En verdad el Madrid cuajó un partido digno. No es que esté para muchos trotes, pero fue la actuación más homologable en las cuatro derrotas consecutivas que acumula ya. Contra la mayoría de rivales hubiese servido, el problema es que ante el líder no alcanza con brotes verdes, pese a que le falten dos titulares, Micic y Duntston. Porque a cambio juegan de memoria, defienden como lobos (tremendos Balbay y Singleton), tienen respeto arbitral y, sobre todo, cuentan con el jugador más desequilibrante de esta Euroliga, y de largo, Shane Larkin. Es más, diría que el mejor que hemos visto pasar por Goya en varios años. Una auténtica lagartija supersónica, que se escabulle por las rendijas de la defensa. En plena frustración por la derrota casi me levanté a aplaudir porque, en términos taurinos, lo suyo fue de puerta grande… y van muchas semanas ya. Va a ser un MVP por aplastamiento.
A su lado «Campazzo pareció un cadete» (Chuso dixit), superado reiteradamente en defensa (que ya hacen falta piernas) y sequito en ataque. Chicho Terremoto quedó reducido a ligero temblor sísmico. Se le apagaron las luces en estático, una película – de miedo- que ya hemos visto alguna vez en duelos top, y lo remató con dos penetraciones disparatadas en las posesiones clave. Tampoco sirve ahora hacerse el sorprendido: Efes, que ha ganado 14 de los últimos 15, era y es el favorito al título este curso, porque defiende y tiene a los dos mejores creadores desde bote del continente, que es a lo que se juega ahora en basket FIBA. El Madrid ha apostado por la continuidad, aprovechando los recursos previos del roster, por estrellas de corte defensivo y una plantilla de talento atomizado, la apuesta lógica y que le servirá para seguir arriba, incluso darse una oportunidad. Pero cuando calienta el sol, cuando ya no sirven las pizarras y decide el talento individual, la diferencia reside sencillamente en tener o no a Larkin, igual que hace dos años lo era tener o no a Doncic, en otro estilo, pero también dominador.
Dicho lo cual, hubo mucho más partido que Larkin. Empezando por lo bueno: los interiores blancos cuajaron actuaciones muy sólidas todos, tanto Tavares como Thompkins y Mickey, que sumaron 50 de los 79 de valoración del equipo entre los tres. Pero el resto fue un solar, salvo alguna pincelada de Llull, que con 5 asistencias y 4 triples fue el único exterior homologable. Los 6 minutos de Felipe y los 5 de Laprovittola en un partido de este nivel son un brindis al sol, el clásico buenismo ‘out of context’ de Laso.
Por no hablar de la titularidad de Carroll al comienzo de ambas partes: un acto de fe dado su momento de forma y la entidad del rival. La cosa acabó en esperpento y el muchacho un poco más hundido en la depresión que arrastra desde que su familia se mudó a USA. La grada del Wizink terminó pidiendo su cambio por compasión cristiana. Las falló de todos los colores y se fue hasta -7 de valoración, su peor actuación en los 237 partidos Euroliga de su carrera. Cuesta entender que Causeur, con Lapro y Carroll tan superados por las circunstancias, se quedase en solo 7 minutos de juego.
Rudy regresó pero se dejó la chispa por el camino, igual que Deck, venido a menos desde aquel pico de forma de noviembre. En fin, cuatro derrotas seguidas que debe ser de las peores rachas de la era Laso: mucho trabajo por delante, para reecontrar sensaciones y recuperar cadáveres para la causa, frenar la sangría en las fases regulares y revertir la dinámica antes de la Copa.

% de 3 en Euroliga:
No por esperada la noticia es de menor calado: se nos retira Jaycee Carroll a final de temporada, según
Uno que se fije únicamente en el desarrollo del partido y el nombre del rival, obviando el resto de circunstancias, puede caer en la tentación de menospreciar el valor de la victoria, la 12º consecutiva del Madrid en Euroliga. Pero Villeurbanne es una salida exigente, lo dice su balance como local (7-2), y los blancos acudían mermados por un reguero de bajas. Iba el encuentro igualado… hasta que compareció Rudy Fernández en el segundo cuarto para impartir cátedra, de nuevo.
¿Qué es la navidad sino tradición? El Madrid cumplió con la suya escrupulosamente: visita al Palau en diciembre, fase regular ACB, estrepitoso primer cuarto y derrota fea, que escuece a la afición por la forma pero con escasa trascendencia clasificatoria. El average está perdido, ni qué decir tiene, si bien el reciente pinchazo en casa del Barca contra Unicaja lima ese coste: si ganan los mismos partidos hasta final de curso y el Madrid vence de 1 punto el Clásico en Goya será primero de la fase regular. Lo sé, es ver el vaso medio lleno en un día así, pero hay que poner las cosas en perspectiva.
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