Arranca el Madrid la final con un serio toque de atención, una derrota ajustada pero de ley ante Baskonia, casi siempre por delante y más enchufado, recién salido de una serie exigente ante el Barca. Y si fue ajustada fue por arreones individuales, de Doncic en el tercer cuarto y sobre todo de Carroll en el último, que no por juego fluido de los locales, fríos y con tramos de verdadero desacierto en tiros de habitual buen %. Va a tener el Madrid que bajarse por primera vez del autobús, quitarse la chaquetilla de campeón de Europa y meterse en el barro si quiere levantar esta copa, que no es Baskonia top8 Euroliga por casualidad. La derrota no es defcon 1 pero sí aviso naranja, deja poco margen de maniobra.
Y sobre todo va a necesitar el Madrid mucho más acierto de sus tres jugadores mejor pagados, que cuajaron una actuación muy pobre, Llull, Ayón y muy especialmente Rudy. El mallorquín jugó su peor partido del curso, en plena negociación para renovar y justo cuando estaba firmando unos magníficos playoffs. Mucha mala decisión en pista, protestón y poco participativo (0 rebotes y 0 pérdidas). Terminó con valoración -3 y su defensa a Beaubois en el tercer cuarto coincidió con el minuto de gloria del francés que rompió el marcador. Lo sabe y dormirá caliente esta noche, se le espera.
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La batalla en la pintura
Baskonia es el único equipo de la ACB con un puesto de pívot como para tutear al Madrid. La combinación de tiro y movilidad de Voigtman es un dolor de muelas para Tavares. Pedro Martínez, que huele la sangre a millas, ordenó con insistencia castigar el desequilibrio: 1×1 de Shengelia al poste, ayuda de Tavares y balón abierto para el alemán, que lanza o rompe al aro. Cuando Laso se cansa y pone a Ayón, entonces sale Poirier, físicamente más poderoso que el mexicano y al que se busca en 2×2. Ayón, en realidad, tardó mucho en elevar el nivel de intensidad a lo que requería el duelo, hasta tirillas Diop le ganó algún 1×1 al poste en esos minutos, por no hablar de Huertas paseándose por la zona como Pedro por su casa. Para colmo, sepultó con dos pedradas desde el tiro libre las opciones blancas en el final a cara o cruz. Se le espera también.
Me detengo en la batalla táctica al poste porque sospecho que vamos a ver repetidas las misas situaciones muchas veces esta semana, y de cómo las resuelva Laso puede depender en parte el destino de la serie. Y el tercero al que se espera en el Madrid, aunque en menor medida, es a Llull, errático todos los playoffs, asumiendo demasiado protagonismo para no estar ni mucho menos al 100% aún, algo que lógicamente no veremos hasta el próximo curso. Promedia 11.4 tiros de campo por partido en playoffs, el que más del equipo, por delante de Doncic (9,7) y Carroll (7,8). En el otro lado de la balanza, se echaron en falta más situaciones de 1×1 al poste de Felipe y Thompkins, que aprovecharon las pocas que tuvieron. No destaca precisamente Shengelia por sus dotes defensivas, menos aún si tiene que cuidarse de faltas por las minutadas que se casca.
Echa el cierre otro lastimoso curso de baloncesto en Barcelona, lejos del top8 Euroliga y eliminado en semifinales de la ACB, con alrededor de 30 millones de presupuesto, cuarto del continente. No hay Copa del Rey que maquille esto. Es difícil establecer el punto exacto del comienzo de esta crisis, que dura ya varios años, aunque sí sabemos que coincide en el tiempo con el auge del Madrid y que se aceleró con el despido de Xavi Pascual. Tras todos los síntomas, en los que ahora me detendré, está una enfermedad evidente, la ausencia de proyecto, una sección sin rumbo, tan pobre que lo único que tiene es dinero.
La incorporación de Gabriel ‘Tortuga’ Deck, 
Trabajadito fue el segundo triunfo blanco en semifinales, que cuando el doctor Tavares no pasa consulta todo cuesta un poco más. Granca ajustó líneas para contener su impacto, tras la ventresca del domingo, y el caboverdiano ayudó con alguna que otra falta innecesaria. En su lugar brilló Ayón (7 rebotes, 5 asistencias y 4 robos), al que casi habíamos olvidado en papel protagonista. El partido se llegó a poner tontorrón mediada la segunda parte, 7 arriba los canarios minuto 28, pero despertó entonces el Madrid tras un tiempo muerto, parcial 13-0 con picos de gran basket, cuando Llull coincidió en pista con Luka y pudo delegar las labores de dirección.
Hace unos días Laso definió como 

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