«¿Celebrar? No hay nada que celebrar». Tanto Laso como Carroll lo tenían ayer clarinete cuando la prensa futbolera que suele cubrir estos partidos buscando morbo les preguntó por la paliza al Barca. Es sólo un partido de fase regular, respondieron sin pestañear. También lo era el duelo ACB de hace 18 días pero que el Barcelona celebró como un título, con Oriola saliendo a bises al centro del Palau rato después de acabado el derbi. Una anécdota pero que viene a recordarnos la salud de las secciones. Fue el de ayer un repaso soberano (+27), recordemos, pese a la baja de última hora del activo más en forma, Rudy, por una gripe. Un enseñar matrícula al aspirante, un Barca por cierto con primeros síntomas de inconsistencia tras un sólido arranque de curso.
Todo salvo Llull funcionó como un reloj, empezando por Randolph, que rompió por un día su dinámica menguante de un mes a esta parte. Castigó a su excompañero Singleton con 13 puntos en el primer cuarto: acertó con los tiros liberados que le procuró principalmente Ayón y, sobre todo, mostró un compromiso atrás como no nos tiene acostumbrados. También Tavares se reivindicó en el derbi, humilló por momentos a Tomic con su defensa en acciones 1×1 al poste, por cierto, otra faceta que ha mejorado, que a su llegada destacaba sólo en ayudas pero solía hacer un poco el primo en esa suerte del juego, cargándose rápido de faltas. Fue un factor en un segundo cuarto del Madrid para el recuerdo, culminado con ese triplazo de 20 metros de Campazzo, emulando a Luka el curso pasado. Directo a la hemeroteca, el vídeo y la foto, esta, la instantánea de lo que va de curso en el Madrid de basket.

Facu estuvo excelso, as usual, en su temporada de confirmación en la super élite Euroliga, manque le pese a algún forraboinas de provincias. El equipo es infinitamente mejor con él en pista, lidera, defiende, genera desde bote y da espectáculo. Ese segundo cuarto inmenso lo completó por una parte Carroll, cuyos 15 puntacos en ese periodo (más que todo el Barca) retrataron a Blazic, el ‘especialista defensivo’ exterior azulgrana, que sólo se parece a Basile o al mejor Oleson en el blanco de los ojos.
Y por otra parte Thompkins, que ha regresado en plena forma tras la baja. Fue ya de los mejores en Estambul (val 17), el mejor contra Granca el domingo (5/6 triples) y ayer el máximo anotador (17). El cabrón es puro flow, otro que cada día es mejor, a lo que se une el respeto y confianza de sus compañeros, que le buscan con regularidad en ataque cuando está en pista. ¿Os acordáis cuando se venía abajo con cada fallo y media parroquia pedía su cabeza? Nadie pone ahora en duda que es uno de los mejores cuatros de Europa, y además pegamento en el vestuario. Si Randolph logra mantenerse en dinámica pese al regreso de Trey, el Madrid tendrá de calle el mejor puesto de ala-pívot de la competición, si le añadimos las pinceladas que pueda aportar Felipe. Singleton lo sufrió ayer en sus carnes.

Tres derrotas seguidas, definitivamente ha perdido el Madrid la velocidad crucero del inicio de campaña. Alarmismos al margen, la explicación no requiere un doctorado, la baja del base titular en el tramo más exigente del calendario en lo que va de curso. Recalco lo del base, porque una baja en cualquier otro puesto de la plantilla, tal y como está configurada, tendría un efecto casi anecdótico. O si estuviese Doncic, claro, que igual te hacía de fontanero que de electricista. Pero de 15 jugadores (a Pantzar ni le cuento) sólo hay 2 que puedan hacer de base, el puesto clave del baloncesto moderno. El CSKA, por comparar, viajó a Madrid también con la baja del base titular (Chacho), pero tiene otros tres jugadores que pueden dirigir con más o menos garantías (De Colo, Hackett y Kulagin).


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