El Madrid presenta credenciales en Europa

Campazzo fenerbahce Euroleague Real MadridApenas han pasado seis semanas y lo que de entrada nos pudo parecer una mera apuesta por la continuidad, decepcionados entonces por los grandes nombres de mercado que se habían escapado, va camino de convertirse en uno de los movimientos clave de la sección de los últimos años. Hablo de la renovación de Campazzo por cinco temporadas, estampada justo antes del Mundial, aunque fraguada durante meses, y que garantiza de blanco al que bien puede ser el mejor jugador de Europa a día de hoy, si tenemos en cuenta ambos aros.

Empiezan a ser muchas coincidencias: su final ACB (MVP), su Mundial (líder del finalista), su Supercopa (MVP) y su arranque de Euroliga hoy, dominando a todo un Fenerbahce, haciendo parecer a Sloukas un basecillo chuchero. Acabó Facu la velada como el más valorado con 24, pero la estadística que mejor describe su partidazo es el parcial: +22 el equipo en sus minutos en pista, en un partido decidido por solo 4, lo cual, por cierto, deja en bastante mal lugar a Laprovittola, del que también hablaré.

Resulta de una ceguera inexplicable que Euroliga no haya incluido a Campazzo en su lista de 10 candidatos al MVP de la temporada o que su precio de partida en la Fantasy (el equivalente a la Supermanager) estuviese por debajo del de Scottie Wilbekin o Pierria Henry, entre otros. En Goya sí lo tenemos claro, es el general al mando, avalado además por el nuevo equilibrio salarial de la plantilla, que le convierte en el mejor pagado junto a Tavares, por delante ya de Llull, relegado este año a un rol secundario. Útil pero secundario, como refleja la rotación de este primer gran partido del curso: 14 minutos y 2 tiros de campo faltando Carroll.

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Randolph y Taylor se ponen de largo

Puede que a Facu le llegue en algún momento la cuesta de enero, como el año pasado, máxime tras un verano sin apenas descanso por el Mundial. Cuando eso pase, le volveremos a recetar descanso ACB y una Wonderbox casa rural, pero mientras dure la fiesta el Madrid va a ser muy difícil de batir, porque detrás del argentino hay un bloque extenso y rodado, que cuando no te juega bien uno te responde el otro. Hoy le tocaba a Randolph, tras un arranque de curso deleznable, pero que es ponerse en la camiseta el parche de la Euroliga y entrar en combustión. Es su competición fetiche, me recuerda un poco a Bourousis, que la ACB no le ponía, ni se molestaba por disimular, pero en que sonaba el ‘I feel devotión‘ se untaba las pinturas de guerra. Randolph en Europa es un reloj: 15 puntos, 5 rebotes y todo un trabajito atrás, soberbio ese robo a De Colo a falta de un minuto y con el marcador en el aire.

El tercer ariete resultó mechitas Taylor, superado por momentos por De Colo en defensa, para qué negarlo, pero tórrido en ataque, 8 de 9 campo, en parte por acierto, claro está, pero principalmente por una selección de tiro y un juego sin balón exquisitos. Quién le ha visto y quien le ve, de aquel atleta temeroso y con malas manos que llegó a Madrid en 2015 a uno de los mejores aleros del continente, batiendo desde el rol más deslucido de la rotación blanca. Una de las obras maestras de Laso. ¿Os acordáis de que nos moríamos de la envidia cuando el Barca rompió el cerdito para fichar a Hanga en el mismo puesto y el madridismo tuvo que conformarse con “el sueco este de las mechas”? No sé vosotros, pero yo hoy no le cambiaba por el húngaro ni con tres pelotis del Montesa encima.

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Laprovittola, fundido a negro

La diferencia final, solo 4, no refleja del todo la sensación de somera superioridad blanca, que metió una marcha más siempre que se estrechó el marcador, en fin, presentando credenciales como serio aspirante al título un año más. Si Fenerbahce se mantuvo en el partido fue principalmente por los nuevos, los propios y los ajenos. Me explico: el debut de De Colo no defraudó las expectativas, 22 puntos de la nada, en acciones de 1×1 y sin ventaja, puro talento. Perdió 7 balones, eso sí, y se fue a casi 36 minutos, una burrada teniendo en cuenta que los turcos viajaron sin bajas en el juego exterior. También debutó Derrick Williams, sustituto de Nicolo Melli, que no se sentó ni un solo segundo: los 40 minutos enteros se casó, en su caso propiciados por las bajas de Vesely y Lauvergne. Le dio tiempo a a meter 19 puntos, con 9 triples lanzados, una salvajada para un alapívot. Como digo con Mirotic: si ha venido a tirar triples, me quedo más tranquilo.

Y al marcador ajustado contribuyó también nuestro Laprovitola, en modo fundido a negro, que de repente recordó a aquel que naufragó en Baskonia porque la Euroliga le venía grande. No hizo nada bien contra Fener: lastimoso en la dirección, en defensa y en el cuidado del balón (4 pérdidas) hasta -8 de valoración individual, que se dice pronto, y -18 el balance del equipo bajo su batuta. Una hipoteca cada uno de sus minutos en pista. Sorprende un poco, porque había transmitido sensaciones interesantes tanto en el Mundial como en el arranque de curso, pero este debut Euroliga es una hostia de realidad con la mano abierta. Por el momento tiene crédito, confiamos en que no pase de un Déjà vu por aquello de la adaptación. Los jugadores no son una foto fija, sino que se curten y evolucionan, Lapro no tiene por qué ser menos, aunque mentiría si negase que su debut me deja con la mosca detrás de la oreja.

Con 7 reservas heroicos…

_3AM5229Es difícil imaginar una situación límite semejante. Con la baja de Rudy, lesionado en Santiago, y la inexplicable expulsión de Doncic en el segundo cuarto, el Madrid jugó 25 minutos sin su quinteto titular al completo, si sumamos las bajas de Ayón, Llull y Randolph. Pero este grupo tiene resilencia, y a base del coraje pero también del buen juego (25 asistencias) de 7 heoricos reservas saca adelante un encuentro clave ante un Valencia, dicho sea de paso, en horas bajísimas.

Sabéis que acostumbro a pasar por alto el arbitraje en mis crónicas, porque es un tema que me da pereza, me interesa más el juego, pero hoy la expulsión de Luka bien merece unas líneas. Para empezar, sorprende el nulo respeto arbitral del que goza el mejor jugador de Europa en su propia pista, tras dos años ya en la élite. Sobre todo porque las comparaciones son odiosas… Las dos técnicas son a cual más discutible: la primera merced a una rectificación por vídeo del criterio arbitral de una falta, algo que sencillamente no permite la norma (suspenso en el examen teórico), y la segunda por… ¿por qué? Tras revisar varias veces la secuencia no se aprecia nada punible (me refiero a la técnica, no a la falta en ataque).

No hay aspavientos, Doncic no se dirige a los colegiados, no hay insultos ni falta de respeto, su único delito es señalarle el escudo a Vives en un intercambio de trash talking de los que hay 100 por partido y son parte de la salsa del juego. A falta de explicación, la mejor que encuentro es que el árbitro que le expulsa, también esloveno (Damir Javor), le conociese y le tuviese ganas por algún motivo que se nos escapa.

Una temporada en la nevera

Fue la mayor pifia de un encuentro en realidad plagado de errores arbitrales, con los colegiados erigidos en protagonistas, pitando tras la expulsión técnicas por doquier para purgar su conciencia, empeñados en afear un duelo que el Madrid dominó básicamente de cabo a rabo, salvo los minutos de confusión posteriores a la salida de Luka. Si la Euroliga aprecia su producto, semejante estropicio bien debería costarle al trío unas semanas en la nevera.

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Y volviendo al juego, es un velada para estar orgulloso del equipo, por el derroche y el compromiso de esos siete jugadores de rotación disponibles, todos teóricos reservas, todos merecen unas líneas. Campazzo y Tavares firmaron, por la situación límite y la importancia del duelo, sus mejores actuaciones con el Madrid hasta la fecha. El primero con un despliegue defensivo formidable y asumiendo galones de creación en estático cuando faltó Luka (8 asistencias). Parece que han quedado atrás aquellas semanas de zozobra, de su talento y carácter nunca dudamos. El caboverdiano, pese a alguna falta tonta que aún se le escapa, intimidó, dominó la pintura y se comió con patatas a Pleiss en el duelo de torres, es tan grande… Aunque para dominio interior el de Thompkins, desconocido en la intendencia, 11 rebotes, superando su mejor marca en el Madrid, que estableció hace sólo 10 días en El Pireo. En ese plan está. Subió además un par de triples en el último cuarto, puntilla a la resistencia taronja.

La evolución diesel de Mechitas

Felipe hizo de Felipe, se fajó como un gladiador en la zona y repartió 4 asistencias, las mismas que en Santiago hacía 48 horas, casi todas habilitando al tirador en la esquina tras picknroll. Una caja de sorpresas a menos de tres meses de cumplir los 38, menuda leyenda. Un inciso, enhorabuena al lumbreras que decidió en Valencia este verano prescindir de Sikma para fichar a Doornekamp.

Carroll continuó en su buena línea de las últimas semanas y Causeur aportó 9 puntos y secó Erick Green en la primera mitad. Pero me detengo en Taylor, que ha regresado como una moto tras su lesión. Su evolución diesel hay que ponerla en el haber de Laso, atrás quedan aquellos errores infantiles del primer año. Se ha convertido sin apenas hacer ruido en un activo importante de la plantilla, mucho más de lo que aparentan sus habitualmente discretas estadísticas.

Las opciones defensivas que permite son un lujo y ahora juega más suelto en ataque, se levanta de fuera con más confianza (entren o no) y hasta rompe a veces con bote, que a poco que elige bien saca algo positivo, pues su superioridad física es apabullante ante cualquier par en Europa. Viendo este nivel de Rudy 2.0 y Mechitas uno se alegra de no haber pujado por Hanga este verano, recordamos, 7.5 millones le firmó garantizados el Barca por tres cursos.

El Madrid, tras esta victoria y la del Barca, sale a flote en Euroliga y afronta con algo de aire las salidas a Bamberg y a Fenerbahce, la primera ganable si sale cara, la segunda mucho más difícil. En todo caso, el equipo ha recuperado el pulso a la temporada, una dinámica positiva, una vez creados nuevos automatismos de rotación adaptados a las bajas.

Diario de la Copa: la vida en el alambre

 

Cuando uno viaja a la Copa siendo del Madrid asume que será el malo de la película. A algunos madridistas flower-power les causa trauma, yo hace tiempo que desistí de caer bien a todos, de hecho admito que hasta me pone el rol de malo. Cabe de todas formas romper una lanza en favor de esta Copa, de un antimadridismo más folclórico que político, al fin y al cabo Vitoria no es Bilbao, falta Estudiantes y entre Cataluña y País Vasco suman solo dos representantes, siendo la afición del Barca la menos visible por la ciudad. Tampoco es para menos, dado el lastimoso estado del equipo, que cayó como fruta madura ante un Valencia correcto sin más. Nada que ver con el Madrid-Baskonia, que por nivel, acierto, ambiente e igualdad bien piede ser el mejor partido que haya visto nunca en directo.
El Madrid hizo otro alarde de carácter bajo presión, remontando en la recta final igual que ante Andorra 48 horas antes. Pero Baskonia en casa y en vena, 14 triples enchufó, fue el más difícil todavía, 8 abajo con 3 minutos por jugar. Volvió el espíritu de Sergio Ramos, siendo esta vez Llull quien forzó la prórroga con un triple tras rebote ofensivo de Luka, ambos soberbios, igual que Randolph. Factor fue también Chapu que, con algún triple puntual y a tumba abierta en defensa, suma el equipo +28 en sus 18 minutos en la Copa… en dos partidos resueltos en prórroga.

Arrancó el duelo con buen pie, con el speaker cambiándole el nombre a Mechitas Taylor en la presentación. “Y con el número 33… Anteeee Tomic”. Nuestro Tomic escandinavo no maquilla estadística pero su aportación fue capital, con un soberbio despliegue defensivo en el último cuarto y la prórroga, secando a Larkin, todo lo contrario que Carroll (-13 en sus minutos).

Dijo Rudy en una entrevista esta semana que cambiar pañales le da “mucha paz”. A las marujas que leen Hola lo mismo les parece entrañable su postureo instagramer wannabe. Al aficionado blanco más bien le toca la moral, viendo su Copa chuchera e intrascendente, la certificación de que, siendo el mejor pagado de la plantilla, cuatro jugadores le han pasado ya claramente por la derecha. Le queda otro año a razón de 2,7 millones, una hipoteca. Si fuese Herreros le ofreceria este verano una renovación de más años si se baja el sueldo el que viene. Es decir, si acepta reducir de 2,7 a 2 millones el próximo curso, se le garantizan los dos siguientes por 1,8 y 1,5. Sino, que cobre la mortadela el año que viene, pero en verano de 2018 no se le ofrece ni un céntimo más de 1,2 millones anuales. Y si no le gusta, que se mude con Helen y los niños a Estambul o Moscú, porque el otro club que podría pagarle más que eso es Barca, que le puso una cruz cuando le dejó plantado a su regreso de la NBA.

De tanto gritar en el partido Gustavo se quedó sin voz, que con lo tertuliano que es fue como cortar la lengua a Roncero. Porque no me refiero a ronco, no, simplemente no puede articular palabra desde hace horas, así que se comunica escribiendo en un bloq de notas del móvil, incluyendo flechas de cupido para alguna moza vitoriana. La noche en Gasteiz de Copa es poco ortodoxa, con la mitad del personal en camisetas de tirantes y debatiendo de basket. Sonar suenan los mismos clásicos del reaggeton que en Madrid, pero el hábito no hace al monje. Como dijo David, “aquí en las vascongadas, tu y yo parecemos Fred Astaire”.

Ovacionado en Vitoria

c4b88170-e743-11e6-9c1a-bb75d742b0eb_lukadoncicPensé que estos ojos nunca llegarían a ver a un jugador del Madrid (no exbaskonista) ovacionado en Vitoria. No fue solo la jugada en sí, de un asombroso manejo de balón para un 2.03m,  sino la sucesión de ellas, que destrozó el partido a 7 minutos del final. Sito pide entonces tiempo muerto y unos cuantos en el Buesa Arena, un público tan antimadridista como entendido, aplauden al muchacho de camino al corrillo. Es Kukoc, Petrovic o Sabonis, es historia del baloncesto europeo pasando ante sus ojos.

La exhibición de Doncic se cerró con 16 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias para 30 de valoración. Más allá de los números, dejó en el Buesa una sensación de dominio abrumador en el último cuarto, de controlar el tempo, sacando ventaja de cada circunstancia del juego. Si le emparejaban con Beaubois, 15 centímetros más bajo, le posteaba, cuando le defendía Hanga, rompía desde bote o buscaba 2×2. Una sinfonía de dirección con 17 años, además ni un balón perdido (0) ni un tiro mal seleccionado, igualito que Beaubois o Laprovitola.

Con el triunfo el Madrid es aún más líder, se le abre una pista hacia el primer puesto, con una victoria más average de distancia respecto a CSKA, al que se le ha salido un poco la cadena (5 derrotas en los últimos 8). También se le ha salido a Baskonia (4 derrotas en 5 partidos), casualidad o no, coincidiendo con el retorno de Bargnani, ‘Il Mago’…

Doncic encontró un inesperado escudero en Jeffery Taylor, en el mejor partido que le recuerdo de blanco, excepción de sus inauditos 7 triples en Belgrado. Sin embargo, los triples no son ni serán nunca lo suyo, lo contrario es engañarse, por eso prefiero su versión de Vitoria, realista, ofreciendo cortes por línea de fondo (5/6 t2), sin pérdidas (0 en 27 minutos), cargando el rebote y, sobre todo, la especialidad de la casa, la defensa. Su marcaje desquició a uno de los mejores bases del continente, Shane Larkin, 21 centímetros más bajo y puro desequilibrio, al que dejó en 2/11 de campo.

Los números no siempre hacen honor a la aportación del sueco, que está cuajando una temporada valiosa, mucho mejor que la pasada, bien llevado por Laso. Sufrió a comienzos de año una severa infección por la que perdió varios kilos de peso y que ha condicionado su nivel en las últimas semanas, un bache que deja definitivamente atrás con su actuación en Vitoria. Viendo su rendimiento y la escasez de aleros en el mercado, me plantearía su renovación en caso de no poder incorporar a Hanga.

El día de los gregarios

44_taylorDraper y Taylor son el fondo de armario de Laso, los jugadores número 11 y 12 de la plantilla. Cumplen una labor secundaria, gris y desagradecida, por eso apenas les menciono y cuando lo hago no suele ser para bien. Pero también por eso es de justicia acordarse de ellos en las raras ocasiones en que destacan y ganan partidos, como en Bilbao. Una velada que no pasará a la historia, que se llevó el Madrid, solvente y coral, con más comodidad de la que sugería a priori la clasificación. Un triunfo que deja la liga regular en bandeja, dos partidos de ventaja sobre el Barca, que volvió a pinchar. Ayón, Luka y Randolph pusieron la estadística, como corresponde, pero la victoria blanca se edificó desde la defensa, que es como se suelen ganar los títulos. Y como se ganó desde la defensa, pues destacaron los dos especialistas del roster, Draper y Taylor, que además vieron más aro que de costumbre, 5/7 triples entre ambos.

El primero se ha encontrado un rol de más peso del que conociese en su anterior etapa. El motivo es simple, que el segundo base, el que va por delante suyo en la rotación, Luka, no es base puro sino que juega también minutos de alero. Una puerta entreabierta que no dejaba Chacho. A eso hay que sumarle los recientes problemas de rodilla de Llull, que se ha perdido los dos últimos partidos. En Miribilla firmó Draper 10 puntos desde la banca y el equipo +9 en sus minutos en pista. Está por ver su continuidad o no el curso que viene, que dependerá del pasaporte italiano de Campazzo y de los centímetros que crezca Doncic, es decir, de si su puesto natural sigue siendo el de base.

43159_0Pero cuando llegue el momento de la decisión sobre Draper habría que mirar más allá de la estadística de valoración, en la que se quedan muchos aficionados, que no suele hacerle justicia por el tipo de jugador que es: no le duele en prendas gastar faltas necesarias, generoso en el esfuerzo atrás y que lanza en ataque no pocos tiros forzados a final de posesión, de esos que no suelen entrar. Es un tirador exterior bastante aceptable, pero le faltan convicción y recursos para anotar en penetración y carece de clarividencia en estático. Buen tino de Laso en Bilbao emparejándole en pista con Rudy, que puede desempeñar esa labor de creación en estático, el cabrón ve pases donde la mayoría solo ve un bosque de manos.

A Jeffery Taylor solemos achacarle su escasa inteligencia en pista y su irregularidad. Cierto que el listón con él está bajo, pero el caso es que suma ya cinco partidos consecutivos a un nivel homologable, hasta destacado, como en Miribilla. Nunca va a ser un lince, pero con que evite manos innecesarias en defensa y enchufe un porcentaje razonable de tiros liberados se convierte en un activo interesante, porque no hay alero en Europa con esas piernas. Tiene por delante en la rotación a Maciulis, que es todo lo contrario, pocas piernas, tren superior poderoso y gran conocimiento de juego. Recuerdo que temíamos en pretemporada que la plantilla se hubiese quedado coja en el puesto de alero, pero entre el estirón de Doncic y el rendimiento del dúo parece que se han salvado lo muebles. Además, visto en perspectiva, tampoco es que sea un puesto de grandes estrellas en la Euroliga a día de hoy…

Victorias como la de Bilbao ponen en valor eso que tan pocas veces aparece en titulares como la profundidad de plantilla. Y no se trata solo de número y calidad, sino de acoplarlo, y en eso hay que romper una lanza en favor de Laso, que no es el mejor gestor de partidos pero sí es un gran motivador. Consigue que jugadores como Draper y Taylor, con potencial quizá para un rol más destacado en otros clubes europeos, aparquen egos y acepten de buen grado su papel de gregario en este Madrid.