Sufriendo sabe mejor

Este Madrid se maneja bien en el barro, como nunca en la era Laso. Lo veníamos barruntando y la sufridísima victoria ante Maccabi lo viene a refrendar. Muy parecido al duelo frente a Fenerbahce, también en Goya y a marcador exiguo. Si fuese un combate de boxeo diríamos que a los puntos lo merecieron los visitantes.

Pero el equipo sigue teniendo alma y estrella, y también una marcha extra cuando calienta el sol, sobre todo atrás: en 11 puntos dejó a Maccabi en el último cuarto, ni un solo tiro cómodo concedió en ese parcial, que empezó con -9. Y en el desenlace apareció Yabusele, que culminó otra noche notable con ese game winner en penetración (bien la pizarra de Laso), pero sobre todo Heurtel, con los 8 puntos anteriores, providenciales y de canastas sin ventaja, de puro talento.

Es capaz de lo mejor y de lo peor, sabíamos lo que fichábamos. Jasikevicius, que es un poco talibán con lo de la defensa, le dio boleto porque no toleraba una brecha en la falange. Pero en este Madrid su perfil de verso suelto hace de contrapunto a una plantilla tan potente física y defensivamente como cortita de talento ofensivo y creador en el backcourt. Es el joker que se permite Laso en la baraja, irregular y un poco anárquico, pero también clarividente y decisivo. Hay que quererle por lo que es, que no es poco.

Un faro en la oscuridad

Anoche dejó algunos errores defensivos y un par tiros de «porque me apetece», lo normal, vaya, pero a cambio representó un faro en la oscuridad del ataque, el único del juego exterior blanco. Porque el segundo y tercer cuarto del Madrid fueron droga durísima, nulo de ritmo y fluidez, que cada canasta costaba un riñón y los macabeos horadando poco a poco la mencionada victoria a los puntos. Los minutos al timón de Nigel, al que ya le toca ponerse en forma, y especialmente de Llull fueron una tortura china. El balear acabó en valoración -6, por segunda ve en los últimos tres partidos… Se jugó bastante mal, la verdad, como demuestra la estadística: más pérdidas de balón (14) que asistencias (12). A lo cual otorgo bastante mérito a Maccabi, que este año tiene tal vez menos potencial de plantilla pero como equipo está mucho mejor armado. Y en esta edición un poco flojita bien le puede alcanzar para top8.

¿Los demás? Bueno, Tavares y Poirier cumplieron, en sus números pero sin dominar tan claramente como de costumbre, que el rival también juega y el puesto puesto de pívot es de lejos el mejor de los israelíes. Zizic es tan bueno como suponíamos cuando (casi) le fichamos y Reynolds un lujo desde el banquillo. Del resto, Causeur estuvo muy apagado en ataque (4 puntos en 26 minutazos), pero a cambio realizó un sólido trabajo sobre Wilbekin atrás, obligándole a tiros forzados. Abalde se lesionó (posible rotura de fibras) y se une a Alocén en la enfermería, que no terminamos de vaciar nunca. Es nuestra cruz: señor, dame paciencia… Thompkins y Randolph no entraron ayer en convocatoria pero están ya para debutar, suponemos que Laso no quiso exponerles en un duelo de alto voltaje. Mejor para el regreso un plácido partidito ACB de domingo.

Y tras todo esto, entre el barro y los sofocos, sexta victoria consecutiva en Euroliga y el Madrid que sigue líder, en solitario si el Barca pincha esta tarde-noche en pista del vigente campeón. Como expliqué la semana pasada, habrá quien añore los marcadores abultados, y no seré yo quien le juzgue, pero a mí la ilusión de amanecer de viernes y verme en lo más alto de Europa no me la quita nadie.

Gira rusa de cal y arena

La semana rusa ha sido el típico anticlimax del Real Madrid de Laso: ganar donde se podía perder y pinchar donde se debía ganar. Cabe matizar que estas semanas Euroliga de doble partido a domicilio son bastante exigentes, sobre todo si arrastras lesionados, como es el caso, y no es raro bajar el listón en el segundo. Pregunten al Barca. Lo digo como contexto, que no como excusa, que las normas son las mismas para todos.

Si el duelo en San Petersburgo se ganó (principalmente) gracias a la defensa, el de Kazán se perdió por el ataque. Bueno, por su ausencia, 58 puntos y 19 pérdidas. En esos guarismos lo raro hubiese sido ganar, por bien que chapotees en el barro. Leo a no pocos aficionados sacar a colación la reivindicación del verano: «a la plantilla le falta un killer». Pues sí, claro que falta, y ayer hubiesen venido bien esos puntos casi gratis que te daba por ejemplo Carroll. Causeur, que en cierto modo ejerció ese rol el miércoles, sencillamente se borró en Kazán: 0 puntos y 0 asistencias en 20 minutos.

Mancos en la dirección

Pero más que un killer ejecutor lo que se echó en falta fueron ideas, generación en estático, la fluidez que te da una buena dirección. Heurtel lleva una Euroliga notable hasta la fecha, sin ir más lejos, lideró el triunfo en Piter, pero nunca se ha destacado por su regularidad. Del club de los Manoletes. En Kazán sencillamente no le tocaba, y de repente nos acordamos de los ausentes.

El Madrid de Laso tiene una acreditada capacidad de resiliencia, ha demostrado poder vivir dignamente sin Randolph y Trey, con Rudy tapando agujeros, alapivot reserva con 84 kilos de hueso y pellejo. Whatever works. Pero el puesto de base es más sensible, catalizador en pista, y en Kazán se vio que sin Nigel ni Alocén (baja por problemas de espalda) el equipo queda vendido, a merced del pie con que se levante Thomá. Porque no hay en la plantilla quien que te haga un apaño en la dirección como te lo hace Rudy al cuatro.

Laso, que tampoco tuvo su mejor día, dio la alternativa al chaval Nuñez en la primera parte, que no desentonó, pero no se atrevió a repetir en la segunda, con el encuentro en el alambre. Apostó por Llull buena parte del último cuarto y el apagón fue cojonudo: 4 puntos del equipo en 6 minutos. El balear arrastra molestias y, además, en verano solo se estudió el temario de escolta, no el de base. Ayer se le notó perdido al volante, como si lo de dirigir le quedara ya lejísimos. Una sola asistencia en 18 minutos y 2/11 tiros, la mayoría frutas de final de posesión, que como base sus porcentajes de tiro caen dramáticamente. Zapatero a tus zapatos: los de Llull ahora son de escolta.

El puesto de alero

El único exterior potable en Tartaristán fue Abalde, que lleva un par de semanas entonado, en porcentajes de tiro altos, erigido en alero titular, el rol al que en realidad siempre ha estado llamado. Hanga ha perdido el pico de forma con el que arrancó el curso, parece que arrastra problemas de rodilla, y Taylor está muy out. No creo tirarme a ninguna piscina si afirmo que su continuidad en verano fue una decisión discutible y, en este caso, hasta donde sé, una atribuible directamente a Laso, que se negó en redondo a dejarle ir, contra criterio de la dirección.

Abalde difícilmente llegará algún día a ser el killer que algunos echaron ayer de menos, le falta la intuición y mala leche que requiere el papel, pero al nivel que apunta los últimos partidos es una navaja suiza de muchos quilates. Defensa, tiro, rebote, asistencias a los pívots en 2×2… No sobresale en nada, pero es de notable en casi todo. En su caso, resulta clave la confianza, que repercute directamente en la toma de decisiones en pista, su gran hándicap, responsable el año pasado del valle de forma que le duró casi media temporada. Como no es la primera vez que le intuimos un step ahead que después se queda en agua de borrajas, quedamos a la espera de nuevos capítulos.

Repaso al campeón: el Madrid manda un mensaje de fuerza

Ilusionando. El Madrid arranca la Euroliga con un triunfo esperanzador, porque el rival era el vigente campeón y por la forma, de paliza, más aún de lo que refleja el marcador final (+13). Salió casi todo redondo anoche en Goya, ya desde el 12-0 inicial, premonitorio de lo que vendría después. Antes de bajar a los nombres, habría que destacar la defensa y el rebote, que es donde se gana principalmente el partido, señas de identidad del equipo este curso, como venimos comentando en las últimas entradas. Un roster de mucho músculo y profundidad de banquillo, en contraste con un Efes cortito en número y algo envejecido en la pintura, excepción de Petrusev, sustituto de Sanli, de lo poco salvable anoche, que dejó muy buenas vibes en su debut Euroliga (17 puntos, 21 años).

Mira que el arbitraje fue antipático, 24 a 10 en faltas, Paternico y Lottermoser mediante, pero no hay arbitraje que compense el abismo en rebote: 47 a 21 para el Madrid. A destacar las 12 capturas de Tavares, lejos aún de su mejor forma, pero suficiente para brillar como lo que es, el pívot más determinante de Europa, y las 6 de Rudy, negado al aro pero que aportó defensa e intendencia como ala-pívot, una recurso que se sacó de la chistera Laso el curso pasado y parece que veremos más veces este año hasta el regreso de Trey y/o Randolph. El técnico vitoriano prefirió al balear como cuatro por delante de Vukcevic, fuera de la convocatoria sin lesión aparente.

Otro que destacó más en defensa que en ataque fue Nigel Williams-Goss (pese a meter 3/7 triples), solvente atrás en el emparejamiento con los mejores de Europa en el puesto. Ya en la Supercopa dio pistas de ser un defensor suficiente y ayer vino a confirmarlas. Al fin y al cabo, en la defensa a Micic (valoración 0 en 25 minutos) se fraguó buena parte de la victoria.

Heurtel y Yabu se visten de largo

Aunque el base del Madrid que brilló esta vez fue Heurtel, su primera actuación potente con la camiseta blanca, reconciliado con el tiro. Ya no tiene el físico para llegar hasta debajo del aro, pero sí talento de sobra para enchufar esos lanzamientos desde bote, tan característicos suyos y difícilmente defendibles. Se le nota, además, recuperado del esguince que sufrió en la primera mitad de septiembre y que suponemos le ha limitado en sus primeras semanas con el equipo. Su rol anoche me recordó al Chacho cuando jugaba en el Madrid, puntos y chispa desde el banquillo. Laso hizo malabarismos con los quintetos para evitar que se emparejase atrás con Micic o Larkin, no se fía de su defensa, pero compensa si te ofrece en ataque tanto como anoche. Nada que no hayamos visto antes con Chacho o Carroll.

El otro gran destacado anoche fue también un recién llegado, Yabusele, que transmitió sensaciones de enorme suficiencia en su debut Euroliga con el RM: hechuras de jugador muy importante en Europa los próximos años, siempre que el Madrid consiga retenerle. Recordemos que firmó solo por un año… A su físico portentoso une cierta finura en la definición (3/5 triples) y, lo que más me gustó ayer, un IQ en pista digno de veterano, cuando tiene solo 25 años. Cómo se cuidó de las faltas, clave al no tener reserva, máximo asistente del equipo (4) y ni un tiro mal seleccionado. Imaginad el pepino de puesto que se queda cuando regresen Trey y Randolph, a poco que ambos, o al menos uno, recupere un 70-80% del nivel previo a sus graves lesiones. Esto solo ha hecho que empezar pero, viendo cómo encajan las piezas, este Madrid sí da para ilusionar, para competir de tú a tú con cualquier rival Euroliga.

Mis apuntes de la pretemporada blanca

Spoiler para agoreros: solo ha sido pretemporada. Estamos acostumbrados a balances casi impolutos en los amistosos, no al 1-2 de este verano, y la derrota en la parroquia blanca suele ir acompañada de conclusiones fáciles y catastróficas. Incluso después de solo cuatro entrenamientos, como es el caso. Pero, seamos adultos, el resultado a estas alturas no tiene mayor valor, lo importante (si es que hay algo) es el rodaje y las sensaciones, y de esas trataré.

Ha sido una pretemporada corta, de solo tres partidos (la media en cursos previos era de 5-6), marcada por las bajas en el juego interior. Thompkins y Randolph no han regresado todavía de sus respectivas lesiones, es más, según informa Sánchez-Blas, tampoco hay fecha estimada: «Aún les queda tiempo para reaparecer». Con Randolph no contábamos hasta aproximadamente noviembre, lo de Trey nos coge con el pie cambiado, pero las artroscopias pueden ser traicioneras y el tiempo de recuperación variable. Su baja significa que Yabusele es el único ala-pívot puro de primer equipo en el roster para el arranque de competición. No le vendrá mal para acelerar su integración: en pretemporada dejó una gran actuación en su primer partido (19 puntos y este matazo) pero otros dos más discretos.

Un primer apunte de los amistosos ha sido el sorpasso entre canteranos, de Eli John Ndiaye a Tristan Vukcevic, que apuntase buenas maneras el curso pasado como parche interior. Ndiaye, senegalés nacionalizado, parece llamado a ese rol este curso y, ojo, que puede significar unos cuantos minutos hasta el regreso de Trey. En pretemporada ha jugado bastante y cumplido en ambos aros: tira mejor que (el primer) Garuba y es más duro atrás que Vukcevic.

El peaje FIBA

En otro orden de cosas, el Madrid ha pagado y seguramente pague en el arranque de curso (incluida la Supercopa) el peaje de ser el equipo de toda Europa con más convocados por selecciones en torneos internacionales: seis en los JJOO más Tavares, la estrella del roster, en el Afrobasket, del que fue eliminado (al fin) anoche en semifinales. Es decir, siete, la mitad exacta del plantel. Por comparar, el Barca solo ha perdido a dos, ningún titular, Abrines y Laprovittola, que Mirotic dio calabazas a España este verano…

Los internacionales se incorporan más tarde a los entrenamientos, lo hacen menos descansados y sin haber podido dedicar tiempo en verano a entrenamiento personal, sea físico o técnico. El periodo estival es el momento, para aquellos con la ambición, de pulir carencias o ampliar repertorio, que después, en la vorágine de temporada, con este calendario tan saturado, los entrenamientos son para preparar el siguiente partido y poco más. No es casualidad que los dos jugadores más finos del Madrid esta pretemporada hayan sido dos de los que sí han podido descansar y hacer todos los entrenos: Hanga y Causeur.

Los bases

La principal atracción de la pretemporada era quizá ver por primera vez en acción y de blanco a los dos nuevos bases, llamados a tapar el socavón en el puesto desde la marcha de Campazzo hace ya nueve meses. Y ninguno de los dos ha brillado, para qué engañarnos, y seguramente de ahí el chasco de algunos aficionados impacientes.

Con Heurtel sabíamos a quien fichábamos, sus lagunas defensivas no pueden cogernos por sorpresa a estas alturas. A cambio, ha enseñado cositas interesantes en ataque, especialmente su capacidad de encontrar en estático al hombre abierto, una virtud que perdimos en buena medida a la fuga de Facu. También ha jugado algún buen 2×2 con Poirier, un recurso a explotar este curso en la segunda unidad. Resulta lógico que la adaptación de Thomá sea más rápida: habla el idioma, conoce la ACB y tiene padrinos en el vestuario.

En comparación con él, Nigel Williams-Goss es un paracaidista en Goya. Esperamos mucho de él porque tiene 26 años y mucha clase, porque nos va el proyecto en ello. Tal y como está configurada la plantilla, de su evolución depende en buena medida el techo del equipo este año. Porque Heurtel puede sumar, y bastante, pero a medio plazo no deja de ser un jugador unidemensional, manolete desatascador, y a su edad ya ha tocado techo.

Y quizá porque de Nigel esperamos mucho, su discreto nivel en pretemporada ha levantado runrun en la parroquia más ceniza. En los tres amistosos se le ha visto apocopado, obediente pero falto de iniciativa, tratando de ejecutar escrupulosamente los sistemas. El de base es el puesto tácticamente más complejo del quinteto y Nigel parece estar todavía procesando el sistema Laso. Solo cuando domine la partitura empezará a salirse de guión, improvisar y volar alto. Roma no se construyó en un día.

También necesitará ponerse en forma, que su estado físico no es precisamente óptimo (para eso están las pretemporadas). Se casó hace solo 10 días en un bodorrio en Oregón, y se le nota poco definido, sin chispa. No es que sea un atleta, tipo Baldwin, sus puntos llegan más por muñeca que por piernas, pero como para desbordar a Tomás Bellas sí… Un voto de confianza para él y para todo el equipo, la plantilla tiene más sentido que la del año pasado, pero hay más piezas nuevas que acoplar.

Los JJOO en clave madridista

El Madrid ha sido, y con diferencia, el equipo Euroliga con más representantes en los JJOO, seis. Han brillado con luz desigual, aunque conviene contextualizar: los JJOO no dejan de ser una competición a muy pocos partidos (seis como máximo), además muy desiguales. Un día humillas a Irán y al siguiente te ves defendiendo a Kevin Durant. Sirve para sacar pistas, pero no conclusiones.

Guerschon Yabusele

Titular en la selección subcampeona. Con sus 13 puntos fue, junto a Rudy Gobert, el mejor de Francia en la final. Y seguramente también el mejor de los seis madridistas en Tokio, donde su aportación excedió con mucho a sus estadísticas, discretas. Gozó de poco protagonismo ofensivo, lógico cuando coincides en pista con De Colo y Fournier, que se las chuscan todas, pero a cambio fue muy consistente atrás. Buen IQ en pista, carne de equipo grande.

En Madrid dispondrá de más tiros para brillar, pero ya de entrada esa presencia física y defensiva es un interesante contrapunto al perfil netamente ofensivo de sus compañeros de puesto, Thompkins y Randolph. Yabusele me pareció un fichaje potente a su anuncio y verle en plaza grande en estos JJOO, fuera del ecosistema Asvel, me reafirma en la idea. Ganas de verle ahora a las órdenes de Laso.

Thomas Heurtel

No haría un drama de su final, catastrófica, puesto que no se emparejará con rivales nivel Damian Lillard o Jrue Holiday en Euroliga o ACB. Ahora bien, vistos todos sus partidos en Tokio, mentiría si no dijese que Heurtel me deja un poco frío, incluso dudas. Aunque para hacerme una idea exacta necesitaría conocer el detalle de su estado físico, que si recordáis hubo incluso dudas de su presencia en Tokio por una lesión.

A su defensa vaporosa, sobradamente reportada, sumó una toma de decisiones discreta en ataque. Mucho manejo de balón y poca mordiente. A falta de desborde, la mayoría de su producción queda condicionada a tiros forzadillos de media o larga distancia. Cuando entran, porque tiene el talento para colarlos, como ante Irán, te arma un quilombo en pocos minutos. Pero el Madrid necesita algo más que un revulsivo puntual, que para eso ya teníamos a Lapro. Se necesita un base con ciertos galones, un lugarteniente para Nigel Williams-Goss.

Vincent Poirier

Desdibujado. El que menos ha jugado de los franceses, penalizado por compartir puesto con la estrella del equipo, Rudy Gobert. Además, Vincent Collet se decantó por Fall como primera opción desde el banquillo, primando el 1×1 al poste sobre las situaciones de 2×2.

Como resultado, la mayoría del tiempo en pista de Poirier fue como ala-pívot, es decir, fuera de lugar. Sirvan de ejemplo los escasos 5 minutos de que dispuso en la final, emparejado con Durant. En todo caso, contra República Checa e Irán, que el marcador permitió rotaciones y sí jugó de center, subió 24 puntos en 34 minutos. Bien habilitado es un ventilador de estadística.

Sergio Llull

Secundario pero mejor de lo que esperaba, la verdad, después de verle desbarrar un poco en los amistosos de preparación. Dignos promedios de 8.3 puntos y 46% de campo saliendo desde el banco. Por cierto, jugando todos sus minutos de escolta, con poquito tiempo de balón en las manos, como presumiblemente le veremos en Goya. Por nivel y rol, este Llull de los JJOO se parecerá bastante al que podemos esperar el próximo curso, digno escolta reserva, siempre que le respetan las lesiones, que no es poco suponer.

Rudy Fernández

A cuentagotas. El mejor de España junto a Abalde en el partido clave, el de Eslovenia, pese a terminar en derrota. 4 triples, 5 rebotes y ese montón de intangibles que aporta al juego. A cambio, pinchó en hueso contra Japón y EEUU, 0/9 tiros, tampoco está para más. Me sorprende que no anunciase oficialmente su retirada de la selección tras el torneo. Una ocasión propicia: a sus 36 años y con lo cascado que está físicamente no le veo llegando a París 2024. Y puestos a retirarse, ¿qué mejor escenario que unos JJOO?

Alberto Abalde

Esperaba algo más de él, una frase que igual sirve para sus JJOO que para su temporada pasada. En la selección se le quedó el camino expedito con la ausencia de última hora de Juancho. Scariolo valora el nivel defensivo del gallego, igual que Laso, y eso le vale bastantes minutos en pista. Pero ofensivamente enseñó la versión del segundo tercio de temporada en el Madrid, es decir, inseguro y timorato en la toma de decisiones . Recuperó el pulso contra Eslovenia y, aunque se le saliese el tiro clave, no hubiésemos forzado final apretado sin él, notable desgastando a Doncic y compensando en ataque (14) el único apagón de Ricky Rubio en el torneo.

Habrá tiempo para profundizar en el tema, pero desde ya os digo que la progresión de Abalde, junto a la adaptación de NWG, me parece que pueden marcar en buena medida el techo del Madrid este curso. Porque el gallego deja la sensación de mostrar solo una pequeña porción de su potencial, y el principal techo está en su propio coco. Con ese físico de cyborg y una técnica tan depurada hay mimbres para mucho más cesto. Y que tampoco se duerma en los laureles, que este año los minutos van a estar más caros con Hanga en la rotación.

Williams-Goss y Heurtel: el valor del pájaro en mano

Percibo en los comentarios de la parroquia escaso entusiasmo sobre los fichajes de Nigel Williams-Goss y Thomas Heurtel. Que si el galo es «sopita recalentá», un descarte del Barca, que si a NWG «no le he visto nunca pero no me ilusiona», «otro americano random»… ¿Sabéis lo que os digo? Que apesta a ‘Complejo Mbappe’, a bernabeucentrismo, esa deformación madridista de la época de Los Galácticos, de cuando Florentino traía cada verano a la estrella mundial de turno (en fútbol) para vender camisetas y, de paso, reforzar al equipo.

El ‘Complejo Mbappe’ consiste en que al aficionado blanco desde entonces le deja frío todo lo que no sea fichar al galáctico de moda del verano (digamos Micic), previo culebrón retransmitido por fascículos en Marca. Un complejo que ya en fútbol suena ridículo y trasnochado, pero que en basket lo es mucho más, jugando el Madrid como juega en la segunda división (Euroliga vs NBA).

Y no hay mejor recordatorio de que somos segunda división que la fuga de talento allende el mar en los últimos meses. Campazzo, Mike James y Vildoza han cambiado la Euroliga por la NBA. Micic, el MVP, lo hará seguramente este verano y detrás suyo pueden ir Kevin Pangos y Wade Baldwin, que terminan contrato y dan prioridad a sondear sus opciones de mercado NBA, por eso no suenan para ningún equipo a este lado del charco. La ecuación es dramática: entre los que se han ido y se quieren ir suman 6 de los 12 mejores bases de la competición, incluidos los dos mejores, Micic y Facu.

Reposición de talento

Unos se van y otros vendrán, pensaréis, es ley de vida. Sí, pero la tasa de reposición de talento en la élite no va ni de lejos tan rápido como la fuga de los últimos meses. Además, muy concentrada en el puesto de playmaker, el más determinante en el basket FIBA moderno, al título de Efes me remito.

No, este verano no hay Mbappés en menú, y no es una cuestión de dinero. El mercado son habas contadas y no ofrece primeras espadas. Entiéndase la expresión «en mercado» referida a jugadores que terminan contrato o que militan en clubes de mucho menor presupuesto y por tanto susceptibles de vender por un transfer.

Para valorar los fichajes de Heurtel y Nigel en su justa medida hay que contextualizar, compararlos con la alternativa, es decir, con el resto de bases disponibles. Pragmatismo vs. realismo mágico. El resto del menú era: Pierria Henry* (Baskonia -> ¿Fener?), Thomas Walkup (Zalgiris -> Olympiakos), Stefan Jovic (Jimki -> ¿PAO?), Janis Strelnieks (CSKA ->), Corey Walden (Estrella Roja -> ¿Bayern?) y, tal vez, Milos Teodosic, con 34 palos y pagando transfer a la Virtus.

Fuera de carta, quedaría esperar a agosto y pescar entre aquellos que no encuentren acomodo en la NBA. Con suerte podría caerte un Pangos o un Baldwin de la vida, pero sin ella puedes verte a finales de verano buscando base titular entre las raspas, en el fondo del catálogo de agencias de representación. Y ese es un riesgo que el Madrid no creo que deba asumir en este puesto.

Por eso, dos conclusiones en clave Goya:

  1. Los fichajes atados de Nigel Williams Goss y Heurtel son una jugada bastante interesante en este contexto tan deficitario. Dejémonos de ilusión y galácticos que no existen y bajemos a la (dura) realidad. Con su llegada, el Madrid se asegura un verano tranquilo en la planificación deportiva, con los principales deberes ya hechos: va a ser el equipo Euroliga que más mejore su puesto de base respecto al curso pasado. Esta, y no otra, debería ser la conclusión principal de estos fichajes.

    Y se va a conseguir a un precio justo, que tampoco está el horno para bollos, sin pagar dinero en traspasos, puesto que ambos llegan como agentes libres. El fichaje de Heurtel está amarrado desde navidad y los aprox. 750k netos / año que va a cobrar y se acordaron entonces se han quedado seguramente un poco desfasados en favor del club. El valor actual de mercado del jugador, rehabilitado para la élite en Asvel y dada la escasez de bases, lo situaría a ojo de buen cubero un 20-30% por encima de esa cifra. Es el premio del Madrid por haber asumido en su día el riesgo de comprometerse a tanto tiempo vista con un jugador en sus horas más bajas.

    Por otro lado, la operación de Williams-Goss supone un ahorro sensible respecto a las cifras en que se ponía Pierria Henry, objetivo original, pero con el enorme hándicap del derecho de tanteo. En concreto, unos 500k euros era lo pactado inicialmente con Querejeta para renunciar al tanteo (acabó pidiendo mucho más, tras la marcha de Vildoza), y un salario anual para el jugador en el barrio de los 1.2M netos anuales, 200k más de lo que finalmente firma Nigel. Si lo traducimos a masa salarial bruta, que son los términos en que solemos hablar en España, los dos años de NWG saldrán por unos 800k menos de lo que hubiese costado Pierria, a sumarle esos 500k de compensación que te ahorras. Es decir, 1.3M de diferencia en dos temporadas para jugadores de nivel a priori similar, con la única desventaja de que Nigel es extracomunitario y Pierria ya no. Un buen pico, que dará margen para operaciones pendientes en otras posiciones del roster.

  2. Laprovittola, tras todo lo llovido, puede dar otro pelotazo este verano. A pesar de sus defectos, que nos ha dado tiempo a aprendérnoslos de memoria, ya me diréis dónde van a encontrar los equipos Euroliga en este mercado deficitario un base generador, MVP de la ACB hace solo dos años, con experiencia en todo un Madrid y que encima ha firmado un final de temporada curiosón (hasta su lesión). ¿Atenas?