Los derbis, el sanatorio del Madrid

derbi.pngEra un derbi Madrid-Barca pero el ambiente en el Palacio, lleno técnico, eso sí, no fue muy distinto al de cualquier partido de Euroliga en casa, solo despertó el respetable con algún rifirafe en la segunda parte protagonizado por Tomic y Navarro, los más ‘queridos’ en Goya. Es lo que tiene un calendario saturado, quinto derbi del curso, que por muy azulgrana que vista el Barca, no deja de ser un duelo del líder contra el decimosegundo, ya eliminado, un derbi del siglo XXI. Y como tal se desarrolló el encuentro, de los más plácidos del curso europeo, analgésico para un Madrid titubeante las últimas semanas, cuya anterior victoria, de hecho, fue también ante el Barca. Barztokas se autoexplusó y a renglón seguido Rice comenzó a meter triples, un resumen del ambiente en el vestuario del Barca.

Llull tuvo una de esas noches en que le entran de colores, disfrutó como un enano, regresaba sonriendo a defender después de liarla en casi cada ataque, fuese con una asistencia (6) o un triplazo (4/6). Doncic, después de tirarse las zapatillas el domingo en el naufragio de Santiago, se dedicó esta vez a intendencia, 6 rebotes, 5 asistencias, 3 robos… valoración 19 en una actuación chuchera.

Pero lo mejor del Madrid fue la pintura. Laso dejó a Felipe en el banco todo el partido (para eso yo hubiese convocado a Suárez) y el puesto de ala-pívot sí aportó esta vez: 22 puntos y 8 rebotes entre Randolph y Thompkins, el segundo cuajó minutos de buen baloncesto, seleccionando sus tiros y cumpliendo atrás. Tampoco es que Trey atraviese un momento primoroso, pero con poco ya mejora la aportación de un tiempo a esta parte en ACB de Felipe como alapívot reserva. Othello volvió a cuajar un señor partido ante el Barca (Diagné salió desquiciado) y Ayón no se dejó esta vez comer la tostada por Tomic, 22 puntos y 10 rebotes aportaron entre ambos.

Draper encadena su tercer partido Euroliga sin jugar ni un minuto, especialmente sospechoso dado lo holgado del marcador. Crucemos los dedos para que Facu no tenga problemas o retrasos en la obtención de pasaporte español, prevista para esta primavera. Lo peor del Madrid fueron los escoltas, Rudy y Carroll, 4/14 de campo para valoración -9. El americano cayó en las ‘trampas’ de Tomic y Navarro, que le sacaron del partido como a un novato. Aunque se llevó la palma Rudy Fernández, falló los cinco triples que lanzó y tampoco sorprendió a nadie, acumula un 29% en ACB y un 32% en Euroliga, tirando mucho (4.9 por partido) y no pocos liberado, como ayer. Por comparar, Maciulis acredita un 53%, Thompkins 48, Luka 42, Randolph 40 y Carroll 38. El más parecido es Llull, que está en un 35% entre ambas competiciones, pero su caso es particular, pues como jugador franquicia asume casi todos los lanzamientos forzados de final de posesión y cuarto.

Es un proceso habitual en baloncesto que con los años y las lesiones los jugadores pierdan explosividad física pero lo compensen con una mejora en el tiro. En el caso de Rudy, que recordamos casi batió en su día el récord de triples de un rookie en la NBA, pareciera que el proceso degenerativo avanza por igual en ambas direcciones. Los cinco que falló en el derbi no estuvieron especialmente cerca de entrar, les faltó arco y fluidez en la mecánica. Además esta vez ni siquiera compensó ese desacierto cara al aro con intendencia, 0 rebotes y 0 asistencias en 19 minutos. Los compañeros se esforzaron en consolarle, aunque lo suyo sería que hoy mismo pidiera las llaves del gimnasio para entrenar y pulir. Ni con 2,7 millones de salario se puede exigir acierto, pero sí máximo compromiso y dedicación.

Empanada del Madrid en ACB

14898657803826Va el Madrid con el modo ahorro en la ACB y se está empezando a meter en un jardín clasificatorio. La empanada asciende ya a 4 derrotas en los últimos 5 partidos de competición nacional, y la única victoria tampoco es que disipase dudas, sobre la bocina ante el Barca en casa en una actuación discretísima. El pinchazo más sorprendente es el último, ante el vicecolista Obradoiro, que iba encadenando rapapolvos las últimas semanas. El Madrid se rehízo del tremendo 7/7 triples gallego al arranque del tercer cuarto, para después morir en la orilla en unos últimos minutos paupérrimos.

Se vieron muchas de las costuras del sistema Laso, principalmente la polarización del ataque, monopolizado por el backcourt, Luka y Llull, una de las mejores parejas del baloncesto europeo, pero limitarse a ellos con semejante plantilla denota pobreza táctica. El dúo se fue a 33 tiros lanzados y falló 20. Una posesión tras otra se insistió en bloqueos del pívot en la cabecera, para una continuación que no salió casi nunca o un tiro forzado del base. Punto. Esa pobreza táctica obliga, por ejemplo, a que un jugador de talento y recursos como Randolph tenga que ‘thompkinzarse’ si quiere oler el balón, es decir, recluirse en la esquina para tirar triples cuando se acuerdan de él.

Qué jodido es ser ala-pívot en el sistema Laso… Seis de los siete lanzamientos de Randolph en Santiago fueron de tres, ni un balón al poste recibió, ni un solo aclarado para que rompa desde bote, nada, a la esquina de la intrascendencia. Por cierto, un solo rebote en 27 minutos. En los últimos cuatro partidos ACB ha atrapado solo 7 en 100 minutos en pista… Influye que juega lejos del aro, sí, pero también que está relajado, ve que no tiene ninguna competencia en el puesto, en ACB solo está Felipe desde el banquillo, al que se le encoge el aro cada semana que pasa (4/22 de campo en los últimos 8 partidos). El equipo necesita a Chapu como el comer, como ala-pívot reserva y sobre todo como terapia de electro-shock.

Choca contra el muro de OAKA

chris-singleton-panathinaikos-superfoods-athens-eb16Si la derrota ante Galatasaray hace dos semanas fue un pinchazo, caer en OAKA es un tropiezo asumible, de los que cuentas como probable al mirar el calendario al comienzo de curso, claro que en algún momento habrá que ganar también partidos así para ser campeón. Asumible la derrota especialmente porque llega el Madrid con los deberes hechos en Euroliga a este tramo final de la liga regular, con un puesto prácticamente asegurado entre los tres primeros. Además la imagen ofrecida en Atenas, sin ser brillante, sí fue homologable, consistente atrás, coral en ataque, destacada la pareja Ayón-Othello (11/13tc), con opciones de partido hasta el último minuto, aguantando el envite de uno de los rivales más duros de la competición, solo hay que ojear el roster y saber que lo entrena Xavi Pascual. Al final, pesaron más las pérdidas de balón (16) que la batalla bajo aros, atrapó el Madrid 10 rebotes más.

Y a esas seguimos a vueltas con el puesto de ala-pívot, donde la plantilla tiene a priori overbooking (4), pero al final en los partidos de máxima exigencia solo se puede contar con Randolph, el mejor con 13 puntos y 9 rebotes. Felipe no está y en principio, dada su edad, ya no se le espera, especialmente ante equipos top Euroliga. Fue representativo un tiro con la derecha que falló el capitán bajo el aro en el segundo cuarto, lo marró por simple carencia de piernas, no levanta un palmo del suelo al saltar. Es una leyenda y se le quiere, pero hay que asumir que apenas se puede ya contar con él. Chapu jugó pocos pero importantes minutos en la Copa, desde entonces (y ha pasado ya un mes) ha desaparecido, oficialmente por «un pequeño edema en el pie». Solo ha jugado dos partidos, acreditando 0/5 de campo y valoración -5. Quizá aparezca de nuevo cuando se vuelvan a decidir títulos, pero tampoco lo daría por sentado, que tiene los mismos 37 que Felipe.

‘Descartados’ los dos viejos rockeros, queda Thompkins en Euroliga, del que sabemos es técnicamente bien capaz. Diría más, no es tan mal defensor como parece: sufre sobremanera en cuanto hay cambio y se empareja con un pequeño, es inocente y le falta movimiento lateral, pero en cambio aguanta el tipo con los hombres grandes, de hecho si en OAKA Laso le mantuvo en pista hasta bien entrado el último cuarto fue porque estaba cumpliendo atrás. Su problema es la fragilidad, pero no defensiva sino mental, le falta carácter competitivo, picardía, mala hostia. Su moral es delicada como un bonsai, incompatible con su circunstancia adversa de jugar solo Euroliga, tiende a apocoparse ante la adversidad en vez de crecerse, lo contrario que sus tres compañeros de puesto.

Renovó en verano por dos temporadas pero, salvo marcha de Randolph (y quizá ni por esas), veo insostenible su continuidad el curso que viene. Lo que, claro, obligaría a una remodelación casi completa del puesto de alapívot. Solo recordaré que además del ya mencionado Nicolo Melli, que tiene la ventaja de ser comunitario, Chris Singleton también termina contrato… Excompañero de Randolph y Draper en Krasnodar y verdugo esta jornada del Madrid en OAKA, 21 puntos y 9 rebotes que no son flor de un día.

Llull, de profesión héroe

llullAún recuerdo aquellas declaraciones en caliente de Marc Gasol, tras perder un partido apretado la selección ante Turquía, quejándose de que Scariolo diese la última bola «al chico que acaba de llegar» en vez de a su hermano. Ocho años y medio después ‘el chico nuevo’, Llull, se ha convertido en quizá el mejor clutch player de la historia del baloncesto español, fama que cincela con regularidad con canastas ganadoras de todos los colores, aunque la de hoy, con el Palacio lleno y ante el eterno rival, tiene un sabor especial para el aficionado intermitente. Cerró la primera parte con un estratosférico triple lateral en carrera, que celebró como un energúmeno, antesala de La Canasta, esa suspensión ganadora a 5 metros, dejándose caer y dando al tiro gran parábola para evitar el tapón de Oleson y Claver. Nada de mandarina, una jugada de talento y técnica, no la saca del sobaco sino que se cuadra perfecto (miren la foto arriba), otra postal para agrandar su leyenda en la casa blanca.

La canasta, de paso, sirve para olvidar un partido francamente flojo, que con aquello de dosificar esfuerzos estaba el Madrid empezando a meterse en un atasco en la clasficación ACB. El primero que no estuvo especialmente católico fue el propio Llull, 6/17 de campo en otra minutada salvaje (37:20). No fue el mejor día de Laso en gestión de minutos, cuesta entender que Doncic viese desde el banco los 13 primeros de la segunda parte, tras provocar un tremendo parcial en la primera. De hecho, jugó los mismos minutos (16) que Felipe, homenajeado como máximo reboteador de la historia ACB pero que a día de hoy no está para nadie, lo sabe Reyes el primero. El problema es que no había muchas alternativas dada la lesión de Chapu, la forzada ausencia de Trey y con Randolph a uvas, superado por su excompañero Claver y automarginado a las esquinas en plan Thompkins. Quizá se podía haber probado con Maciulis de cuatro, el lituano se quedó en solo 10 minutos pese a ser el mejor en el primer cuarto con 9 puntos.

A Laso tampoco se le ocurrió ordenar falta a Tomic en caso de aclarado en (el que iba a ser) el último ataque azulgrana, y eso que dispuso de un tiempo muerto para preparar la defensa. Gancho cómodo con la derecha y dos puntos para el croata, que superó con claridad a Ayón durante todo el encuentro (val 26), igual que en la Supercopa (23) y en el partido de liga del Palau (33). Othello, en cambio, cargó el rebote como un poseso (10) y enseñó matrícula al gaseoso Faverani en el duelo de pívots reservas. Carroll subió algunas canastas valiosas en plena pájara de la segunda parte y a Rudy, que tan bien venía jugando, se le vio condicionado por el golpe del viernes por el que fue duda hasta última hora… No me enrollo más porque al final todos estos análisis empequeñecen ante el desenlace, la historia recuerda al ganador, el póster, la canasta ganadora…  ¡y qué canasta, amigos!

Estrella Roja paga los platos rotos

gus.pngCon virulencia se sacudió el Madrid el conato de crisis de tres derrotas seguidas, pendiente de corroborar tan pronto como mañana ante Barca. El damnificado fue Estrella Roja, al que le cayeron chuzos de punta en una primera mitad redonda de los blancos, 63 puntos fruto no solo de un acierto puntual sino de picos de excelencia colectiva, encontrando siempre al hombre liberado tras extra pass (19 asistencias en los primeros 20 minutos). Al final los jugadores a estos niveles enchufan en un porcentaje alto cuando lanzan abiertos, miren a Maciulis, 4/6 ayer, que sigue al frente de la Euroliga en % de triples (55). El mejor fue Ayón, dio una exhibición de librillo del pívot moderno, que ya no pasa (o no solo) por lanzar ganchos con ambas manos, sino por ser agresivo en aro propio, buscando los espacios en el ajeno, poniendo buenos bloqueos a los exteriores, cortando rápido a canasta y doblando el balón de primeras al jugador abierto si tiene mejor posición.

Llull repartió 10 asistencias pero debió haber jugado menos de esos 24 minutos, estando el partido resuelto tras el primer cuarto y a 44 horas de la visita del Barca. Muy poca confianza debe tener Laso en Draper para no alinearle ni un minuto ayer, pues no consta ningún problema físico del jugador. Quien sí jugó pero solo 6 minutos fue Felipe, al fin reserva y que cada vez está para menos, lógico por otra parte dada su edad, cumple 37 el jueves.

Doncic y Randolph dejaron perlitas de su talento, Othello se hinchó (val 20), pero la mejor noticia fue ver a Taylor (ya sin mechitas) recuperar la confianza. Su descompresión postcopera fue de las más pronunciadas, el equipo le necesita a un nivel homologable para los duelos más exigentes, como se demostró en Vitoria. Especialmente aplaudido fue Rudy Fernández, que luchó a tumba abierta cada balón dividido, un entusiasmo contagioso tanto a los compañeros como a la grada. Como viene ya siendo habitual, sus números de intendencia (3 puntos en 20 minutos) no reflejan su contribución en pista. Cuesta más de lo que vale, en cuanto a salario, pero igual nos gusta y mucho esta versión 2.0.

Descompresión postcopera

othello-hunter-real-madrid-eb16Engancha el Madrid en Estambul su segunda derrota consecutiva, en puertas de una de las salidas más exigentes del calendario ACB, este domingo a pista del colíder Tenerife. Dos pinchazos en duelos a priori de dificultad media, pero al comienzo de un tramo valle del calendario, con los deberes hechos después del primer título del curso, con cierto colchón clasificatorio y a la espera del siguiente pico de competición, los cuartos de final de la Euroliga. Ambas derrotas tuvieron un denominador común, la (ausencia de) defensa, con 93 y 87 puntos encajados, respectivamente, aunque más sangrante fue ante Galatasaray por la forma y porque en Europa los partidos cuentan más.

Aguantó dignamente el Madrid el chaparrón de triples (8) en la primera mitad, solo tres abajo al descanso. Entonces llegó el esperpento de Laso, uno de los mayores desastres de dirección en meses. Por aquello de la inconsistencia defensiva alineó la hormigonera enterita, un quinteto demencial, para jugar en un solo aro, con Llull como único capaz de crearse una canasta o generarla para el resto. El resultado es que el equipo, ya no es que no anotase, es que no encontró ni una sola situación de tiro potable en siete minutos, y Laso sin verlo, sin reaccionar. La diferencia se disparó hasta los 18, dejando el partido casi visto para sentencia.

De Taylor y Draper sabemos lo que esperar, su rol está bien delimitado, son especialistas defensivos. Menos claro se antoja el papel de Felipe, titular por decreto, pese a su pobre rendimiento el último mes de competición. No estamos cuestionando su entrega ni su trayectoria, sino la forma de utilizarle más provechosa para el grupo. Son ya demasiadas semanas con parciales negativos del equipo en sus minutos en pista, en los últimos cuatro partidos Euroliga acumula 1/11 tiros de dos. Al final los años no pasan en balde, por muy dignamente que haya envejecido Felipe, a diferencia de Navarro. Quizá Laso debería plantearse para el capitán un papel tipo Chapu, sobre todo en Euroliga, donde su desventaja física es más pronunciada y además sí puede jugar Thompkins.

Arreglaron el desaguisado entre Carroll y Randolph, pero sobre todo Doncic (iluminado de nuevo) y un Rudy soberbio, esta vez sí. El balear firmó muy valiosos minutos, aprovechando en ambos lados de la pista esa cualidad tan escasa suya, la anticipación, el medio segundo antes que ve el baloncesto, que igual le sirve para robar balones, atrapar rebotes largos o dar pases al hueco. De su mano se evaporó la ventaja local, hasta 4 arriba se llegó a poner el Madrid a dos minutos, pero jugó mal sus cartas y en el final apretado esta vez salió cruz.