Amy, drogas y el drama de África

Haciendo zapping de madrugada unos días atrás, llamó mi atención una cantante de voz rasgada, a la que una generosa banda acompañaba en directo. No la había escuchado antes, pero la reconocí en seguida por su peculiar aspecto, pues había oído hablar de ella, Amy Winehouse. Cautivado por el sonido soul, me picó la curiosidad y busqué en internet. Una foto suya aparecía en la portada de elpais.com relacionada a una noticia con el siguiente titular: “Alerta, la droga gana glamour”.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Alerta/droga/gana/glamour/elpepisoc/20080306elpepisoc_1/Tes
La percha del recurrente reportaje era un informe de la agencia antidroga de Naciones Unidas, completado con alguna que otra declaración y bastante tópico. “Amy Winehouse es hoy una figura porque ha ganado cinco premios Grammy, pero, sobre todo, por sus problemas con las drogas”. Es decir, que los discos vendidos y los auditorios llenos son porque al público le resultan graciosos los hábitos de la chica. Digo yo, ¿y no será por su música? Quizá por eso los músicos sin talento de gran corazón y mejores hábitos sólo lucen en Operación Triunfo.
Puede que lo que pretendiesen decir es que Winehouse es conocida por su afición a las drogas. Si es el caso, no será por empeño de la cantante, sino por el de los tabloides sensacionalistas, que prefieren escribir a cerca de su amistad con Pete Daugherty (“el drogadicto más famoso del Reino Unido”) en vez de sobre sus méritos musicales. Pero a ellos ni un reproche.

Antonio María Costa publicaba (9/3/08) en The Guardian un reportaje bajo el apocalíptico título: “Cada raya de cocaína significa una pequeña parte de África que se muere”. http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2008/mar/09/drugstrade.unitednations
En él, elogia la actitud comprometida de músicos como U2, Bob Geldoff o Coldplay en comparación con la “irresponsabilidad” otros como Amy Winehouse o Pete Daugherty. Su rebuscado razonamiento: África es uno de los principales continentes productores de droga y las mafias campan allí a sus anchas. En su opinión, la banalización que proyectan los Daugherty y Winehouse (“chica-poster del abuso de drogas”) incita al consumo en Europa, contribuye a mantener el mercado ilegal y, por tanto, a que se perpetúe el drama en África.

El asunto tiene que ver con el extendido hábito de juzgar a músicos, actores y deportistas más allá de su valía profesional, esperando de ellos un modelo de comportamiento, una responsabilidad social, pues se les atribuye un poder de convicción cuasi-divina sobre la juventud masa. Pero, ¿y si no son un modelo a seguir? ¿y si, simplemente, cantan bien o meten goles? ¿Quiénes somos para juzgar por los hábitos en la vida privada y no por la trayectoria profesional?… ¿Qué culpa tendrá Amy Winehouse del drama en África? El que suscribe es aficionado de varios de los principales drogadictos de la historia del rock: Lou Reed, Rolling Stones o Jimi Hendrix. Sin embargo, nunca ha consumido droga, la rechaza y comprende su peligro. Por el contrario, y para disgusto del señor Costa, hace tiempo que dejó de interesarle U2. Bono puede ser el músico más comprometido del mundo, bien por él, pero su banda lleva una década viviendo de las rentas.

El caso recuerda a una escena de “Bowling for Columbine”. Un “experto” opinaba en televisión sobre la causa de la violencia juvenil en EEUU y los muertos en sus escuelas. Señalaba a un solo responsable: “Marilyn Manson”.
Claro, es fácil, rápido y cómodo culpar a Amy Winehouse, no sólo del consumo de drogas en Europa, sino, ya puestos, también de los problemas de África. Nada de minucias como incidir en la educación en escuelas y familia… La tal agencia antidroga de la ONU se quedó tan a gusto.

Entro en wikipedia y leo una breve biografía de Amy, donde se repiten las palabras: alcohol, drogas, escándalo y drama. Cierro la página sin terminar el culebrón, no me interesa. Me quedo con la música.
Rolling Stone, sobre “Back to Balck”: “condensa la historia del Soul en 32 minutos”.
http://www.youtube.com/watch?v=d4HR0vWK1TQ&feature=related

NBA – Baloncesto de Estado

Puede que un día no tan lejano la selección china de baloncesto esté entre las mejores del planeta, compitiendo por metales en olimpiadas y mundiales. De hecho, sería la evolución lógica de un deporte que ha echado raíces en un país de más de 1.000 millones de habitantes (con las posibilidades de captación de talento que eso supone). Mucha de la culpa de ese arraigamiento la tiene Yao Ming, pero él no llegará a ver como jugador en activo a su combinado nacional entre los mejores.
El baloncesto partió allí de cero hace apenas un lustro y aún queda mucho trabajo de base por hacer. Tendrán que pasar generaciones para que esa dedicación, en buena parte, empeño del Gobierno chino, comience a dar frutos. Por eso, si Yao Ming es el Mesías del baloncesto en su país, no es por los logros con la selección, sino por su papel en la NBA. Por ser el primer deportista chino que ha “triunfado” en una de las cuatro Grandes Ligas estadounidenses (connotaciones políticas incluidas), porque ha sido cinco veces All-Star… Esto, que parece obvio, no lo es tanto, ahora que el pívot se ha lesionado (“fractura por estrés”) para el resto de la temporada NBA y es seria duda para los JJOO. Una pena para los Rockets, que por fin enseñaban los colmillos con 13 victorias consecutivas. Sin su concurso, difícilmente romperán esta campaña su maleficio en primera ronda de Playoffs.

En China, la preocupación es otra: ¿llegará a los JJOO?, pregunta que se ha convertido en prioridad nacional, dado que la cita es en casa. Algunos medios de comunicación chinos reclaman una segunda opinión médica, piensan que los Rockets le han forzado y, en cambio, ahora no quieren que compita en los JJOO por precaución. Es más, los hay que sugieren la idea de que, ante tal afrenta, Yao debería abandonar los Rockets, pues lo primero es la selección. La circunstancia es familiar en estas latitudes, nos retrotrae nueve meses en el tiempo, cuando Garbajosa forzaba los plazos de la recuperación de su grave lesión de tobillo, contra el consejo de su club, pero alentado por toda la camarilla de periodistas de bandera. También entonces había en el horizonte cercano un campeonato de selecciones con sede en el país del jugador lesionado, el Eurobasket.
El resultado de aquello es conocido: Garbajosa se “recuperó” a tiempo, los médicos de Toronto (a los que se presentó como a “los malos de la película”) no lo veían claro, pero él arriesgó. Su sacrificio por vestir la roja lo compensó el cariño de la afición, aunque en la cancha su aportación fuera mediocre. Después llegó la recaída. Otra operación y volver a empezar, con 29 años. La carrera NBA de Garbajosa es ahora incierta. Apostó fuerte por estar en el campeonato, un riesgo loable, pero salió cruz. Sin embargo, su historia tiene más lógica que la de Yao. Jorge era ya un “veterano” con poco por demostrar, pero, sobre todo, España era clara candidata al Eurobasket. Quizá ni aún así merecía la pena.

China no tiene ninguna opción real, ni de medalla, en los JJOO. La única motivación de Yao Ming es su propia ilusión, el patriotismo, el orgullo de representar a su país en una cita que sobrepasa lo deportivo. Pero no cabe el romanticismo cuando aún tiene casi todo por demostrar en la NBA (no ha ganado ni una sola ronda de playoff en cinco temporadas), la competición que le ha convertido en lo que es en su país. ¿Dejar Houston? Claro, por echar unas “pachangas” con solemnidad, que es lo que serán los encuentros de China contra las potencias europeas, EEUU o Argentina. ¿Y quien le paga los 14 millones de $ anuales? ¿La selección china? ¿Los periodistas de bandera? Eso, sin contar con lo que supone acortar plazos de recuperación e ir contra consejo médico cuando se trata de la salud de un jugador de cristal, la propia de un deportista de 2,26 m. A Garbajosa, el riesgo le puede haber costado su carrera en la NBA.

NBA – Canje de puros

Timar: “Acto de engañar en venta o trato, haciendo concebir esperanzas que luego no se cumplen”. El timo de los representantes de jugadores NBA (institucionalizado, eso sí) consiste en vender a sus representados en función de sus estadísticas en último año de contrato, que al final resultan estar muy por encima de la valía real. Una vez te la han clavado, quedan dos únicas alternativas: comerse el puro con patatas, o cambiarlo por otro de dimensiones semejantes. La segunda alternativa es la que ha movido a dos pesos pesados de la conferencia Este, Chicago y Cleveland, a su reciente transacción. Aunque ha sido un multi-traspaso a varias bandas (3 franquicias y 11 jugadores), el corazón de la operación es el intercambio de puros: Larry Hughes por Ben Wallace. El primero, tras una campaña All-Star en Washington, fue firmado a precio de oro (13 millones por año hasta 2010) por los Cavaliers, con la idea de hacer de partner de lujo de Lebron James.
Apocopado a la sombra del 23, Hughes ha padecido lesiones y una crisis en el tiro con tintes neuróticos que le ha relegado a labores de intendencia. Por su parte, Ben Wallace (16 millones anuales hasta 2010) cambió la dinastía en Detroit por lo mundano en Chicago, de ser ídolo a ser hazmerreír, a razón de un puñado de dólares. El pívot sale a ocho tantos por actuación, con hilarantes porcentajes de lanzamiento: 37% de campo (¡por dios, pero si tira desde debajo del aro!) y 42% desde la línea de personal. Y peor aún, en 33 minutos en cancha, el “mejor reboteador de la Liga” (según lo vendió su representante hace dos veranos) atrapa poco más de 8 rebotes, el 30º de la competición. ¿Quién sale ganando en el traspaso? Nadie. Los Cavaliers hacen mal tocando la columna del grupo ahora que recuperaban el ritmo de victorias que les llevó hace nueve meses a las finales. Larry Hughes no será todo lo que ellos esperaban, pero 15 puntos por noche y su colaboración en defensa, rebote y asistencias es mucho más de lo que llega. La seña de identidad con la que Cleveland triunfó el año pasado fue el rebote. Lo dominaban con su rotación de tres pivots, Illgauskas (muy mejorado en este apartado), Gooden y Varejao (dos reboteadores natos); apoyada por James y Hughes. Wallace no era necesario. No cambiaría ni un minuto de juego de Varejao (en franca progresión ofensiva, además de su intensidad característica bajo tablero propio) por dar cabida a Wallace. Las piezas secundarias del traspaso, en lo contractual que no en lo deportivo, son Joe Smith y Drew Gooden, sólidos ala-pivots, con experiencia y sin alardes ni sueldos de estrella. Tienen un nivel similar y ambos estaban cuajando buenas campañas, por lo que no desequilibran la balanza. Cleveland también recibe, casi de rebote (y nunca mejor dicho), a Wally Szczerbiak y su anticuado contrato de 12 millones anuales de cuando era una estrella en Minnesota (del que aún le resta una temporada).
Aportará tiro exterior, claro, pero su estado físico, bajo sospecha, abrirá un agujero en la defensa de los de Ohio. Tampoco gana Chicago. Larry Hughues tiene complicado hacerse un hueco en la rotación exterior de los Bulls, coto privado desde hace años de Gordon, Deng y Nocioni, por lo que tendrá un impacto menor. Drew Gooden no atesora bagaje como primer espada, que es el rol que le corresponde en la pintura de los Bulls, salvo que a Tyrus Thomas y/o a Joakim Noah (ahora que van a tener más minutos) les diese por justificar su alta elección en los dos últimos drafts. Cleveland iba bien antes del traspaso, cuarto de conferencia a velocidad crucero, por lo que, en el mejor de los casos, se quedará como está (eso sí, con una plantilla 12 millones más cara). Chicago necesitaba un traspaso para cambiar dinámica y alcanzar los baratísimos 7º y 8º puesto del Este. No ha soltado demasiado (ni Deng, ni Gordon, ni Nocioni), pero tampoco recibe nada que suponga un salto de calidad. Mientras, Ben Wallace y Larry Hughes chuparán banquillo en sus nuevos destinos, pasando a ser los dos reservas más caros de la NBA… para orgullo de sus representantes.

ACB – El genio y la lámpara

La revista Gigantes dedicó la portada del primer número post-Copa del Rey a una foto a página completa de Ricky Rubio, “el genio”. Una instantánea en solitario celebrando el triunfo en Vitoria, sin ningún compañero en plano. En el único texto de la portada se leía: “Penya campeón. Ricky, de la Minicopa a la Copa en sólo 4 años”. ¿Es esa es la única conclusión que la más “prestigiosa” y casi única revista de baloncesto del país obtiene de los cuatro días de baloncesto más intensos del año?
Las campañas publicitarias, las portadas y los reportajes a cada record de precocidad no cambian la realidad del juego: Ricky desempeña hoy un rol notable en el DKV, como Mallet, Sonseca o Jagla, pero en segundo plano de Rudy Fernández. Números en mano, Rubio contribuyó con medias de 7,6 puntos en casi 24 minutos en pista durante los tres encuentros de la Copa. Con los 32 tantos de Rudy en la final… ¿Se justifica un titular en solitario? Se percibe en casi todos los estamentos del baloncesto nacional, empezando por los árbitros que le consienten y siguiendo por el gremio de periodistas-palmero, cierta preferencia por que Rubio se convierta desde ya en la estrella que sin duda será. Cuidar no significa mimar ni adular, que acostumbran a ser sinónimos de maleducar.
Dicho lo cual, seré políticamente incorrecto con dos afirmaciones que quizá incomoden a más de un “groupie”. 1) Ricky Rubio cuajó una mediocre Copa del Rey. Rudy Fdez. repartió casi el doble de asistencias que el joven base (16 por 9), que estuvo errático en el tiro exterior y perdió varios balones en contraataques claros por tratar de lucirse. Lujos que, por ejemplo, Javi Salgado no se permite…
2) Puede que Ricky ni hubiera debutado aún en la ACB si Aito Gª Reneses no fuese el entrenador de la Penya. Sí, porque “el genio” de alguna lámpara sale, y si no la frotas no hay tu tía. Los románticos replican que al final el talento siempre se abre paso… Lo cual, tras años siguiendo baloncesto, puedo afirmar que es triste y categóricamente falso. Qué le pregunten a Sergio Rodríguez… La gallina va antes que el huevo. Ricky es el genio que vendrá, pero Aito es la lámpara de la que salió. Que levanten la mano los que piensen que Ivanovic, Scariolo o Maljkovic hubiesen hecho debutar en la ACB a un “mocoso” de 15 primaveras, por mucho talento o cartel que le precediese. Cuando Aito se puso al frente (verano de 2003), el Joventut era un club a la deriva, atrapado en la nostalgia, que se consumía en la típica vorágine de equipo mediocre: plantillas construidas alrededor de americanos desapegados lanzándose las zapatillas. El que suscribe estaba en el pabellón Raimundo Saporta la tarde que el entrenador madrileño hizo debutar a un tal Rodolfo Fdez., un escolta tirillas de 16 años (record de precocidad en su época). Era el encuentro inaugural de la temporada, y Aito situó al novato en el cinco incial. Hoy, Rudy es un MVP de ley.
Título de Copa a parte, cuatro años después, la Penya ha recuperado la personalidad. Rudy cruzará el charco en breve, dejando el barco en manos de Rubio y Pau Ribas.
Y cuando ellos se marchen vendrán otros, cuyos nombres lucirán también en neón…
Y Aito seguirá en segundo plano.

Diario de la Copa, 4. La cabeza de Felipe

Sábado 9. Tras el desayuno de pintxos en DATO 5 enfilamos al Buesa Arena…tocaba semifinales. Confiados en la victoria del Madrid nos dejamos llevar por la euforia. De camino al pabellón ondeamos provocativamente las bufandas blancas por las ventanillas del coche y subimos el volumen de la música, una remezcla de “Y tú te vas” que se convirtió en nuestro hit durante la Copa. La hora previa al comienzo de la jornada la pasamos en el único bar cercano. Mientras Alfonso iniciaba su maratón brugalCola, departimos con aficionados del TAU. Nos desearon “suerte” en el partido, una feliz estancia en la ciudad y brindamos por Megan, la mujer del alero del Bilbao, Luke “Calcetas” Recker (en la fotografía). Buen rollo. Dentro del pabellón, uno de los patrocinadores tenía un stand con figuras de cartón a tamaño natural de la estrella de cada uno de los ocho equipos participantes. Nos tiramos una foto con Felipe Reyes, el jugador más odiado de la ACB (especialmente en Vitoria, por sus duelos con Scola). En el reñido primer encuentro de la tarde, TAU-Bilbao, los dos pequeños bases bilbaínos, Marcelino Huertas y Javi Salgado, mantuvieron vivas hasta el último minuto las opciones de triunfo guipuzcoano, a pesar de la evidente inferioridad de plantilla. Mickael, Rakocevic y Teletovic fueron demasiado, y la lógica se impuso, dejando en Vitoria el título honorífico de la Copa del Lehendakari. El Madrid comenzó pletórico su semifinal ante el DKV, con un asombroso acierto exterior.
El graderío blanco vivió momentos de éxtasis, pero el Joventut no se descolgaba demasiado, 48-46 al descanso. El 3º cuarto fue crítico, los de Plaza entraron en barrena. El Madrid se agarró al partido como un grande (cambios defensivos, Llull sobre Rudy) para llegar a ponerse uno arriba a falta de minuto y medio, pero jugó el final como un pequeño, encomendado al arco de tres en manos de Mumbrú y Smith. El ex-madridista Hernández-Sonseca, con fama de indolente en la cancha y borracho fuera de ella, resultó decisivo. Igual que nuestro viejo conocido Joan Carles Mitjana (el árbitro). Pero hubiese dado igual si los triples hubiesen entrado. Jugársela con Bullock en cancha parecía razonable. Nunca antes había viajado para asistir a una competición como ésta, en la que gana uno y pierden siete, así que no sabía lo que se siente cuando eliminan a tu equipo… ahora lo sé, se te queda cara de tonto. Alfonso permaneció sentado en silencio con la mirada perdida durante casi 10 minutos. En la salida de la grada, aficionados del TAU compraban a los madridistas entradas para la final del domingo, ya que la mayoría regresaban esa misma noche a la capital… Oímos ofertas de hasta 100 euros, pero preferimos pensarlo mejor y no tomar decisiones en caliente, además, quizá el día de la final se ofreciese más dinero. Confiábamos en la desesperación de la burguesía vitoriana… Tras cenar, salimos de marcha, al fin y al cabo era sábado. La estampa de cuatro madridistas copa en mano, en silencio, caras hasta el suelo y sin bailar en medio de la discoteca era penosa. Nuestra suerte cambió.
Enfilamos a “la Zapa”, donde entramos a boleo en un bar entre tantos, “Tótem”. Alfonso, cabeza de puente, abrió brecha con cuatro simpáticas vitorianas, de las de bufanda del TAU al cuello. Nos contaron que al terminar los partidos del sábado en el Buesa Arena, aficionados del Baskonia robaron la figura de cartón de Felipe Reyes. Al pobre “Felipón” le infringieron el garrote vil y le quemaron en aquelarre. Con guía y compañía fue la noche más divertida del viaje. Si hasta nos enfundamos las bufandas del TAU… Hernán las deleitó con sus chistes de “se levanta el telón” y Fonsi sacó el poeta que lleva dentro. Ensayo de Alfonso Matellano sobre el amor en Vitoria, versículo primero: “aquí los tíos van a saco, y las tías sois muy jodías”. Cuando casi al amanecer regresamos al convento, alguien comentó en el ascensor: “Nos hemos divertido tanto que ya se nos ha pasado el disgusto de la derrota”… El resto asentimos con la cabeza, excepto Alfonso, que en el silencio de la noche y sin mediar provocación comenzó a cantar a voz en grito: “Sonseca hijo de puta muérete…”. La boca se le llenaba de odio y una vena se le hinchó en la parte derecha del cuello. Sus heridas no habían cicatrizado aún.

Diario de la Copa, 3. El safari de Tontón

Viernes 8. Rutina: diana a las 13:00, centro de Vitoria a comer de pintxos en DATO 5 (mención especial al de perca rebozada, jamón, setas y bechamel), partida de mus y comienzo de la jornada de copas para Alfonso y Hernán. En el bar entablamos charla con aficionados del Joventut, que nos cuentan una anécdota sobre Jerome Moiso, ex-pívot del Real Madrid y actual jugador del DKV. Hace alrededor de un año, Moiso viajó a Badalona para disputar uno de sus primeros encuentros con el club blanco. Apenas llevaba unos días en España y, por supuesto, de castellano ni palabra. La mañana del partido el pívot no apareció por el desayuno del hotel de concentración y el delegado del Madrid pasó la mañana buscándole en las discotecas afterhours, preguntando a los “seguratas”. Al final apareció, no jugó ni un minuto en aquel encuentro y meses después le dieron boleto.
El primer cuarto de final del viernes, Joventut-Pamesa, fue un tostón. El paso de los valencianos por la Copa fue vergonzante, sin alma ni dignidad, permitieron al DKV gustarse de cara a la galería. Y por fin el Madrid, por fin el sector del pabellón de la afición blanca lucía lleno. En ese pelotón estábamos los cuatro, dejándonos la voz y las uñas. Las personales de Gasol, la profundidad de banquillo y la clase de Bullock fueron las claves de un encuentro que se jugó mal pero se ganó. “Malhechor” Miralles, máximo directivo del baloncesto del Madrid, oportunista a la par que populista, apareció por la grada para agradecer el apoyo y celebrar la victoria con los Berserkers. Nadie le vio el sábado tras la eliminación… Para cenar entramos, de nuevo por casualidad, en un restaurante al parecer con solera: La Taberna de los Mundos. La especialidad son los bocadillos “de diseño”… http://www.delosmundos.com/ Un manjar. Después, descubrimos “la Zapa”, la otra calle de marcha de Vitoria, de ambiente menos político que la Cuchillería. Pero la noche no dio demasiado de sí. Alfonso se agarró un señor trozo y nos “retuvo” hasta tarde bailando con las columnas. Al resto nos pesaron las copas de la noche de apertura. En una de las paradas de nuestro peregrinaje fuimos a dar a la discoteca que había alquilado la ACB. En la barra, todo un mito del TAU y del Madrid, Joe Arlaukas (ahora metido a promotor inmobiliario), le tiraba los tejos a una joven a la que casi doblaba en edad. Siempre fue un pichichi… El sector joven del equipo de TVE andaba por la pista. La entrevistadora Fe López no defrauda en persona y el narrador Arseni Cañada, con pinta de soso y empollón, parecía coquetear… con un chico. ¿Se le moja la canoa?
David condujo el coche de vuelta al convento. Alfonso, de copiloto, borracho y dormido. Detrás, Hernán dormido y servidor despierto como un búho, preocupado por la espesísima niebla (por cierto, perpetua en el trayecto Vitoria-Miranda). El conductor se encomendó al GPS (de nombre Tontón), pero la tecnología falló. Se equivocó de desvío y David detuvo el coche a 50 metros de lo que se intuía el control de entrada al peaje AP-1. Alfonso se despertó y acertó a apartar unos conos para poder hacer la “pirula”, pasar al otro lado de la carretera y cambiar de sentido. Nos volvimos a encomendar a Tontón… 20 minutos después estábamos aún más perdidos. El GPS nos condujo por un pueblo fantasma (Armiñón), a la salida del que nos indicó un camino de tierra y una posterior “ruta de cabras” que continuamos hasta que los cardos medían más que el coche e impedían el paso. La niebla seguía igual de espesa, no se veía a más de 5 metros. Paramos el coche, preocupados. “¡Hernán, despierta!”. A Alfonso se le arrugaron los huevos hasta quedar como pasas deshidratadas… “¡Echa el cierre al coche, a ver si nos van a asaltar!”. Tontón marcaba continuar en esa dirección… Y nos dio por reír… Se había vuelto loco. Acordamos pasar de él, dar la vuelta y volver sobre nuestros pasos. Al poco encontramos el rumbo correcto. Invertimos una hora y media en los 25 kms. del trayecto Vitoria-Miranda.