El Madrid 2017/18 ya carbura

1718_VBC-RMB-(22)horizonThumb,0Es oficial, el Madrid 2017/18 ya carbura. Lo dicen cinco victorias seguidas, las dos últimas en feudos exigentes de la Euroliga, sirva como referencia que Efes batió ayer a Fenerbahce en la liga turca con 29 puntos de McCollum. Y este jueves el más difícil todavía, la visita del CSKA de Chacho y Othello, duelo de aspirantes además de encuentro de fuerte carga emocional.

La victoria blanca en Valencia no da ningún título pero consolida una inercia positiva y despeja definitivamente las dudas que dejó la pretemporada sobre la competitividad del equipo sin Llull. Fue un partido de muchos quilates, un lujo para el espectador, con acierto, polémica e igualdad. Con 1 abajo y 40 segundos por jugar aparecieron los secundarios, primero un triple liberado de Taylor tras una gran circulación y la puntilla de Facu a 7 segundos del final en una gran acción individual. Un final apretado que el Madrid pudo haber evitado, por ejemplo, con un acierto potable desde el tiro libre (7/16).

El dúo esloveno sigue de dulce y marca muchísimas diferencias. Doncic dirigió con maestría, en la versión de jugador exterior total que hace mejor al equipo, 10 asistencias por sólo una pérdida, además de 16 puntos y 7 rebotes. Tras un mínimo periodo de acomplamiento post Eurobasket, ha adaptado definitivamente su juego a las necesidades del equipo, un base en cuerpo de alero, lujo de versatilidad.

Dijimos tras lesionarse Llull que el Madrid, si no fichaba un crack como recambio, que no ha sido el caso, iba a necesitar un Doncic en ‘modo Petrovic’. No en cuanto a los puntos, sino a la sensación de dominio, que en su caso llega aportando en muchos rubros estadísticos. Y es exactamente lo que se ha visto en Estambul y Valencia, un Luka total, bajo control, dejando que el partido le llegue. Randolph, además de su presencia defensiva y en rebote, asegurada cuando está en dinámica, se mueve en unos porcentajes de tiro siderales (25/40), dado el tipo de lanzamiento que acostumbra, principalmente triples y suspensiones de media distancia con el defensor encima o tras media vuelta.

Ayón firmó una buena primera parte pero en el tercer cuarto le sacó mentalmente del partido una antideportiva, por quejarse (con razón) de la patada que le lanzó Pleiss y omitieron los árbitros. Troncomóvil Kuzmic firmó su mejor actuación ofensiva con el Madrid (4/4tc), incluida una sorprendente finalización a aro pasado, si bien fue incapaz de contener la tormenta Pleiss en la recta final del tercer cuarto. Eso sí, el otro center taronja, Dubljevic, tormento en la final de junio, se quedó en números paupérrimos, aunque hay más demérito del jugador (terrible arranque de curso) que mérito de la defensa. Sí concedo al Madrid el crédito por el desacierto de Erick Green, sembrado en el comienzo de temporada y que se quedó en 3/13 de campo.

El duelo de sustitutos de Llull terminó con un claro empate a cero, porque ni Randle ni Van Rossom demostraron absolutamente nada. El primero, activado en ACB por el viaje a USA de Thompkins por “motivos personales”, suponemos que no ha tenido aún tiempo de adaptarse. Mientras que el belga puede alegar buenas actuaciones en las dos primeras jornadas. Sea como fuere, el sustituto de Llull al final está siendo Doncic, disfrutemos mientras dure la fiesta y recemos por que llegue fresco a mayo.

Mi pronóstico para la ACB

balon1) El Madrid va a sufrir en el primer tercio de competición (arranca con 10 partidos en 28 días) y nos haremos mala sangre aunque sepamos que la fase regular al final cuenta poco. En el sistema Laso el puesto clave es el de base y resulta que el titular está lesionado y tiene para largo, libera muchos minutos y tiros, toca crear nuevos automatismos. Suponiendo que se fiche un descarte de la NBA en octubre, que no es poco suponer, pasarían 1-2 meses hasta que se adaptase y rindiese: llegar con el curso ya empezado siempre es difícil, más aún para los bases. Campazzo mejora a Draper pero tiene mucho que demostrar en la élite y la evolución natural de Doncic es hacia el puesto de alero, lo cual no quita que pueda amasar balón en ataque estático. La incorporación de Thompkins al roster ACB acabará siendo el mejor fichaje blanco este curso.

2) Veo a Valencia y Barcelona, junto al Madrid, como únicos candidatos posibles al título nacional. Valencia conocerá los rigores de compaginar ACB con Euroliga y tiene que adaptarse a un nuevo entrenador, Vidaorreta, que nunca ha dirigido en Euroliga, pero la plantilla es de plenas garantías, larga, equilibrada y de talento, manteniendo a los tres pilares: Dubljevic, Diot y San Eme. La revolución en Barcelona ha sido total, un verano de fuerte inversión, quizá el equipo que más ha gastado de Europa, para ponerse al nivel de Valencia y Madrid. La plantilla a primera vista está más compensada que el curso pasado, ahora está por ver cómo se acopla tanta pieza nueva: solo 5 de los 14 jugadores estaban en la rotación el año pasado, no cuento a Ribas, que se perdió el curso completo. Y no me olvido del cambio más importante, el del entrenador, Sito, con una trayectoria consistente en su carrera hasta el momento pero que, no olvidemos, llegó como plan B a Jasikevicius.

3) No veo candidato a Baskonia porque ha perdido a dos de sus tres referentes con la marcha de Larkin y Hanga (el tercero sería Shengelia). Seguramente Granger, de la mano de Prigioni, reconduzca su carrera tras un par de años estancado en Estambul, pero el hueco que deja Larkin le viene un poco grande. Timma no tiene menos baloncesto que Hanga, pero carece por ahora de la regularidad, nivel defensivo y competitividad del húngaro. En el mismo peldaño que a Baskonia meto a Unicaja que, como siempre que regresa a la Euroliga, ha hecho un esfuerzo económica extra. Junta un backcourt de lo más rockero con McCollum y Nedovic.

4) En el tercer escalón meto a los dos equipos canarios. Tenerife ya no será sorpresa este año, apuntala la plantilla con dos fichajes de juventud y recorrido, Tobey y Ponitka, y si la salud respeta a Beirán y Richiotti serán duros de batir. Granca bien haría en centrarse en la Eurocup, a la que parte este curso entre los favoritos, sin la competencia de ninguno de los cinco grandes de la ACB. Pasecniks debería echar la puerta abajo, aunque su pretemporada no ha sido lustrosa.

5) Fuenlabrada es mi apuesta a equipo revelación, ha armado una plantilla de mucho talento para sus posibilidades económicas, con Olaseni, Eyenga y la continuidad de Popovic, y dos canteranos de techo alto como Luka Rupnik y Roland Smits (cuyos derechos ya sabéis que ha comprado el Barca). Otros jóvenes a los que convendría no perder la pista: Sergi García  (Zaragoza, 20 años), Nenad Dimitrjevic y Simon Birgander (Joventut, 19 años ambos), Lucio Redivo (Bilbao, 22), Matt Thomas (Obradoiro, 22) y, por supuesto, Sebas Sáiz, cedido por el Madrid al Burgos, 23 años y que ha firmado ya alguna actuación curiosona en pretemporada.

La primera en la frente

_2RM7020ThumbPrimer encuentro oficial de la temporada y derrota sin paliativos del Madrid, que entre el lustre de los fichajes y semejante debut despierta de todo menos ilusión. Los 40 minutos fue a remolque ante un Granca más rodado, que hizo la pretemporada con la plantilla casi completa, incluyendo dos que se borraron del Eurobasket sin excusa aparente (Pasecniks y Balvin). No hay mucho que rascar con 64 puntos y 8 asistencias entre todo el equipo. Kuzmic y Causeur debutaron sin dejar huella, en realidad solo dos dieron la sensación de llegar finos al arranque de curso, Ayón y Thompkins, con 27 tantos y 10 rebotes entre ambos. En el caso del mexicano la diferencia es considerable respecto al septiembre pasado, cuando llegó con 118 kilos tras pasarse el verano zampando tacos, a renglón seguido de su renovación millonaria, como el propio jugador ha reconocido esta semana en una entrevista.

Thompkins tiene doble labor en este comienzo de temporada, por una parte reivindicarse, mostrar que el club ha acertado teniendo con él tanta paciencia, y por otra tapar las miserias de sus compañeros de puesto. De Randolph, en modo descompresión post Eurobasket, y de Felipe, que está lógicamente para pocos trotes ante rivales de nivel como el Granca. Su titularidad (0/3tc, val -2), eso sí, fue un brindis al sol de Laso. Ojo que no nos acordemos de ese segundo año garantizado que se le firmó, igual que nos estamos acordando del de Maciulis.

Del que llevamos tiempo acordándonos es del contrato de Rudy, que gracias a dios entra en su última temporada. 0/4 de campo y valoración -3 en 15 minutos, números vergonzantes que ya no sorprenden. Da igual que haya tenido el verano enterito para descansar, preparar el curso y hacer la pretemporada completa con el grupo por primera vez en bastantes años. Está para los leones, y no es cuestión de un partido, que venía de hacer 1/10 de campo en los dos últimos amistosos.

La Supercopa es un título oficial pero no debería ser motivo de desvelo ni conclusiones alarmistas. Sin embargo, una sí que se puede sacar sin riesgo a equivocarse, que el roster necesita un base como el comer, que el “tirar con lo que hay” es una cutrez y ante ciertos rivales no va a alcanzar. Doncic jugó en versión Eslovenia, o sea, en el puesto de alero 17 de sus 23 minutos, con solo una asistencia y 5 de sus 6 lanzamientos de más allá del arco. Un reparto que deja a Campazzo con 34 minutos en pista, un disparate, no los jugaba ni en el Murcia. Igual de disparate que esos 15 tiros de campo lanzados por Carroll, efectos secundarios de la baja sin cubrir del jugador franquicia. Con Van Rossom aparentemente descartado, se especula que el club espera a los descartes NBA, o quizá es simplemente lo que queremos creer, como consuelo. Hace ya mes y medio que se lesionó Llull, o el club no tiene prisa, una versión oficial difícil de mantener tras lo visto en Gran Canaria, o lo que no tiene es un duro.

¿Epílogo a la era Laso?

636332540608406844.jpgDecepción. Un desenlace indigno a una temporada homologable, incluidos tramos de brillantez en el nudo, con aquella racha de victorias en Euroliga y el título de Copa, dicho sea de paso, con más emoción que brillantez. Pero esto es el Madrid, manda la vitrina, y ceder el trono nacional en el peor curso de la historia del Barcelona resulta necesariamente una decepción.

Conviene, eso sí, sacudirse complejos y entender que el bipartidismo ha muerto, no solo en el Congreso, también en la ACB. Valencia no es flor de un día sino un dignísimo campeón, con proyecto, un plantillón y a Mercadona detrás, una estabilidad económica como para retener al jugador franquicia cada verano (Dubljevic), y al entrenador, pretendido por el Barcelona.

La final es un repaso, igualados los dos en Goya pero dos baños en la Fonteta, donde el Madrid apenas dio la cara. El cuarto encuentro se resume en dos cifras: el 29-11 del segundo cuarto, coincidiendo con minutos en pista de Doncic, al que se le acabó la gasolina hace ya unas cuantas semanas, Chapu, 1/13 triples en Valencia, triste despedida, y Maciulis, -22 el equipo con él. La otra cifra es el 52-26 del rebote, un baño de proporciones bíblicas a alturas de una final ACB, que explico desde el cansancio físico y la edad. Chapu 37, Felipe 37, Carroll 34… se viene operación renove.

chapu

Pero no son ‘los abuelos’ a quien señalo, cargados por circunstancias con una responsabilidad excesiva en la final, sino por ejemplo a Othello Hunter, recordemos, sensación de la pretemporada blanca, amenazando incluso la titularidad de Ayón. Entre él y Draper suman dos millones de euros de masa salarial y cero minutos en el cuarto partido de la final… El Madrid en la serie notó también la ausencia de los primeros dos ala-pívots de la rotación, Randolph lesionado y Trey inactivo por overbooking de extracomunitarios, unido a esa trasnochada norma ACB.

Se notó la dependencia de Llull tras la marcha de Chacho, la inexperiencia de Luka, que Roma no se conquistó en un día, o las limitaciones de los dos pívots quintaesencia del sistema, los que Laso siempre quiso, Ayón y Othello, retratados ante un equipo con un pívot de puntos en las manos y sistemas que lo alimentan.

Las carencias del sistema Lolaso

Valencia elevó la intensidad atrás, receta ya bien conocida, y dejó en pelotas las carencias ofensivas del Madrid, un equipo supuestamente fluido porque anota mucho de media pero que llevado al límite se ciñe a los carretones de Carroll y los 1×1 o 2×2 de Llull con el center en la cabecera.

Tras seis años no me parece mal momento para hacer balance y plantearse la continuidad de Laso, no desde la pataleta de la derrota sino desde un análisis serio del futuro de la sección. “No es mi peor momento en el Madrid… Los ciclos no deberían medirse solo en victorias”, dijo anoche, la pregunta de su continuidad ya flotaba en el ambiente. Entiendo que el continuismo no vende y que el aficionado blanco (y también el presidente) es catastrofista por definición, pide demoler la casa con cada eliminación y disfruta más los veranos con rumores de fichajes en el Marca.

Pero hablamos, recuerdo, de una decisión capital para el rumbo de la sección, una sección que viene de vivir sus mejores años de la era moderna, tras década y media de travesía por el desierto. Los árboles, la frustración y el calentón de una final perdida, no deberían impedirnos ver el bosque.

La demolición solo debería acometerse si hay verdaderamente dibujada una reconstrucción: un entrenador mejor que Laso apalabrado y la posibilidad de armar una plantilla acorde a su estilo, es decir, los jugadores adecuados en nómina o en mercado, p’alante con los faroles. Pero no es la sensación, me chivan que el club se replantea repescar a Joan Plaza, tan elocuente y simpático él en las entrevistas, que tiene en su contrato una asequible cláusula de salida de 150.000 euros (a sumarle el finiquito a Laso, que le queda otro año por 1.3 millones).

Son las cuatro de la madrugada, estoy jodido y borracho, pero he visto demasiados partidos de cementazo Unicaja estos años como para pedir su llegada por Laso por un último mes aciago. Si recordáis, el año que el Madrid lo ganó todo fue cuando el club echó a los asistentes-amigos de Laso y le rodeó de Tabak-Chus para hacer de contraspeso y aportar cierta riqueza táctica a un libreto atractivo pero limitado. Quizá por ahí podrían ir los tiros…

Un Madrid petrificado en la Fonteta

carrollHa llegado el Madrid roto a este final de curso, está viendo consumirse ante sus ojos una campaña prometedora, baloncestísticamente superado por un rival de quilates y venido arriba, Valencia. Si la derrota en el segundo se justificaba por lo apretado del marcador y el acierto visitante en la recta final, el repaso en el tercero no tiene explicación que invite al optimismo. Queda el Madrid al borde de cerrar con suspenso alto una temporada que hace apenas tres semanas iba todavía para sobresaliente. Con una de las mejores plantillas de más potencial que recuerdo y ante la incomparecencia del Barcelona, una Copa del Rey por los pelos sería un bagaje discreto.

De alguna forma el equipo sigue de resaca desde Estambul, lo cual no entiendo, pues caer en semifinales con el campeón en su feudo, sin opciones pero dando la cara, no es ya que sea homologable sino que es hasta lógico.

Transcurridos 16 minutos el Madrid controlaba el tercer partido, 21-30, gracias a un paso al frente en defensa y a la reaparición del muchacho Doncic. Pero entonces reaccionó Valencia, su ya comentada resilencia, que no solo igualó el duelo sino que pasó al Madrid por la derecha, un Madrid de repente petrificado, sin fé ni acierto, que deja unas sensaciones catastróficas de cara al cuarto.

Solo tres se salvan de la quema, y con asterisco. El de siempre, Llull, que subió 16 puntos, si bien repartió solo una asistencia en media hora (Sikma dio 5…). Ayón, que jugó con la agresividad que requería la cita, pero asumió quizá más tiros de los que le corresponden (12), quedando por momentos en evidencia su escasez de recursos en 1×1, aún más dolorosa en el contraste con Dubljevic. Y por último se salva el mencionado Doncic, 13 puntos y 8 rebotes, uno de los pocos resquicios para la esperanza en la serie.

“Si no ponemos orgullo, dureza y cojones vamos a ver cómo Valencia nos gana el cuarto”, advirtió Felipe en la zona mixta. Efectivamente el Madrid no igualó la intensidad local en la segunda mitad, pero no todo es testiculina, se trata también de tener un plan y algo de acierto. No dudo de la entrega de los dos viejos rockeros, Chapu y Felipe, pero firmaron 0 puntos con 0/7 de campo, ampliamente superados por el dúo Thomas/Sikma, que no son precisamente las estrellas de este Valencia. Especialmente costoso fue el naufragio de Reyes y Nocioni porque se ven cargados con gran responsabilidad en esta serie, ante la baja de facto de Randolph. Parece que la norma ACB no permite convocar a nuevos jugadores durante los playoffs, por eso Thompkins sigue de chándal. Una norma que, dicho sea de paso, me parece una gilipollez.

Los secundarios volvieron a ser una calamidad, Maciulis u Othello, a los que en esta serie se puede sumar a Carroll, 1/8 de campo ayer, secado una vez más por Rafa Martínez. Jaycee es otro de los pocos en los que confío para despertar y devolver la serie a Madrid.

Escucho voces que piden la cabeza de Laso en caso de derrota. No caería esa breva, tiene aún carrete por los logros pasados, pero igual no sobraba una autocrítica severa y más cambios en la plantilla de los previstos inicialmente.

Mucha final por jugar

_2RM5664.jpg“Cuando el encuentro esté decidido, ya podía Laso conceder unos minutos a Chapu para que le despidamos”. Lo escuché en la grada minutos antes del segundo de la serie y me pareció un pensamiento atrevido, tras el nivelazo de Valencia en el primero. Se ve que alguno se dejó llevar por el apellido del rival y pensó que este año la final ACB sería un trámite para el Madrid, ante la incomparecencia del Barca y tras arrollar en semis a Unicaja, que traía hechos los deberes y se jugaba más bien poco. Error.

Lo dijimos el viernes y lo repetimos, Valencia atesora la resilencia de los grandes, ha sido con mucho el segundo mejor equipo español en la 16/17 y tiene de hecho más baloncesto que el Barcelona al que se le ganó la final hace ahora un año. Y ante un rival así necesitas hilar fino para ganar, y es precisamente lo que no hizo el Madrid en el segundo de la serie, con varios primeras espadas a setas y sin la sorpresiva aportación de Rudy esta vez para tapar costuras.

Tuvo además Laso una de esas tardes francamente desafortunadas en la dirección de partido y el reparto de minutos. Cuesta entender que prefiriese para el desenlace a Hunter frente a Ayón (boquete en el rebote defensivo en jugadas clave), igual que cuesta entender que Maciulis dispusiese de más minutos que Rudy, destacado 45 horas antes, y fuese el segundo tras Llull que más tiros lanzase, incluidos tres sonrojantes sacos de patatas en el desastroso comienzo del último cuarto. -13 el equipo en sus 13 minutos en pista… sobran los análisis, tomen nota en la planta noble.

El Madrid está jugando la serie de facto sin base reserva (Draper 0 minutos), situación que canta por solerares dado el blackout de Luka en la creación. En tardes así cuento los días hasta el desembarco de Campazzo. Y está jugando también sin ala-pívot titular. Suponemos que Randolph sigue lastrado por el dolor costal, por eso no ataca el aro y se limita a gili-tiros exteriores: 3/19 triples en playoffs y Thompkins de chándal. Sus 20 minutos por partido a este nivel son un lastre para el equipo, a sumarle el (esperado) repaso de Dubljevic a Ayón y ese mencionado apagón de Doncic, que sigue buscando la chispa perdida desde Estambul (probablemente antes).

Sin el concurso de esos tres primeras espadas a un nivel homologable el Madrid se convierte en un rival accesible y en el final igualado salió esta vez cruz, con varias canastas de bajo porcentaje de Valencia en el último cuarto (pienso en dos triplazos de Diot y una remanguillé de Dubljevic al final de una posesión), de esas que normalmente le han entrado este curso al Madrid, recordemos la Copa.

Quedaron los blancos encomendados a otra machada de Llull (22 puntos, casi todos forzando penetración) y a los alardes de testiculina de los viejos rockeros, Reyes y Chapu. La postemporada de Felipe es sencillamente magnífica, me quito el sombrero, entre semifinales y final acumula 15 de 16 tiros de dos, que lógicamente se reflejna en el cómputo del equipo, +7 en sus minutos en pista en el segundo, un partido perdido por 7. Nocioni también está de dulce de cara al aro, desprende confianza, aunque en su caso resta atrás, un agujero en defensa y rebote, como se demostró en la recta final, claro que con Randolph off igual compensa.

Queda ‘mucha final por jugar’, un titular a modo de lección que igual aplica a los triunfalistas del viernes que a los pesimistas del domingo. El Madrid ha ganado en sus dos últimas visitas a la Fonteta y, a poco que reaparezca algún primer espada, bien puede devolver la serie a Goya.