
Lo de la Copa no fue un espejismo. No lo parecía, pero todavía hubo quien lo puso en duda, al no testarse contra el Barca. Solo ha hecho falta un partido para confirmar que, efectivamente, el Madrid ha entrado en cuarto creciente: la apisonadora pasó por el Sinan Erdem sin miramientos, +29 a Fenerbahce. Y no era una salida precisamente propicia, con cuatro bajas, ante un rival de nombre y con urgencias, en plena escalada clasificatoria (campeón de Copa turca y 6 victorias en los últimos 8 partidos de Euroliga). Vino a dar igual, el equipo ha encontrado la inercia positiva y con este nivel defensivo apenas da opción, pese a que los árbitros lanzaron un flotador a los locales en la primera mitad. En concreto a De Colo (11 tiros libres por 6 todo el Madrid), el jugador mejor arbitrado de Europa desde la retirada de Navarro.
Los parciales con Campazzo y Tavares
Están dejando de ser ya noticia los parciales positivos con Facu y Tavares en pista, y ayer no faltaron a la cita. +10 para cuando al comienzo del segundo cuarto se sentó el argentino, que no anotó ni una canasta y con todo firmó un partido magnífico, bueno, a su nivel del último mes: secando a Sloukas y tejiendo pases imposibles en estático. Von Karajan
Tavares continuó explorando la línea argumental de mayor protagonismo ofensivo que ya dejó entrever en la Copa: esas 8 canastas de ayer son su tope en Euroliga este curso. Y los 13 tiros de campo lanzados, también. Se atreve con floaters en las continuaciones y está firmando porcentajes interesantes en semiganchos de espaldas a 2-3 metros que antes apenas frecuentaba. Dada su tremenda superioridad física, cualquier incorporación a su repertorio ofensivo cerca del aro resulta tremendamente productiva. Es curioso cómo el caboverdiano le ha pasado por la derecha a Vesely (MVP el curso pasado) en la aristocracia de la Euroliga. Mientras Edy emerge como center dominador de la competición, al checo pareciera que le hubiesen caído cinco años de golpe, reconvertido de castigador de los aros en estilista de la media distancia wannabe. Con los dominadores como ellos, puedes intuir la decadencia en el momento en que empiezan a alejarse del aro.
Carroll subió 20 puntos, otro día en la oficina, pero más allá de los números su recuperación para la causa aporta un comodín táctico a Laso, contrapeso para equilibrar quintetos de vocación defensiva, como el inicial de ayer. Cuesta ver al americano a este nivel retirándose dentro de solo cuatro meses, pero dejarlo cuando aún está arriba sería la guinda a su carrera, y no hay que olvidar que antes que el jugador va la persona, y la prioridad de Jaycee es la familia, chapeu por ello.
Todo funcionó como un reloj suizo en Estambul, ¡30 asistencias! Rudy fue clave en el segundo cuarto para cortar el conato de remontada y el dúo interior reserva, Thompkins-Mickey, vio el aro como una piscina olímpica (12 de 13 tiros de campo). Pero la mejor noticia para el Madrid fue el regreso a la rotación, a buen nivel y en plaza grande, de Garuba y Laprovitola.
Un regreso, todo sea dicho, forzado por las lesiones y no fruto de una decisión técnica, que es lo que tiene jugar en un grande. En el caso del argentino tiene por delante casi un mes para reivindicarse y justificar su fichaje, el tiempo previsto de baja de Llull. Y empezó con muy buen pie, sólido en la dirección (7 asistencias), de hecho, mejor en ese segmento que el balear las últimas semanas. Si Lapro rinde como ayer, bien podrían jugar juntos cuando regrese Llull, es más, seguramente esa fue siempre la idea.
Y tremendo estuvo Garuba, al que la lesión de Felipe pero sobre todo la de Randolph (que tiene para dos meses) le abren de nuevo las puertas de la rotación en Europa, de la que llevaba tres meses desaparecido, coincidiendo con el regreso de Thompkins. Todo hay que decirlo: en ACB, pese a seguir contando, su rendimiento había caído sensiblemente respecto al comienzo de curso, entre la jornada 10 y 18 firmó negativo en la estadística de +/- en todos los partidos. Pero ayer regresó a la rotación europea por la puerta grande, como si estos tres últimos meses de rookie wall nunca hubiesen sucedido. Magnífico en defensa y sensato en ataque, sumó un poco de todo, como él suele: rebotes, asistencias, dos tapones de anuncio, tres robos y hasta un triple. Dejó en el Sinan Erdem una enorme sensación de solvencia y aplomo para su edad, el heredero natural de Felipe.
Si algo ha venido a enseñarnos esta Copa del Rey de Málaga es que el Madrid continúa teniendo una marcha competitiva más que el resto en ACB, también este curso, pese a la mastodóntica inversión del Barca en verano. Un reprís por oficio, carácter, profundidad de plantilla, conjunción y defensa, ingredientes que además de dinero requieren paciencia y estrategia. Ante el aluvión de fichajes rutilantes del rival directo, la dirección técnica blanca mantuvo la calma y apostó por continuidad. Una continuidad expresada en fichajes discretos, incluso decepcionantes en la comparación con el vecino, pero también y sobre todo en las millonarias renovaciones de largo plazo de Campazzo y Tavares, blindados ante la tentación NBA y señalados como líderes naturales del equipo para los próximos años.
Con Facundo Stockton se le agotan a uno los adjetivos, confirmadísimo mejor jugador de la ACB, manque pese a Mirotic y a los enamorados de la estadística de valoración en ligas regulares. A ver quién puede siquiera toser al argentino, MVP de las tres últimas competiciones nacionales (final ACB, Supercopa y Copa). 31 asistencias por solo 3 pérdidas en el torneo, y 9/15 triples. Es paradójico que las mayores dudas respecto al juego de Campazzo cuando regresó a Madrid tras la cesión en Murcia fueran precisamente la inconsistencia de su tiro exterior y su excesivo ratio de pérdidas. Su caso es un recordatorio de cómo el talento, la confianza del cuerpo técnico y trabajo, mucho trabajo, pueden cincelar una estrella. Remarco lo del trabajo porque, en el caso de Facu, tras esa imagen de prestidigitador canchero se esconde un workaholic casi enfermizo. Milagros a Lourdes.
La Copa viene también a desmentir la idea extendida de que el Madrid sigue siendo muy dependiente de Rudy y Llull. El equipo ha jugado un torneo extraordinario pese a que el primero apenas ha podido aportar por problemas físicos y el segundo solo ha jugado un partido bueno de tres. De todas formas, en el caso del menorquín, el balance es positivo, teniendo en cuenta de lo bajo que partía: tuvo un papel destacado en el único duelo igualado en la Copa, contra Bilbao. El sábado patinó y el domingo para cuando salió a pista ya no había partido. Se reservó en la segunda parte por molestias, isquios, en principio nada grave.

Si el Madrid está en crisis, dadme muchas crisis de estas. Victoria en Berlín y se pone con dos partidos más average ya de ventaja sobre el cuarto clasificado, CSKA, que volvió a palmar. El triunfo en Alemania, eso sí, fue de frenopático, un encuentro de plusmarcas y extremos como no recuerdo, un ejercicio de irregularidad, resiliencia e inconsistencia. Por resumir la montaña rusa lo más rápido posible, para los rezagados: exhibición colectiva histórica en el primer cuarto (41 puntos anotados, récord de la Euroliga), seguido de un descalabro bíblico en el segundo (-26, el peor parcial del Madrid en la historia de la competición). Tavares desactivó al Alba en el tercero y Campazzo igualó el récord de asistencias de la competición en un partido (19). Randolph las metió de colores (27 puntos), Taylor hizo su partido más completo del curso y Carroll se reencontró con el baloncesto (27 puntos). Dejo a Jaycee para el final porque es la mejor noticia: no hace falta que enchufe 27 cada partido, con que recupere su nivel de acierto habitual será el mejor fichaje del equipo para la Copa, pues alivia el problema más acuciante a día de hoy, que es la falta de puntos de las alas.
La racha de derrotas (4 seguidas) se cerró oficialmente en Manresa el domingo, pero no la de mal juego, que se ganó con una versión pírrica. Faltaban, todo hay que decirlo, Randolph, Rudy y Mickey, que a veces nos pensamos que la plantilla es infinita y homogénea, y va a ser que no. El roster tiene 15 jugadores, pero los últimos 5 o 6 bajan bastante, en función de cómo esté Carroll, que ahora está mal. La dinámica negativa de juego la rompió el equipo ayer en Tel Aviv, primera jornada desde hacía 9 semanas con la plantilla al completo, desde el 22 de noviembre en Goya ante CSKA, para ser precisos.
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