Para convencer a Prigioni de que cambiase Vitoria por la capital, Messina le confesó: “Sólo dos jugadores pueden conducir a este Madrid: Papaloukas y tú”. ¿Eso fue antes o después de congelar su fichaje durante un mes ante la remota posibilidad de contratar a Ricky Rubio?…
Inciso. Miércoles 26 de agosto. El cluebrón Ricky parece tocar a su fin. La Vanguardia (medio, este sí, de cierta credibilidad) publica un acuerdo Joventut-Barcelona. La operación «superaría los 3,5 millones de euros«.
Regresamos a la capital. Ocho fichajes después… la suma de los salarios de los descartados sin colocar del Madrid supera a la nómina de muchas plantillas ACB completas. Marko Tomas, Massey, Hervelle y Lazaros suponen unos 4’5 millones de euros anuales.
Corren finales de agosto y el teléfono de Maceiras no echa precisamente humo. Se admiten apuestas: ¿Cuántos conseguirá encasquetar? ¿En qué circunstancias (% de sueldo compartido)? Mi apuesta. Menú Maceiras de septiembre: Lazaros con patatas.
Calabazas moscovitas
Dusan Vukcevic, Mario Stojic, Marko Tomas, Nenad Sinanovic… “Perlas balcánicas por las que puja media Europa”. Fichajes del Madrid en su día, decepciones consumadas a la postre. ¿Por qué tendría que cambiar la historia con Dasic y Velikovic? ¿Porque los recomienda Messina?
Lo que en realidad quería Messina era entrenar a la plantilla del CSKA de Moscú en una capital europea de temperaturas sobre cero. Pero el Madrid ha recibido calabazas a la moscovita de Siskauskas, Holden, Smodis y (la pasada semana) Victor Khryapa. Sin embargo, no debía ser tan difícil acceder a las rebajas pro-crisis CSKA, cuando el Barcelona echó dos anzuelos y dos sardinas pescó: Lorbek y Morris.
















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