
Cuesta arriba, pero y mucho, se le queda la final ACB al Madrid. En el formato recortado de este año, palmar el primero y en casa es casi mortal de necesidad. Y lo peor ya no es tanto el resultado sino la sensación de inferioridad: la buena versión de los blancos se va 3 arriba al descanso, la buena del Barca +17 en la segunda parte, pese a perdonar hasta 11 tiros libres.
Podemos señalar a Peruga e invocar a la testiculina pero, en honor a la verdad, que cada vez que el Madrid se ha cruzado este curso al Barca con algo en juego ha salido escaldado. La final de Copa fue un chorreo y la serie final ACB empieza en las mismas coordenadas. Hasta con el mismo protagonista, Cory Higgins. 26 puntazos hoy, 20 en la final de Copa y, aunque no fuese contra el Madrid, 23 en la final de Euroliga. Los mejores son los que marcan diferencias cuando de verdad importa, y Higgins lo hace, por eso es a día de hoy el mejor escolta del continente. Además, no necesita justificarse inflando estadística en partidos de relleno, como algún compañero suyo que cobra bastante más…
No hace tanto el Madrid tenía el mejor backcourt de Europa, a los Higgins del momento, en su edad prime, pero entre fugas a la NBA y cierta complacencia en los despachos, aplazando la inevitable renovación, lo que queda es un grupo de veteranos entrañables, con los cojones cuadrados y el cariño de la grada, pero con una salud de cristal y que ya no marca diferencias en la élite. Como le sucederá a Higgins cuando tenga treintaymuchos como ellos, porque es ley de vida, el tiempo pasa para todos.
No es un buen día, no es una crónica agradable de escribir, pero tampoco quiero que suene apocalíptica: el baño de realidad ya nos lo hemos llevado a lo largo de curso como para rasgarnos ahora las vestiduras. La afición blanca llega curada de espanto, sabíamos que esto podía pasar en la final, que de hecho era lo probable desde el mismo día de noviembre en que se fue Campazzo. Aquello cambió el equilibrio de fuerzas en la elite ACB, el Madrid dejó de ser el favorito a los títulos y el objetivo realista pasó a ser llegar a la final. Y se llegó, pese a nuevas fugas y lesiones por el camino, así que dramatismo el justo.
Jaycee y Garuba, desactivados

Tavares y Poirier dominaron la zona como se espera de ellos, 19 rebotes y 37 de los 58 de valoración del equipo. Pero no hubo mucho más. Alocén mostró detalles interesantes por momentos, pero le lastraron las faltas. Tampoco se puede exigir mucho más a un tercer base de 20 años. Taylor, que venía firmando unos playoffs muy serios, pinchó en su cometido principal: contener a la estrella exterior rival (Higgins). Puede que se está jugando la continuidad… Llull y Abalde, recién salidos de periodos de baja, jugaron sin apenas haber entrenado así que poco se les puede reprochar.
Hay especialmente dos jugadores por los que me sabe mal el partido, y son Garuba y Jaycee, para los que puede haber sido su último encuentro en Goya. ¿El mejor canterano español en una década y el mejor extranjero del club en el siglo XXI se van a despedir de su público con actuaciones en negativo? Ya me jodería.
Usman, el mejor en semifinales, partió desde el banquillo y acumuló errores por exceso de ímpetu, como el júnior que todavía es y a veces nos olvidamos. No encontró en ningún momento el ritmo del partido, su lenguaje no verbal fu un poema: valoración -6. Y a Carroll, como ya es costumbre, Laso le reservó para el tercer cuarto, que no tiene gasolina para más a sus 38, si no quieres que te acabe restando en defensa más de lo que te suma en ataque. Pero Abrines le ató en corto esta vez y se quedó en 1/5 tiros.
Por ellos dos principalmente, por la Pantera y por Jaycee, me encantaría que hubiese tercer partido y se puedan despedir de Goya, se gane o se pierda, pero con una actuación acorde.












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