Ayón y Randolph, welcome back!

randEl Barca jugó su final el domingo, la ganó por los pelos, polémica incluida, y salvó la temporada, que tiene últimamente el listón bajito. Enhorabuena. Entrenador amarrategui, cantera en el ostracismo y la Copa como salvoconducto, pascualismo 2.0. La batalla del Madrid es otra, en la élite de Europa, su objetivo es Belgrado, la final era este viernes y la ganó. Sube al cuarto puesto una jornada en la que pudo caer hasta el séptimo. No hubo esta vez lugar a polémica arbitral porque fue un soberano repaso (+27), un recordatorio de que el Barca, pese al efecto champán Pesic, es por algún motivo penúltimo clasificado de la Euroliga, con la mitad de victorias que el Madrid. Que los jugadores dejen de hacer la cama es una avance, pero convertir a una banda en un equipo fiable lleva más de 10 días.

Los azulgrana se presentaron con poco en juego y varias bajas, cierto, igual que el Madrid: Llull, Kuzmic y Thompkins, grave esta última, pues estaba siendo capital en las últimas semanas. Sin el concurso de Trey, el duelo representaba una reválida de primer orden para Randolph, errático y hasta apático en los ocho primeros partidos tras su regreso. Pero llegado el momento, cuando más se le necesitaba, resucitó. 16 puntos y 6 rebotes, partidazo. Compartió al fin el balón (3 asistencias), seleccionó mejor sus tiros (7/11tc), atacó el aro (3 faltas recibidas) y mostró compromiso atrás. Desde el primer minuto se vio que había cambiado el chip, entre él y Tavares dominaron el rebote (+11 el Madrid) y secaron al Barca en el primer cuarto, fraguando la escapada a la postre mortal de necesidad. No hizo falta un mes de retiro en una comuna hare krishna para recuperar a Randolph. Igual que en otras ocasiones, volvió sin motivo aparente, eso sí, justo el día que faltaba Thompkins y se sintió más protagonista, que nadie le hacía sombra.

Bienvenido es Antoñito, igual que Ayón, más mérito aún el suyo, que ya en su segundo partido tras cuatro meses de baja se pareció y bastante al Titán previo a la lesión: intenso, móvil, ocupando mucho espacio en la zona y engrasando la circulación de balón. Aportó 10 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias y esa pila de intangibles que conforman los cimientos de un equipo ganador. No olvidamos que Tavares ha hecho una magnífica faena de aliño en momentos de gran necesidad, y la seguirá haciendo, pero con el regreso de Ayón el Madrid recobra una dimensión colectiva superior. Su vuelta es la mejor noticia del encuentro, un tremendo motivo para el optimismo.

Carroll ejerció de nuevo de puntal ofensivo (¿pero este hombre nunca va a envejecer?) y Felipe aprovechó la baja de Oriola para destrozar a Vezenkov al poste. En el Palau se paseó el Madrid pese a una pobre versión de Doncic, 1/7 de campo y un lenguaje no verbal mejorable, faltas de frustración y caras largas en el banquillo. Sigo pensando que no le haría mal un descanso en ACB y mandarle unos días con su novia a una casa rural sin teléfono. Ha cargado con un enorme peso estos meses y parece mentalmente exhausto, manosea el balón segundos y segundos sin atacar el aro o tomar decisiones. Esa frescura y chispa parece tenerla ahora Campazzo (3 triples, 9 asistencias, 3 robos), el mejor en el Palau y que lleva un último mes de campanillas, si exceptuamos el lunar ante Olympiakos. Se siente respaldado, a gusto, a lo largo de la temporada ha ido asumiendo mando en plaza de forma natural y paulatina, enseñando su enorme potencial. Me encantaría que llegase el día en que el madridismo le valorase sólo por lo mucho que creo aporta, dejando atrás los prejuicios sobre su estatura, el recuerdo de su primera etapa de blanco y la inútil comparación con Chacho.

Las cinco claves de la final de Copa

REAL MADRID - BARCELONAEfecto rebote. Es un término bursátil que se refiere a la fuerte subida del valor de una acción el día después de una súbita bajada. El ayudante de Sito Alonso ha denunciado en Facebook y sin eufemismos lo que salta a la vista, que la plantilla hizo la cama al coach, al módico precio de tirar la temporada Euroliga, que marcha el equipo penúltimo y ya sin opciones. Sólo hay que sumar dos y dos. Pesic mantiene la rotación y jerarquías de su antecesor, con Kurucs, Pressey y Vezenkov marginados. Dado que en 10 días, en plena vorágine de competición y sin apenas entrenamientos, no da tiempo para asimilar conceptos tácticos, el cambio de juego y resultados del Barca sólo puede venir por un lado, el de la actitud de los jugadores. Una vez se enjuague este ‘efecto rebote’ comprenderemos el verdadero nivel azulgrana, suponemos lejos del esperpento de la primera mitad de curso pero seguramente sin el plus de motivación de esta Copa, que parecía que hubiesen repartido viagras en el vestuario a la salud de Sito.

La sangría bajo tableros. El Madrid perdió la batalla del rebote directamente por incomparecencia (-16). A Laso se le ocurrió en el tercer cuarto, en plena escapada del Barca, apostar por un quinteto con cuatro pequeños. Un experimento respetable, como intento por controlar la sangría, pero en el que se obcecó unos 15 minutos, pese a la evidencia de que no daba resultado. Los azulgrana buscaron con paciencia el desequilibrio físico al poste y arrasaron en el rebote: entre el minuto 20 y el 35 el balance de rechaces fue de 15 a 2 para el Barca. Así es difícil.

Factor arbitraje. Si fuese un combate de boxeo seguramente el Barca habría ganado la final a los puntos, pero esto es basket y los méritos previos cuentan exactamente un mojón. El Madrid tuvo una posesión para empatar o ganar, en la que hubo un clamoroso error arbitral en su contra, esa falta de Claver a Taylor en el palmeo. Nos acordamos también del tiro libre de Rudy, a dos minutos del final, que debió contar no uno sino dos puntos porque fue palmeado por Moerman en su propio aro. Dos acciones que he elegido porque no dejan lugar a duda en la repetición (si hasta los comentaristas de M+ se pusieron de acuerdo) y que bien pudieron cambiar el resultado en un duelo decidido por sólo dos puntos. No trato de buscar tres pies al gato, ni de que la polémica arbitral anule la necesaria autocrítica, pero no se puede analizar la final sin mencionar que errores arbitrales perjudicaron claramente al Madrid en momentos clave.

Los eslovenos, desaparecidos. Doncic es el faro blanco y un catacrack pero ha pinchado ya en suficientes finales de torneo o desenlaces apretados de partido como para que empecemos a asumir que tiene un claro área de mejora. Desapareció en la pasada final ACB y ha desaparecido en esta de Copa, 1 de 8 de campo, no lo maquilla ni ese reguero de tiros libres (12/16), concentrados en su mayoría en el primer cuarto. Debe estar contando los días para el regreso de Llull y que le libere de cierta presión en finales de partido. Pero más que Doncic preocupa la aportación de su ‘compatriota’ Randolph, cuarto salario de la plantilla, que sigue restando más que sumando ya tres semanas y ocho encuentros después de su regreso. En sus minutos en pista en la Copa el balance del equipo fue de -4, por el +26 de Thompkins, canta por soleares. No pasa el balón ni por equivocación, tampoco le pidas una ayuda en defensa, apenas carga el rebote (0 en 13 minutos en la final) y tiende a lanzar en posiciones forzadas, desde fuera y sin rebote, porque yo lo valgo. Es duro decirlo, pero a día de hoy cumple los atributos de lo que Manel Comas llamaba un NAF. Uno con Randoph nunca sabe a qué atenerse, si está enfadado con el mundo y necesita un mes en una comuna hare krishna, o si su actitud cambiará de forma natural, según recupere la forma y asuma protagonismo, como ha ocurrido otras veces. Sí se que el Madrid se juega la vida en Europa en las próximas semanas y no hay espacio para psicoanalistas, si Randolph no está, banquillazo y se apuesta por la bombona de oxígeno de Trey.

Reacción de casta. Por no cerrar con tan mal sabor de boca, dejo para lo último lo único rescatable, ese orgullo competitivo que mostró el Madrid en la recta final cuando el partido estaba perdido (15 abajo con 6 por jugar) y que a punto estuvo de obrar la machada. Una casta encarnada sobre todo en Carroll y Thompkins, que sólo en ese periodo final subieron 22 puntos, de los 38 del equipo. En menor medida, Rudy, Taylor y Campazzo también contribuyeron a ese arreón final, puntales de una defensa press a toda pista que enseñó las costuras azugranas. Al final, la derrota pica por la forma, el rival y las dudas que pueda generar, pero que los árboles no impidan ver el bosque, el Madrid acudía a Gran Canaria con grandes bajas y nulas urgencias históricas. El éxito o fracaso de la temporada se mide por llegar o no a la F4 de Belgrado, y eso, por cierto, pasa por ganar este viernes precisamente en Barcelona…

¿La Copa más floja de los últimos años?

Copa del Rey Gran CanariaDesconvocada la ‘huelga’ ABP (¡sorpresa!), a la que veréis que he dedicado tantas líneas como cero, exactamente lo que me preocupaba, procedo a cascar de lo que procede, de la Copa. Este año no escribo diario porque no la veré en directo, decidimos en la cuadrilla a comienzo de curso reservarnos para una eventual F4. Tanta fe tenemos que nuestro chat en whatsapp hace tiempo se llama ‘Comando Belgrado’.

Siendo mínimamente críticos, debe ser una de las ediciones de la Copa de menos nivel de los últimos cursos. De los cinco equipos Euroliga, sólo un Madrid de circunstancias, con jugadores clave lesionados, reside en el top-8, y en todo caso es sólo quinto empatado con el séptimo. Gran Canaria y Valencia, finalistas los dos últimos años, llegan muy lastrados por las bajas, mientras que el Barca ya sabemos que anda hecho unos zorros. Sí, tiene plantilla como para dar un susto en competición a partido único, igual que Benzemá le podría hacer un hat-trick al PSG… Así las cosas, Baskonia y Unicaja, en ese orden, parecen los principales rivales del Madrid.

Sin estar para cohetes, Baskonia ha encontrado una entidad y puesto una velocidad crucero interesante tras la astracanada Prigioni. A la Copa llega Voigtmann de dulce, Shengelia casi siempre lo está y cualquier equipo dirigido por Pedro Martínez es por definición un hueso. Málaga es cruce exigente para unos cuartos, su pareja de centers (Augustine-Shermadini) es de las más productivas de Europa y si Lesioneski Nedovic sacase la muleta se puede poner la cosa fea.

¿Volverá el Titán?

Viaja el Madrid a las islas con cero urgencias históricas, habiendo ganado cinco de las últimas seis Copas, y suponemos que con la cabeza un poco en la Euroliga, en pleno nudo de la fase regular y algo acuciado tras los pinchazos recientes. La jornada del domingo, ese paseo ante Tenerife, despejó pocas dudas en el equipo blanco. Campazzo se resarció con otro partidazo en ACB de su calamitosa velada ante Olympiakos, Thompkins pudo descansar tras la minutada del viernes y Randolph tuvo tiempo en pista, que falta le hace para ponerse a tono, que está hecho unos zorros. No físicamente, sumó 11 rebotes, sino de tomar buenas decisiones en pista y ver el aro menos pequeño. Randle, claro, cero minutos, no se vaya a cansar.

Ayón lleva días entrenando con el grupo y, según adelantó Laso, podría reaparecer en Gran Canaria, después de tres meses y medio en el dique seco. Necesitará un tiempo para ponerse en forma, ni que decir tiene, pero su mero regreso es motivo de ilusión, el comienzo del fin de esta travesía por el desierto de lesiones. Si recordáis, la peor crisis del Madrid este curso, en noviembre, coincidió exactamente con su lesión. Con él cayó el equipo como un castillo de naipes, y es que tapa muchas miserias en defensa y con él circula rápido el balón en ataque. Titán, welcome back.

Finales apretados, la asignatura pendiente de Doncic

_1RM5697ThumbUn revés costoso. La derrota contra Olympiakos deja al Madrid quinto clasificado, igualado con el séptimo, y le condena al camino sinuoso hacia la F4. Obliga a ganar casi todo lo que queda de fase regular, o de lo contrario un cruce de cuartos exigente, contra un griego o Fenerbahce, puede que sin ventaja campo.

Es contra los rivales directos, los mejores equipos de Europa, cuando se notan especialmente las bajas, a las que ayer se unió la de Rudy, ausente por un esguince y que estaba siendo capital en este tipo de encuentros por su defensa, oficio y fiabilidad exterior. Su baja pesó aún más por la desafortunada velada de sus compañeros de puesto, Causeur y sobre todo Taylor.

Randolph oficialmente ya ha regresado, pero en los cuatro partidos que ha jugado es todavía un fantasma en pista. Ayer por momentos resultaba exasperante su falta de intensidad y concentración, con errores defensivos sangrantes (para mayor gloria de Wiltjer) y una selección de tiro irresponsable, cascándose cada balón que le llegaba, un poco de cualquier manera. Sus minutos coincidieron con el estirón heleno en el segundo cuarto, tan mal le vio Laso que ni pisó la pista tras el paso por vestuarios. Una cura de humildad. El único interior del Madrid fue Thompkins, que se reencontró con el triple (5/6) y sostuvo al equipo junto a Luka. Termina contrato y habría que ir pensando en ofrecerle la renovación a lo largo de la primavera, no dejar que salga al mercado, que lo único que haría es encarecer el precio.

El error garrafal de Felipe

Tavares no tuvo esta vez demasiada influencia en el juego, me temo que esta frase ya la he dicho, y Felipe, que estaba cuajando una actuación correcta, cometió a 4 minutos del final un error infantil y costosísimo. Falló los dos tiros libres de una técnica y, en plan niño de colegio frustrado, dio un puntapié al balón. Técnica, tiro libre y posesión para Olympiakos, que encima aprovechó con un triple: de poderse poner el Madrid 7-8 arriba terminó la jugada uno abajo. No es el tipo de fallos garrafales que esperas del capitán, camino de 38 años. Imaginamos que habrá pasado mala noche, él mejor que nadie sabe el coste de fallos así en encuentros en el alambre.

La defensa de contacto de Mantzaris, que debe ser sobrino del árbitro para acabar sólo con 3 faltas, desactivó por completo a Campazzo. Firmó el argentino su peor encuentro del curso en el peor momento, 0/7 de campo para -4 de valoración, dejando a Doncic sólo ante el peligro, como único generador exterior.

El muchacho cuajó una magnífica actuación, al nivel MVP que nos tiene acostumbrados, afeada sin embargo por los 5 tiros libres que marró, varios en momentos clave. Tiene 18 años y sí, a veces se le encoge la mano bajo presión. No pasa nada por admitirlo, que sea un superdotado no cambia que también sea humano e inexperto. Tampoco estuvo acertado en la gestión de los ataques finales, y no es a primera vez. No jugó bien sus cartas en los repetidos miss-matches, emparejado con el pívot rival, habitualmente Milutinov que, dicho sea de paso, tiene una movilidad lateral espectacular para sus 213cms.

Llull acostumbró mal a la parroquia, con los años fue aprendiendo a leer con maestría esas situaciones y ahora siempre parece tener un plan. Lo contrario que Doncic ayer, que transmitía indecisión con el balón en las manos, botaba plan yoyo en la cabecera sin tener claro por dónde tirar, para acabar con una penetración forzadita en busca de la falta como mal menor. Quedan cinco meses de la que seguramente será su última temporada en Madrid, volverá a tener balones decisivos en las manos y, no sé vosotros, pero yo confío. Nos sobran los motivos.

El Madrid se presenta una hora tarde en Moscú

othello-hunter-cska-moscow-eb17Uno con los años asume que la visita del Madrid a Moscú es poco menos que turística, un selfie en la Plaza Roja, una matrioshka en el aeropuerto y Bill Murray retransmitiendo desde Punxsutawney. Una década hace de la última victoria blanca en pista de CSKA, con Hosley y Massey, ahí es nada, y la cita de este curso no fue excepción. No, principalmente por una primera mitad apocalíptica, de una vía de agua tras otra, ni una ayuda a tiempo en defensa, ni una posición de tiro liberada en ataque.

A Randolph se le ve muy bien físicamente a su regreso, pero perdido en pista cual pato mareado, fuera de ritmo de competición. Nada que no sufriese Thompkins hace dos meses. Tavares resultó menos decisivo que en las últimas jornadas, pues la anotación de CSKA se concentra fuera de su zona de influencia defensiva, con mucha suspensión de media distancia de Chacho, Higgins y De Colo. Todo el Madrid hasta el descanso fue Doncic a la heróica (21+5+5), infiltrado en un tobillo, forzando hasta el infinito acciones de 1×1. Por cierto, veréis que como era Moscú ni mu a los árbitros, y mira que le brearon.

Chacho y Othello, los mejores

Me incorporé a la retransmisión en el minuto seis y ya iban 24-5. Hasta se cumplieron los tópicos de guión y los mejores de los rusos fueron los exmadridistas, Chacho y Othello, que están cuajando una temporada correcta que no estelar, pero que en la primera mitad camparon a sus anchas. Un triple por aquí, un alley-oop por allá, game over.

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Fue tras el paso por vestuarios que se presentó el Madrid a jugar, una hora tarde: subió el nivel atrás (Rudy-Taylor), llegaron triples de Facu y puntos de los especialistas, Carroll y Thompkins (16 y 13). Era ya tarde para la victoria pero el equipo salvó las formas y hasta el average, claro que de poco sirve, que CSKA va a ganar la fase regular de calle. Es la máquina más engrasada de la Euroliga hoy, lo cual tampoco extraña siendo el único de los tres favoritos que se está librando de lesiones. Lo que se ve es lo que hay, van en sexta. Ni Chacho, ni De Colo, ni Clyburn, ni Hines, ni Higgings se han perdido un sólo partido en lo que va de temporada. Por comparar, entre Ayón, Llull y Randolph se han perdido 52…

Por muy primero que vaya a quedar CSKA, por muy buena prensa que tenga en España, que hay mucho groupie de Chacho, sigo viendo más favorito a la roca Fenerbahce, que las F4 se ganan en defensa, incluso al Madrid, en función de la reincorporación de Ayón y Llull. Para los blancos, mirando el calendario, y tras la esperada derrota en Moscú, llega la hora de la verdad en la fase regular, con el objetivo de un puesto entre los tres primeros, para presumiblemente evitar a los griegos en cuartos. De los próximos cuatro partidos tres son en Goya ante los rivales directos, Olympiakos, Fenerbahce y Pao, y entre medias una visita al Palau ante un Barca desde hoy oficialmente desahuciado.

La Euroliga ya tiene a su Mutombo

_3AM0056ThumbDigo Mutombo porque es el primero que se me viene a la cabeza, por aquello de ser también africano, aunque el basket europeo ha visto grandes intimidadores, pienso a botepronto en Vrankovic, Dueñas y sobre todo Tkachenko. Entiendo que Tavares irrite a eruditos y teóricos, el encumbramiento de un jugador evidentemente limitado en técnica y lectura de juego. Es un deja vu, un regreso al estadio más primitivo del juego, al patio de colegio, cuando al hacer equipos elegíamos primero al tallo de la clase, porque sólo de ponerse ahí en medio a estorbar en plan grúa te ganaba los partidos. Lo moderno hoy es que los altos tiren triples y los pívots sean ‘bajitos’ pero «móviles» y fornidos. Liberémonos de prejuicios y disfrutemos, la grúa es blanca.

Ante Efes el caboverdiano fue protagonista absoluto (val25), lo que tampoco es ya noticia en la progresión de las últimas semanas. Humilló a Dunston y Stimac, con diferencia los dos más valorados de media este curso en los turcos y que soñarán esta noche con las playas de Cabo Verde. La superioridad física del africano es vergonzante, un sub-21 que se ha colado en un partido de benjamines. Le saca unos 15 centímetros de media a sus pares en Euroliga sin ser necesariamente más lento que ellos.

Está bien proporcionado y no exento de coordinación. Como no le vamos a pedir que baile a lo Olajuwon ni que lance a lo Pat Ewing, su margen de mejora viene por la inteligencia en pista, déficit habitual de quien empezó tarde a jugar al basket, en su caso a los 17. Por lo pronto está haciendo ventresca con sólo aplicar la lección más importante para un tipo de su estatura, que no hace falta tapón para forzar un falló en el tiro, es decir, defender sin arriesgar falta. Lo cual no quita para que una boina de tanto en cuanto cause pavor en el ataque rival.

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Al final, la intimidación de Gigante Verde fuerza pírricos porcentajes de dos del rival en sus minutos en pista y, señores, eso gana partidos y campeonatos. Igual que las rapidísimas manos de Kyle Hines o el desplazamiento lateral de Vesely, al que Zeljko empareja con la estrella exterior rival en las posesiones finales. Al nivel del último mes no me parece atrevido colocar ya a Tavares entre los centers más determinantes de la competición en la actualidad. Una condición, dicho sea de paso, sin demasiada competencia y en todo caso pendiente de ratificar ante el póker, CSKA, Fener y los griegos, a los que se mide el Madrid en cuatro de las cinco próximas jornadas.

El quite de Luka y Trey

Anda estos días media España zarrapastrosa, con gripes, catarros y similares, incluido un servidor, de ahí estos ocho días de silencio. He sido baja en Goya para la visita de Efes, lo he visto desde el sofá de casa, ‘amenizado’ con pharmagrip en vez de birra. Por eso valoro especialmente el esfuerzo de Thompkins y Doncic, que saltaron a jugar mermados por sendas enfermedades, un gesto de profesionalidad y compromiso.

El esloveno lleva ya una semana con amigdalitis, jugó en Málaga tocado, fue baja en San Sebastián, pasó el fin de semana en la cama y ante los turcos fue de la partida por pura necesidad, porque con la Euroliga no se juega y bastante en cuadro está ya el equipo. 17 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias, números de MVP en 22 minutos, aunque por momentos se quedase sin aire, como él mismo reconoció. Lleva 5 días sin ponerse el chándal, en casa viendo pasar las horas con Netflix y una manta. Qué os voy a contar.

luke

Parecido anda Trey, con un virus estomacal, que si jugó fue también por necesidad, porque Randolph se probó a las 18h y no se vio todavía como para debutar. Thompkins jugó 14 minutos, la mitad de lo que viene promediando, que solventó con un digno 10 de valoración, sin apenas protagonismo ofensivo. En todo caso un quite valioso, que afrontar un duelo Euroliga sólo con Maciulis y Radoncic como ala-pívots hubiese sido jugar con fuego. Al final no se le echó demasiado de menos porque Efes, seamos realistas, es una banda infame y porque Jonas cuajó uno de sus mejores encuentros del año, con 3/3 triples y sin mayores problemas ante un par tan manso como Brock Motum. Otro de los que en Zalguiris parecen mejores de lo que son, y la lista es larga.