Era de esperar y está pasando. Tras varias semanas de realismo mágico, de balance impoluto con la plantilla en cuadro, al Madrid se le ha apagado la estrella y le empiezan al fin a pesar las bajas, tres derrotas en cuatro partidos (Jimki, Tel Aviv y FCB), 2 de 2 sin Ayón y, ojo, esta semana 3 compromisos en 5 días. Habría que asumir que ésta, los pinchazos más o menos frecuentes, será la realidad del equipo hasta febrero-marzo, cuando se reincorporen Ayón y Llull.
El mexicano estaba rayando a un gran nivel hasta su lesión y es lógico que el grupo se resienta. Tavares es en la teoría un magnífico fichaje, el mejor recambio posible por Kuzmic, un seguro de intimidación y rebote, joven y cupo nacional. Pero por Ayón no parece que se vaya a fichar a nadie, somos los que estamos, y es mucho lo que se pierde con su ausencia, el juego sin balón, el pase y sus manos rápidas.
Tampoco es que al equipo se le haya salido la cadena, en las tres derrotas compitió, no le perdió la cara a los partidos y tuvo opciones reales de victoria hasta el último minuto. Y es que la plantilla tiene mimbres para ir tirando, una vez Tavares entre en dinámica y Randolph-Thompkins recuperen el punto de forma tras un mes parados por distintos motivos. Randolph, por ejemplo, en vena hasta que se le saliese el hombro, firmó ante el Barca un desastroso 1 de 11 de campo, que no pasará muy a menudo.
Los títulos se deciden en primavera, como bien sabemos del curso pasado, y el equipo tiene algo de colchón tras ese arranque 11-0, sobre todo en ACB. Por eso, la derrota ante el Barca duele por lo emocional más que por lo deportivo. Toca cambiar el chip, regresar al plan original, con el principal objetivo en los próximos tres meses de aguantar en el vagón de cabeza de la Euroliga, no alejarse del cuarto puesto, el último que da ventaja campo en el cruce.
Como objetivo segundo, habría que cuidarse de no quemar a Doncic por el camino. No físicamente, que a su edad se puede permitir el tute, sino mentalmente, la carga de 30 minutos por partido decidiendo por el equipo en casi cada ataque, encimado por el perro de presa del rival de turno. Sirva de ejemplo el derbi de ayer, que terminó con 6/17 de campo por sólo una asistencia, la versión que no hace mejor al equipo. Cuando estás agotado, los tiros forzados son el recurso más a mano. Le comparan con Petrovic, pero conviene recordar que las temporadas de Drazen en Cibona eran de 35-40 partidos y la de Luka va a ser de 85, el reto de mantener la excelencia es doble. Me plantearía darle descanso en algún compromiso asequible ACB, digamos este domingo ante el Betis, que desconecte un par de días y lleve a su novia a una casa rural.
Sin Llull, Randolph, Thompkins, Kuzmic ni Taylor, o sea, en cuadro, barrió el Madrid a un rival Euroliga, Unicaja, y es que pesa más la inercia que las bajas. Mucho mérito, que aún recordamos cómo se le salió la cadena al equipo hace dos años durante una plaga de lesiones similar. ¿Os acordáis de Maurice N’Dour? …
Todos a una, con el concurso decisivo de los secundarios, así sacó adelante el Madrid un partido que dominó siempre pero se fue complicando por las lesiones de los interiores. A Randolph, que jugó una soberbia primera parte, se le salió el hombro en el tercer cuarto y, aunque intentó volver, a lo torero, entre lágrimas por el dolor y la ovación del Palacio, ya no volvió a jugar. Mucho más grave es lo de Kuzmic, que en un jugada aislada, sin impacto de por medio, se fue a romper la rodilla. Tiene pinta de ligamentos y de que podría perderse prácticamente lo que resta de temporada. A falta de confirmación médica, la lógica marca que el club debería fichar. Lo digo en condicional porque ya conocemos la orden de contención de gasto en la sección desde hace meses.
Arranca este jueves ‘lo bueno’, la Euroliga, de nuevo en el formato de fase regular de 16 equipos, todos contra todos, tan exigente para los clubes pero que tanto juego dio para el aficionado el curso pasado. El Madrid sufrirá en el primer tercio de temporada. Los tres triunfos en el arranque ACB son analgésicos, pero queda mucho por pulir y la Euroliga no perdona, repetir primer puesto de la regular se antoja imposible con la baja del vigente MVP de la competición. Uno de los atractivos de las primeras jornadas será abrir el
‘NISU’. Es la palabra que usábamos en el colegio para algo o alguien desconocido. Aplica para Chasson Randle que, si los rumores no fallan, y las fuentes esta vez son sólidas, es el base elegido por el Madrid para cubrir la baja de Llull. Una apuesta, en detrimento del «malo conocido» (Van Rossom), que se enmarca en la moda de los bases americanos jóvenes que domina la élite ACB tras el pelotazo que supuso Larkin. Unicaja ha apostado fuerte por McCollum, el Barca por Pressey, Baskonia por McRae y ahora Randle.
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