Un Madrid sin colmillo

Nueve puntos arriba iba el Madrid en Tel Aviv a 5 minutos 41 segundos del final. Acariciaba el segundo puesto de la liga regular. Se habían hecho las cosas bien hasta entonces, igual que en Estambul 48 horas antes, dominando el rebote (+15) y repartiendo 24 asistencias. Guarismos en los que raramente se le escapa un partido a este Madrid. Pero llegó el apagón, el equipo no anotó ni un solo punto más, de hecho, no hilvanó ya ninguna buena jugada de ataque.

La crisis de resultados sigue abierta, el bache es socavón, y el Madrid acumula un balance de 12 derrotas y 9 victorias desde el 23 de enero. Es una carga en la mochila que merma la confianza y genera ansiedad, especialmente en finales apretados. El Madrid falló anoche 12 tiros de campo consecutivos, los 12 últimos del partido.

Y Wilbekin dio la puntilla, culminando la remontada desde el tiro libre tras una falta de Goss junto a la línea de fondo para la que la palabra «rigurosa» se queda corta. Pero son las cosas que te pueden pasar cuando juegas a domicilio en Euroliga, en una cancha donde el público sí aprieta. Precisamente por eso hace falta colmillo, instinto ganador, saber cerrar los partidos. Es una característica de los grandes equipos, el Madrid la ha tenido durante años. Pero ya no, los jugadores que imprimían ese carácter están viejos o juegan/residen en EEUU.

En los minutos finales las defensas se cierran, los sistemas ofensivos saltan por los aires y el balón difícilmente llega a los interiores. Lo sabemos, es como funciona el basket. Así que te la juegas al talento y confianza de tus creadores desde bote, su capacidad de improvisar fuera de partitura, y ahí sabemos que el roster del Madrid cojea, no es top europeo. Ni Hanga ni Goss no son jugadores para esas lides, Deck podría serlo en situaciones concretas, por ejemplo atacando al aro desde bote, fuera-dentro. Venía de una actuación tórrida en Estambul, pero ayer sencillamente no tuvo el día. La alternativa más lógica es Heurtel. Mostró su magia por momentos, lideró junto a Poirier la escapada que parecía buena, pero la magia le duró cinco minutos. Se desinfló en el peor momento, y cuando a Thomas a se le seca el río se le seca de verdad. Así que otra posesión final que se juega y falla Llull, en marzo de 2022.

Vaso medio lleno

Sé que el tremendismo es seña de identidad de la parroquia blanca, tan mal acostumbrada estos años, y entiendo que cuesta ver el vaso medio lleno después de perder tres encuentros en cinco días. Pero aquí estamos para bajar al detalle y contextualizar, y no todas las derrotas son iguales. No es lo mismo el respaso del Manresa en Goya el pasado domingo, que puse el grito en el cielo, que caer contra Efes y Maccabi a domicilio en el cara o cruz final, jugando bien al baloncesto. Recordemos que la plantilla será larga pero está en cuadro. Si sumamos las cuatro bajas por lesión al nivel prejubilados de Randolph y Thompkins, resulta que la rotación real a día de hoy es de ocho jugadores.

Con esos ocho se ha dominado durante muy largos tramos de partido a dos equipos top8 Euroliga y se han dejado atrás los problemas de anotación de semanas previas. Yabusele vuelve a carburar como en enero, Deck ha completado su readaptación y hemos recuperado a Hanga y Goss como activos útiles de la rotación. Es decir, que suman más que restan. El equipo nota, eso sí, el bajón de Tavares, que no parece físicamente al 100%, a pesar de lo cual atrapó tres rebotes ofensivos en el último minuto y medio que pudieron ser claves. Sea como fuere, ganando en pista del colista (Panathinaikos) y al Bayern en casa se asegura el segundo puesto. Ganando solo uno se acaba como poco terceros. Más se perdió en Cuba… Dada la merma de nivel del top8 tras la exclusión de los equipos rusos, y pese al socavón del Madrid, no veo muchas excusas para faltar a la cita de Belgrado.

Manresa se lleva los brotes verdes

De un plumazo podó Manresa los posibles brotes verdes del Real Madrid en los últimos 10 días. Derrota dura e inapelable en Goya, recordatorio de que seguimos para los leones, pese a ganarle a Burgos y Asvel, equipos dos ligas por debajo, y de la campanada contra Milán, 7 abajo a tres minutos del final. Y cuidado que el calendario se empina: visitas a Estambul (martes) y Tel Aviv (jueves).

Está el atenuante de las bajas, seis el domingo, que si le sumamos a Randolph, defenestrado por Laso hace semanas, deja una rotación de ocho jugadores útiles. Y con ocho no da precisamente para pasearse por la ACB, y menos frente a Manresa, que no es tercero por casualidad. Pedro Martínez plantó una zona en defensa y retrató toditas las carencias de este Madrid crepuscular, obligándole a mayor protagonismo exterior del que querría Laso. El cortocircuito del backcourt fue de época, y llueve sobre mojado. Los números cantan: siete pérdidas más que asistencias (19 a 12), y no se salvó nadie esta vez: -4 de valoración Heurtel, -4 Núñez, -3 Nigel y -1 Llull. El coah los señaló sutilmente en rueda de prensa: «Para jugar bien todos tienen que sumar, necesitamos tener organización como equipo». ¿Quién organiza? Pues eso…

Hemos escrito ríos de tinta sobre Williams-Goss, apocopado desde que llegó a Madrid, diría que ya irremediablemente. Su bloqueo mental es absoluto, cuesta imaginar una remontada de aquí a final de curso que justifique su permanencia. Los esquemas de Laso necesitan de grandes talentos al timón que improvisen fuera de sistema y resuelvan malos ataques al final de la posesión, Nigel sencillamente no es ese jugador, lo cual no le convierte en un mal jugador. Le he visto jugar en otros equipos europeos (Partizán, Olympiakos y Lokomotiv) y os aseguro que vale, no como estrella Euroliga, tampoco cobra como tal, pero sí con aptitudes para asentarse en la burguesía. Tiene otro año de contrato garantizado pero asumo que el club negociará rescisión en verano (como con Randolph), especialmente al ocupar plaza de extracomunitario. Y asumo también que, igual que con Lapro, veremos su mejor nivel lejos de Goya.

Pero la novedad no es hablar de la salida de NWG, que empezamos a dar casi por segura, sino de la de Heurtel, que ya no descarto tampoco. Cumplió en el primer tercio de curso, incluso con notable, pero cada vez me queda más claro que Laso no se fía de él: -13 el equipo hoy en sus 13 minutos porque, claro, el basket se sigue jugando a dos pistas y él cojea ostensiblemente en una de ellas. Ni siquiera pisó parquet en el último cuarto, pese al apagón del resto de bases, y no es la primera vez. Con 33 años no va a ir a mejor y su salario aumenta en la segunda temporada de contrato (como de 1.5M€ a 2M€ brutos), que no es garantizada: se le puede cortar por una cantidad testimonial. Dos kilos de masa salarial dan para bastante en verano a poco que el mercado ofrezca, así que el club imagino que barajará esa opción seriamente.

Llull, 0/11 triples

El balear, con sus picos de sierra, venía rayando a un nivel homologable las últimas semanas, pero también asumiendo más protagonismo del que seguramente conviene al equipo, en parte por las mencionadas bajas pero en parte también por su propia incapacidad de contenerse. 18 tiros de campo contra Milán en 21 minutos, salió cara pero sentó un precedente peligroso. Y tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió, y de manera escandalosa, con el 0/11 triples contra Manresa, que bien debe ser el récord negativo de la historia de la ACB.

Y el problema no es tanto que Llull falle 11 triples sino que se los casque (acumula 6 de 44 desde la Copa), que siga lanzando en un día claramente aciago, esa patente de corso que le otorga el entrenador para lanzar a discreción. ¿Os imagináis que Heurtel o Goss hubiesen firmado una planilla de tiro así? Yo no, porque al tercer o cuarto fallo ya les hubiese llamado Laso al orden. Solemos decir que Llull «es todo corazón», un intangible que suma a menudo pero resta otras veces. Le cuesta un mundo reprimirse, moderar su juego y bajar revoluciones, seleccionar sus tiros como el jugador secundario que es desde que se rompió la rodilla, que han pasado ya cinco años. Y se junta el hambre con las ganas de comer, porque el técnico tampoco ha sabido canalizarle.

Renovaciones

Marca publicó el viernes que las renovaciones de Llull y Rudy están «encaminadas», cero sorpresa por ahí, ya conocemos al club, pero además DF asegura que la de Causeur idem (si bien es una fuente menos fiable). Resulta difícil, en estas semanas tan grises y ante la perspectiva de otra primavera sin títulos, ilusionarse con la promesa de más «continuismo» en verano y un puesto de escolta que sumaría 107 años.

No es un problema concreto de que siga uno o el otro, que los tres son más o menos aprovechables como reservas de fondo de armario, el problema es que compartan puesto. Sumando tres reservas no juntas un titular pero te suponen un hándicap para ficharlo, que el presupuesto no es infinito. Además, mientras Llull, Rudy y Causeur continúen parece difícil que Laso conceda la alternativa a nuevos exteriores que pueda fichar la directiva y apueste de verdad por ellos.

Tendemos a opinar sobre renovaciones en términos de rendimiento pasado, «se lo merece», «ha dado mucho al club», «siempre en mi equipo», cuando el acto de renovar representa justo lo contrario, no un reconocimiento al pasado sino una apuesta sobre su futuro. Y si queremos competir con el Barca de tú a tú y revertir el ciclo deberíamos empezar a apostar a futuro, liberarnos de una vez de los compromisos sentimentales autoimpuestos.

Y el corazón del Madrid volvió a latir

Es pronto todavía para echar las campanas al vuelo y sacar al paciente de la UCI, podría ser solo un one night stand, pero el corazón del Madrid volvió a latir anoche en Goya. Victoria de carácter contra un rival directo, sabiendo sufrir y anotando más de 90 puntos (con prórroga). Viniendo del lodazal del último mes y medio, música para nuestros oídos.

¿Qué cambió? Por un lado, se racionalizó el uso de la línea de tres. En el primer cuarto, que vio el mejor basket del Madrid desde enero, solo se lanzó dos veces desde más allá del arco. Por comparar: en Belgrado, 48h antes, se chuscaron 37 en 40 minutos. Sé que la ecuación es mas compleja, que influye el tipo de defensa rival, que los triples también pueden estar bien lanzados y sencillamente no entrar, jugador liberado tras una circulación de balón. Pero, siendo honestos, no es el caso del Madrid en las últimas semanas. La mayoría de los lanzamientos exteriores son forzados y tras bote, recurso desesperado a final de una posesión sin ideas, así que el porcentaje es bajo por definición.

Por otro lado, el regreso de Tortuga Deck trajo agüita de mayo: es un animal competitivo y sube una marcha el nivel del equipo en ambos aros. Estando Abalde y especialmente Hanga para los leones, y con Taylor lesionado, la presencia del argentino se antoja capital: 15 puntos sin fallo y 6 rebotes anoche. Pongamos todos una vela por su salud y continuidad.

No estaba de baja, pero otro que regresó figuradamente fue Yabusele, que mantuvo un duelo de enorme nivel con Melli. Llevaba un mes desaparecido, en el diván, minada su confianza por los repasos de Mirotic. Anoche le volvieron a entrar los tiros, varios de ellos en momentos clave, además de una aportación defensiva inmensa. Se fue hasta 35 minutos, todo corazón. Este es el Yabu que se renovó hasta 2025 como ala-pívot titular del proyecto y que no habíamos visto desde la firma.

El cuarto factor fue uno con el que seguramente no contábamos: Nigel Williams-Goss. Venía hecho unos zorros, regañado con el aro y mentalmente bloqueado: su nombre en todas las quinielas de salidas en verano. Sin embargo, anoche mostró una versión muy homologable, con 12 puntos, pocos errores y un valioso trabajo en defensa sobre Delaney. Heurtel enchufó algún tiro de esos suyos, tipo Manolete, pero la ecuación con él no compensaba por el agujero atrás. Los parciales hablan claro: +15 con NWG en pista y -7 con el galo. Son perfiles complementarios y necesitamos a los dos operativos para estar arriba.

Llull de escolta

Que Heurtel sufra atrás no es sorpresa y entra en los cálculos, el que canta un poco es Poirier. Laso se jugó sin pívot los tres últimos minutos de tiempo reglamentario, en los que se remontaron 7 puntos, en lo que me pareció un castigo el pívot francés por su pobre rendimiento defensivo en los minutos previos. Antes, Tavares había sido expulsado por protestar… una vez más.

Se que es una opinión impopular, pero que pueda o no tener razón en su reclamación no justifica que se ponga hecho un basilisco cada vez que falla una canasta. Hace un flaco favor al equipo, ayer casi nos cuesta el partido. Entiendo el corporativismo de la grada, es su papel, pero el de Tavares es mantener la calma, aunque cueste, porque nos va mucho en ello. Si el club considera injusto el trato arbitral y percibe un patrón, que presente una queja formal a la Euroliga… pero Tavares que se controle y cierre el pico, que 3.5 millonacos de salario anual dan para un poco autocontrol.

Y dejo para el final a Llull, cuya chispa anotadora resultó clave en la segunda parte, en las sucesivas pelotas de break de que dispuso Milán, así como en la escapada buena de la prórroga. Asumió muchísimo protagonismo ofensivo, quizá excesivo (18 tiros en 21 minutos), pero no estamos como para sacar el metrónomo: hay que ganar por lo civil o por lo militar, y bien está lo que bien acaba. Me parece clave que tanto en Belgrado (20 puntos) como anoche (otros 20) jugase sus minutos como escolta, o segundo generador desde bote, como prefiráis llamarlo, porque al fin y al cabo no es un dos clásico de lanzar a la salida de los bloqueos, estilo Carroll-Kuric. El caso es que en ambos encuentros estuvo siempre acompañado en pista de Heurtel o Goss, que es el formato en el que Llull a esta edad me parece más interesante y aprovechable. Que dure.

¿Y si no es simplemente un bache?

Es una pena, porque este Madrid despertó ilusión en el primer tercio de curso, tras una aciaga temporada pasada e invertir mucho dinero en la plantilla. No enamoraba por su fluidez pero parecía una roca, líder de todo, ganaba los partidos por aplastamiento, haciendo parecer malos a los rivales. ¿Qué ha pasado con ese equipo? El colapso de un mes a esta parte es preocupante, el Madrid no levanta cabeza y los motivos no resultan evidentes.

Al principio señalábamos a algún jugador, esta carencia de plantilla y aquella necesidad del enésimo fichaje, en función de las fobias y filias de cada tertuliano. Esos análisis explican un pinchazo puntual o una derrota contra el Barca en un final apretado, decidido por detalles, pero no el papelón contra Andorra, Zalgiris, Fenerbahce o Baskonia.

El problema del Madrid ya no parece individual sino colectivo, el equipo se ha desinflado y entrado en barrena, nombres al margen. Falta energía, se percibe en el lenguaje no verbal y se refleja en los números. De apabullar en el rebote cada noche, una de las fortalezas evidentes de la plantilla, directamente vinculada al físico, la intensidad y la concentración, se ha pasado a perder la batalla regularmente: -5 en Kaunas, -3 en Estambul, -4 contra Baskonia… Además, no conseguimos conectar con los interiores y se acaba abusando del triple, con porcentajes bajísimos porque se lanza sin ventaja, con escasa elaboración. Es una bola de nieve.

Ha tenido el equipo 10 días para reagrupar filas y preparar el partido contra Baskonia, escuché a Laso en la previa recalcar lo bien que habían entrenado… Pues no se ha notado, seguimos en encefalograma plano, como si las tres derrotas casi consecutivas contra el Barça hubiesen torpedeado la confianza del equipo.

¿Es acaso un bajón físico? No debería, al menos a simple vista. Laso dispone de la plantilla más larga de Europa y las únicas bajas de Alocén y Causeur. A diferencia del año pasado, se puede permitir rotar y dosificar minutos.

¿El típico bache de diciembre ha llegado este año en febrero? Ojalá, pero esos baches tenían un contexto, como plagas de lesiones o un tramo exigente de calendario. Ninguno de esos atenuantes aplica este curso. Además los baches no duraban tanto, que llevamos ya cinco semanas a la deriva.

Un jugador que refleja el estado del equipo es Yabusele, excelso durante meses, MVP de la Euroliga en enero, y reducido ahora en la intrascendencia. Errático tanto en el tiro como en la toma de decisiones. ¿Relajación tras renovar y asegurarse pastizal hasta 2025? ¿Incómodo por la competencia en el puesto, con el regreso de Randolph y Trey? ¿Apocopado tras sus gatillazos en cadena en los duelos contra Mirotic?

Solemos fijar el análisis en los bases porque es el flanco más evidente para el espectador, el puesto que más tiempo acapara el balón. Y acabamos dando vueltas sobre lo mismo: que si la decepción de Williams-Goss, que si las mandarinas de Llull, que si mi abuela defiende más que Heurtel. Ya, pero si todo el problema fuesen los bases no se habría salido la cadena de forma tan estrepitosa. Hay más, mucho más: Hanga y Poirier no son ni la sombra de comienzo de curso, Deck todavía no carbura y los ala-pívots suplentes (Randolph-Trey) están resultando una pesada hipoteca al regreso de sus lesiones. Casi nos iba mejor con Rudy de cuatro…

La moral está baja, el bache empieza a durar demasiado y surgen dudas razonables. ¿Y si no es solo un bache? Durante la era Laso habíamos dado por supuesto el «gen competitivo» y el ambiente de vestuario, pero este curso se intuyen detalles que chirrían. A saber: el ostracismo y extraña salida de Vukcevic, la gestión de NWG, cuyas mejores actuaciones coincidieron con Chus Mateo en el banquillo, o el veto a Randolph, que hoy jugó unos minutos por pura necesidad, al tener que descartar a Trey.

No diría tanto como que el proyecto está agotado, que a alguno se lo he leído, desgaste tal vez. Laso goza todavía de mucho crédito institucional, lo que no quita para que la temporada se le está haciendo muy larga y, según la carretera se ha empinado, se le marquen las manías, que también las tiene. Abusa de las soluciones del pasado, tanto en la distribución de minutos como en las opciones tácticas. Claramente se desenvolvió mejor el curso pasado en la carestía, lastrada la plantilla por lesiones y fugas, que este en el overbooking. «El paciente sigue ingresado, pendiente de evolución».

Los dos factores que condicionan el mercado del basket europeo

1.- El éxodo del basket ruso

El conflicto en Ucrania parece que va para largo, las sanciones a Rusia seguro, a estas alturas podemos dar por sentado que los clubes rusos no volverán a competir esta temporada en la Euroliga, por mucho que la organización se dejase la puerta entreabierta. Los propios clubes rusos parecen los primeros en asumirlo, por eso están liberando sin rechistar a jugadores bajo contrato. Hackett ya ha fichado por la Virtus y Shengelia apunta a Baskonia. Y esto es solo el comienzo. Al fin y al cabo, ¿para qué iban los clubes rusos a hacerse cargo de esos contratos, carga doble por la devaluación del rublo, si no van a volver a jugar Euroliga este curso (y ya veremos el que viene)?

La desbandada va a ser cojonuda: los jugadores rusos seguramente continúen en su país, la banda del Titanic, pero de los extranjeros no van a quedar ni las raspas. Y, ojo, son tres equipos Euroliga de nivel (los tres en top8), cuya columna vertebral la conforman foráneos, así que hablamos de mucho talento disponible en el mercado con el que no contábamos. De repente hay más jugadores bizcochables y encima a repartir entre menos equipos.

¿Que necesitamos un base? Pues Shabazz Napier, del Zenit, ya recuperado de su lesión y que deslumbrase en pretemporada, no es una mala opción. O Lorenzo Brown, de Unics, tremenda su campaña en Kazán: 17.3 de valoración media. O aún mejor: Kevin Pangos, pasaporte esloveno y sobre quien el Barca no guarda derecho de tanteo. Es hablar por hablar, nombres que os lanzo a boleo, pero ejemplo del impacto potencial que puede tener la fuga de talento de Rusia. Para más inri, aplica la ley de mercado: como sube la oferta (de talento disponible) y baja la demanda (tres equipos menos en la puja), la tendencia de los salarios debería ser a moderarse.

Ahora bien, y antes de que corráis a pajiplantillearos: la posibilidad de fichar de equipos rusos tiene un asterisco importante, y es que el plazo para inscribir jugadores en Euroliga ya ha expirado. ¿Merece la pena contratarles ya y pagarles una ficha completa para competir solo en liga nacional o mejor esperar a verano, hacerles hueco con salidas, arriesgándote a que se escapen? Habría que analizar caso a caso, porque no es lo mismo jugadores europeos (los mencionados Hackett y Shengelia, o Grigonis) que estadounidenses, que están volviendo a su país y me cuesta verlos en mercado para lo que resta de curso.

2.- Contratos pre y post covid

Un factor un poco menos evidente, pero clave en mi opinión, es la carga de contratos precovid en cada plantilla. La crisis económica derivada de la pandemia ha golpeado enormemente a los espectáculos con público, como el basket, resultado de lo cual se ha contenido o retraído la inversión, arrastrando a la baja la media de los salarios de jugadores, incluidas las estrellas.

Hoy se firman salarios más bajos que en 2019, así que la capacidad de mercado de cada club este verano va a estar muy condicionada por la carga de contratos precovid vigentes. Por ejemplo, de entre los grandes salarios del Barca, concentrados en su quinteto, solo Bandon Davies termina contrato este verano (asumo que renovará un poco a la baja), así que la capacidad de moverse en mercado del club va a ser muy limitada, salvo que amplíen presupuesto, que se me antoja difícil en el estado de su cuentas. También es cierto que no necesitan mucho fichaje, tienen la columna vertebral ya construida.

La situación del Madrid es completamente distinta, se ha convertido en el perseguidor y tiene la necesidad de moverse y arriesgar, ya no sirve el continuismo. Y lo tiene a huevo. Este verano terminan contrato seis jugadores (Llull, Rudy, Thompkins, Causeur, Taylor y Heurtel, cuyo segundo año es opcional), varios de ellos saldrán y los que sigan lo harán con total seguridad con un contrato sensiblemente más bajo. Eso significa ahorro, librarte de hipotecas precovid, y mayor margen de maniobra en mercado, incluso manteniendo presupuesto. Porque el mismo dinero ahora cunde más.

¿Que Larkin cobra hoy 3M$ netos y Juancho 7M$? ¡Qué más da! Escucho a menudo el comentario de que si este jugador es muy caro porque ahora cobra mucho. En serio: ¿qué más da? Lo único que refleja un salario es el valor de mercado que tenía el jugador cuando se firmó ese contrato. Si se firmó antes de la pandemia ese valor seguramente haya bajado.

Recordemos que en el valor de mercado entran muchos factores, no solo el propio rendimiento del jugador. Importa su edad, la expectativa de evolución, la carestía o saturación de talento en mercado en su puesto así como el contexto económico. Y este último está claramente a la baja. Resumiendo, que más allá de nombres concretos, si el Madrid mantiene la apuesta económica de este año por la sección de basket tendrá unas cartas inmejorables para rejuvenecer y reforzar la plantilla. Siempre, claro, que sea capaz de desligarse de las hipotecas sentimentales autoimpuestas con los veteranos…

El dilema: ¿qué hacemos con los equipos rusos?

Llevo unos días desconectado de basket, siguiendo las noticias sobre Ucrania, no creo que sea el único. Algunos quizá sepáis que viví cinco años en Moscú, hasta finales de 2017, donde trabajé de corresponsal: guardo amistades allí, así como conocidos en Kiev. Tengo amigos a estas horas cubriendo la guerra a pie de calle, corriendo a resguardarse en el sótano a cada rato. Ya me perdonaréis, pero hoy no voy a hablar del Madrid… pero sí de basket, porque la invasión de Ucrania repercute también en nuestro deporte, planteando dilemas de difícil respuesta.

Antes de nada, recordemos que tres de los siete primeros clasificados de la Euroliga son rusos (Zenit, Unics y CSKA), así que las medidas que se tomen o dejen de tomar tendrán una enorme repercusión en el curso de la competición, que corre el riesgo de quedar desvirtuada.

La invasión militar comenzó en la madrugada del miércoles al jueves y, por precaución, se suspendieron los partidos que involucraban a equipos rusos. La Euroliga se planteó expulsarlos esta temporada: pregunté en mi cuenta de Twitter, a través de una encuesta, y sobre 869 votos el 76.5% se mostró a favor de la expulsión.

Hubo una reunión de los 18 clubes el viernes a mediodía para debatirlo pero la sangre no llegó al río (por ahora). Lo que sí se acordó en su lugar fue obligar a los equipos rusos a jugar en campo neutral sus partidos como local lo que resta de curso, fuera de su país, con el perjuicio económico y competitivo que supone. A Zalgiris, el más beligerante, le pareció insuficiente y rompió la baraja: no competirá más en Rusia esta temporada, asumiendo que se le den por perdidos esos encuentros (va colista, tampoco tiene mucho que perder). Eso sí, la multa económica por ‘no presentado’ dice que no la asume…

En el otro lado, Vatutin, presidente del CSKA, lamenta la decisión: «Nos deja en una posición de desventaja deliberada, privados de nuestros aficionados, condenados a gastos adicionales y ante la imposibilidad de cumplir los compromisos con nuestros patrocinadores“. Recordemos que hace solo cuatro días el club anunciaba el deseadísimo fichaje de Pangos, por un pastizal y que equilibraba su plantilla, apuntalando sus opciones de F4. Eso parece hoy tan lejos…

Restricción de vuelos

Si el escenario ya parecía negativo el viernes para los clubes rusos, su situación aún puede empeorar. Las noticias se suceden, las sanciones al país en todos los ámbitos aumentan cada día y lo aprobado el viernes por la Euroliga puede haber quedado ya obsoleto. El Ministerio de Exteriores español ha anunciado una solicitud para que los equipos deportivos rusos sean excluidos de las competiciones continentales.

Además, la Comisión Europea ha anunciado el cierre del espacio aéreo comunitario para todos los vuelos rusos, a lo que Moscú responderá de forma recíproca, como tiene por costumbre. Es decir, que ningún avión con ‘matrícula’ rusa puede aterrizar en suelo europeo ni sobrevolar su espacio aéreo. Dado el caso, la única alternativa que se me ocurre para que los tres equipos rusos sigan en la Euroliga es que compitan, entrenen y residan hasta mayo en Turquía o Israel (campo neutral y espacio aéreo abierto), abandonado su liga nacional. Casi nada.

Me cuesta posicionarme a favor o en contra de medidas tan drásticas. Me consta que esta cacicada de Putin en Ucrania no tiene un apoyo masivo en la población rusa, a diferencia por ejemplo de la anexión de Crimea. A nuestros ojos pueden parecer operaciones similares, pero no a los de un ruso (en 2014 no se disparó ni una bala). ¿En qué medida tienen que pagar los clubes deportivos de un país y sus deportistas por los delirios belicistas de su presidente? ¿No es mejor que compitan y tengan un altavoz para mostrar su desacuerdo con esta invasión, como el tenista Andrey Rublev, que vetarlos y alimentar el resentimiento? El castigo, además, sentaría un precedente delicado: ¿no se deberían haber tomado medidas similares contra Maccabi en su día? Preguntas complejas para las que no tengo respuesta, ni siquiera una opinión formada. Os leo.

Objeción de conciencia

Por otro lado, en caso de poder seguir compitiendo, los equipos rusos se enfrentan a otro hándicao: la deserción de jugadores extranjeros como acto de objeción de conciencia, especialmente de aquellos procedentes de repúblicas exsoviétivas, más sensibles al expansionismo ruso.

El caso más sonado es el de Shengelia, georgiano: su país mantuvo una breve guerra con Rusia en 2008 que acabó con la pérdida de dos regiones, Osetia y Abjasia, desde entonces repúblicas fantasma. Toko vistió el jueves sus redes sociales de banderas ucranianas y el viernes dijo, entrevistado por un medio georgiano, que dejaba CSKA: «No puedo seguir jugando para el club del Ejército Ruso». No es un apelativo gratuito o un tópico sino la literalidad. CSKA fue creado por el Ejército Rojo en 1924 y, aunque el accionista mayoritario es ahora la empresa Nornickel, controlada por un oligarca afín al Kremlin (Potanin), el Ministerio de Defensa sigue en el accionariado y existe (o existía hasta hace poco, cuando yo vivía allí) la norma de cortesía de que el ministro de Defensa ruso de turno fuese el presidente honorífico del club.

Bien, Shengelia se va y no es el único. El propio CSKA lo ha anunciado este domingo: «Lundberg y Toko han abandonado la disciplina del club, y Grigonis y Voigtmann vuelven a sus respectivos países, lo que supone una violación de los términos del contrato. Sin embargo, CSKA será comprensivo y resolverá su situación cuando se estabilice el escenario político”. Por cierto, antes de que me preguntéis sobre la posibilidad de ficharlos, que os conozco, sabed que el plazo para inscribir nuevos jugadores en Euroliga expiró hace unos días y que, en todo caso, hasta que se resuelva su situación, siguen contractualmente ligados al CSKA.

Toman también las de Villadiego los lituanos del Zenit: Kuzminskas y Gudaitis. Veamos qué hace Xavi Pascual, que entrena allí. El Zenit que, no olvidemos, pertenece a Gazprom, la mayor empresa del país y de mayoría estatal. No descartaría más deserciones en los próximos días, sobre todo de los americanos, que aún no han dicho esta boca es mía, imagino que a la espera de instrucciones de su embajada.

Sea como fuere, podemos convenir que los equipos rusos están heridos de muerte en la presente edición de la Euroliga. Primero que puedan seguir en competición y segundo que, dado el caso, lo harían muy mermados de efectivos. A mí me gusta competir contra los mejores así que siento que se nos queda una Euroliga un poco descafeinada: maldita guerra.