Hace aproximadamente un mes Rudy estaba literalmente fichado por el Madrid, el acuerdo entre las partes era total. No le gustaba el destino de Dallas (donde acababa de ser traspasado), estaba cansado de asumir roles secundarios en la NBA y el Madrid era la opción más conveniente en lo deportivo, además de rentable en lo económico. Entonces cambió el viento… Edu Schell publicó esos días en Marca una entrevista con Mark Cuban (el mismo que afirmaba a los cuatro vientos que Ricky Rubio era el mejor jugador del mundo fuera de la NBA), en la que el dueño de Dallas afirmaba estar entusiasmado con la adquisición de Rudy, a quien al parecer seguían hacía tiempo.
Cualquiera que conozca mínimamente la liga americana sabe que esas afirmaciones no son más que tópicos que en mayor o menor medida toda franquicia esgrime para justificar una decisión directiva (por la cuenta que les trae). Pero calaron en Rudy, al que de repente le volvía a ilusionar el reto NBA, y que llamó al Madrid para comunicar que no contasen con él, al menos por ahora. Desde entonces, el Madrid ha anunciado los fichajes de Jaycee Carroll y Martynas Pocius, dos escoltas de nivel y dudosa compatibilidad con Rodolfo.
¿Qué ha cambiado? No gran cosa en realidad. Rudy lleva casi dos meses en España, viviendo como una estrella de rock: novia famosa, atención mediática, pachangas con la selección por la geografía nacional… Le encanta, un estilo de vida y un protagonismo que sólo el Madrid le asegura y del que carece en EEUU. Hay otro condicionante, más serio, que sumar a la ecuación. Rudy no es agente libre, tiene contrato por otro año más en la NBA. Hace un mes esta parecía una barrera importante, pues el jugador tendría que volver a EEUU en caso de levantarse el Lockout. Pero los acontecimientos han evolucionado mucho en el último mes. Varios europeos no estelares bajo contrato (status similar a Rudy en la liga) han anunciado su regreso indefinido/rebeldía (Ilyasova, Pekovic o Casspi), marcando así a Rudy el camino de vuelta a casa de forma inmediata, sin miedo ni remordimientos.
En círculos privados, algunos periodistas cercanos al jugador no se cortan en definirle como veleta, de opinión cambiante, inmaduro y presumido… Pero es un crack. A falta de confirmación, su incorporación supondría un salto de calidad descomunal para el Real Madrid, como para aspirar a la Euroliga, un fichaje «de los de antes», una verdadera estrella europea para marcar diferencias, como lo fueron los: Djordjevic, Bodiroga, Sabonis o Petrovic. ¿Que Rudy fue en su día un antimadridista acérrimo? Cierto, pero ¿acaso no lo fueron también los Herreros, Felipe o Djordjevic? Gracias a Dios, la memoria de la afición es débil cuando de estrellas se trata.
Publica tubasket.com un posible interés de última hora del Barcelona. Sin embargo, parece poco creíble. A los azulgrana no les queda un duro, pues ya rompieron la hucha para fichar a Eidson y a Huertas (a precio, por cierto, fuera de mercado). Suena más bien a interés ficticio, creado por el propio agente del jugador (como cuando Felipe negociaba su renovación), con el único objetivo de encarecer la operación y sacar más tajada por comisión. Puede que una mariposa agite sus alas en Pekín, el viento cambie de dirección y Rudy de nuevo de opinión. Por lo pronto, que vayan desempolvando las galas en el palco del Bernabéu…








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