Demos un paso atrás para ver el bosque y no solo los árboles. El mercado europeo de baloncesto se ha convertido de un tiempo a esta parte en un reto de supervivencia, donde no gana el que más ficha sino quien menos pierde, aquel que retiene a su/s jugador/es franquicia frente al éxodo de talento a la NBA, el Klondike. Con permiso griego, la Euroliga lleva tres años siendo cosa de tres equipos, Fenerbahce, Madrid y CSKA, gracias a un proyecto estable, una columna vertebral de talento y reconocible que juega ya de memoria. Los blancos perdieron a Chacho el verano pasado, mientras que rusos y turcos lograron contra pronóstico renovar a De Colo y Udoh. No era el año del Madrid, pero este han cambiado las tornas y son Fenerbahce y CSKA los que pierden a sus referentes, Bogdanovic y Teodosic, jugadores sin recambio posible en el mercado europeo, ni cerca, por mucho dinero que tengan, que lo tienen.
Explico todo esto para contextualizar los movimientos de plantilla en el Madrid, que para disgusto de muchos no ficha este verano estrellas. El motivo es tan sencillo como que, a diferencia de sus rivales directos, no ha perdido a ninguna. Mantiene a Llull, mr MVP, a Randolph, confiemos en que sano el mayo que viene, a Ayón, del que Laso debe reclamar mayor intensidad, parecerse al de 2015-16, y a Doncic, del que espero un nuevo step-ahead y una mejor planificación de la temporada desde un punto de vista físico. Son las cuatro estrellas del Madrid, y con esas repetirá en la terna de principales candidatos a la Euroliga, cualquier análisis diferente me parece alargar la pataleta por la final ACB.
A partir de esa columna vertebral, la plantilla pedía retoques, tapar goteras para ser más competitiva en una temporada a 85 partidos. El roster pedía, por ejemplo, más creación exterior, tras el bajonazo de Rudy y la salida de Chacho, y para eso se ficha a Causeur, cuya incorporación parece ya confirmada, por dos temporadas y 850.000 euros anuales según publican fuentes muy fiables. Una cifra inferior a la que le ofrecía Brose, pero como ya expliqué, en la decisión entran motivos personales, que su wife-to-be es una madrileña de bandera.
Causeur gustaba hace tiempo en el club y ha disipado dudas sobre su físico con una buena temporada en Bamberg, que de hecho ha terminado como una moto, MVP de los playoffs, por delante de los cotizados Melli y Darius Miller. Causeur mejora a un Maciulis crepuscular, al que guardaremos cariño eterno, y sobre todo es un perfil diferente, menos rocoso pero con más baloncesto en estático que el lituano, sin ser una estrella. Un reserva comunitario, experimentado y con cierta clase a un precio asequible, en definitiva, diría que una incorporación interesante para el banquillo. Las alas se cierran con la renovación por dos temporadas de Jeffery Taylor, el mejor amigo de Doncic en la plantilla y del gusto de Laso como lapa del base rival. Una renovación que implica la salida de Jonas y dar por perdida la vía Hanga.

El déficit de creación en estático se compensa también con el sustituto de Draper, seguramente Campazzo, a la espera de lo que suceda con Chacho en el mercado de agentes libres NBA que arranca hoy. Me sorprende leer a muchos hacer ascos al argentino. Tras seguirle bastante en Murcia este par de años me parece de sobra preparado para aportar 10-12 minutos de intensidad desde la banca, que es lo que se le va a exigir: tiene mente ágil, piernas fuertes y manos rápidas, un competidor de raza, eléctrico, le encantará al Palacio. Venga o no Chacho, supondrá una mejora sensible en el puesto de base reserva respecto a la nada absoluta que ha sido Draper, incompatible con el sistema Laso. Por contextualizar, el Madrid va a disponer de un base de nivel (por el que ha preguntado Valencia), con pasaporte español y un salario de alrededor de medio millón, cuando en el mercado Euroliga está Aaron Jackson (extracomunitario) rechazando ofertas de 1.2 millones anuales de equipos Euroliga, incluido Barca.
Algunas fuentes informan del fichaje de Kuzmic por el Madrid, si bien desde Serbia niegan que la operación este aún cerrada, habiendo otros equipos en la puja, el Barca entre ellos. Tras dar su carrera más vueltas que una peonza, Kuzmic viene de firmar la temporada de su vida en Estrella Roja: medias en Europa de 10 puntos y 7 rebotes para valoración 14 en 20 minutos. Kuzmic llegaría para cubrir la salida de Nocioni, cerrando una pintura más equilibrada que la del pasado curso, con tres ala-pívots (Randolph, Trey, Felipe) y tres pívots (Ayón, Hunter, Kuzmic), donde ya no quedaría sitio (ni dinero) para Melli, salvo que saliese Othello (…). La eventual incorporación del serbio (215cm) busca paliar la otra principal carencia de la plantilla, la defensa 1×1 al poste de pívots, tras el sonado destrozo que causaron Shermadini y Dubljevic en los pasados playoffs ACB. Lo dicho, tapar goteras y retener a las estrellas, la estrategia del Madrid este verano.
Estamos en días de trasiego en despachos y para nosotros, como aficionados, son jornadas de pajiplantillas, una actividad refrescante y veraniega, especialmente bienvenida tras un decepcionante final de temporada. Empecemos con los hechos consumados, que son siempre los menos: Randolph ya tiene pasaporte esloveno, es oficial. Apostaría a que nunca ha pisado Ljubliana, pero igual está «feliz por la oportunidad, un gran reto». Hipocresía al margen, a Eslovenia se le queda una selección como para luchar por medalla en el Eurobasket y al Madrid se le arregla medio juego interior. Lo dice David Manzano, «los pasaportes son los nuevos fichajes».
– Llull: 9, el mejor. MVP de las tres competiciones, sus ocasionales actuaciones ofuscado-salvapatria no empañan un curso épico, líder absoluto del equipo. Sigue cincelando con canastas sobre la bocina su estatus de leyenda en activo del madridismo. Dio la cara en el naufragio generalizado en Estambul (28 puntos) y en los dos de la Fonteta (20 puntos de media). Solo se me ocurre decir gracias.
Escribo esta entrada después de una buena actuación de Felipe Reyes, para evitar sospechas de oportunismo. En una cómoda victoria ACB, en casa contra Bilbao, firmó 15 puntos y 3 rebotes, su último partido en ese tipo de números se remonta al 15 de enero, en Badalona. Bueno, el viernes en El Pireo cuajó el capitán una actuación homologable, al menos cumpliendo atrás, que si fue noticia es precisamente porque llevaba un 2017 calamitoso, un lastre en sus minutos en pista, llegando a acumular un 4 de 22 tiros de campo siendo pívot.
No hacía ni tres días que había firmado su peor partido de la temporada, apocopado en Estambul: valoración -3 en 16 minutos y superado por la responsabilidad, doble tara en un base. Por eso, si algún interés para el Madrid tenía un encuentro de trámite como la visita de Fuenlabrada, era darle tiempo en pista y balón en las manos al chaval para que recuperase sensaciones, para sentir la confianza ciega del cuerpo técnico (y el cariño de la afición). Imaginamos por cierto que para gestionar situaciones como estas, entre otros motivos, eligió la sección de técnico asistente a Paco Redondo, que trabajase con el chaval ya desde categorías inferiores. Una voz familiar para cuando viniesen curvas.
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