Tavares, un gigante entre hobbits

baloncesto real Madrid Gran Canaria ACBHace unos días Laso definió como «un gran éxito del club» el fichaje del doctor Tavares, recordemos, llegado como reacción a la lesión de Kuzmic (a la que después se sumaría la de Ayón). «Fue una incorporación difícil porque tenía contrato con un club NBA, pero no queríamos un parche, era él o nadie». Bueno, eso último ya no es tan cierto, también se preguntó al Banvit por Vidmar. Era una opción lógica por su estilo de juego y tras su gran Eurobasket, pero visto ahora, siete meses después, fue una suerte que los turcos se subiesen a la parra. Porque el presente de Tavares y sobre todo el futuro es abrumador, 26 años, cupo nacional y de vuelta de la NBA, suponemos sin ganas de volver, que no es asunto menor en los tiempos que corren. No se ven camisetas suyas en el Palacio, no es el que más bonito juega y a efectos formales ni siquiera es el cinco titular, si atendemos a la estructura salarial de la plantilla.

Pero es uno de los que más diferencias marcan. En Euroliga le ha costado más, si bien ha llegado a ser un factor en algunos encuentros, incluida la final, pero ya si hablamos de ACB el chorreo es notable. Pregunten al Tenerife, en el segundo duelo de cuartos, o al Granca ayer, en el primero de semis. Cuando Gigante Verde pasa consulta no suele haber partido. Es como si jugase en una pista de hobbits de la Comarca, ni siquiera necesita una actuación redonda o gran acierto, con esa superioridad física basta con seguir las continuaciones, no bajar el balón cuando recibe y evitar faltas innecesarias, su mera presencia es un factor diferencial. En la era de los pívots móviles, bajitos y de buenas manos, Tavares es un anacronismo, un center vintage, estilo Tkachenko, Dueñas o Fassoulas.

Mérito de Laso y de los compañeros es haber generado los automatismos para que reciba en ataque cuando está en pista. Rudy y Doncic le buscaron con insistencia ayer en las continuaciones, sumando 12 asistencias entre ambos, resultado de tiros de altísimo porcentaje, casi indefendibles. El partido duró lo que la racha de acierto inicial de los visitantes, o sea, un cuarto. Y no espero una serie muy larga. Con todo el respeto para Granca, su billete Euroliga es como para que rueden cabezas en Málaga y Valencia.

Anthony Randolph contra Herbalife Gran Canaria

La que pende de un hilo es la de Randolph, que desaprovechó una nueva ocasión franca para reivindicarse, con minutos extra por las ausencias de Ayón, lesionado, y Thompkins, que acababa de regresar de USA y Laso prefirió no utilizarle. Randolph firmó 2/9 de campo (acumula 5/21 en playoffs) y un terrorífico -9 el equipo en sus 18 minutos en pista, en un partido ganado por 18… La mayoría de ese parcial fue en el comienzo del encuentro, haciendo pareja interior con Felipe, que no pegan ni con cola, ambos desentendidos de ayudas defensivas. No le van quedando ya tantas balas al americano. Para la sección sería un alivio poder mantenerle, por su pasaporte esloveno y porque reclutar a un sustituto implica casi impepinablemente una operación muy compleja, con desembolso de tránsfer. Pero hace falta un rayo de luz, algo en lo que creer. Seguimos esperando.

Llull, como Cristiano pero al revés

Detallazo el de Llull en la fiesta por la noche en el Bernabéu, apareciendo con la camiseta de Thompkins, el único ausente de la plantilla, en EEUU después de que su madre falleciera hace unos días, a renglón seguido de la F4. Detalles que hacen vestuario, que no sólo de talento se sobrepone un grupo a tanto contratiempo como ha padecido el Madrid este curso. Felipe es un digno capitán, no me entendáis mal, pero Llull, por su liderazgo y carisma natural, es la jodida quintaesencia de este equipo de leyenda, su mejor embajador. Son sus calabazas a la NBA, detalles como este con Trey o la comida de agradecimiento que organizó para el ‘carrito del pescao’, es decir, el personal no deportivo: fisios, utilleros, prensa, etc.

Según pitó el arbitro el final del partido en Belgrado, no hizo lo que el resto, no fue a celebrar con los compañeros o el entrenador, sus primeros abrazos fueron para el equipo médico en la banda, con los que compartió los 8 meses más difíciles de su carrera, porque de sabios es ser agradecidos. Otro en la misma situación, también líder de un equipo de leyenda, dedicó la celebración de una nueva Copa de Europa a enmierdar, buscar protagonismo y el enésimo aumento de sueldo… Las comparaciones, que son odiosas.

Ayer contra Tenerife, Llull se cascó unos cuantos melocotones, en concreto 3/15 de campo, su peor partido desde el regreso. Pelillos a la mar. Porque, sí, la competición sigue, queda por recuperar el trono ACB, un último esfuerzo, aunque sepa a poco tras la Euroliga. Yo hice los deberes y me dejé caer por Goya, casi por primera vez en el curso en horario de matinal de domingo. Lo primero al entrar fue levantar la cabeza, buscar la Décima en los estandartes con el palmarés que cuelgan del techo. Tranquila, parroquia, ya luce la reliquia. Y no, no salió el Madrid con la caraja habitual de las resacas post celebración de título, al contrario, apretó atrás (11-0 de arranque), antesala de un duelo de pocos quilates y escaso ritmo, como es costumbre contra Tenerife.

Ponitka, tras verle por segunda vez en directo este curso, no me convence para el Madrid, bueno, ni para ningún equipo Euroliga top, salvo en un rol bastante secundario. Ojo, tiene sólo 24 años y margen de mejora, pero por ahora se me queda en tierra de nadie entre los puestos de 2 y 3. Muchas piernas e intuición en los cortes por línea de fondo, pero justito de recursos desde bote, de tiro exterior ni hablamos. Sé que a algunos os pone cachondos por aquello de sumar mucha valoración supermanager, bajo ese criterio fichan en Barna y así les luce el pelo…

La penúltima oportunidad para Randolph

La ausencia de Trey (que no sabemos cuánto se prolongará) abre las puertas a más minutos de Randolph, otra oportunidad para reivindicarse, tras ser relegado en la F4 a tercer ala-pívot por méritos propios. Las balas se le van agotando, algunos en la grada parecen haberle sentenciado ya. No es mi caso, no negaré que soy escéptico a estas alturas, pero en cualquier momento que se reenganché será bienvenido. Si recordáis, en una situación similar estábamos con Trey hace dos años.

Randolph cuajó contra Tenerife números curiosos, con esos 11 rebotes y el lunar de su lenguaje no verbal. Entrado el último cuarto, tras varias malas defensas sobre Abromaitis (que le hizo 15 puntos), recibió un soberano tapón en una jugada al poste. No se le ocurrió otra cosa que encararse con el árbitro, se tuvo que levantar Laso a llamarle la atención y evitar así la técnica, que estaba el partido medio igualado. Poco después Randolph se fue al banquillo, no sin hacer un quiebro para evitar pasar por delante de Laso. Dio un salto a la valla y se sentó al fondo del banquillo, ni se molestó en levantarse a escuchar durante el siguiente tiempo muerto…

Laso y los ajustes de cuentas

decimaaa.pngNo hay figura en el aficionado español que aborrezca tanto como la del ‘yo-ya-lo-dije’. Es el tertuliano que tiene una opinión absoluta e inamovible, por la que augura que este jugador o aquel entrenador es buenísimo o va a fracasar, a pelo, sin matices, le encanta porque “le echa huevos” o le lapida porque “es un chulo”. No me refiero a apuestas, quinielas o porras, que son harina de otro costal.

El tertuliano amolda los hechos a su opinión, no vaya la realidad a desmentir su teoría, no vaya a quedar mal y a parecer que la tiene corta en la tertulia del bar después del pádel. Es magnífico, siempre aciertan. Profecías que se autocumplen, aficionados que dicen ser de un equipo pero lo que son es de su teoría, que prefieren que el Madrid empate antes que ganar con gol de Benzemá, al que han sentenciado como paquete en plaza pública. Más que la victoria de su equipo lo que les alegra es la corroboración de su teoría.

Como mal menor se conforman con el fracaso de la teoría opuesta, el escarnio de la hemeroteca. Porque, sí, claro, este es también el aficionado inquisidor, el tribunal de profetas, el que aguarda pacientemente con la libreta pasando examen a comentarios pretéritos para encontrar el error que echar en cara, como si las opiniones fuesen erróneas o acertadas, como si los hechos sobre los que se opina fuesen estáticos. El mismo Campazzo que no pasaba el corte para un Madrid cuando llegó en 2014 claro que sirve ahora, y con creces, tras una tremenda mejora durante dos años cedido. Da igual, si fue un renacuajo zumbón siempre lo será.

Para ellos no pasa el tiempo, los cabrones se conservan en formol, es el tuitero anónimo que te persigue por un comentario previo a la última glaciación, un tribunal que ni olvida ni perdona. No han pasado ni 48 horas de la final y ya leo ajustes de cuentas entre madridistas: ‘Tú dudaste de Laso hace cinco años‘. Claro que dudamos, coño, porque este Laso, artífice indiscutible de la Décima, una ‘Euroliga de autor’, es el mismo que a su llegada a la capital hace ya siete años, anteayer, con un currículum como un solar, tartamudeaba en los tiempos muertos y pedía a Rudy que se hiciese “el despistado”. El primer Madrid de Laso atacaba pero no defendía, caía en el top16 de Euroliga superado por Bilbao basket, lo insensato hubiese sido no dudar.

Pero igual que Facu, Laso ha evolucionado con los años, ha mejorado con la experiencia, entrena ambos lados de la pista, es mejor gestor de partidos, se ha adaptado a las circunstancias y encontrado la tecla. Diría lo mismo aunque no se hubiese ganado la Euroliga, porque lo más meritorio no es el título en sí, que se decide en dos partidos a cara o cruz, sino cómo se agarró el coach a la temporada y se adaptó a unas circunstancias complejísimas, sacando lo mejor de cada jugador disponible del roster, incluidos algunos sin mucho empaque. No lloriqueó pidiendo fichajes ni echó la culpa al empedrado, sacó el paraguas y aguantó el aguacero.

No, no hay tertulianos vencedores ni vencidos, dejad esa pelea, lo que hay es otra Copa de Europa en la vitrina y un gran entrenador, con sus virtudes y defectos.

La Décima, la obra maestra de Laso

real-madrid-champ-euroleague-2017-18-belgrade-2018-eb17.jpgLa de 2015 en Madrid supo a gloria tras dos décadas de travesía por el desierto y dos finales pérdidas, pero ésta, la Décima, tiene infinitamente más mérito, una especie de confirmación, ya sin el asterisco de haber tenido que esperar a jugar como anfitrión para ganarla. Se consumó en Belgrado, ante 12.000 turcos en las gradas, a donde llegó el grupo sobreponiéndose a un inaudito reguero de contratiempos. Diría más, este título bien puede ser el mayor logro de la sección desde que tengo uso de razón, la obra maestra de Laso, una hombrada que le eleva al Olimpo del madridismo, el más grande que se ha sentado en este banquillo ya sólo tras Ferrándiz.

El reguero de contratiempos se ha convertido a la postre en la fortaleza de este Madrid que, igual que en 2015, han liderado en la F4 los secundarios, entonces Rivers, Chapu y Ayón, esta vez Thompkins, Tavares o Causeur, reservas que crecieron con la confianza de Laso y al calor de los minutos de que dispusieron por las lesiones. Imposible no acordarse también de Campazzo, aunque apenas haya podido aportar en Belgrado, pero sin cuyo concurso el Madrid sencillamente no hubiese sobrevivido.

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¿Sabor agridulce con Luka?

Con Doncic, protagonista absoluto en prensa, detecto en la parroquia una alegría contenida, un orgullo castrado por aquello de su marcha, que hasta los más incrédulos comienzan ya asumir. No, que los árboles de la impotencia ante esa salida, paso natural en su carrera, no nos impidan ver el bosque: se va con los deberes hechos, como le pedía Chapu, ganando y dominando, justo MVP de todo pese a algún bache durante el curso, leyenda del basket europeo con 19 años. Una F4 muy seria la suya, sin campanillas pero de gran madurez, claramente superior a Kurbanov en semis y referente discreto en la final, compensando el pinchazo de Llull en labores de creación desde bote. El menorquín se borró por faltas, pecó de exceso de fogosidad defensiva.

Doncic, si recordáis, no hace tanto empequeñecía en estos escenarios, enfrentado a los rivales más potentes de Europa, sobre todo aquellos de corte defensivo, de mucho contacto, como Fenerbahce, con ese magnífico perro de presa en su puesto que es Kalinic. Aún leo a alguno que, supongo por despecho, le reprocha a Luka no firmar estadísticas tipo Petrovic. Ese se ha equivocado de siglo. En el baloncesto tan físico que se juega en 2018, que requiere plantillas larguísimas en la élite, no hay lugar a estrellas tirillas de 25 tiros por partido, aquello pasó a mejor vida. No es mejor ni peor, es diferente y así hay que asumirlo. Y sí, también en que Luka tire la puerta abajo tiene mucho que ver Laso, que le dio la oportunidad en el primer equipo y ha gestionado su eclosión con templanza, sin consentir ni regalar, pese a las voces impacientes en prensa y grada.

«Este equipo es mi familia»

Matrícula de honor de Belgrado se lleva Thompkins, el madridista más valorado entre los dos partidos (38), pese a que se quedó en 15 minutos el domingo. Queda como el autor de la canasta para la hemeroteca, el palmeo con 81-78 a 18 segundos que daba la tranquilidad y certificaba el triunfo, merecido a los puntos pero que cerca estuvo de complicarse en el carrusel de tiros libres. Ya hemos versado suficientemente en los últimos meses su evolución, el mejor trabajo de Laso con un interior (su asignatura pendiente histórica), que a priori no casaba con el estilo, acostumbrado a ser primera opción ofensiva en Nizhny. Se ganó primero el aprecio del vestuario, después el respeto de Laso y ahora el reconocimiento de la grada. ¿Recordáis cuando se abrazó a Laso entre lágrimas de agradecimiento en el aeropuerto cuando el club le dio permiso sine díe para ir a USA a cuidar de su madre enferma? «Ha sido para mí un año muy duro por problemas familiares, pero este equipo es mi familia. Amo este club». Imposible no quererle. Aviso, si no le renuevan me hago del Barca.

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Uno que se reivindica en Belgrado es Causeur (ojo, 5/5 triples entre ambos partidos), tampoco es que lo necesitase, aunque ocasionalmente durante la temporada le habían brotado haters en grada propia. Destacado en semifinales, fue quizá el más redondo ante Fenerbahce, quien más claro lo tuvo casi siempre, máximo anotador con 17 y de nuevo puntal defensivo. Él se quedó en puertas del MVP, pero no se fue de vacío porque su prometida, made in Colmenar, ganó el de la grada, protagonista de los planos a la afición blanca.

Rudy cambió el ritmo del partido en el segundo cuarto, antes de que un golpe en el hombro le cortase la progresión, aunque el verdadero factor sorpresa resultó Gigante Verde, el más heterodoxo, del que se esperaba poco por su falta de experiencia en estas lides y porque le había costado todo el curso ante los grandes de la competición. Pues fue el Doctor a pasar consulta el día D, haciéndose amo y señor de la pintura en la segunda parte y de paso retratando a Vesely, contrastado azucarillo en las finales. Fenerbahce acabó notando la ausencia de Udoh y Bogdanovic, sin reemplazo posible en Europa, no importa el presupuesto. Lo imaginábamos desde el verano y lo hemos comprobado en la hora de la verdad.

Ampliaremos en próximas entregas, hoy es para celebrar y acordarse de los que no están. Me voy a la cama con alegría pero sobre todo orgullo. Sufriendo como se ha sufrido, conociendo lo que cuesta, es como mejor se saborean los triunfos.

La Décima a 40 minutos

DdgkoMJX4AAX7ZNDurante muchos tramos, hablo como aficionado, no me quiero imaginar vivirlo desde dentro, la temporada del Madrid en Euroliga ha sido un jodido potro de tortura, luchando cada jueves por la supervivencia, siempre en el alambre, conteniendo el aliento con cada mala caída, ¿quién se ha lesionado esta vez? Se abonó el equipo a la épica, a la revolución de los actores secundarios, a sacar los partidos con lo justo, a ganar sólo los imprescindibles, a la calculadora, metas volantes de una prueba de supervivencia con la esperanza de que los ‘refuerzos’ llegasen a tiempo para Belgrado, para clasificarse e incluso darse una opción de título en el último año de Doncic.

¿Y sabéis qué? Que esos meses de sufrimiento merecieron la pena, los refuerzos han llegado a tiempo, Llull como estado de ánimo, y sí, la Décima asoma en el horizonte, a sólo 40 minutos de baloncesto. Eso sí, contra el rival más duro, el que peor se nos da, el campeón vigente, Fenerbahce, que Datome y Dixon mediante tumbó a Zalguiris en semis en un bodrio previsible tanto en forma como resultado.

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El Madrid dejó atrás los días de mínimos y llega en inercia ganadora, igual que Fenerbahce hace ahora un año, también tras un infierno de lesiones. Los blancos acuden revestidos por la autoridad de 16 victorias en los últimos 17 partidos, la última la más valiosa, la semifinal, un triunfo de quilates ante todo un CSKA, campeón de la fase regular. Los rusos abrieron brecha de inicio con Higgins en vena y apabullando en el rebote (30-20, min 10), pero Laso, ya con la plantilla al completo, tiene una baraja de muchas cartas, más incluso que el CSKA, tan reverenciado por la crítica, suficientes para remontar sin apelar a la heróica.

La segunda unidad blanca dio la vuelta al marcador ya en el segundo cuarto, con Carroll al frente, tres triples descomunales, y van unos cuantos partidos clave este curso en que ha resultado determinante. Llull, entre los mejores, jugó grandes minutos en ese tramo, sus triples en transición son tanto una temeridad táctica como purito amor, aunque la novedad fue Randolph, que esta vez sí sumó, aunque sea desde un rol secundario, implicado en defensa pese a no gozar apenas de tiros, que suele ser la ecuación por la que se rige.

Banquillazo en la 2ª parte

Sin embargo, el americano ni saltó a pista en la segunda parte, no era escenario para experimentos y Laso parece haberse decidido, su ala-pívot de confianza es Thompkins, con el que se juega las castañas, con las implicaciones que esto pueda tener de cara al verano. Una elección, por otra parte, totalmente justificada, pues Trey es tácticamente más disciplinado y su temporada es intachable, lejos de la fragilidad mental de antaño. Ahora, al contrario, se crece cuando se empina la carretera: dio un step ahead durante los meses más aciagos de lesiones, contribuyendo a mantener a flote al equipo, y alcanzó un nivelazo que ha ratificado en los duelos más exigentes, en cuartos y semis de Euroliga. A CSKA le endosó 12 puntos y 6 rebotes para valoración 18, incluido ese momentazo de triple desde su chaflán en la esquina derecha con dedicatoria al banquillo rival.

Ayón, desafortunado de inicio, perdió 5 balones y marró 4 tiros libres, fue de menos a más hasta convertirse en el monstruo de las galletas en la zona en la segunda mitad. Terminó con 12 puntos y 11 rebotes, lo que se espera de un center de su categoría y rango salarial. Doncic, que tanto sufriese con la tela de araña de Xavi Pascual en cuartos, encontró pronto el ritmo ante los rusos, cómodo en el emparejamiento con Kurbanov, además con menos responsabilidad dado el regreso de Llull. Jugando la mayoría de sus minutos como alero, ayudó a equilibrar el rebote (7), supo forzar personales cuando el ataque estaba espeso y encontró caminos al aro, en resumen, brilló a un nivel suficiente para justificar el galardón de MVP que seguramente reciba este sábado.

El partido de Causeur pasará por debajo del radar de los grandes titulares, pero su contribución fue crucial, no por ese 2/2 triples, muy bienvenidos también, sino porque fue en mi opinión el mejor activo blanco en defensa, que al final es donde se ganó el duelo, en esos 26 puntos en que se dejó a los rusos entre el segundo y el tercer cuarto. Justo los dos que jugó Causeur, que secó a Higgins, lo que no consiguió Taylor, mejor en el emparejamiento con Chacho. Mérito también el de Laso, que acertó de pleno tras el descanso apostando por un quinteto cerrojo, de poco talento pero mucha brega, para ralentizar el ritmo, que es como se le bate a CSKA, como habíamos avisado.

Itoudis, con un pie fuera

Todas las casas de apuestas daban favorito a CSKA, suponemos basándose en que ganó con relativa suficiencia la fase regular, un resultado algo engañoso, pues todo le vino de cara, ni una sola lesión, a diferencia de rivales directos. Al llegar las primeras rampas no ha dado la talla, una plantilla de gran talento, faltaría más, pero con menos recursos que años previos. Clyburn, un asidero todo el curso, quedó desactivado mediante ayudas defensivas (2/12 tiros de 2, incluyendo un par de boinas recibidas).

Aunque lo más sangrante fue la desaparición en combate de los dos exmadridistas, Chacho y Othello, protagonistas de la matraca de los medios españoles en la previa, que si ‘la batalla del morbo’, que si ‘la revolución chachista’, que si llegan como una moto. Se ha demostrado que las minutadas debido a las bajas tuvieron mucho que ver en esas espectaculares estadísticas en la serie ante Jimki y, una vez regresaron De Colo y Hines, los roles volvieron a su lugar natural. Esta semifinal seguramente haya sido el último partido europeo de Itoudis al frente de CSKA, sobre todo viendo el rol testimonial de los rusos de la plantilla, que pesan mucho en el vestuario, y puedo imaginar que le harán la cama al griego. ¿Jasikevicius?

Cómo ganar a CSKA, el ‘equipo Induráin’ de la Euroliga

luka-doncic-real-madrid-eb17.jpgEl Madrid de los primeros años de Laso solía ser el equipo más anotador de Europa, jugaba a toda pastilla, pero ese honor lo ha heredado CSKA, que lleva cuatro temporadas con la media de puntos más alta de la Euroliga (89,3 este curso). No es una cuestión de presupuesto sino de automatismos ofensivos y estilo de juego (a muchas posesiones), de circulación de balón, roles aprendidos y jugadores que se conocen.

Son un martillo pilón y, a diferencia del Madrid, rara vez sufren pájaras, gracias principalmente a esos automatismos: lanzar un pase-melón a la esquina con la certeza de que allí espera Fridzon, que todos se abran de inmediato en el momento en que Clybrun recibe frontal para facilitarle el 1×1, que Othello suba a la cabecera como una gacela a ofrecerle bloqueo a Chacho cuando quedan menos de X segundos de posesión. Y así podríamos seguir un rato. Son como Induráin en los ascensos en sus buenos años, no levantaba el culo del sillín, ponía una marcha estable y que me siga quien pueda. Al terminar el puerto, se giraba y resultaba que se había quedado solo.

El Madrid puede igualar el ritmo de anotación ruso, no en vano fue el segundo equipo más anotador de la fase regular, pero es más irregular en ataque, más que de un sistema depende de rachas de inspiración individual, sea Carroll, Luka, Llull, etc. Y eso es un riesgo. Sin embargo, con la plantilla al completo tiene más registros que los rusos, especialmente con la baja de su mejor defensor exterior, Westermann. Por ejemplo, Laso puede bajar de marcha sin resentirse en ataque con un quinteto cerrojo del tipo Campazzo, Rudy, Taylor, Randolph/Trey y Tavares. El camino es el del partido de ida, que el Madrid dejó a los rusos en 69, su anotación más baja del curso, con un 35% de campo. Claro que Chacho y Othello acababan de llegar y estaban aún perdidos, sumaron valoración -1 entre ambos. Eso no se va a repetir mañana…

Nocioni en Radio Marca

Pongo sus declaraciones en bruto, porque necesitan poca introducción: «El Madrid tiene que salir a la F4 con más deseo que el año pasado, no ir a ver qué pasa sino buscarlo. Estos partidos se ganan también con personalidad, por suerte el equipo ha recuperado a dos de los mejores de Europa en eso, Llull y Facu»

«Para frenar a Chacho hay que hacerle sentir incómodo en pista, que no marque el ritmo y esté en control, y el Madrid tiene un petiso* perfecto para eso *(RAE: en los países del Cono Sur, ‘caballo de poca alzada’ = Facu). También Sergi, recuerdo cómo secó a Spanoulis en la final de 2015».

«Doncic, por supuesto que está preparado, lo hará bien en la NBA, pero con su edad esperaría un año más, me daría el gusto de irme con todo cerrado, con la Euroliga ganada, como Manu».