Con un aprobado raspado aprueba España el primero de los tres envites del segundo grupo del Eurobasket. Alemania es una selección competitiva pero previsible ante la que España se pareció más a la de Turquía que a la de Lituania, espesa en ataque y dependiente de los Gasol. Hizo falta forzar el tobillo de Pau para sacar adelante el encuentro más fácil de los tres. San Emeterio, ‘el de las empanadillas’, dio por fin señales de vida (12 puntos). Ibaka y Llull están missing. Mientras que Sada y Claver sencillamente no cuentan.
Lituania ha marcado territorio ante un gallo como Serbia, demostrando que las heridas ante España han cicatrizado rápido. Creo sinceramente que Lituania es mejor equipo sin Linas Kleiza (baja por lesión), su jugador con más clase, pero chupón y con ego NBA. Alguna manita arbitral en el último cuarto no desluce una rotunda exhibición de baloncesto colectivo: 100 puntos, 11 triples y 25 asistencias… ¿Quién dijo excelencia? Step ahead de Valnaciunas y Kalnietis (37pts entre ambos). Mientras que Pocius confirma una sólida evolución durante el campeonato, precisamente cuando calienta el sol. 13 puntos en 22 minutos, desempolvando el fusil de la botica.
Quiero detenerme por unas líneas en Milos Teodosic, el mayor talento joven europeo (por debajo de 25 años) en los puestos de 1-2. Su combinación de lanzamiento exterior y capacidad de pase no tiene parangón. Sin embargo, cada partido que le veo me quedan más dudas sobre su competitividad, sobre hasta qué punto saca provecho de esas descomunales habilidades. Me irrita sobre la pista, siempre al límite entre lo sublime y lo infantil, cometiendo tras cada error la falta de la frustración (maestro Guti), fallando tiros libres por falta de concentración… Sinceramente, pagaría una entrada por ver a Teodosic y no a Ricky, pero dudo de que mi corazón aguantase para mi equipo semejante esquizofrenia.









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