¿Qué le pasa este año a Garuba?

No me tiro a ninguna piscina si afirmo que la progresión de Garuba se ha estancado esta temporada, diría incluso que su rendimiento ha empeorado. Una situación difícilmente explicable en un jugador de su edad y que cuenta este curso con más minutos, que ya no dependen de las lesiones de compañeros de puesto. De hecho, la configuración de la plantilla, recortando fichas en la pintura, se hizo asumiendo que Usman continuaría su evolución. Pero eso, sencillamente, no ha sucedido.

Por un lado está el tiro, el gran lunar de su repertorio a simple vista y que suponemos está machacando en los entrenamientos. Es la faceta del juego que más se mejora con el trabajo y el paso de los años. Y Garuba no es excepción: ha mejorado un poco respecto al año pasado, pero Roma no se conquistó en un día. Acierta con algunos tiros liberados pero los que falla los falla por mucho, señal de que aún no ha logrado una mecánica estable.

Su tiro no es todavía lo suficientemente fiable para lo que exige el puesto de ala-pívot en el sistema Laso. Las comparaciones con talentos naturales como Trey y Randolph van a ser siempre odiosas, pero puede mirarse en otros espejos, como el de Tortuga Deck, otro sin talento innato para el lanzamiento pero que este curso se ha convertido en el mejor tirador de libres de la plantilla, con un 90 por ciento. Justo el doble que Garuba, con un pobre 45% (11 de 24).

No me preocupa tanto el tiro en sí, que lo acabará puliendo con los años, como la frustración que le genera y los efectos colaterales. Su lenguaje no verbal tras cada lanzamiento fallado es un poema.

Su estancamiento este curso no viene tanto por el tiro como por su actividad en pista: apenas queda rastro de aquello que le hace especial, esa intensidad defensiva frenética y contagiosa que le valió el apodo de Pantera de Azuqueca. Sigue en general cumpliendo atrás con sus pares pero ya no destaca en las ayudas y ha dejado de ser un factor en el rebote. Esperaba que la lesión de Randolph, que le pone en bandeja aún más minutos, fuese un aldabonazo en su temporada, pero tampoco. Es como si la pantera hubiese perdido colmillo, como si jugase con el freno de mano echado. Hubo un detalle en el partido de ayer contra Andorra que me llamó la atención. Todo el banquillo, muy especialmente la chavalada, se levantó para celebrar el triple cuasi-folklórico de Tavares en los últimos segundos. Todos menos Garuba, que ni se inmutó. A veces una imagen vale más que mil palabras.

¿Explicaciones?

Hay situaciones que cuesta explicar sin micrófonos en el vestuario y los despachos. Dada la edad y el rol de Garuba lo primero que uno piensa es que le ha llegado demasiada responsabilidad demasiado pronto. Y parte de eso hay, seguro, pero no puede ser toda la explicación, no tras haberle visto la temporada pasada, con un año menos, jugar no pocos minutos de calidad tanto en ACB como en Euroliga.

Hay algo que flota en el ambiente y bien está pudiendo resultar un factor desestabilizador: la NBA. Usman sigue con contrato de canterano, mejorado, pero de canterano. Se dice que el padre se ha cerrado en banda a la posibilidad de que el chaval firme un contrato de profesional, acorde a su rol en la primera plantilla, para evitar una cláusula elevada que pueda complicar su salto a la NBA. Garuba, recordemos, cumple 19 en marzo, la edad mínima para presentarse al draft, donde los pronósticos le sitúan entre los puestos 10 y 15, lo que le aseguraría entre 12 y 15 millones de dólares en 4 años. Tiene la referencia de Deni Avdija, el otro dominador de categorías inferiores en Europa de esa generación, elegido en noviembre con el número 9.

Ahora es cuando muchos os preguntáis cómo es posible que Usman pueda tener hueco y semejante cartel en el draft jugando aún a este nivel bajito en Euroliga. Bien, pues porque hace años que las franquicias dejaron de buscar en el draft estrellas ultramar sino proyectos, jugadores lo más jóvenes posible pero con mucho potencial, para terminar de formarlos en América, sin los “vicios” del basket FIBA. En ese sentido pesa el precedente de Antetokounmpo, elegido desde la segunda división griega. No sabía hacer la o con un canuto, ¿y qué?

Es el caso más llamativo pero ni mucho menos el único. No hace falta irse tan lejos para encontrar ejemplos, los tenemos en la ACB y con ciertas similitudes a Garuba. Ahí está Biyombo, reserva en Fuenlabrada, cobrando 20 millonacos anuales en la NBA. O Ibaka, que promedió valoración 7 en Manresa en su última campaña en Europa, firmando un carrerón de bandera allende el mar. ¿Realmente eran ellos mejores cuando les eligieron en el draft de lo que es hoy Garuba? Ya os digo que no. Resumiendo: que estamos seguramente ante los últimos meses de la Pantera en Madrid. Su marcha en verano no dejará un boquete en lo deportivo, pero deseo que antes de irse reencuentre el karma y pueda despedirse dejando un mejor sabor de boca.

La operación Heurtel se pospone a julio

A las 18:00h de ayer terminó el primer acto del caso Heurtel, con el cierre del mercado de jugadores entre equipos Euroliga sin acuerdo para la salida del base galo. Era el desenlace previsible desde que Soler anunciase públicamente la posición del Barca, de mantener la oferta de 1.2M€ de finiquito solo si el destino era extranjero, pero rebajarla a 0€ si el destino era ACB. Así que, apenas cuatro años después, se repite el escenario Tyrese Rice, con una estrella apartada en Barcelona, entrenando en solitario pero cobrando un dineral cada mes, con la diferencia de que el americano era un cierrabares mientras que los únicos pecados del francés han sido no gustarle al nuevo coach y echar currículums donde le ha dado la gana, sin prever el ataque de celitos y congoja de Nacho Rodríguez.

Lo pragmático, lo razonable y ortodoxo dadas las circunstancias hubiese sido negociar la semana pasada una solución intermedia, aparcando complejos y rivalidades, en la que todas las partes saliesen ganando a cambio de ceder un poco: el jugador renunciando a parte del finiquito, el Madrid compensándole parcialmente con una ligera subida de su oferta y el Barca asumiendo que, aunque menos de lo inicialmente negociado, le toca pagar finiquito pese a que el destino pueda ser la capital. Y que igualmente sería una buena inversión para liberarse de un lastre de salario en un momento financiero muy delicado del club. Porque, ¿cómo se explica que el Barca de fútbol viajase anteayer a Huesca en bus para ahorrarse 30k euros de vuelo y que Heurtel vaya a levantarse diez veces esa cifra cada mes de aquí a junio por irse de compras por Passeig de Gracia?

Bien, pues ni por esas. La posición negociadora del club se ha limitado al «0€ y que se joda», así que no solo no ha habido acuerdo sino que ni siquiera se ha negociado. Han dado un espectáculo digno de los noventa, de cuando los Gaspart y Jesús Gil: envueltos en la bandera, cegados por el orgullo y paralizados por el pánico al que dirán si Heurtel triunfa de blanco. Una gestión, la de este caso por Nacho y Soler, digna de estudio en las escuelas de negocios como ejemplo de mala praxis, la astracanada propia de quien sabe que le quedan solo unas semanas en el cargo, las que faltan para las elecciones en el club y que se elija nuevo presi. Gestión directiva nivel «para lo que me queda en el convento, me cago dentro«.

Factor desestabilizador

Y lo humillante es que el sacrificio es en vano, porque el acuerdo verbal entre Madrid y jugador es total para su fichaje en julio, cuando quede libre: la Operación Boquerón. Llegará motivadísimo, con ganas de venganza y dispuesto a aceptar menos salario que en condiciones normales, que ya se habrá llenado los bolsillos estos meses a costa del Barca. Un rol tipo Chacho en su día, de Curro Romero de los segundos cuartos, de salir «cuando la vaquilla esté ya medio toreada», que decía Turpin. Visto en perspectiva, el club azulgrana va a gastarse dos millonacos para retrasar escasos seis meses la presentación del galo en la sala de trofeos del Bernabéu.

Sin olvidar, claro, el efecto topo: ese factor desestabilizador que supone su presencia en Barcelona lo que resta de temporada, el runrun que te genera en grada, prensa y vestuario tener apartado al décimo salario de Europa, entrenándose para llegar en forma a la pretemporada con el Madrid, mientras su agente vierte mierda sobre el club en cada entrevista. ¿O creéis que nadie se va a acordar de Heurtel cuando el Barca enganche dos derrotas seguidas, como se lesione Calathes o cuando Westermann empiece a apedrear el aro?

Para el Madrid el director galo representaba una oportunidad sobrevenida con la que no contaba, un base comunitario y experimentado en mercado y a precio asequible. Pero si no puede ser él, no será nadie. Con balance 12-2 desde la marcha de Campazzo la dirección no considera que haya urgencias por fichar un base. Más bien lo que no hay, creo yo, son ganas de la presidencia de gastarse los cuartos. Porque sí que haría falta un refuerzo, que la temporada es larga y se empinará el calendario, Alocén está muy verde y Llull es de cristal, pero entiendo que no están las arcas para alegrías y el Madrid no es de fichar con pagarés. Así que la Operación Boquerón tendrá que esperar.

Habemus Tyus: un balón de oxígeno para Tavares

Pues ya tenemos pívot reserva: Alex Tyus. Han hecho falta cuatro meses, 34 partidos oficiales, que Randolph se rompa el tendón de Aquiles y que pase la Junta de socios para que Florentino levante la orden tajante de no fichar ni comprometer ni un céntimo adicional. Caiga quien caiga. Fue aquella orden, si recordáis, la que frustró el fichaje de Zizic en verano. Tampoco es que ahora se haya roto el cerdito: Tyus es sensiblemente más barato que el croata, un fichaje a priori con vocación de parche más que de incorporación estratégica, como demuestra que firme solo hasta final de curso.

De entrada, eso sí, cumple los tres requisitos básicos: pasaporte comunitario (Israel), asequible y que juegue de pívot. Porque, sí, pese a su altura (203cms) Tyus es pívot puro, no ha jugado de otra cosa en su ya larga carrera en Europa. Un pívot saltarín, sin rango de tiro, intenso y con buen timming, jugador de rol para dar 12-14 minutos de respiro a Tavares en Euroliga y que pueda descansar en algún partido ACB.

No va a vender camisetas pero en principio encaja con las preferencias del sistema Laso, de pívots atléticos, que no se extralimiten ni te tuerzan el morro si no les pintas jugadas para que reciban en 1×1. Tiene los huevos pelados de competir y conoce el basket FIBA, frente a la incertidumbre y mayor periodo de adaptación que implicaría haber apostado por un joven atlético de entre los descartes NBA.

Mis únicas dudas respecto a Tyus vienen por el físico: tenemos en mente aquel castigador de los aros de su etapa en Maccabi pero los años no pasan en balde, cumple 33 esta semana y su tipo de juego depende mucho del físico. Quiero pensar que, habiendo otras opciones en mercado, si el club se ha decidido por él es porque tiene informes favorables. Desde luego este año en Galatasaray estaba castigando pocos aros…

Calabazas a Ayón

Se me ocurren cuatro motivos cuya suma alcanza para justificar la decisión. Primero e importante, el perfil táctico. Ayón tiene más luces en ataque pero el sistema Laso demanda mucho en defensa al pívot (sobre todo en ayudas) y en eso Tyus es más solvente que el mexicano, lo cual tampoco es muy difícil. Por otro lado, es una ventaja que el americano esté ya en ritmo de competición, jugando liga turca y Fiba Champions, mientras que Ayón se entrenaba en solitario en su rancho.

Además, sin ser precisamente bisoño, Tyus es tres años menor que Ayón, con lo que si cuaja siempre se le podría ofrecer otra temporadita. Y por último, por qué no decirlo, ha pesado en contra de Ayón la tradicional aversión de la directiva blanca a las segundas partes: JCS es muy de «Roma no paga traidores». Y tampoco es que deportivamente las experiencias recientes hayan salido buenas: Mejri, Draper y KC Rivers.

Algo que debemos tener claro es que Tyus, aunque llegue a renglón seguido de la grave lesión de Randolph, no llega por Randolph. El puesto de ala-pívot está bien cubierto pese a su baja, con Thompkins, el comodín Deck y Garuba, que está mostrando cierta mejoría en los últimos partidos, después de un flojo arranque de curso. Tyus llega para jugar de pívot reserva, tras las salidas no cubiertas de Mickey y Mejri, unidas al fichaje frustrado de Zizic y a que Felipe no está para nada, como era ya evidente cuando increíblemente el club le renovó en verano. Ayer en Andorra salió 3 minutos y fueron suficientes para comprobar que no, que ya no. Laso, preguntado hace unos días por el fichaje de Tyus, lanzó una puyita a la directiva: «Es un un jugador que necesitábamos desde el comienzo de la temporada, porque íbamos a matar a Tavares».

Un aspecto que llama de entrada la atención es que el Madrid, habiendo otras opciones de pívots en paro, haya pagado por la libertad de Tyus que, al fin y al cabo, estaba bajo contrato con Galatasaray, a donde llegó en noviembre tras empezar la temporada sin equipo. El jugador apuró sus opciones en el mercado para intentar colocarse en algún equipo Euroliga y le salió cruz. La cifra que recibe Galatasaray como compensación ronda los 80-120k euros, y la ha negociado el propio Tyus con el club turco, que le debía dinero y al que ha renunciado para facilitar la operación. El montante total, compensación más salario hasta final de temporada, estaría en el barrio de los 400k euros, que el horno sigue sin estar para bollos.

El Madrid se resigna: no fichará a la marcha de Facu

Imagino que hoy, precisamente hoy, no esperáis una crónica florida de la victoria contra este Fener de circunstancias, un caramelo para pasar el trago de La Noticia, que no por esperada es menos trascendente: la fuga de Campazzo a mitad de curso, un torpedo en la línea de flotación del equipo, cuyas opciones de títulos este curso se reducen dramáticamente sin una de sus dos estrellas.

Facu jugará el domingo su último partido, contra Manresa, y a renglón seguido volará a Denver, donde firma por dos temporadas y no demasiado dinero, fiando su suerte a un pelotazo en el verano de 2022. El Madrid se queda sus derechos ACB pese a no rebajarle la cláusula (6M), que pagará a plazos, el primero de 2M, que saldrán casi íntegros de su salario de lo que llevamos de curso y el transfer que puede pagar la franquicia NBA (hasta $750K). A cambio, Facu se garantiza que si vuelve a Madrid lo hará con el salario actual y que el club le condonará la parte de cláusula que faltase por pagar, si la hubiese.

¿Y qué va a hacer el club ahora?

Nada. Hace días que me llegaban rumores en esa dirección y hoy ya es oficioso: el Madrid se resigna y no fichará un sustituto a Campazzo. La temporada es larga, quedan siete meses y medio, y la situación podría cambiar, bien porque mejore la epidemia, bien porque el equipo desbarre mogollón, bien porque se presente una oportunidad de mercado de esas que no puedes dejar pasar, como lo fue Tavares en su día. Pero, vamos, que la intención es no fichar, y mejor que nos hagamos a la idea cuanto antes, para no seguir perdiendo el tiempo pajeándonos con los descartes del mercado NBA, que si Wanamaker, que si mi abuela…

Los 300k mensuales del salario del Facu, unos 2.2M de euros hasta final de temporada, se desinvierten íntegramente del presupuesto de la sección. Igual que ya sucedió con los 1.8M del salario anual de Jordan Mickey o los 600k que cobró Mejri el curso pasado. Toda esa masa salarial se evapora para tratar de reducir las pérdidas de la sección, que este año serán aún mayores que de costumbre sin los ingresos por ticketing.

Una decisión decepcionante para el aficionado pero no por ello sorprendente, en línea con la muy conservadora política de despachos de la sección en la era Laso, fiándolo todo al continuismo, a las renovaciones y a la evolución de los jugadores en nómina para enjuagar las lesiones y las salidas. Una política que ha dado buenos frutos, qué duda cabe, pero que esta vez suena a realismo mágico: «Si funcionó en el pasado, ¿por qué no iba a funcionarnos también ahora?». Pues por el nivel del rival directo (Barca) y los escasos mimbres disponibles en el puesto de base, encima el más importante de la plantilla en los esquemas de Laso.

Lapro-Alocén, la nueva realidad

El Madrid se va a pasear por Europa con una dupla de directores digna de media tabla en la ACB. Y ya puede ser Laso un contrastado gestor de bases, quizá la mayor de sus virtudes, que milagros a Lourdes. Desde la semana que viene se quedan al timón un jugador que ni pidió ni quiere (Laprovittola) y el meritorio (Alocén). Y vaya por delante que no es culpa suya ni los estoy señalando, al contrario, los exculpo por adelantado: recordemos que al argentino se le fichó para tercer base y al chaval este verano para irse fogueando, no se pueden pedir peras al olmo. Lo que es un disparate es, sabiendo desde mayo que Facu se va, que hace falta un base pero toca apretarse el cinturón, mantener en nómina a cuatro escoltas entrados en la treintena y por encima del millón anual de salario, y renovar a un exjugador por amabilidad diplomática, para acabar jugándote las castañas con Lapro y Alocén.

Seguramente veamos a Núñez o Spagnolo en alguna convocatoria ACB, meramente anecdótico, así como a Llull y Abalde jugando minutos en el puesto de base en la Euroliga, en función de circunstancias de partido. Pero son solo remiendos, parches de circunstancias, y con esos al final siempre asoman las costuras.

El doctor Jekyll y Mr. Llull

Siempre me lo encuentro entre los trending topics de Twitter cuando juega el Madrid. Estamos en noviembre de 2020 y Llull continúa siendo el tema de debate favorito de la parroquia blanca. Unos le veneran como ejercicio de nostalgia de sus mejores años, porque es más majo que las pesetas (que lo es) o en agradecimiento por su fidelidad al club, acríticos con los lunares de su rendimiento actual. Unos cuantos le tienen hasta de imagen de avatar o perfil, así, a calzón quitado.

Luego están los fatídicos y los catastrofistas, incapaces de ver grises, que como Llull ya no es ni será el que fue pues hay que correr a enterrarle, por los delitos de una selección de tiro (a veces) mejorable y un salario que firmó cuando era el mejor de Europa antes de romperse la rodilla. Un contrato, recordemos, que expira dentro de ocho meses, momento en que se le podrá renovar a la baja, por su valor actual de mercado, liberando un saco de masa salarial para la necesaria renovación del backcourt.

El segundo credo, el de agoreros, debe estar hoy de enhorabuena, que se ha cascado un -12 de valoración contra Fuenlabrada. “Ya lo dije”. Particularmente me parece anecdótico, el partido se acabó ganando, de hecho con cierta holgura al final, y Llull viene de ser importante (que no protagonista) cuando calentaba el sol en victorias apretadas esta semana en Bilbao y Kaunas.

Porcentajes y tipos de tiro

Me tenéis que perdonar pero no me identifico con ninguna de las tribus urbanas sobre Llull. Sus “pedradas” y negativos no me despiertan instintos bajos, los veo como un peaje anecdótico, en lo que me fijo es en su porcentaje de acierto y su selección de tiro, este curso más homologables si hacemos la vista gorda al espanto de hoy. Tengamos en cuenta que, en lo que a porcentajes de escoltas se refiere, estamos bastante mal acostumbrados con Carroll

Los porcentajes de Llull varían de forma particularmente dramática según el tipo de tiro, a saber: bastante altos cuando lanza de tres según recibe, a pies parados mirando al aro, altos en tiros de dos desde la bombilla, dejándose ligeramente caer pero sin perder el equilibrio, y paupérrimos en triples tras bote y en escorzo, la “mandarina”. Una jugada icónica para afición y prensa (cuando entra) pero estadísticamente ruinosa y que por ello conviene evitar. Un recurso de final de posesión del que abusó a su regreso de la lesión, cuando estaba físicamente para el arrastre, que aún se sentía estrella, jugaba de base y se le apagaban las luces en estático.

Por eso me gusta la reconversión a escolta full time por la que ha apostado Laso este curso con él, un rol similar al que desempeña en la selección con Scariolo. En ese parece que vuelve a sumar tras dos años nefastos, ahora como actor secundario y factor X, asumiendo cierto volumen tiros pero botando mucho menos. Aún tendría que ganar en regularidad, muy asociada al físico, pero quiero ver el vaso medio lleno y esta versión me parece razonablemente útil y esperanzadora, sí, pese al patinazo de hoy.

Ideas para actualizar la normativa de cupos ACB

En el Baskonia-Murcia de la pasada jornada ACB no jugó ni fue convocado ni un solo jugador nacido en España. 0 de 24, como recuerda en Twitter Abel Amón. Entre los nueve JFL convocados (jugadores de formación local) había dos nacidos en Brasil, dos en Letonia, dos en Senegal, uno en Rumanía, uno en Lituania y otro en Estonia. De los nueve, solo uno es seleccionable por Scariolo: Ilimane Diop, que adquirió la nacionalidad española a los 14 años, renunciando a la senegalesa, que no permite dos pasaportes.

No deja de ser una anécdota, dado que Murcia y Baskonia cumplían escrupulosamente la regla, pero da que pensar. Si la normativa de cupos se creó para favorecer al jugador español, y con ello proteger a la selección, algo debe estar fallando. En este caso, creo que la figura del JFL, basada en la asunción de que canterano y jugador nacional son sinónimos en la mayoría de los casos. Un planteamiento claramente obsoleto, hoy que las canteras no entienden de fronteras, espejo de la globalización y los movimientos migratorios.

El asunto de los JFL es solo otra rendija, y ni siquiera la más grande, por la que se ha ido pervirtiendo el espíritu de la normativa de cupos. Mucho más grave es el tráfico de pasaportes para jugadores extracomunitarios, un verdadero coño de la Bernarda del que han participado TODOS. CJ Wallace y Brandon Davies adquirieron pasaportes Cotonou días antes de firmar por el Barca. Carroll y Randolph juegan como comunitarios cuando no sabrían situar en el mapa ni Bakú ni Ljubljana, capitales de ‘sus’ respectivos países. A Will McDonald (Baskonia) se le consiguió pasaporte español con un matrimonio de conveniencia y Querejeta lleva una década sacándose de la manga antepasados italianos para todos sus jugadores argentinos. Así podríamos seguir un rato, pero ya sabéis de lo que hablo.

Desincentivar el fraude

Quizá sea hora de actualizar la redacción de la normativa para adaptarla a los tiempos y dar instrumentos con que desincentivar el fraude, sin depender de la justicia ordinaria. De lo contrario, seguiremos viendo agencias de jugadores sobornando a funcionarios africanos para comprar pasaportes fraudulentos, algo que, por cierto, da bastante vergüencita ajena.

Se me ocurren ideas como que en ese mínimo de cuatro JFL por convocatoria, al menos dos deban tener nacionalidad española (=seleccionables). También propondría aumentar de dos a tres el número máximo de extracomunitarios por convocatoria, pero a cambio impondría que los pasaportes comunitarios o Cotonou solo tengan vigencia en ACB a partir de dos años después de su expedición, salvo casos justificados, como adquisición por matrimonio o tiempo de residencia. Así se desincentivarían las nacionalizaciones ex profeso. ¿Más ideaS?