De su propia medicina

No me parece falta, en todo caso fuera de banda de Llull. Entiendo la indignación del Barcelona y de sus voceros (incluyendo ACB.com), se llama falta de costumbre. Que estén habituados a que se la piten no quiere decir que lo sea. Y si lo fuese, bienvenidos al club, que aprendan a qué sabe su propia medicina. El caso es que cierto respeto y hasta favor arbitral es el que otorga la ventaja campo, la que el Madrid se labró con un fantástico récord de 30-4 en liga regular, mientras el Barca se rascaba los huevos a dos manos, 23-11. De todas formas, no creo que un partido se decida en una fuera de banda. Errores arbitrales hubo en ambos sentidos, por ejemplo, el codazo de Tomic en el 33′ que noqueó a Slaughter deja poco lugar a dudas, quedó sin sanción y además se tradujo en 2 puntos fáciles que abortaron un primer conato de remontada blanca. Dicho lo cual, miedito me da el arbitraje del 2º encuentro con toda la maquinaria mediática de la Ciudad Condal trabajando al unísono durante dos días.

Ya recapitulando, un hecho extraordinario fuera de guión como el segundo cuarto de Sada (4 de 4 triples de un tipo que acredita un 18%) rompió el status quo, dio al Barca una distancia de alrededor de 10 puntos y ya se sabe que hay pocos entrenadores en Europa como Xavi Pascual cuando se trata de jugarcon con marcador a favor. El Madrid, en cambio, con la ansiedad del rival, el escenario y con el marcador en contra mostró no pocos defectos escondidos en dos series previas de guante blanco. Para empezar, la escasa fiablidad de Carroll y Mirotic en grandes partidos, que lamentablemente no es noticia. Mirlo se quedó en 1 de 8 tc, eligiendo casi siempre la peor opción en 1×1, contribuyendo con sólo 3 rebotes en 27 minutos y cometiendo errores claros en los minutos finales. Carroll lo de siempre contra el Barca, desactivado. Su única canasta llegó defendido por Ingles, coincidiendo con un minuto de descanso de Oleson.

Mal esta vez Laso, reaccionando casi siempre tarde en los cambios, trasluciendo sus filias-fobias, mostrando que cuando de verdad importa no confía en Begic-Suárez, independientemente de su aportación, que en ambos casos fue correcta en los pocos minutos de que dispusieron. Por cierto, si Darden se juega la renovación en esta final, va a tener que demostrar más que hoy, especialmente dada la debilidad azulgrana en el puesto de 3 con la baja de Mickeal.

Y pese a todos estos condicionantes, el Madrid se agarró al partido y se dio una oportunidad en un final apretado que salió cara. Dice la estadística que el equipo que se lleva el primer partido ha ganado siempre la final…  El encuentro lo ganan los dos Sergio’s y Rudy, que compensan muchas cosas, un lujo generacional para el Madrid disponer de tres exteriores titulares españoles de semajante nivelazo. Soy crítico con Llull porque espero mucho de él, su techo es alto con una mínima regularidad y selección de tiro, y en días como hoy nos da la razón. Su superioridad física en ataque y decisión de cara al aro (19 puntos) sostuvieron al Madrid en momentos delicados. Luego está Rudy, al que muchos insisten en evaluar con el mismo baremo que a Navarro, únicamente por los puntos y los triples. A puntos, empate técnico 14 a 15. Es verdad que Rudy falló los 6 que intentó y JC coló un par, pero ya. Navarro perdió 6 balones, no dio ni una sola asistencia en 29 minutos y el balance de su equipo con él en pista fue de -16. Rudy fue el máximo reboteador del partido con 8, dio un par de asistencias y en sus minutos en pista el Madrid +12. ¿Que Rudy no mete ni un triple esta primavera? Pues sí, pero vamos, que Navarro acredita un 33% en tc en playoffs (24/72 tc) por un Rudy 37% de (20/54).

Y dejo lo mejor para el final, Chacho (máximo anotador y asistente del partido, 21+4), con el que me voy a tirar a la piscina: a 9 de junio de 2013 me parece el mejor jugador de la ACB. Así, tal cual. Con Navarro ya un poco en cuesta abajo, Rudy completo pero desatinado, Lorbek platino Burger King y Mirlo desdibujado en grandes citas, no hay nadie como Rodríguez, cuya evolución como jugador es brutal en los últimos 12 meses, justo desde semifinales ACB del pasado curso. Son muchas cosas, su step ahead defensivo (de nuevo gran defensa a Navarro en el último cuarto), su excelsa visión de juego-manejo de balón (sobradamente versada), su capacidad anotadora (en base a muchas horas de oscuro trabajo practicando tiro), su madurez en la dirección (¡0 pérdidas en 23 minutos!) y su indiferencia a la presión cuando calienta el sol (
8 en los dos últimos minutos). Ese chaval que regresó de la NBA con el rabo entre las piernas y que se asomó al abismo de la mediocridad en la era Messina se ha convertido en un jugador desequilibrante, fiable y competitivo como ninguno.