NBA – División Sureste, Diagnóstico 07/08

– Miami Heat: Su tiempo ha pasado. Ganaron hace dos años un anillo express con un plantel de estrellas entradas en la treintena, sin necesidad de cultivar un proyecto durante años. Pero la suya era una apuesta a corto plazo. Ahora afrontan la renovación del equipo. O’neal, Mourning o Walker son todavía aprovechables, pero no los dominadores que fueron otrora. Miami tiene al menos una piedra angular alrededor de la que construir, Dwayne Wade, el mejor jugador exterior de la competición tras Kobe Bryant. Jason Williams y Udonis Haslem son los únicos miembros aprovechables no ancianos de la plantilla. Con la marcha de Posey y Kapono, Wade se queda sólo en los puestos de 2 y 3. Penny Hardaway, fichado de su retiro, es manco mejor que cualquiera de los chavales que ocupan esas posiciones, pero no deja de ser un vegestorio, una anécdota, un guiño al pasado. Con Wade sano entrarán en Playoffs, pero no más allá de la 6º o 7º plaza.

– Washington Wizards: Defender, rebotear y anotar en la pintura son sinónimos de triunfo en el baloncesto. Las 3 son cualidades de las que carece insultantemente Washington. Por muchos puntos que metan Arenas-Butler-Jamison (alrededor de 70 por noche), con la actual configuración y mentalidad es imposible llegar lejos. Quizá otras temporadas sería suficiente para alcanzar playoffs en el Este, pero no este curso. No se han movido en el mercado, parecen tan autocomplacientes que se permiten ‘regalar’ a Navarro. Antonio Daniels, DeShawn Stevenson y Songaila son secundarios aprovechables, pero tampoco aportan consistencia. Diagnóstico: Se caen de postemporada.

– Orlando Magic: Han tirado la casa por la ventana para adquirir a Rashard Lewis (16 ‘kilos’ al año), pero en la balanza pesa más lo que se marchó: Grant Hill, talento exterior en uno contra uno, y Milicic, puntos en la pintura. La plantilla es joven y con talento, pero falta un timón. Jameer Nelson mira el aro antes que a sus compañeros y Arroyo, el único base puro, no ha cuajado desde que llegó a Orlando. Dwight Howard debe crecer ofensivamente, dado que es el único que puede ver aro en la zona tras la marcha de Milicic. De su evolución y de la de Trevor Ariza dependerá hasta donde pueda crecer el equipo. Clave táctica: que Stan Van Gundy se atreva a colocar a Rashard Lewis de ala-pívot(por físico podría ocupar ese puesto, especialmente en el Este). Así paliaría la carencia de jugadores en puestos interiores y daría minutos a Ariza, que con Turkoglu y Dooling se puede apañar en las alas. Diagnóstico: Peleará con Nueva York por la octava plaza.

– Charlotte Bobcats: El proyecto Bobcats comienza a ver la luz. Este será el primer curso que luchen por jugar postemporada. Es la consecuencia de años trabajando con sentido común y paciencia en la dirección deportiva. Ahora cuentan con una plantilla respetable, con un destacado plantel exterior. Gerald Wallace, Walter Hermann y Adam Morrison no sólo son buenos, sino que además tienden a crecer. Se les ha unido Jason Richardson, que llega ‘regalado’ de Golden State Warriors. Con Raymond Felton y McInnis hay base. Sean May explotará por fin como el anotador en la pintura que fue en North Carolina (12-13 puntos por partido serían muy valiosos), y armará con Brezec y Okafor una formación interior suficiente. Ningún miembro de la plantilla está acostumbrado a jugar más allá de mayo, así que son jovenes y tienen hambre. Diagnóstico: sin Playoffs, pero los lucharán hasta las últimas semanas. Décimos del Este.

– Atlanta Hawks: Sin noticias de Dios en Georgia. El cuento de que es un plantel joven y con futuro está bien unos pocos años, pero después de 9 da que pensar. Han tomado malas decisiones en el draft: cambiar a Gasol por Abdur Rahim y seleccionar a Marvin Williams, Josh Childress y Salim Stoudemire en puestos altos. Además, son rácanos en el mercado de agentes libres. Las temporadas caen como hojas en otoño, con más pena que gloria. Esperan mucho los Hawks de su rookie Al Horford, el nº3 del generoso draft de este verano. Es un 4 potente pero escaso de centímetros, al estilo de Okafor o Elton Brand. Acreditará buenos números, pero, procediendo de la Universidad de Florida (campeona NCAA los dos últimos años) le costará acostumbrarse a perder. Pronóstico: farolillo rojo de la conferencia y de la liga.

NBA – División SurOeste, Diagnóstico 07/08

– San Antonio Spurs: Los vigentes campeones son un bloque hecho, lo son desde hace ya años y los resultados han ido cayendo como fruta madura. Sin cambios reseñables en la plantilla, vuelven a ser claros candidatos. Llega Ime Udoka, base-escolta que fuese titular en Portland todo el pasado curso. Su estilo sobrio, enfocado a la defensa, será muy del gusto de Popovich y, aunque poco, mejorará la pobre aportación de Jackie Vaughn en el puesto de base reserva. El mayor inconveniente de los Spurs será la motivación, encontrar retos. Aún así, ganan por inercia. Pronostico: este año no toca, pero llegarán hasta la final de conferencia.

– Dallas Mavericks: Los mismos que arrasaron en la pasada temporada regular, los mismos del bíblico batacazo en primera ronda. Deben ser y son candidatos claros al anillo, pero transmiten la sensación de carestía de talento. Mientras Houston (Francis, Scola y Mike James), Phoenix (Grant Hill) e incluso San Antonio (Udoka) han reforzado sus plantillas, Dallas sólo ha incorporado a Eddie Jones, que bien debiera estar ya en el geriátrico (36 años). La línea adoptada por Mark Cuban para la franquicia en los últimos años, de sacrificar talento y vocación ofensiva a cambio de defensa, competitividad y resultados, ha llevado a cierta falta de recursos ofensivos. Nowitzki es extraordinario, Stackhouse un buen anotador reserva, pero Jason Terry y Josh Howard (subcomandantes del alemán) juegan por encima de sus posibilidades. Ojo a la evolución del base puertorriqueño Juan José Barea, muy destacado en las ligas de verano, podría hacerse un hueco en la rotación. Diagnóstico para Dallas: Demoledores en la rutina de la liga regular, pero no pasarán de segunda ronda en postemporada.

– Houston Rockets: Cambio radical. Tras años de tedio y mediocridad con el sello Van Gundy, la franquicia ha jubilado el Volvo y se ha comprado una Harley. Rick Adelman, ideólogo del mayo del 68 de los Kings de hace un lustro, entrenará al equipo. Las incorporaciones de Mike James, Steve Francis y Luis Scola llevan su impronta y apuntalan hasta el status de candidato la plantilla de los Rockets. McGrady-Yao son decisivos y tienen hambre, nunca han ganado una eliminatoria de playoffs. Battier, Alston, Luther Head y Bonzi Wells no son ‘moco de pavo’ como complementos exteriores. El punto débil está en la pintura, donde, a pesar del fichaje de Scola, es recomendable una incoporación, dado que Mutombo y Hayes (por edad y capacidad, respectivamente) son de corto recorrido. Houston apunta grandes cosas, aunque la gloria aún tendrá que esperar. Llegarán a segunda ronda sudando tinta china…

– Nueva Orleans Hornets: Byron Scott debiera solicitar una capilla junto al vestuario para rezar a la Virgen de la Salud. La jornada inagural de esta temporada podría ser la primera en un año en la que todos los jugadores de los Hornets estuviesen sanos y prestos. En tal supuesto, hay equipo para batallar por un lugar en postemporada, pero es difícil vaticinar con una plantilla sin precedentes. En la teoría: hay base (Chris Paul y Pargo), hay juego exterior (Stojakovic, Bobby Jackson, Butler y Morris Peterson) y hay argumentos en la zona (David West, Marc Jackson y Tyson Chandler). Pero todo está cogido con pinzas, las de la salud de cristal de los protagonistas. La ciudad de Nueva Orleans se merece una alegría. Son los únicos candidatos reales a novedad en postemporada respecto al curso pasado. Competirán por la octava plaza con los Warriors de corriente alterna.

– Memphis Grizzlies: Tras tocar fondo el pasado curso se han reforzado bien dado el escaso género en la lonja y lo poco que podían ofrecer a cambio. Navarro debiera hacerse con el puesto de escolta titular e hincharse a puntos, Milicic es el mejor proyecto de 5 con el que han emparejado a Gasol desde que está en la NBA y Mike Conley Jr., aunque caro en el draft, está llamado a ser un base respetable (novedad en los Grizzlies). Todo esto influirá en el rendimiento de Gasol, sano desde nobiembre y motivado por la presencia de Navarro, cuajará su mejor temporada en la Liga (no necesariamente en números). Pero que nadie se engañe, los reservas son temerosos, lucharían por la permanencia en la ACB. Memphis seguirá siendo una de las ‘marías’ de la conferencia. Con Iavaroni en el banquillo y semejante plantilla, la hoja de ruta es clara: juego vistoso y estadísticas bonitas, pero serán de lejos la peor defensa de la liga, sinónimo de derrotas. Sentencia: Verano Azul.

NBA – División Pacífico, Diagnóstico 07/08

Phoenix Suns. Hace ya un par de cursos que las bases están puestas. Pequeños detalles en los Playoffs les han impedido comparecer en las finales, pero ya les toca. Nash, Marion, Stoudemire, Bell, Diaw, Barbosa, siguen todos los importantes. La marcha de Kurt Thomas es menor. Además, se suma Grant Hill, al que infravaloraron en Orlando a la vuelta de sus mil y una lesiones. Engrasará una ya de por sí fluida circulación de balón, se creará sus propios tiros cuando Nash no esté en cancha (cosa que otros del equipo no pueden decir), e incluso puede ayudar en labores de dirección (con 2,05 m. es más base que Barbosa). Con su llegada, Boris Diaw perderá algunos minutos, que además pasarán a ser casi siempre en puesto de 4. Pero éstos son sólo detalles tácticos, al fin y al cabo, el equipo de juega memoria, un regalo para los sentidos. Diagnóstico: Este año sí, campeones.

Los Angeles Lakers. Mismos condimentos, mismo resultado. La plantilla tiene talento y juventud, pero son tiernos como el pan Bimbo. Kobe Bryant y Phil Jackson son los mejores en cancha y banquillo, respectivamente, pero sólo con eso no llega para grandes gestas. Se necesita que alguna promesa de un paso al frente para salir de la clase media y convertirse en superguerrero. Andrew Bynum, Kwame Brown, Ronnie Turiaf, Shasha Vujacic o Luke Walton. Sólo parece factible en el caso del primero, pero hay que gatear antes de echar a andar. Lamar Odom es un mariscal notable para Kobe y la llegada de Fisher aportará experiencia y profesionalidad, de lo que carecen tanto Chris Mihm como Vlado Radmanovic. Más de lo mismo, y en el caso de Lakers se repite ya unos cuantos años: juego alegre, mala defensa, Playoffs por los pelos y adiós en primera ronda.

Golden State Warriors. Es difícil pronosticar con un equipo cuyos resultados responden sólo a la teoría del caos, cuando cada noche dependen del acierto desde el arco y de un sistema con tendencia al desorden. Esta temporada es una reválida para conocer cuan real fue la campanada del curso pasado, aunque es probable que las pinturas de guerra no se desempolven hasta Playoffs, si es que se clasifican. La novedad de este año es la marcha de uno de los estandartes de la plantilla, Jason Richardson, incomprensiblemente regalado a Charlote. Sin embargo, su baja está bien cubierta. El italiano Belinelli es el rookie que más ha deslumbrado en pretemporada, apunta maneras de francotirador. Llega al lugar idóneo. Además, Azubuike, que ya asomase en su primer curso, podrá crecer sin el freno de minutos que suponía Richardson. Llega Austin Croshere, en plena cuesta abajo, pero sus características casan con el estilo de juego de los de Oakland. No sería el primero que se rehabilita en los Warriors. Diagnóstico: Lo pasarán muy mal para entrar en Playoffs, pero si llegan pongan el vídeo a grabar.

L A Clippers. Es difícil explicar su batacazo de la campaña pasada con una plantilla veterana y de garantías, tras alcanzar segunda ronda en postemporada el curso anterior.

Quizá tuvo que ver con un mal ambiente en el vestuario. Para esta temporada son un año más viejos y, aunque Cassell, Magette, Mobley o Tim Thomas son notables de la liga, su arroz está ya pasado. Sin embargo, el mayor problema de los Clippers será la ausencia de su pilar, su faro, Elton Brand, que se rompió el talón de Aquiles. El único motivo para la esperanza es el rookie Al Thornton, el robo del Draft 2007 (elegido en el puesto13). No alcanzarán Playoffs, y como no empiecen a moverse les esperan unas cuantas campañas de travesía por el desierto.

Sacramento Kings. Que pena da ver arrastrarse a un equipo con el que disfrutamos tanto. Duele ver a Brad Miller y, especialmente, a Mike Bibby, miembros de aquellos Kings del Flower Power, vagabundear por las cloacas de la liga. Y el caso es que, nombres en mano, el quinteto no suena tan mal: Bibby, Kevin Martin, Artest, Abdur Rahim y Brad Miller. Pero no nos engañemos, aquello es un vertedero. El «tirillas» Mikki Moore llega por un año y el puñado de dólares que no le pagaba Nueva Jesey (6 millones por una campaña). La realidad de la planilla titular: Bibby, sobrecargado de responsabilidad anotadora, acredita porcentajes de tiro demenciales. Kevin Martin ha tocado techo. Artest vuela sobre el nido del cuco. Abdur-Rahim no es ni la sombra de lo que fue y Brad Miller es un cóctel de desmotivación, lesiones e indolencia. Súmenle el peor banquillo de la liga y tendrán al penúltimo clasificado de la conferencia, tras Seattle.

NBA – División Noroeste, diagnóstico 07/08

Utah Jazz. No son Stockton y Malone, les queda mucho por demostrar, temporadas compitiendo en la élite, pero la pareja Deron Williams – Carlos Boozer es digna sucesión. Lucen tatuajes y aire rapero, pero al igual que sus antecesores definen como un martillo pilón. Este dúo no cabalga en solitario. Okur y Kirilenko son magníficas piezas de apoyo, además, complementarias entre sí. Milsap y Harpring son fajadores de lujo desde el banquillo, muy del gusto de Jerry Sloan, maestro en la dirección. Con la baja de Derek Fisher, la posición de escolta titular será más talón de Aquiles todavía. En principio, Utah competirá con Houston por ser el cuarto coco de la conferencia Oeste, aunque no se descartan cotas mayores.

Denver Nuggets. Sobre el papel, George Karl tiene a su cargo el mejor backcourt de la Liga, pero aquello es un sindiós. JR Smith está de atar y el lituano Kleiza no puede crecer sin minutos. El equipo depende demasiado de los % de tiro de Carmelo e Iverson, que son imprevisibles como el Atleti. En el juego interior falta talento.
Camby es bueno en todo menos en anotar. El brasileño Nene Hilario parece a ratos el Mounstro de las Galletas en la pintura y a ratos un inocente juvenil. Kenyon Martin es una incógnita tras más de un año inactivo y Najera no es mucho más que un reclamo comercial a la comunidad latina. Sustituir al anodino Steve Blake por Chucky Atkins en la dirección aporta aún más inestabilidad. Con esta plantilla los Playoffs están asegurados, pero sin un poco de orden su techo no pasa de primera ronda.

Minnesota Timberwolves. Año I después de Garnett. Con los dividendos ingresados por el traspaso se ha armado una plantilla sin faro, una orilla donde han ido a parar variados despojos de clase media: Sebastian Telfair, Juwan Howard, Theo Ratliff, Gerald Green, Randy Foye, Marc Blount o Marco Jaric. En la playa VIP, Ricky Davis y Al Jefferson debieran erigirse en líderes, a la espera de la eclosión del prometedor rookie Corey Brewer. Baten desde muy bajo, sin expectativas de nada, así que todo lo logrado será agradable sorpresa. Un lugar en la postemporada suena a utopía, pero serán más competitivos de lo que aparentan.

Portland Trail Blazers. Nate McMillan cuenta con el más ilusionante plantel de talento joven de la competición, un arma de doble filo. Aunque Greg Oden no acredite desde el primer año las estadísticas de superestrella que algunos auguran, su impacto en el equipo será enorme. A las malas, aportará en intimidación y rebotes (al estilo Dwight Howard), haciendo de los Blazers un equipo competitivo. Mucho se espera también de la reválida de LaMarcus Aldrige y Channing Frye (2º y 3er año), que desahogarán a Oden en labores de anotación en la pintura. Sin embargo, el frente exterior ofrece pocas garantías. A pesar de ser rookie del año, Brandon Roy no apunta a estrella. Darius Miles es un bala perdida. Steve Blake por Ime Udoka es más de mismo: encefalograma plano. La chispa entre los bases la pone Sergio Rodríguez, que jugará poco y progresará menos. James Jones habrá mejorado su sueldo, pero salir de Phoenix es un paso atrás para alguien que aspira a ser tirador. Ganarán más partidos, llenarán estadios y jugarán bonito, pero de Playoffs por el momento nada.
Seattle Supersonics. Las estadísticas de Kevin Durant esta temporada pueden ser de escándalo, pero serán, más o menos, inversamente proporcionales al número de victorias del equipo.
Ray Allen y Rashard Lewis pusieron pies en polvorosa y dejaron un solar como alfombra para recibir a Durant, que está sólo como Gary Cooper. A su sombra en el juego exterior puede brillar el también rookie Jeff Green (nº 5 del pasado draft). Corren el peligro de perder la motivación al ser engullidos por la espiral de derrotas que les espera. Un Wally Sczcerbiak de vuelta de todo les acompañará en las alas, pero el panorama desolador está en la pintura: Nick Collison, luchador pero limitado, Kurt Thomas tiene reuma, Chris Wilcox es ciclotímico y Johan Petro no sabe hacer la O con un canuto. Diagnóstico: últimos de conferencia con no más de 25 victorias.

NBA – Cuento chino

Milwaukee es una aburrida ciudad del noroeste de Estados Unidos (Michigan), a la que muchos americanos sólo conocen por la cerveza. Pocos inmigrantes caen por allí, los chinos no son una excepción. El equipo de la NBA, los Bucks, eligieron en el pasado draft al prometedor ala-pívot de la selección china Yi Jianlian. Un punto exótico, la promesa de un pelotazo con el que sacar a la franquicia de la mediocridad. Es costumbre de los conjuntos de la liga entrevistar previamente a los chavales que podrían elegir en la lotería para comprobar su madurez etc. Milwaukee consideró que 2,13 metros y una agilidad y muñeca propias de un alero (¿suena repetido, no? Nowitzki salió uno, Wang Zhi Zhi’s y Tsikitishvili’s el resto) eran motivos suficientes para saltarse tan higiénico paso previo. El bagaje profesional de Yi es una temporada de 24 puntos por partido en los famosos Guandond Tigers de la potente liga china. Después de que los Bucks gastasen en él un número 6 del nutrido draft de este verano, el ala-pívot dice que no le gusta Milwaukee, que allí hay pocos compatriotas y que al ser un «mercado pequeño» (en términos de marketing, minutos de TV, etc) le reportaría pocos ingresos por publicidad. Se ve que los chinos no han tardado en empaparse de la dinámica y mentalidad capitalista. Su preocupación por el dinero surge, en parte, de que un importante % de sus emonumentos debe pagárselo al gobierno de su país (el sueldo de un rookie en la NBA elegido en el puesto 6 ronda los 3 millones anuales, para vivir da, ¿no?). Yi se niega a firmar por los Bucks. Cerrado en banda, le quedan dos opciones. 1) Forzar a Milwaukee para que traspase sus derechos NBA a una franquicia afincada en una ciudad con muchos compatriotas ansiosos de comprar camisetas. 2) Pasar un curso sin militar en ningún equipo profesional (único atajo legal para volver a presentarse en el draft el año próximo), lo que le supondría pasar la temporada en blanco y entrenando en solitario, con los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 en el horizonte.
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Mientras esto sucede, en latitudes menos orientales, nuestro Juan Carlos Navarro movía Roma con Santiago para ir a la NBA. Ha pasado varios años presionando al Barcelona para que rebajase su cláusula de rescisión pero, sobre todo, ha renunciado a dinero para poder cumplir su sueño. Su sueldo en EEUU será inferior al que tenía en la ACB y, aunque finalmente jugará en los Grizzlies junto a Gasol, el equipo en el que cayese le daba un poco igual. No se va para engordar su ego, para hacer caja o colar cereales a la comunidad latina de la ciudad turno. Navarro ha ganado todo lo ganable en el viejo continente y la NBA es un reto, el de tomar la alternativa entre los mejores. Su motivación, el baloncesto. Yi Jilian y Juan Carlos Navarro, dos maneras de dar el salto, de hacer las américas.

NBA – Un solar bajo el trébol

31, 31 y 29 primaveras han visto Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce, respectivamente. Al nuevo trébol estelar de los Celtics le quedan 3 o 4 años de gran baloncesto, 3 o 4 años para reverdecer laureles en Boston. La camiseta que vistieron Bird, McHale, Parish, Russell, y los 21 inviernos de penitencia de la franquicia con más seguidores de la liga (con o sin permiso de los Lakers) pesan sobre el futuro de la plantilla. Las exigencias son máximas e inmediatas. El misérrimo nivel de la conferencia allana el camino. Semejante trío es la mayor concentración de talento baloncestístico al Este de Missouri. Pero, detrás de la foto de sus tres estrellas relucientes no hay nada, una plantilla como un solar. El fichaje de Garnett ha costado, además del prometedor Al Jefferson, toda pieza de complemento aprovechable en Boston (Sebastian Telfair, Gerald Green, Theo Ratliff y Ryan Gomez). No hay base, no hay pívot, no hay banquillo. Ésto es lo que el curso pasado jugaron los que han escapado del éxodo a Mineapolis: K. Perkins (22 min – 4,5 pts), L. Powe (11 min. – 4,2 pts), R. Rondo (23 min – 6,4 pts) y B. Scalabrine (19 min – 4 pts). Hay que sumarle a un par de rookies de segunda ronda y perfil bajo, a Toni Allen (un escolta atlético que se perdió casi toda la pasada temporada por lesión) y a Olowokandi (cuyo bagaje como celtic es de 21 partidos, conn promedios de 10 min y 1,9 pts).
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La esperanza de Danny Ainge, manager general de la franquicia, es que algún integrante del grupo «veteranos oportunistas en busca de anillo» que merodean por la liga olisqueando el éxito geriátrico se pasen por Massachusets al calor del nuevo trío. Eddie House, procedente de Nueva Jersey, ha sido el primero en sumarse al proyecto a precio de saldo (una temporada por 1,9 millones). Se necesitan más, y si tienen pinta de base o de pívot, mejor. Aunque, con las perspectivas del mercado, cualquier zagal de 2,10 m. con cara de susto o mancebo que sepa botar y mascar chicle al tiempo tendrán un puesto junto al trébol. El trío magnífico tendrá que multiplicarse para cumplir con las expectativas. La historia, la leyenda, tan cerca y tan lejos.