NBA – Cuento chino

Milwaukee es una aburrida ciudad del noroeste de Estados Unidos (Michigan), a la que muchos americanos sólo conocen por la cerveza. Pocos inmigrantes caen por allí, los chinos no son una excepción. El equipo de la NBA, los Bucks, eligieron en el pasado draft al prometedor ala-pívot de la selección china Yi Jianlian. Un punto exótico, la promesa de un pelotazo con el que sacar a la franquicia de la mediocridad. Es costumbre de los conjuntos de la liga entrevistar previamente a los chavales que podrían elegir en la lotería para comprobar su madurez etc. Milwaukee consideró que 2,13 metros y una agilidad y muñeca propias de un alero (¿suena repetido, no? Nowitzki salió uno, Wang Zhi Zhi’s y Tsikitishvili’s el resto) eran motivos suficientes para saltarse tan higiénico paso previo. El bagaje profesional de Yi es una temporada de 24 puntos por partido en los famosos Guandond Tigers de la potente liga china. Después de que los Bucks gastasen en él un número 6 del nutrido draft de este verano, el ala-pívot dice que no le gusta Milwaukee, que allí hay pocos compatriotas y que al ser un “mercado pequeño” (en términos de marketing, minutos de TV, etc) le reportaría pocos ingresos por publicidad. Se ve que los chinos no han tardado en empaparse de la dinámica y mentalidad capitalista. Su preocupación por el dinero surge, en parte, de que un importante % de sus emonumentos debe pagárselo al gobierno de su país (el sueldo de un rookie en la NBA elegido en el puesto 6 ronda los 3 millones anuales, para vivir da, ¿no?). Yi se niega a firmar por los Bucks. Cerrado en banda, le quedan dos opciones. 1) Forzar a Milwaukee para que traspase sus derechos NBA a una franquicia afincada en una ciudad con muchos compatriotas ansiosos de comprar camisetas. 2) Pasar un curso sin militar en ningún equipo profesional (único atajo legal para volver a presentarse en el draft el año próximo), lo que le supondría pasar la temporada en blanco y entrenando en solitario, con los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 en el horizonte.
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Mientras esto sucede, en latitudes menos orientales, nuestro Juan Carlos Navarro movía Roma con Santiago para ir a la NBA. Ha pasado varios años presionando al Barcelona para que rebajase su cláusula de rescisión pero, sobre todo, ha renunciado a dinero para poder cumplir su sueño. Su sueldo en EEUU será inferior al que tenía en la ACB y, aunque finalmente jugará en los Grizzlies junto a Gasol, el equipo en el que cayese le daba un poco igual. No se va para engordar su ego, para hacer caja o colar cereales a la comunidad latina de la ciudad turno. Navarro ha ganado todo lo ganable en el viejo continente y la NBA es un reto, el de tomar la alternativa entre los mejores. Su motivación, el baloncesto. Yi Jilian y Juan Carlos Navarro, dos maneras de dar el salto, de hacer las américas.
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