000 turcos en las gradas, a donde llegó el grupo sobreponiéndose a un inaudito reguero de contratiempos. Diría más, este título bien puede ser el mayor logro de la sección desde que tengo uso de razón, la obra maestra de Laso, una hombrada que le eleva al Olimpo del madridismo, el más grande que se ha sentado en este banquillo ya sólo tras Ferrándiz.

El reguero de contratiempos se ha convertido a la postre en la fortaleza de este Madrid que, igual que en 2015, han liderado en la F4 los secundarios, entonces Rivers, Chapu y Ayón, esta vez Thompkins, Tavares o Causeur, reservas que crecieron con la confianza de Laso y al calor de los minutos de que dispusieron por las lesiones. Imposible no acordarse también de Campazzo, aunque apenas haya podido aportar en Belgrado, pero sin cuyo concurso el Madrid sencillamente no hubiese sobrevivido.

reyes

¿Sabor agridulce con Luka?

Con Doncic, protagonista absoluto en prensa, detecto en la parroquia una alegría contenida, un orgullo castrado por aquello de su marcha, que hasta los más incrédulos comienzan ya asumir. No, que los árboles de la impotencia ante esa salida, paso natural en su carrera, no nos impidan ver el bosque: se va con los deberes hechos, como le pedía Chapu, ganando y dominando, justo MVP de todo pese a algún bache durante el curso, leyenda del basket europeo con 19 años. Una F4 muy seria la suya, sin campanillas pero de gran madurez, claramente superior a Kurbanov en semis y referente discreto en la final, compensando el pinchazo de Llull en labores de creación desde bote. El menorquín se borró por faltas, pecó de exceso de fogosidad defensiva.

Doncic, si recordáis, no hace tanto empequeñecía en estos escenarios, enfrentado a los rivales más potentes de Europa, sobre todo aquellos de corte defensivo, de mucho contacto, como Fenerbahce, con ese magnífico perro de presa en su puesto que es Kalinic. Aún leo a alguno que, supongo por despecho, le reprocha a Luka no firmar estadísticas tipo Petrovic. Ese se ha equivocado de siglo. En el baloncesto tan físico que se juega en 2018, que requiere plantillas larguísimas en la élite, no hay lugar a estrellas tirillas de 25 tiros por partido, aquello pasó a mejor vida. No es mejor ni peor, es diferente y así hay que asumirlo. Y sí, también en que Luka tire la puerta abajo tiene mucho que ver Laso, que le dio la oportunidad en el primer equipo y ha gestionado su eclosión con templanza, sin consentir ni regalar, pese a las voces impacientes en prensa y grada.

“Este equipo es mi familia”

Matrícula de honor de Belgrado se lleva Thompkins, el madridista más valorado entre los dos partidos (38), pese a que se quedó en 15 minutos el domingo. Queda como el autor de la canasta para la hemeroteca, el palmeo con 81-78 a 18 segundos que daba la tranquilidad y certificaba el triunfo, merecido a los puntos pero que cerca estuvo de complicarse en el carrusel de tiros libres. Ya hemos versado suficientemente en los últimos meses su evolución, el mejor trabajo de Laso con un interior (su asignatura pendiente histórica), que a priori no casaba con el estilo, acostumbrado a ser primera opción ofensiva en Nizhny. Se ganó primero el aprecio del vestuario, después el respeto de Laso y ahora el reconocimiento de la grada. ¿Recordáis cuando se abrazó a Laso entre lágrimas de agradecimiento en el aeropuerto cuando el club le dio permiso sine díe para ir a USA a cuidar de su madre enferma? “Ha sido para mí un año muy duro por problemas familiares, pero este equipo es mi familia. Amo este club”. Imposible no quererle. Aviso, si no le renuevan me hago del Barca.

ezgif-1-9c55a05215

Uno que se reivindica en Belgrado es Causeur (ojo, 5/5 triples entre ambos partidos), tampoco es que lo necesitase, aunque ocasionalmente durante la temporada le habían brotado haters en grada propia. Destacado en semifinales, fue quizá el más redondo ante Fenerbahce, quien más claro lo tuvo casi siempre, máximo anotador con 17 y de nuevo puntal defensivo. Él se quedó en puertas del MVP, pero no se fue de vacío porque su prometida, made in Colmenar, ganó el de la grada, protagonista de los planos a la afición blanca.

Rudy cambió el ritmo del partido en el segundo cuarto, antes de que un golpe en el hombro le cortase la progresión, aunque el verdadero factor sorpresa resultó Gigante Verde, el más heterodoxo, del que se esperaba poco por su falta de experiencia en estas lides y porque le había costado todo el curso ante los grandes de la competición. Pues fue el Doctor a pasar consulta el día D, haciéndose amo y señor de la pintura en la segunda parte y de paso retratando a Vesely, contrastado azucarillo en las finales. Fenerbahce acabó notando la ausencia de Udoh y Bogdanovic, sin reemplazo posible en Europa, no importa el presupuesto. Lo imaginábamos desde el verano y lo hemos comprobado en la hora de la verdad.

Ampliaremos en próximas entregas, hoy es para celebrar y acordarse de los que no están. Me voy a la cama con alegría pero sobre todo orgullo. Sufriendo como se ha sufrido, conociendo lo que cuesta, es como mejor se saborean los triunfos.

La Décima a 40 minutos

DdgkoMJX4AAX7ZNDurante muchos tramos, hablo como aficionado, no me quiero imaginar vivirlo desde dentro, la temporada del Madrid en Euroliga ha sido un jodido potro de tortura, luchando cada jueves por la supervivencia, siempre en el alambre, conteniendo el aliento con cada mala caída, ¿quién se ha lesionado esta vez? Se abonó el equipo a la épica, a la revolución de los actores secundarios, a sacar los partidos con lo justo, a ganar sólo los imprescindibles, a la calculadora, metas volantes de una prueba de supervivencia con la esperanza de que los ‘refuerzos’ llegasen a tiempo para Belgrado, para clasificarse e incluso darse una opción de título en el último año de Doncic.

¿Y sabéis qué? Que esos meses de sufrimiento merecieron la pena, los refuerzos han llegado a tiempo, Llull como estado de ánimo, y sí, la Décima asoma en el horizonte, a sólo 40 minutos de baloncesto. Eso sí, contra el rival más duro, el que peor se nos da, el campeón vigente, Fenerbahce, que Datome y Dixon mediante tumbó a Zalguiris en semis en un bodrio previsible tanto en forma como resultado.

llull

El Madrid dejó atrás los días de mínimos y llega en inercia ganadora, igual que Fenerbahce hace ahora un año, también tras un infierno de lesiones. Los blancos acuden revestidos por la autoridad de 16 victorias en los últimos 17 partidos, la última la más valiosa, la semifinal, un triunfo de quilates ante todo un CSKA, campeón de la fase regular. Los rusos abrieron brecha de inicio con Higgins en vena y apabullando en el rebote (30-20, min 10), pero Laso, ya con la plantilla al completo, tiene una baraja de muchas cartas, más incluso que el CSKA, tan reverenciado por la crítica, suficientes para remontar sin apelar a la heróica.

La segunda unidad blanca dio la vuelta al marcador ya en el segundo cuarto, con Carroll al frente, tres triples descomunales, y van unos cuantos partidos clave este curso en que ha resultado determinante. Llull, entre los mejores, jugó grandes minutos en ese tramo, sus triples en transición son tanto una temeridad táctica como purito amor, aunque la novedad fue Randolph, que esta vez sí sumó, aunque sea desde un rol secundario, implicado en defensa pese a no gozar apenas de tiros, que suele ser la ecuación por la que se rige.

Banquillazo en la 2ª parte

Sin embargo, el americano ni saltó a pista en la segunda parte, no era escenario para experimentos y Laso parece haberse decidido, su ala-pívot de confianza es Thompkins, con el que se juega las castañas, con las implicaciones que esto pueda tener de cara al verano. Una elección, por otra parte, totalmente justificada, pues Trey es tácticamente más disciplinado y su temporada es intachable, lejos de la fragilidad mental de antaño. Ahora, al contrario, se crece cuando se empina la carretera: dio un step ahead durante los meses más aciagos de lesiones, contribuyendo a mantener a flote al equipo, y alcanzó un nivelazo que ha ratificado en los duelos más exigentes, en cuartos y semis de Euroliga. A CSKA le endosó 12 puntos y 6 rebotes para valoración 18, incluido ese momentazo de triple desde su chaflán en la esquina derecha con dedicatoria al banquillo rival.

Ayón, desafortunado de inicio, perdió 5 balones y marró 4 tiros libres, fue de menos a más hasta convertirse en el monstruo de las galletas en la zona en la segunda mitad. Terminó con 12 puntos y 11 rebotes, lo que se espera de un center de su categoría y rango salarial. Doncic, que tanto sufriese con la tela de araña de Xavi Pascual en cuartos, encontró pronto el ritmo ante los rusos, cómodo en el emparejamiento con Kurbanov, además con menos responsabilidad dado el regreso de Llull. Jugando la mayoría de sus minutos como alero, ayudó a equilibrar el rebote (7), supo forzar personales cuando el ataque estaba espeso y encontró caminos al aro, en resumen, brilló a un nivel suficiente para justificar el galardón de MVP que seguramente reciba este sábado.

El partido de Causeur pasará por debajo del radar de los grandes titulares, pero su contribución fue crucial, no por ese 2/2 triples, muy bienvenidos también, sino porque fue en mi opinión el mejor activo blanco en defensa, que al final es donde se ganó el duelo, en esos 26 puntos en que se dejó a los rusos entre el segundo y el tercer cuarto. Justo los dos que jugó Causeur, que secó a Higgins, lo que no consiguió Taylor, mejor en el emparejamiento con Chacho. Mérito también el de Laso, que acertó de pleno tras el descanso apostando por un quinteto cerrojo, de poco talento pero mucha brega, para ralentizar el ritmo, que es como se le bate a CSKA, como habíamos avisado.

Itoudis, con un pie fuera

Todas las casas de apuestas daban favorito a CSKA, suponemos basándose en que ganó con relativa suficiencia la fase regular, un resultado algo engañoso, pues todo le vino de cara, ni una sola lesión, a diferencia de rivales directos. Al llegar las primeras rampas no ha dado la talla, una plantilla de gran talento, faltaría más, pero con menos recursos que años previos. Clyburn, un asidero todo el curso, quedó desactivado mediante ayudas defensivas (2/12 tiros de 2, incluyendo un par de boinas recibidas).

Aunque lo más sangrante fue la desaparición en combate de los dos exmadridistas, Chacho y Othello, protagonistas de la matraca de los medios españoles en la previa, que si ‘la batalla del morbo’, que si ‘la revolución chachista’, que si llegan como una moto. Se ha demostrado que las minutadas debido a las bajas tuvieron mucho que ver en esas espectaculares estadísticas en la serie ante Jimki y, una vez regresaron De Colo y Hines, los roles volvieron a su lugar natural. Esta semifinal seguramente haya sido el último partido europeo de Itoudis al frente de CSKA, sobre todo viendo el rol testimonial de los rusos de la plantilla, que pesan mucho en el vestuario, y puedo imaginar que le harán la cama al griego. ¿Jasikevicius?

La “venganza” de Chacho y otros tópicos de esta F4

564104-600-338
Estamos en días de previas, media day y entrevistas insustanciales. Se escuchan en los corrillos mogollón de lugares comunes, algunos más fundados que otros. A saber…

“Chacho se va a vengar”. Y dale con que si la abuela fuma… Se fue voluntariamente a la NBA, pagando religiosamente su cláusula y, de regreso a Europa, hizo lo más lógico, fichar por el club que mejor proyecto y salario le ofreció. ¿Dónde está la cuenta pendiente que justifique el verbo ‘venganza’ por ninguna de las partes? Más allá de eso, es lógico esperar que Chacho firme números potentes en semifinales, no deja de ser junto a De Colo el catalizador de un equipo que juega a muchas posesiones, o sea, a valoración alta. Resulta por tanto previsible que se vaya a unos 15 puntos y 5 asistencias, lo digo por si queréis apostar en Bwin y por tener un baremo sobre el que valorar su actuación. Tan previsible como que en sus minutos en pista aumente la producción de los bases del Madrid. Baloncesto, ya sabéis, ese deporte que se juega a dos canastas… En realidad, lo que más temo de Chacho son los minutos finales, en que predominan ataques en 1×1, en los que brilla su calidad para anotar porcentajes razonables de tiros forzados tras bote.

“Zeljko es un amuleto en las F4”. Lleva toda la vida en este negocio y ha tenido que agrandar dos veces ya el garaje para guardar los trofeos, pero vamos, que el único novato al que tendrá enfrente será Jasikevicius. Tanto Laso como Itoudis saben lo que es ganar la F4 y esta será su quinta participación. Se tienen muy vistos.

“Othello está que se sale”. Su estilo casa como anillo al dedo con el sistema Itoudis y su temporada es buena, cierto, está centrado en el basket y no se le ha salido la cadena a mitad de año como en Madrid. Parece que la noche moscovita no le confunde todavía. Ahora bien, tampoco juzguemos un curso completo por los números en cuartos, en que se cascó una minutada por la ausencia por lesión del pívot titular, un tal Kyle Hines, mejor defensor de la temporada en la Euroliga y que, me vais a disculpar, me despierta bastante más respeto que Othello.

“Con el regreso de Llull el Madrid es favorito”. No nos chupemos las pollas todavía. La vuelta de Sergio es un chute de basket en el puesto de base y una inyección de moral para la tropa, pero las pachangas ACB pueden ser un termómetro engañoso. El favorito, por lógica y respeto, es el campeón vigente, Fenerbahce, que además tiene una semifinal a priori asequible. Por otra parte, los pronósticos a partido único y entre rivales que se conocen tan bien son papel mojado. Los duelos directos de la temporada entre los tres candidatos (excluyo a Zalgiris) hablan sobre todo de igualdad. Cada equipo ha ganado dos partidos y perdido dos, en casi todos los casos con marcadores apretadísimos, salvo la visita de CSKA a Goya allá por la segunda jornada.

– Fenerbahce-CSKA 79-81
– CSKA-Fenerbahce 93-95 (prórroga)
– Madrid-Fenerbahce 83-86
– Fenerbahce-Madrid 77-79
– Madrid-CSKA 82-69
– CSKA-Madrid 93-87

El Madrid ‘muestra chapa’ a Jasikevicius

fabien-causeur-real-madrid-eb17Lo justo, con el metrónomo, cubriendo etapas con la ley del mínimo esfuerzo, esa parece la política del Madrid para cumplir el objetivo de top-4 de la fase regular Euroliga. Y su mérito tiene, no me entendáis mal, en este curso de ‘nos ha mirado un tuerto’, que si hoy vuelve Doncic pero se lesiona Ayón, que si Llull para enero, ah, no, espera, que nos plantamos en abril y que lo mismo es mayo. Y en ese calendario de economía del esfuerzo la visita de Zalguiris aparecía como un must absoluto y el equipo rindió acorde, concentrado, desacertado desde el arco pero apretando atrás, la fórmula de duelos similares previos, que no alcanza contra un Fenerbahce pero sí ante un rival ordenado y correoso pero de un potencial inferior como Zalguiris. El milagro Jasikevicius tiene un límite.

Una victoria que da para descartar a los lituanos de la lucha por el cuarto puesto, reducida ya a un mano a mano con PAO a falta de dos jornadas. Los griegos tienen buen calendario (Valencia en casa y salida a Milán), así que el Madrid debería ganar sus dos para hacer valer el average. La visita de Brose se antoja accesible, al calorcico de Goya, ahora bien, no vale la semana que viene ir a Belgrado de turismo como este martes a Valencia.

Ante Zalguiris corrieron por momentos sudores fríos en el Palacio, 3 abajo el Madrid al descanso, tras un segundo cuarto de mucho acierto exterior lituano. Pero el equipo no se descompuso, compartió el balón (27 asistencias en 28 canastas) y emergió de nuevo la figura de Causeur, en un papel que cada vez recuerda más al KC Rivers de la Novena, de asesino silencioso. Ha recuperado en las últimas semanas el nivel del comienzo de curso, mención especial a ese partidazo que se marcó en la ‘final’ ante PAO. El equipo agradeció el regreso de Doncic tras 18 días inactivo. Sin firmar un encuentro de campanillas, sí descargó de responsabilidad en la creación al Facu, que se había cascado 36 minutazos el martes en Valencia.

Felipe encendió el ventilador en plan vintage, 16 puntos en 12 minutos, recordando al pichichi de los viejos tiempos. La puerta abierta por la baja de Ayón fue a coincidir con que el rival era Zalguiris. Todas sus canastas llegaron emparejado con Kavaliauskas, que es una madre atrás, un agujero en la falange lituana que el Madrid supo castigar. Laso, al que a veces atizamos, acertó esta vez con ese quinteto bajo en el último cuarto, con Thompkins como único interior, y a los lituanos se les acabaron haciendo muy largos los 40 minutos en Goya.

La eclosión del pequeño general

Campazzo Milan EuroleagueEn una temporada a 80 partidos, y más con tantas bajas como está padeciendo el Madrid, vas a perder media docena de encuentros de paliza te guste o no. Lo importante es que no suceda en los partidos clave, sino en los de descompresión, como lo fue, pese al color de las camisetas y la consiguiente pataleta de los futboleros, el entrenamiento con público del domingo en el Palau. Precisamente porque era un entrenamiento, Radoncic y Randle se fueron a 35 minutos entre ambos, dos que no tendrán ni ficha cuando cuente.

El orgullo y  torería lo dejamos para los toreros, recordemos que si el Madrid no se jugaba nada era porque le saca un abismo clasificatorio al Barca en ACB (bueno, y en Euroliga también). Lo mismo a la inversa sucedió diez días antes (+29 RM), en el mismo escenario y con los mismos protagonistas. Clásicos descafeinados, el efecto colateral de estas temporadas sobrecargadas con fases regulares eternas, ventanas FIBA y semanas de tres partidos.

walter-tavares-real-madrid-eb17

Los deberes del Madrid son la Euroliga, la visita ayer al Mediolanum, a un Milán impredecible, que venía de hacernos un favor ganando en Jimki. Y los deberes se volvieron a hacer, con solvencia de nuevo, como ante PAO, esta vez merced a una escapada inicial (10 arriba minuto 5) que supo el equipo gestionar. Tavares fue un valladar en ese tramo de encuentro y a Randolph le entraron esta vez los tiros, aunque los siga seleccionando regular (4/7). En realidad los tiros les entraron a casi todos, 13/22 triples, en parte por mero acierto y en parte por circulación de balón. El Milán defiende de aquella manera y el Madrid no va corto de peloteros, que cuando lanza uno liberado como que las enchufa mejor.

Ayón firmó su primera actuación destacada tras su regreso de la lesión (val 21), pero el protagonista volvió a ser Campazzo, otro encuentro de campanillas, lección de dirección y carácter, y van ya unas cuantas desde que empezó 2018, cada vez con más regularidad. Se sacó la chorra ante Calathes el jueves (val. 28) y repitió operación ayer en Milán (val 27), entre los dos partidos repartió 16 asistencias por sólo dos pérdidas. Lo que se dice un base, vaya. Y no son simplemente números, es defensa, es hacer mejores a sus compañeros, dar un paso al frente precisamente en dos encuentros capitales y ante la ausencia de los dos jugadores más importantes de la plantilla, Llull y Doncic. A muchos les supo a poco su repesca en verano, particularmente nunca dudé del talento y carácter de Facu, lo que ni en mis mejores sueños podía imaginar es un crecimiento tan rápido. Os invito a revisar las plantillas de los 16 equipos Euroliga, a ver cuántos bases puros encontráis mejores que Campazzo. A mí me salen sólo siete y uno juega en el Madrid…