¿Y si lo de Larkin fuera cierto?

Ayer saltó una bomba, el nombre de Shane Larkin, en cuyo fichaje estaría trabajando el Madrid de cara al curso que viene. Visto en perspectiva, la operación tendría mucha lógica: no hay día que no remarquemos la carencia de un anotador exterior de primer nivel en la plantilla blanca, y no hay ninguno mejor que Larkin en Europa. Su compañero Micic es más completo y generador, pero como anotador Larkin es insuperable, con esa combinación de primer paso eléctrico y tiro exterior. Desde un punto de vista deportivo sería un pelotazo.

Son varios los factores por los que no se me hace extraño el rumor. Su pasaporte comunitario (por Turquía) encaja en la configuración de plantilla y 29 años es una edad óptima de madurez. Además, y esto es clave, termina contrato el 30 de junio, así que el 1 de julio será libre para renovar en Turquía o firmar por el equipo que le plazca. Y con la lira por los suelos y el proyecto Efes haciendo aguas, que apesta a mal rollo de vestuario, encaja un cambio de aires.

Por otro lado, su nombre ya me había llegado por mentideros, nada serio ni formal, pero me había llegado. Creo que uno o varios periodistas que cubren la actualidad del Madrid conocían las negociaciones, pero a petición de la fuente, es decir, el propio club, estaban guardando la información para no poner en riesgo la operación. La noticia ayer la publicó Huguet en Mundo Deportivo, que además de un acuerdo verbal con el jugador (su agente se reunió con el club esta semana a propósito de un júnior), el Madrid estaría en «negociaciones avanzadas» para que Baskonia renuncie al derecho de tanteo a cambio de una compensación económica.

Larkin publicó anoche un story en su cuenta de Instagram desmintiendo la información, vamos, lo esperable. ¿Qué va a decir el jugador, con cinco meses aún de contratazo en vigor, confirmar que se va a un rival en verano? Su desmentido ayer tiene escaso valor a medio plazo, cualquier declaración pública que haga hasta el 1 de julio hay que leerla exclusivamente en clave Efes, del respeto a su afición. Que la operación acabe cristalizando es otra historia, la vida y el mercado pueden dar muchas vueltas en cinco meses, que le pregunten a Ante Zizic. Pero no te tiras a a semejante piscina sin constancia de que hay algo de agua al menos.

Posdata: si el Madrid activa una operación de tanto calado (deportivo y económico) como la de Larkin es porque debe ver en arameo la posibilidad del regreso a Europa de Campazzo en verano.

Una lanza en favor de la dirección deportiva

«Necesitamos un base, un jugador que pueda anotar y crear para sus compañeros». ¿Os suena esa frase? Podría firmarla cualquier madridista frustradito tras la última derrota contra el Barca, pero es Andrey Vatutin, presidente del CSKA de Moscú esta semana. Su equipo, ya lo sabéis, está cuajando una temporada discretísima.

En la misma entrevista, Vatutin reconoce que esperaron a Kevin Pangos. Era su plan A para el puesto pero, al igual que otros jugadores Euroliga, dio prioridad en verano a tantear el mercado NBA. Y uno de los últimos días de agencia libre sonó la flauta y pescó contrato en Cleveland, dejando a CSKA compuesto y sin novia. «Estaba destinado a organizar nuestro ataque: le esperamos y la plantilla quedó incompleta. ¿Fue un error? Quizá», reflexiona Vatutin.

Y esto a cuento de qué viene, diréis. Pues de los bases del Madrid, bueno, en concreto de la apuesta por Thomas Heurtel y Nigel Williams-Goss, cuestionados tras su gris actuación en el Clásico. Escucho en la parroquia la queja recurrente de que no son «bases dignos del Madrid».

«Con Laso siempre hemos tenido grandes bases»… Ya, pero nunca antes habíamos tenido tan buenos pívots. Los tiempos cambian y con ellos las recetas, lo importante es seguir arriba compitiendo por títulos. Lógicamente TH y NWG no son por ahora tan desequilibrantes como lo fueron Doncic, Campazzo, Chacho o LLull en su prime, pero no podemos vivir en el pasado, menos ahora, cuando el presente es razonablemente esperanzador. Hoy he venido a romper una lanza en favor de la dirección deportiva, porque el contexto lo es casi todo en la toma de decisiones y por esas juzgamos su trabajo.

Sabéis que fui muy crítico con el fichaje en su día de Laprovittola, y lo fui porque aquel verano quedaban libres varios de los grandes bases del continente. Entre otros, De Colo, Micic, Wilbekin y, sí, Chacho, que de hecho se puso un cartel luminoso sobre la cabeza rogando al Madrid volver. Pero entonces todavía estábamos en ciclo ganador, la directiva se atragantó de victorias y le pudo la arrogancia. Portazo a Chacho. Aprendieron de aquel error y esta vez con Deck ha imperado el pragmatismo.

Política de pájaro en mano

En contraste con 2019, la lista de agentes libres en la Euroliga este pasado verano era deprimente, a saber: Thomas Walkup, Wade Baldwin, Pierria Henry, a precio de oro por el tanteo, Corey Walden, Lorenzo Brown, tras su gatillazo en Fener, Janis Strelnieks, Nate Wolters y Chris Jones. Por cierto, contra pronóstico, este último es el que mejor está rindiendo… No cuento a Mike James, que no quedó libre hasta mediados de septiembre y que en todo caso me parece un cáncer de vestuario a medio plazo.

Ninguno de esa lista hubiese garantizado mejor rendimiento que TH+NWG. Admitamos que sencillamente el timing fue malo: este verano, que el Madrid salió por fin con pasta al mercado, no había demasiado género. Esta vez no fue cuestión de inversión sino de simple carestía de la oferta. Sirva como ejemplo la historia de Vatutin, que todo un CSKA tenga que bajarse los pantalones y ser segundo plato de Pangos, asumiendo el enorme riesgo de esperarle sin certeza hasta septiembre. ¿Os imagináis que le hubiese pasado al Madrid? Habríamos colgado a JCS y AH del palo mayor. En su lugar, vamos líderes de la Euroliga.

Por eso, me vais a disculpar, pero sigo creyendo que Heurtel y NWG fueron fichajes muy razonables, perfiles tácticos complementarios y nivel burguesía continental. Pájaro en mano. Lógicamente preferiría tener a Micic, pero también Efes preferiría tener a Tavares, Poirier o Yabusele antes que a los jugadores que tiene en esos puestos.

¿Que Thomá y Nigel no son estrellas? De esas no había en el menú y tampoco tiene sentido reclamar imposibles: cambiemos de una vez el chip futbolero, que plantas la cláusula y te llevas a cualquier jugador. En basket el mercado funciona diferente y, salvo muy raras excepciones, solo es fichable el jugador que termina contrato, y mejor que no sea ACB, por aquello del tanteo. Además, si este verano se pone a tiro alguna «estrella» en el puesto (digamos Larkin o retorno de Facu), pues no estamos atados de pies y manos: para eso se le firmaron a Heurtel 1+1 en vez de 2 años garantizados.

Operación ‘Retorno Tortuga’, el triunfo del pragmatismo

Los Reyes Magos este año sí han pasado por Goya, y han traído un Tortuga Deck para apuntalar la plantilla, de por sí larguísima, y con ello las opciones de títulos este curso. Apenas 48 horas después de ser cortado por Oklahoma, sin expectativas reales de seguir en la NBA y pese a alguna oferta Euroliga (no del Barca), el argentino toma el camino de regreso ‘a casa’. Aún se están cerrando los flecos entre las partes pero el acuerdo es ya oficioso, según informan el diario AS y Carlos Sánchez Blas, entre otros. Una operación win-win para ambas partes, más meditada de lo que pueda parecer desde fuera, filtrada ahora pero forjada desde hace días, cuando su salida de los Thunder era ya inminente. Deck pasará el reconocimiento médico la semana que viene y será entonces cuando se haga oficial su regreso.

Con esta incorporación el club muestra cintura, apuesta a grande y aprovecha una oportunidad estratégica de mercado. Uno de los mejores aleros de Europa, 26 años, libre como el viento, querido en el vestuario y apreciado por el entrenador. Dejar pasar una oportunidad así por tiranteces de letra pequeña (derecho de tanteo) hubiese representado una pifia bíblica, repetir la cagada con Chacho en 2019, cuando el canario salió de Moscú y pidió volver, pero el club le vetó (por rencores pasados) para acabar apostando por Lapro. El resto es historia. Con Deck ha imperado el pragmatismo por ambas partes, y desde esta tribuna lo celebramos.

Pensadlo fríamente y desde un punto de vista financiero, la operación ‘Retorno Tortuga’ es absolutamente redonda: el Madrid repesca gratis (sin pagar cláusula) a un jugador top por cuya salida ingresó casi dos millones hace solo ocho meses. Dinero, por cierto, que sirvió para acometer otro fichaje estratégico, el de Poirier. Por su parte, Deck vuelve con las alforjas llenas de dinero y seguramente pocas ganas de probar allende el mar en un futuro próximo. De hecho, firma por dos temporadas y media, hasta verano de 2024. Vamos, que vuelve para quedarse. Me consta que el argentino, durante su estancia en la NBA, no se desprendió de su vivienda en Aravaca, a las afueras de Madrid. La puerta se había cerrado pero una ventana seguía abierta…

El recibimiento de la parroquia

He leído a amplios sectores de la parroquia blanca palabras muy gruesas hacia Deck en los últimos días, desde su salida de Oklahoma y en referencia a su posible regreso, ahora consumado. «Madrid no paga traidores», etc. El timing de su marcha en abril fue horrible, cierto, en puertas de la eliminatoria de cuartos de final de Euroliga. De eso no hay duda. Tan cierto como que era el peor pagado de la plantilla y que se dejó los huevos hasta el último día en el club, convirtiéndose en el mejor jugador relación calidad-precio de la sección desde hacía años.

Se fue a la primera división (NBA), donde le multiplicaban el salario casi por siete. Son jugadores y personajes públicos, pero también profesionales, aunque a veces lo olvidemos: ¿qué haríais vosotros si os llamasen de una empresa puntera de vuestro sector con una oferta que multiplica por siete vuestro actual salario? Pues lo mismo que Deck, dar las gracias a vuestro actual empleador y probar suerte.

Va siendo hora de aparcar un poco la dignidad futbolera y aplicar pragmatismo, aceptar que en baloncesto el Madrid no es el centro del universo, que juega en segunda división (Euroliga) y es ley de vida que los jóvenes quieran probarse en primera, y que a veces el timing de salida no cuadra. Y no por ello vamos a autoboicotearnos fichajes de retorno. Asumamos que en Goya nos alimentamos de las sobras de la NBA, y no hay deshonra en ello: Tavares, Poirier, Rudy, Yabuesele, ahora Deck…

¿Cómo afecta a nivel deportivo?

El Real Madrid vence al Zalrigis Kaunas en la Euroliga

Desde un punto de vista baloncestístico, la vuelta de Deck es una incorporación de campanillas, que incrementa las posibilidades de una plantilla de por sí completísima, cual navaja suiza. Su sangre fría e inteligencia en pista son un tesoro para finales de partido, y su versatilidad un seguro ante posibles lesiones en varios puestos. Por otra parte, el roster estaba echando de menos puntos en la posición de alero, con Taylor y Hanga como cromos repetidos y Abalde sin terminar de romper. Con el retorno de Tortuga, además, el Madrid recupera esa interesante baza táctica de la creación en estático desde el poste bajo, siempre que el argentino juegue como tres, su posición natural y en la que marca diferencias. Su desembarco tendrá también un efecto dominó para otros jugadores, dado el overbooking en los puestos de 3-4:

Jeffery Taylor. Es el alero nato del roster con menos minutos, acorde a su pobre rendimiento este curso, y la llegada de otro alero, Deck, unida al regreso de Abalde tras lesión, bien puede suponer la puntilla a su papel en la rotación.

Tristan Vukcevic. Aunque la posición natural de Tortuga sea la de alero, como hemos comentado, sabemos que Laso no duda en usarle como cuatro en caso de lesiones (y a veces también sin ellas). Así que, si la ventana de oportunidad de Vukcevic ya era de por sí estrecha al regreso de Randolph y el inminente retorno de Trey, el fichaje de Deck parece cerrarla de un portazo. Quizá se podría valorar una cesión para la segunda mitad de temporada.

Trey Thompkins. Su regreso se retrasó hace unas semanas por una inflamación en la rodilla, no se quiso arriesgar tras tantos meses de baja. Pero, según informa Chema de Lucas, su retorno es inminente y, ya sabéis, ocupa plaza de extracomunitario, así que nos juntamos de nuevo con tres, vuelta al escenario de un descarte obligado para la Copa y los playoffs ACB. Y a poco que Deck regrese en forma, Thompkins tiene todas las papeletas de ser el sacrificado, al estar su puesto bien cubierto con Yabusele, Randolph y el propio Deck, y dado que Williams-Goss parece cada vez más asentado y la posición de base no ofrece alternativas tan fiables.

Por cierto, que la vuelta de Tortuga pone aún más si cabe en arameo la renovación de Thompkins en verano, que ya sabéis que acaba contrato. Incluso aunque Yabusele regresase a la NBA, un escenario que no debemos descartar, el hándicap de las plazas de extracomunitario complica el futuro de Trey. Su mejor baza, además de brillar cuando regrese, es que Deck se saque por fin pasaporte español, para el que hace casi dos años que cumple los requisitos… Pero eso lleva tiempo, ingeniería de medio plazo que tendremos tiempo de analizar. Por lo pronto, Tortuga ha regresado, y desde aquí le damos la bienvenida de vuelta.

El Madrid ficha a Hanga… cuatro años tarde

Podemos entrar en matices, que los hay, pero al final el hecho es irrefutable: dos de los cuatro fichajes del Real Madrid este verano son descartes del Barca en la treintena. Visto desde fuera, grosso modo, parece un retroceso a los tiempos de Alston y Digbeu. No es para tanto, ya os digo que hay matices: Jasikevicius goza de poderes plenipotenciarios en Barna y como tal se permite el lujo de ponerse tiquismiquis, descartar a jugadores útiles por sutilezas tácticas. Hanga y Heurtel entran en esa categoría.

Pero igual resulta complicado ilusionar a la parroquia blanca y revertir la tendencia en el basket español, con el FCB como nuevo rival a batir, si te limitas a fichar de entre sus descartes. Sopita recalentá mientras el vecino come a la carta.

Porque comer a la carta, si hablamos de intentar cubrir el socavón que dejó Tortuga, era fichar a Kalinic o Papapetrou, los mejores aleros altos en mercado este verano, ambos por debajo de la treintena. Pero el Madrid ni ha pujado por ellos, porque eso requería remangarse, o sea, dinero y ambición, y ambos escasean en Concha Espina cuando a las alas se refiere. Y escasea el dinero porque se arrastra una pesada hipoteca de veteranos por ahora intocables, que ya no marcan diferencias pero cuya suma engulle la mayoría de la masa salarial disponible para el juego exterior.

Llega Adam Hanga, no nos engañemos, porque es más barato que Kalinic o Papapetrou y porque ha quedado libre como un taxi después de que el Barca le de puerta. Y le da puerta para (intentar) fichar algo mejor: Encestando apunta a que el club azulgrana presentará oferta por Kalinic y el miércoles termina el plazo para que Valencia iguale la oferta.

¿Qué puede aportar Hanga?

La política de descartes es un espejo de la ambición de ambos clubes. Al Barca, pese al doblete, no le tiembla el pulso para cortar a Hanga y Claver, indemnización mediante, jugadores importantes del club el último lustro, capitales en la era Pesic. El Madrid, tras nadaplete y con un juego exterior viejísimo, no se plantea prescindir de nadie. Los seis exteriores continúan, business as usual, salvo que Carroll avise desde el rancho, cambie de opinión y se retire.

Siguen todos, no por su rendimiento, irregular y bastante discreto el curso pasado, sino por la complacencia de la directiva y la presidencia. Lo que empezó hace varios años como una apuesta por el continuismo, lógica cuando se ganaba y la columna vertebral no peinaba canas todavía, ha derivado en gestión sentimental y falta de ambición, el retiro a la carta y la lealtad mal entendida.

Y como no tenemos suficientes aleros en la treintena, pues a por Hanga, 32 años, que además firma por tres temporadazas, según Chema de Lucas. Lógico, no nos vayan a robar a las jóvenes promesas… ¿Pero es que no hemos aprendido nada? Repetimos los mismos errores que nos han traído hasta aquí, los contratos multianuales garantizados a jugadores secundarios en la treintena (Causeur, Taylor…).

¿Qué mensaje de renovación se lanza tras un curso aciago cuando no eres capaz de quitarte a ningún veterano y encima haces de coche escoba al Barca, trayéndote a dos descartes en la treintena? El húngaro ha sido un gran jugador, uno que me hubiese encantado ver en Goya… hace cuatro años, hoy está al inicio del ocaso. Todavía puede echar una mano, claro está, sigue siendo un jugador versátil y competitivo que no sobra en ninguna rotación, pero necesitábamos algo más que alguien que eche una mano.

Un juego exterior de 232 años

La ambición que atisbamos con el fichaje de Yabusele se esfuma en 10 días. Leyendo la letra pequeña entendimos que el francés impuso al Madrid un contrato cual alfombra roja, por si le llama la NBA. No es plato de gusto, pero no deja de ser el peaje a pagar en los tiempos que corren si quieres reclutar a piezas cotizadas de mercado en su veintena. Hanga es otro tipo de fichaje, uno asequible y apañado, que no estorba pero redundante. Nada que no tengamos ya, otro jugador en cuarto menguante. Porque no, antes de que me preguntéis ya os respondo que no, que la eventual llegada del húngaro, hasta donde sé, es independiente de la continuidad o no de Taylor, con un perfil similar. Ese sería el único supuesto bajo el que cobraría sentido este fichaje de Hanga y no se va a dar.

El juego exterior del Madrid está servido de veteranos con nivel de reserva, necesita algo más que ampliar fondo de armario, necesita alguna primera espada con nivel titular top8 Euroliga, piernas algo más jóvenes entorno a las que reconstruir. Y esas, asumámoslo, no suelen tener buena relación calidad-precio ni terminar contrato cuando a tí te cuadra, son operaciones que requieren ambición y pasta.

Con la llegada de Hanga y salvo que Carroll se retire, asumo que el Madrid daría por cerrada la plantilla, que mejora respecto al año pasado, que no era muy difícil. Siete exteriores y ninguno diferencial, que suman 232 años, a una media de 33.2, y eso contando a Abalde que baja la ratio. El elefante en la habitación. Un quedarse a medias, cerrar en falso un verano que por momentos tuvo buena pinta.

Se viene Yabusele: el Madrid apuesta a grande para suplir a Garuba

Sabíamos del interés desde hacía semanas y, a falta de confirmación oficial, parece que hay acuerdo del Real Madrid por Guerschon Yabusele, 25 años, seguramente el ala-pívot en mercado (termina contrato, llegaría como agente libre) más cotizado de la Euroliga este verano. Según Chema de Lucas, que adelanta la información, firmaría por una sola temporada, en lo que supone el gran asterisco de la operación. ¿Por qué firmar solo un año a un jugador joven y de tanta proyección? Probablemente el francés no ha querido comprometerse de inicio por más tiempo para no cerrarse la puerta a un eventual retorno a la NBA, que de hecho quería sondear este mismo verano. Y digo retorno porque ya jugó en EEUU dos campañas, 2017-19, en Boston Celtics, que le eligieron con el nº16 del draft.

Este contrato corto, de un año, supone un pequeño giro de timón en los movimientos del Madrid en mercado en los últimos años. Priorizar la calidad frente a la certidumbre a medio-largo plazo. Es la lección aprendida de la hostia que han supuesto las fugas de Facu y Deck a mitad de curso. Adaptase a la nueva realidad de mercado: no se puede controlar el futuro ni poner diques al mar. Los contratos largos y las cláusulas altas dan una falsa sensación de certidumbre: si el jugador se quiere ir y en la NBA le quieren no hay forma desde Europa de impedirlo.

Así que, si la única forma de fichar a la mejor opción de mercado es aceptar firmarle solo un año, como a Yabusele, pues así sea, porque igualmente de aquí a un año la vida puede dar muchas vueltas. La única diferencia de este contrato corto es que, si se quiere ir el próximo verano, lo hará sin dejar dinero en caja. Punto. Más allá de eso, os recuerdo que Anthony Randolph llegó en 2016 con aspiraciones de regresar a la NBA y contrato por solo un año…

Chupi-pandi francesa en Goya

Sonaron otros nombres para el puesto, como Kurucs o Claver, en algún caso con escaso fundamento, Yabusele siempre fue el plan A, la prioridad del Madrid para reforzar el puesto de ala-pívot ante la inminente marcha de Garuba. Una incorporación, como la de Poirier, que destila una ambición en mercado que habíamos echado en falta del club en veranos previos. Así las cosas, si la salud respeta, y en función del estado de Randolph a su regreso, el Madrid cerraría un potente juego interior para el próximo curso, con Thompkins, Yabusele, Randolph, Tavares, Poirier y Vukcevic.

El fichaje, además, viene a consolidar un cambio de rumbo en la sección: pasar de la apuesta por Argentina (no queda ninguno de los tres que empezaron la 2020/21) a bancarlo todo a la chupipandi francesa. Habrá cuatro galos en el roster el próximo curso, los mismos que españoles. Llegado cierto punto se produce un efecto llamada: los jugadores hablan entre ellos y la expectativa del aterrizaje en el extranjero se hace más llevadera rodeado de compatriotas. Quizá no sea el caso de Poirier, Heurtel y Causeur, que ya conocían España, pero sí el de Yabusele.

¿Qué puede aportar?

Tiene uno de los físicos más especiales de Europa, con ese prominente culo pollo, cual Kardashian, y una relación de peso (118kgs) y altura (203cms) que para casi cualquier mortal supondría gordura. Pero en su caso son mayormente kilos de músculo que mueve con enorme agilidad. Un físico que le permite correr contraataque, machacar el aro y aguantar el envite al poste de cualquier ala-pívot a este lado del charco. El Barkley de Dreux.

¿Se gana o se pierde con el cambio? El francés carece de la intensidad y la anticipación defensiva de Garuba, pero a cambio tiene más talento ofensivo natural, especialmente para el tiro, ya sabemos, requisito importante para el puesto de cuatro en los sistemas de Laso. De entrada deberíamos asumir que el Garuba de los dos últimos meses tiene mal reemplazo en Europa, por no decir imposible, pero puestos a perderle, Yabusele era lo mejor que ofrecía el mercado en ese puesto y perfil. Buena operación.

A Pierria muerto, Nigel puesto

Giro de guión en el puesto de base titular. La operación Pierria Henry, que en abril se diese por hecha, acuerdo mediante por 500k para que Baskonia no entrase al tanteo, se ha complicado y el Madrid desiste ahora de su incorporación.

Querejeta ha cambiado de idea, no se limitará a intentar sacar ganada sino que tratará de retener al base con el dinero ingresado por la salida de Vildoza (alrededor de 1.6M€). Recordemos que Henry es ya este año la ficha más alta de la plantilla vitoriana, junto a Giedraitis, y su inminente pasaporte Cotonou aporta un valioso margen de movimiento en mercado al equipo vasco.

Si Baskonia va con pasta, le sumamos el derecho de tanteo y la diferencia de fiscalidad, acometer el fichaje de Pierria sin acuerdo con Querejeta supondría al Madrid un ojo de la cara, seguramente más de lo que vale el jugador (que ya es bastante), y entrar en una guerra de guerrillas como la del Barca por Hanga en su día, que no beneficia a nadie. Además, al factor precio había que sumarle la incertidumbre, puesto que el base no cierra la puerta a la liga de su país (NBA). Los Wolves se interesaron por él a finales de abril y la cosa no cuajó por la cláusula de salida de Baskonia, pero como agente libre este verano podría cambiar la historia.

Y no está el Madrid como para asumir riesgos en el fichaje más importante de cara al próximo curso, la incorporación de un base titular que acompañe a Heurtel y Alocén. Por eso ha girado el timón hacia Nigel Williams Goss (191cms, 26 años), que firmaría por las dos próximas temporadas. Una operación más sencilla y segura, sin el incordio y sobreprecio del derecho de tanteo, puesto que el jugador acaba contrato en el Lokomotiv, adonde llegó a mitad de este curso tras año y medio de ostracismo absoluto en Utah, haciendo la goma entre el primer equipo y la Liga de Desarrollo.

Y esta es otra de las claves de la operación. Tras las espantadas de Campazzo y Deck, y previamente la de Chacho, el Madrid no quiere juegos, la certidumbre se ha convertido en uno de los principales valores de mercado. El club da prioridad a jugadores sin aspiraciones NBA, y una de las mejores garantías es que estén ya de regreso a Europa tras una mala experiencia allende el mar. Poirier y Tavares cumplen ese patrón. NWG también lo cumpliría: recordemos que antes de su aciago paso por los Jazz, brilló en Europa jugando para Partizán primero y Olympiakos después. ¿Os acordáis cuando nos metió 23 puntos en El Pireo?

¿Mejor o peor que Pierria?

Precisamente porque le conocemos de verle en Europa, podemos calibrar el posible impacto de su fichaje. Tiene un nivel similar al de Pierria, aunque perfiles tácticos diferentes. Henry mejor defensor, más atlético y manos rápidas, Williams-Goss mayor talento ofensivo: más puntos y bastante mejor muñeca, más killer.

Pierria pasa mejor en estático, no en vano lideró la Euroliga en asistencias por partido este curso. Pero no confundamos asistir con dirigir: Henry acapara demasiados segundos de balón para mi gusto, pierde algún balón más de la cuenta y su selección de tiro es a veces discutible. NWG no te va a acabar un partido con 12 asistencias, pero te va a ordenar sistemas, a cuidar mejor el balón y anotar más puntos. Lo dicho, perfiles distintos.

Seguramente el de Pierria sea más complementario con Heurtel, pero en la vida no siempre se puede elegir: el riesgo y precio de su operación no salía a cuenta. Particularmente veo el vaso medio lleno: el Madrid se ha movido rápido para evitar quedarse a mitad de verano compuesto y sin novia, y ha encontrado la mejor alternativa viable en un mercado reducido, dado que casi todos los mejores bases y combos del continente quieren probar suerte en el mercado NBA en julio-agosto (Wade Baldwin, Jordan Loyd, Vasa Micic, Larkin, etc). Williams Goss es un enorme talento, y con 26 años seguramente con más recorrido a medio plazo que Pierria. Bienvenido sea.