¿Qué escenarios se abren con la lesión de Llull?

granger.pngLigamento cruzado, de 7 a 9 meses de baja. Qué forma de amanecer, nos hemos quedado sin Llull este curso. Una lesión que reduce sensiblemente las opciones de Euroliga del Madrid, en una temporada en que se daban muchas circunstancias favorables, sobre todo el éxodo en rivales directos. El primer instinto es maldecir la Ñ y sus chorrigiras, que el Madrid lleve años siendo el club ACB que más expone en la selección ‘de todos’ (curiosamente no este verano).

No reaparecería Llull hasta entrado marzo, en plena vorágine. Para hacernos una idea, a primerísimos de abril termina la liga regular de la Euroliga. Y no se trata solo de cuándo sino de cómo, no vas a ponerle media hora en pista en unos cuartos de final a un jugador sin ritmo de competición, tras romperse la rodilla y pasar más de medio año inactivo. Tiene 29 y una fé a prueba de bombas, seguro volverá, pero no se puede echar cuentas con él en la temporada 2017/18. Cualquier cosa que aporte a su regreso será un extra.

¿Qué escenarios se abren?

Lo impepinable, que Doncic con 18 años va a ser el jugador franquicia. Independientemente de lo que se pueda fichar, la temporada del Madrid pasa por un nuevo step ahead de Luka, en su último año en Europa, que se centre en basket y se ponga en modo Petrovic, que puede. Sus actuaciones con la selección son por el momento esperanzadoras. Dada su facilidad estadística, las minutadas y la responsabilidad con que va a cargar en el Madrid, contaría con ver números estratosféricos, candidato firme a MVP de ambas competiciones. Por otra parte, el regreso de Campazzo se convierte ahora en sencillamente impepinable. Ya puede Florentino descolgar el teléfono y meter prisa a algún ministro para acelerar la obtención del pasaporte español. Tampoco hay que delinquir. Hace meses debería estar listo, se trata de que algún burócrata vaguete reciba un tirón de orejas para hacer su trabajo.

En todo caso, incluso en el mejor escenario de Luka y Facu, el Madrid debe fichar, no es momento para ser conservador o complaciente. La Federación tiene un seguro por el que se indemniza al club de un jugador que se lesiona con la selección. Hace una década, cuando el sonado caso Garbajosa, ese seguro cubría solo una cuarta parte del salario, aunque tras tanto tiempo es fácil que esas condiciones hayan cambiado. Sea finalmente más o menos, ese dinero debe invertirse en fichar, aparte de que el club tendrá que poner de su bolsillo.

No escatimaría en un sustituto digno, al fin y al cabo se ha gastado bien poquito este verano y si se atina el equipo mantendrá opciones de Euroliga. El timming para salir de compras es a priori espantoso, entrado agosto, con el mercado casi cerrado y solo las sobras disponibles. El primer impulso puede ser lamentarse por no haber pujado por Chacho, pero no le veo sentido a fustigarse por algo que no estaba en manos del club, las circunstancias hace un mes eran otras. Dicho lo cual, hay algunos casos aislados de jugadores de ciertas garantías que siguen sorprendentemente disponibles, sea por disputas con sus clubes o esperando una oferta NBA.

Jayson Granger. La opción ‘facilita’/barata. Cupo nacional, llegaría gratis al ser agente libre. Cuentan con él en Baskonia, pero no hay nada firmado aún porque se está dando un tiempo por si le suena la flauta en la NBA. Su sueldo tampoco sería desorbitado, básicamente porque no es ninguna estrella. Deportivamente estancado en su paso por Estambul, mejor anotador que director.

Nemanja Nedovic. 26 años, comunitario, sin sueños NBA, ha encontrado un punto de madurez muy interesante. Insistió en renovar por solo un año en Málaga, aunque el club le ofrecía dos, pensando en ser el sustituto de Luka el próximo verano. Está deseando vestir de blanco, debe ser más merengón que Bernabéu. El problema es el dinero. Robar en agosto al jugador franquicia de un equipo Euroliga no saldría barato, habría que poner encima de la mesa una cifra mareante para que Unicaja tan siquiera se sentase a negociar. Hablamos de un buyout por encima del millón, y ya sabemos que Florentino desde que regresó a la presidencia tiene alergia a pagar cláusulas en basket. En este caso, sería además por un jugador que de todas formas iba a llegar gratis en 11 meses…

Tyrese Rice. Todo o nada. Fue el primero en desear lo mejor a Llull en redes sociales en cuanto vio la lesión. El Barca está deseando quitársele de encima, ha configurado la plantilla contando con su salida. La operación pasa por que Rice acepte una rebaja en su finiquito (2.5 millones garantizados para este curso) y firme con el Madrid como agente libre. Tiene 30 años, está a tiempo de reengancharse. Sus problemas extradeportivos le preceden, pero es un ganador y un superclase, además de comunitario. Le tiene ganas al Barca, necesita una oportunidad para reivindicarse y es bien conocida la buena mano de Laso con los bases.

Adam Hanga. La apuesta a medio-largo plazo, comunitario, 28 años y un perfil muy Laso. Querejeta se puso digno e igualó la oferta del Barca, por un sueldo que es un disparate en el equilibrio salarial vitoriano. Ahora Baskonia quiere/necesita vender y los azulgrana están regateando. Las últimas cifras filtradas son de 300k que ofrece el Barca por 600k que pide Baskonia. El acuerdo está cercano pero no cerrado y si por algo se caracteriza Querejeta es por su pragmatismo. Si el Madrid llega y ofrece más que el Barca, se lo lleva, punto. La suma de salario (2.5 millones brutos) y buy-out (digamos 600) se pone en un ojo de la cara y queda por aclarar si, dada la normativa de tanteo, podría fichar por otro equipo ACB distinto al Barca.

Brad Wanamaker. Le perdimos la pista a comienzos de julio, estaba «muy cerca» de firmar por Denver, pero aquello no cuajó y sigue esperando una llamada de la NBA, cada vez menos probable. Mientras tanto, Fenerbahce ha cogido posiciones para su incorporación, que no está cerrada. Competir con el mayor presupuesto de la Euroliga y un tipo impositivo bajo como el turco supondría un esfuerzo financiero notable, solo merecería la pena si se cuenta con él a medio-largo plazo en un rol importante. Uno de los mejores 1×1 desde bote de la Euroliga, aunque a mitad de camino entre base y escolta, lo cual tampoco es mayor problema dada la versatilidad de varios exteriores blancos: Doncic puede jugar de base y Rudy-Causeur de aleros. Su caso, a diferencia de los tres anteriores, tiene un importante asterisco y es su pasaporte extracomunitario. Prescindir de Trey en ACB es más arriesgado este curso, se quedarían las convocatorias con solo cuatro interiores, uno de ellos de 37 años. Es en días así en que te acuerdas de la reticencia de Ayón a obtener la doble nacionalidad. Gracias, Titán.

La Décima tendrá que esperar

llull.pngCon dignidad (-9) pero también sin opciones reales de victoria se despide este curso el Madrid de la Euroliga, ante un Fenerbahce que, tras una fase regular trastabillada, ha llegado como una moto a ‘su’ F4 y apunta al título, al fin un equipo turco. Ni el ambiente ni el arbitraje resultaron tan determinantes como suponíamos, no hicieron ni falta, todo el encuentro por delante en el marcador los locales, 10 arriba ya en el minuto 6. Probablemente uno de los partidos más difíciles de la era Laso, por nivel del rival y escenario, y aunque el equipo dio la cara quedó lejos de la excelencia que requería la campanada, con 5 jugadores en valoración negativa y dos ceros.

El quinteto inicial se vio ampliamente superado, por ejemplo Maciulis, a uvas, quedó retratado por Kalinic, que tampoco es Scottie Pippen pero a su lado por momentos lo pareció. Se fue a 24 de valoración el serbio, tres por encima del techo Euroliga en su carrera, que estableció… el año pasado contra el Madrid en cuartos. Pero no fue el único, Vesely se comió por momentos a Randolph, muy decepcionante en la semifinal pese a cierto maquillaje estadístico final. En realidad tres de las cuatro estrellas blancas naufragaron en la cita, demasiada rémora.

A Doncic, que no se había visto en otra, le pesaron los 18 añitos y cuajó una actuación paupérrima, de nuevo en Estambul, igual que en la ida de la fase regular, desacertado tanto en el tiro (0/6) como en la creación desde bote (3 pérdidas). «He hecho un partido fatal y pido perdón a todo el equipo», reconoció tras el encuentro, una autocrítica que le honra. Que guarde el vídeo y se lo repita en verano, como acicate y aprendizaje, creemos en su talento y contamos con él para La Décima el curso que viene, ya en cancha ‘neutral’, en Belgrado.

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Pero la mayor decepción de la F4 es con diferencia Ayón, al que en el duelo de pívots estelares de la competición Epke Udoh le enseñó matrícula, tanto así, que ni la vergonzante estadística de valoración (36 a -1) hizo honor a las proporciones bíblicas del piñazo. El americano las anotó de todos los colores (18pts), al poste y de media distancia, reboteó (12), asistió (8) y sobre todo fue un valladar en defensa, impidiendo una sola canasta fácil del Madrid en el aro turco en toda la velada (41% de dos los blancos). El mexicano, por su parte, se lanzó un par de melocotones y defendió como la madre Teresa. Ayón, sí, el mismo que rechazó una oferta inicial de 2.5 millones anuales el verano pasado, claro, qué minucia para su categoría. Ayón, que en una entrevista previa a esta F4 afirmó que del pasaporte español no es que no sepa nada, es que ni siquiera ha pensado si le gustaría conseguirlo o no, «a mí me contrataron como extracomunitario y así terminaré mi contrato«. Chapeau, Gus, corporativismo ejemplar el tuyo.

Un egoísmo/pasotismo que afecta principalmente a Thompkins, uno de los pocos que se salva de la quema en Estambul (8 puntos, 3 rebotes) y que por overbooking de extracomunitarios verá vestido de calle 50 de los 80 partidos de esta temporada, una situación insostenible el curso que viene. Se salvaron también Hunter, que a diferencia de Ayón al menos atacó con agresividad el aro, y Carroll, cuyos triples (5/7) mantuvieron un hilo de esperanza. Llull estuvo por momentos muy solo, incapaz de tapar todas las vías de agua por sí solo, pero igual cuajó una actuación digna de su temporada, 28 puntos, jugándose hasta la salud, con esas penetraciones suicidas buscando (y en general encontrado) la falta.

La vela que puse a Rudy en la previa no sirvió de nada. Milagros a Lourdes, que Rudy está para lo que está, voluntarioso en defensa, intrascendente en ataque, val -3 y el primero de mes al banco. No me chirrió especialmente la dirección de Laso, puestos a sacar punta me sobraron algunos de los 8 minutos de Draper, cuya falta de confianza en ataque canta por soleares en duelos de este nivel. Veréis que las horas de debate sobre el descarte en la convocatoria resultaron una pérdida de tiempo. Fue Chapu como podía haber sido Felipe, daba igual porque en condiciones normales de partido, como fueron, no les corresponde ningún minuto en un partido Euroliga de máxima exigencia. Les queremos pero es que estamos en 2017, cualquier otra cábala es vivir en el pasado. Su papel empieza ahora, en la consecución de la ACB, y esa pasa por el Andorra a partir del miércoles, una serie trampa, a solo 3 partidos y con el Madrid en plena descompresión F4, sin demasiado descanso, pues se tiene que quedar en Estambul hasta el domingo para ese maldito partido por el tercer puesto.

La madre de todas las batallas

batallaEspera un olla a presión de turcos citados con la historia, un arbitraje casero y un equipazo. Es el más difícil todavía, la madre de todas las batallas, y eso nos pone. Pese a que el Madrid fue primero de la regular no debe caerse ningún anillo por reconocer que Fenerbahce es claro favorito. Llega como un tiro, tras recuperar a todos los lesionados, y se le da bastante mal a los blancos, con ese estilo pestoso de Zeljko, siempre al límite de la falta y tratando de influir en el criterio arbitral, que ya ha tenido de su lado toda la temporada.

Jugar una F4 en casa tiene también sus contrapartidas, lo sabemos por experiencia reciente. Es la atención de los medios, no solo los habituales que cubren basket sino los generalistas, que aparecen como un mono en una cacharrería. Es el ruido que genera el entorno, o sea, la llamada el miércoles de tu primo el de Ankara para para pedirte invitaciones. Y es sobre todo la enorme presión histórica de no haber ganado nunca un equipo turco la Euroliga, pese al ingente dinero invertido en la última década.

El Madrid acude en ese sentido con la tranquilidad de los deberes hechos, la Novena fue un alivio histórico, y este año tiene ya la Copa del Rey en el buche y ha sido primero de ambas fases regulares pese a dosificar esfuerzos. Muestra de carácter en entornos hostiles es el balance 11-6 como visitante, con diferencia el mejor este curso en Euroliga, incluidas victorias en pistas tan exigentes como Olympiakos, Efes o Baskonia. Deja el Madrid cierta sensación de tener estrella en los finales apretados de partido y de guardar una marcha para las grandes citas, personificada sobre todo en Randolph y Ayón.

Se me antoja una de las claves la defensa a Bogdanovic, catalizador del ataque en estático y que abriese en canal a Panathinaikos en los dos partidos en OAKA, con 70 de valoración sin lanzar un solo tiro libre. A modo de pista recordemos que en Madrid hace mes y medio, recién salido aún de su lesión, eso sí, se quedó en 5/16 de campo, defendido por Taylor y Rudy. El mallorquín con poco mejora mucho al equipo, tiene en Estambul una ocasión de oro para reivindicarse en esta pobre campaña suya. Confieso que estoy un poco descreído a estas alturas, pero igual he puesto una vela por si sonase la flauta.

Laso ha destacado estos días la importancia del acierto, que en principio suena a tópico pero tiene sentido ante un rival tan defensivo. Los tres puntales exteriores blancos no aparecieron en ninguno de los dos duelos ante Fenerbahce este curso: Llull obcecado, 9/30 de campo, Doncic apocopado (2/9, val 3) y Carroll maniatado (0/6 triples). En esas coordenadas será muy difícil asaltar el Ulker Arena. Bien enchufan en porcentajes más potables, lo que implica anotar tiros punteados, para lo que sabemos que están capacitados por talento, bien suman opciones secundarias, pienso en Maciulis, Rudy o Thompkins.

Doncic, la resiliencia de los elegidos

luka-doncic-real-madrid-eb16.jpgRecuperando cadáveres retoma el Madrid la ventaja en los cuartos de Euroliga, 2-1. Doncic, Carroll y en menor medida Randolph retomaron el pulso a la serie tras desaparecer en combate en los dos duelos en Goya. Firmó el Madrid un gran encuentro a domicilio, con ventajas de doble dígito casi toda la velada, y aún así llegó a sufrir en la recta final, y es que Darussafaka se está demostrando un grupo con gran resiliencia. Aunque para resiliencia la del muchacho Doncic, que de talento sabemos que va sobrado, pero se enfrenta en esta serie quizá al mayor reto hasta la fecha en su corta carrera, como ya explicamos, forzado a un rol protagonista por la desaparición de Rudy. Aunque previsible para los que le seguimos hace tiempo, no deja de ser digna de elogio la entereza del muchacho, cómo se ha recompuesto en 4 días, como los elegidos, tras esas lágrimas de frustración del segundo partido. Terminó el tercero con valoración 23, gracias a una selección de tiro exquisita, a su sabida facilidad reboteadora y a su seguridad en la dirección, 0 pérdidas en 27 minutos. Lideró el arreón blanco en el primer cuarto, clave a la postre, pues el Madrid ya nunca cedió la iniciativa del duelo.

Clave resultó también Carroll, otro de los desaparecidos en Goya, al que puedes maniatar dos partidos pero no un tercero, sobre todo cuando los catalizadores en estático están inspirados y se generan posiciones de tiro más allá del previsible carretón. Jaycee metió los cinco primeros triples que lanzó, llevando la ventaja a picos de 19. Y cuando el Darussafaka amenazó remontada entonces apareció Ayón, el mejor del equipo, no solo en el partido sino en la serie, haciendo de su movilidad en estático un martillo (21/27 de campo). De muchísimos quilates el emparejamiento con Zizic, ambos soberbios, cada uno con sus armas. El mexicano renovó en verano tras una negociación fea y su temporada tampoco es de campanillas como la pasada (cierto que está mejor secundado, con Othello y Randolph), pero al final en todos los partidos clave está dado la cara y aumentado prestaciones. Bonos suizos del Estado.

Randolph jugó su mejor encuentro de la serie, lo que tampoco es mucho decir. Igual que Doncic, fue clave en la escapada inicial, pero después se fue apagando, desfondado por la minutada (35) a la que le abocó la baja de Thompkins por lumbalgia. Y por último quien brilló fue Laso, entendió que había que introducir alguna variable en la ecuación, agitar el cocotero, porque con las mismas coordinadas de los dos primeros partidos, con sus rotaciones estándar, le estaba comiendo la tostada Blatt y la serie corría peligro. Apostó por Luka de inicio, pese a la empanada del muchacho la semana pasada, una muestra de confianza al chaval con magnífico resultado. Suponemos que Maciuslis arrastraba problemas físicos, el caso es que no pasó por pista, sí lo hicieron Draper y Taylor, cumpliendo con su rol defensivo. Y en defensa fue precisamente el cambio clave que introdujo Laso, ordenando flotar con descaro a uno de los referentes anotadores de los turcos, Will Clyburn, dolor de cabeza en Goya (15 y 13 puntos). Se decidió invitarle a tirar de fuera, dándole un metro, enseñando muleta. Coló el primero, en el minuto 1, pero después falló 8 de los siguientes 9, mostrando toditas sus costuras, ese lanzamiento exterior indigno de un 3-4 top del siglo XXI. Acabó desquiciado, con valoración 0 en 20 minutos, y no tiene tantos recursos Darussafaka como para pasar sin una de sus estrellas.

Abonados a sufrir

rand.png¿Recordáis la temporada 2013-14, ese balance 32-2 del Madrid en la fase regular ACB, con una media de 16 puntos anotados por partido más que el rival? Se nota que este curso, con el desgaste de un calendario Euroliga aún más exigente y marcado a fuego el lema de que en diciembre no se ganan títulos, va el Madrid (y todos los que compiten Euroliga) con el ralentí en la liga nacional. Con seis jornadas aún por jugar suma ya siete derrotas, además de muchas victorias raquíticas. Tanta economía de esfuerzo, que llega al tramo final de la fase regular con los deberes por hacer, si no quiere un cuadro de playoffs envenenado, lo que convierte en trascendentes encuentros como el de ayer. La victoria fue por tanto clave, ante Baskonia, rival directísimo, que deja al Madrid segundo, a solo medio partido de Valencia.

Resulta difícil ser crítico con Doncic, tan crack como es recién adquirida la mayoría de edad, pero diría que había bajado sus prestaciones desde la Copa del Rey. El chaval disimula el bache porque sube estadística fácil al sumar en muchos rubros, pero no andaba al nivel de excelencia al que nos estaba acostumbrando. Bien, ayer retomó esa excelencia, MVP de la jornada ACB, y lo hizo ante rival de enjundia, tapando las miserias de Llull. Tuvo el menorquín uno de esos días negado de cara al aro que a veces le salen y en los que echo en falta algo más de humildad/contención. Si te has levantado cenizo, que a veces pasa, dedícate a repartir juego, no te casques 19 tiros de campo (metió solo 4). El propio Doncic comenzó el duelo sin confianza en el tiro, así que forzó penetraciones ante rivales más pequeños y, sobre todo, puso el ventilador de estadística: 13 rebotes, 5 asistencias y 5 robos. El viernes ante Efes había repartido 11 asistencias. Hace una década que la ACB no ve un triple doble (el último fue de Fran Vázquez con tapones), no me sorprendería que Doncic fuese el siguiente, en el año y pico que le queda antes de hacer las Américas.

Estuvo bien Laso en la primera parte, su bronca picando a la chavalada tras un arranque calamitoso (0-8): «¿Qué os creéis, que vais a jugar sin pegaros contra estos, que van como aviones?». El equipo reaccionó, sin embargo, el coach se durmió en los laureles en la reanudación, repitiendo el mismo error que ante Galatasaray, obcecarse con un quinteto de cemento, que permitió a Baskonia remontar. Una sola canasta en juego compró el Madrid en los primeros 7 minutos y medio de último cuarto, pasando el marcador de 69-61 a 73-74. Entonces aparecieron fantasmas, los vascos son el único equipo que ha ganado en Euroliga este curso en el Palacio.

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Cuando más calentaba el sol, 3 abajo y 43 segundos por jugar, el Madrid recibió un regalo de Budinger, que agredió al Doncic bajo el aro para evitar una canasta de dos, una técnica tan clamorosa que ni protestó el banquillo visitante, hasta dejó a Luka dos minutos KO. Tiros libres de Carroll y triplazo de Randolph, que bajo presión es un reloj, como ya demostró en la Copa. Este Madrid es una cruz para los cardiólogos, jugando siempre en el alambre, con esa marcha que guarda para finales apretados,

A Rudy, cuya versión 2.0 he defendido repetidamente desde esta tribuna, se le empieza a terminar el crédito. Un lastre sus minutos en pista (-10 el equipo en un partido que ganó por 5), que debieron ser menos, pero la ausencia de Maciulis obligó a Laso. Ni con intendencia tapa ya Rodolfo sus miserias cara al aro, 0/7 tiros de campo ayer, la mayoría absolutamente liberado. Acumula en la temporada un 27% en triples y 44% de dos, sencillamente no es homologable, salvo que hayas quedado para mero especialista defensivo, claro que esos cobran cuatro veces menos, pregunten a Taylor. Por cierto, me decepcionó y bastante Hanga, jugó 35 minutos y pareciera que no pasó por Goya. Sus promedios van menguando según avanza la temporada y empiezo a pensar que quizá no valga lo que probablemente cueste. Con Baskonia, que paga la mitad de impuestos, pudiendo igualar oferta en España, y el Barca desesperado por un alero titular, veo imposible ficharle por menos del doble de lo que cobra mechitas Taylor, como poco.

Lasismo, el nuevo paradigma

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Es el mejor entrenador europeo del último cuarto de siglo, sus ocho euroligas dejan poco lugar a discusión. Zeljko Obradovic es además un tipo noble, aunque hace ya 20 años que salió del Madrid, desprende todavía cariño hacia el club blanco en sus declaraciones públicas. Sin embargo, los tiempos cambian y su librillo se está quedado obsoleto, un estilo insufrible para el aficionado, como comprobamos esta semana en Goya, donde terminó rojo como un cangrejo de tanto grito y aspaviento, su equipo se quedó en 56 puntos. Por supuesto que puede ganar la Euroliga este curso, pero tampoco sería una hazaña, con semejante plantillón y jugando la F4 como local. De hecho, partía como principal candidato al título y navega séptimo clasificado a una jornada para el final de la fase regular, cuarto peor ataque de la competición, con el atenuante eso sí de las lesiones.

Es el maestro de un estilo cemento-balcánico con aclamados correligionarios, como Maljkovic, Ivanovic o Messina, cuyo sol se puso hace tiempo. Un librillo con un lema, ‘que el rival meta menos’, y caracterizado por ataques largos, constante protesta al árbitro para condicionar su criterio, mucha defensa y bronca pública al jugador para que mantenga la tensión atrás. El entrenador es el protagonista absoluto en estos equipos, donde la férrea disciplina táctica prevalece sobre el desarrollo del talento, los jóvenes y canteranos no son bienvenidos. Un estilo que en el año 2017 tiene más sentido por ejemplo en un Manresa, que lucha en inferioridad, que en plantillas de mucho talento, como las de equipos punteros Euroliga, por el simple motivo de que cuando juegas a marcador corto es más probable que un cualquiera te de partido. La defensa es un arte más democrático, lo exclusivo es meter 90 puntos.

En la otra esquina del cuadrilátero veo a Pablo Laso, al que por cierto dirigió Zeljko en su día. El técnico blanco, el mismo que tartamudeaba en los tiempos muertos de su primer año, se ha convertido en bandera de un estilo opuesto que hoy está de moda, llena pabellones y domina el baloncesto continental, sin necesidad de increpar a los árbitros ni a sus jugadores, con el lema ‘meter más que el rival’. Su gestión se caracteriza por mucha mano izquierda en el vestuario, buscando la implicación de todos los jugadores, que conozcan y acepten su rol. El renacer de Chacho y la gestión de los tiempos de Doncic son sus dos obras maestras, pero no olvidamos su paciencia con Taylor, cómo metió en dinámica a Rudy y logró que Felipe asumiese sin trauma un rol secundario (pregunten a Mourinho con Casillas). Con todos sus defectos, bien conocidos y versados desde esta tribuna, Laso es un espejo en el que se miran hoy entrenadores jóvenes, desde un librillo que, con matices, comparte con Itoudis, Trincheri, Sito Alonso, Jasikevicius o Pedro Martínez.

En realidad, la NBA ha asistido a un proceso similar, dominada hace 15-20 años por sistemas ultradefensivos y marcadores a 70 puntos, modificó sus normas y los entrenadores que no se adaptaron desaparecieron del mapa (Larry Brown). Solo uno lo logró, el maestro Pops, que junto a Steve Kerr (Warriors) o Brad Stevens (Celtics) marcan hoy la tendencia en estilo de juego y gestión de plantilla, los Pablo Laso de la NBA.