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| «Estamos trabajando y tal. Esto va para arriba» |
Más o menos desde marzo en las oficinas del Madrid sabían que Tomic no seguía. Ha llovido y granizado desde entonces, es 19 de julio y seguimos sin sustituto. Si se ha trabajado, habrá sido poco o mal. No cuela la excusa de que se cayó Splitter, por mucho que quisiese el jugador (y su novia), su deseo no cambia la realidad de que era una operación inviable. Un boleto de lotería no puede ser un Plan A. Después Unicaja nos quita a Fran Vázquez (el único que encajaba con la excusa del estilo de juego) por los ovarios de su esposa y con el dinero que Málaga ingresó de Joel Freeland, otro que nos dio calabazas. Ahora suena Ayón, el mal menor de entre lo que queda, pero una incorporación compleja e improbable, humo a la hoguera. El mexicano cuenta en Orlando tras la salida de Ryan Anderson y personalmente la NBA es su prioridad. De todas formas, calificarle de Plan C sería demasiado benevolente con Herreros y JCS, pues implicaría que había algún tipo de plan.
¿Más nombres a la función? David Andersen es demasiado caro y Maric no gusta porque es ‘lento’ para el Laso-style de contraataques y alleyoops todo el rato… Darko Milicic o Ji Yianlian siguen sin equipo, pero falta imaginación, dinero, ambición y ganas de trabajar. Quizá si se hubiesen ahorrado el dinero de Draper, 200k de su libertad + la ficha (¿realmente hacen falta tres bases?), habría margen para invertir en esta incorporación clave. A estas alturas todo el mercado sabe que el Madrid está desesperado y los agentes llaman ofreciendo la morralla a sobreprecio. Lo mismo nos colocan a N’Dong con las rodillas rotas, 35 palos y leemos en el AS que «se lo hemos robado al Barca». Luego están las opciones surrealistas, rollo Defcon 1: Esteban ‘Supermanager’ Batista o Shawne ‘ni su madre lo conoce’ James (un NAF de saldo con escala en Maccabi)…
La relajación y autocomplacencia nos han traído hasta aquí. Se ganó una Copa del Rey y la directiva ya no cabe por las puertas. En el mercado, parece que el regreso de Rudy (porque no le quedaba otra) lo justificase todo. El verano es un sainete. Al despropósito del pívot sumen los precontratos a destiempo. Draper ofrecido a los cuatro vientos y Slaughter anunciando su fichaje por Twitter desde hace semanas. La gestión es un caos absoluto, pura improvisación. «Estamos trabajando y tal».

