Apocalipsis de temporada

Al calor de las derrotas florecen los análisis lapidarios y apocalípticos sobre el Madrid de baloncesto. La explicación lógica de sumar un mal calendario a una plaga de lesiones es la menos comentada. De repente surgen dudas sobre la calidad de los jugadores.
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– De Prigioni se ha leído que es “el Pepe Sánchez de este año”. ¿No podría ser que, ante la baja de Llull, pasa en pista más minutos de los que su edad recomienda y así su rendimiento se resiente?

Velickovic era el mismísimo Toni Kukoc en noviembre y hoy ya es miembro del club “ni fu ni fa”. Se olvida que el rendimiento de los jóvenes es por defecto irregular. Menos el de Ricky, claro, él es perfecto.

– De Vidal se repite que no vale para el Madrid. La verdad, uno pensaba de él lo mismo cada nueva temporada, que no valía para jugar en un TAU aspirante. Los resultados me desmintieron machaconamente. No tiene porqué no repetirse la historia.

Aunque no hace falta remontarse tan lejos. A comienzo de temporada, se dijo de Bullock que estaba acabado y de Lavrinovic que era un espejismo. El primero está como siempre y el segundo sigue como nunca.

Cuando se anunció el fichaje de Jaric se leyó: “viene a llevárselo crudo”, “es un bluff” o “está de vuelta”. Primero resultó que no venía a “llevárselo crudo”, sino que en realidad había renunciado a 1,3 millones de dólares para poder fichar por el Madrid. Después, tras su notable debut ante Estudiantes, ni estaba de vuelta ni era un bluff.

En deporte, las crisis llegan con mucho ruido pero siempre se van en silencio. El regreso de los lesionados y las bondades del calendario diluirán la crisis blanca en la rutina de la temporada. Las conclusiones apocalípticas, mejor para junio.

Posdata. ¿Ha reparado alguien en la desastrosa ubicación de la cámara principal de TVE en el Estudiantes-Madrid en el modernísimo y televisivo Telefónica Arena? En cuanto alguien de la grada se levantaba no se veía nada la pista.
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No hablo de la típica circustancia del alturucho de turno que tapa con la coronilla una esquina de la pantalla cuando se levanta… ¡Es que no vimos la última jugada del partido, la falta en ataque de Jaric! ¿A lo mejor el defensa del Estu se estaba moviendo y la falta era en defensa? Con TVE la duda siempre es razonable.

Cuestión de glamour

Los titulares, crónicas y fotografías del Madrid-Barça se centran en Ricky Rubio. Sin ir más lejos, El País abre la sección deportiva de su edición impresa con un ‘Ricky se doctora en Vistalegre’. Cabe recordar que el partido se rompió en el segundo cuarto, que coincidió con el paso de Rubio por el banquillo. Fueron los 14 puntos de Fran Vázquez en ese periodo (y la defensa colectiva) los que destrozaron el derbi, pues los 18 tantos de renta azulgrana al descanso eran ya insalvables.

Por supuesto que Ricky brilló en la segunda mitad, por cierto, con un desconocido y esperanzador acierto en el tiro. Pero pongamos los méritos en contexto: eran ya minutos de la basura. Fran Vázquez es feo, gallego y un poco paletito. Es más, renunció a la NBA y a la selección por motivos cuestionables. Como apunta Luis F. López en El Mundo, “no cuenta con prensa afín ni con el patrocinio de ningún lobby”. Pero si él fue la diferencia, él debe ser la noticia, manque pese.

Dos cuerpos de ventaja
Con tres victorias de ventaja (dos más un insalvable basket average), el Barcelona se asegura el primer puesto de la liga regular ACB. Resultados aparte, los azulgrana llevan al Madrid dos cuerpos de ventaja. Para cuando Messina tenga todo el plantel disponible (échenle otro par de meses), el Barcelona llevará ya medio año de trabajo con la plantilla al completo.

Eso son muchos entrenamientos, muchos partidos en la carretera de los que hacen piña… Un hándicap notable, más aún cuando partías con la desventaja de una plantilla ligeramente inferior en talento. Las lesiones son mala suerte, claro, pero también parte del riesgo de fichar veteranos.

Posdata. Para una vez que TVE se vuelca en la promoción de un partido de ACB (abriendo sección deportiva del telediario y todo), resulta el derbi más desequilibrado y aburrido en años. Con semejante resultado, auguro un 2010 muy motociclístico.

La derrota blanca vende más

Tomemos como referencia Marca.com, la web deportiva española con mayor tráfico, punto de encuentro para aficionados de todos los colores, y el número de comentarios en las noticias como termómetro del interés que suscitan.
Sólo hacía una semana, el Madrid había ganado al PE Valencia, tercer clasificado de la ACB, el club de una provincia de 2,5 millones de habitantes. La crónica congregó 78 comentarios. En la siguiente jornada el Madrid pierde en Santiago, ante el Xacobeo, un club que no existía más que en los despachos hace sólo 5 meses. Por lo tanto, con una escasa masa social. La noticia suscita, en sólo 8 horas, 350 comentarios (y subiendo).
Sólo por comparar: la única derrota en la temporada del «galáctico» Barcelona de Xavi Pascual (en Gran Canaria), congregó 152 comentarios.
Posdata. ¿Para cuándo aprobará Messina la contratación de un alero alto? Un alero alto destrozó al Madrid en Polonia (Qyntel Woods, 27 pts.) y la historia se repitió en Santiago tres días después (Vasileiadis, 25 pts.). Dos derrotas en una semana. Comienza a ser un hándicap.

Espectáculo casposo

Sólo han hecho falta unas pocas victorias para retomar la versión soberbia de Lebron James, esa con la que despidió la pasada campaña. Hablo de lo que sucede en la cancha, pero no de baloncesto.

Son los bailes en la cara de rivales en minutos de la basura (pregunten a Joakim Noah). Son las poses calculadas a cámara, las exageradamente efusivas celebraciones de canastas cuando el partido está decidido (siempre a favor, claro). Y desde su banquillo, los ‘becarios’ de los Cavs bailándole el agua. No es show-bussiness, es falta de respeto al rival. Especialmente sangrante a domicilio, pues se hace extensible al público.

El icono presente y futuro de la NBA es un paleto crecido. Lebron compite con Garnett como el rival más despreciable de la Liga. Coincide que ambos llegaron a la NBA directamente desde el instituto, sin pasar por la Universidad… ni por Europa (en Milwaukee hablan maravillas de la madurez de Brandon Jennings). No es una ecuación vinculante, pero algo ayudará.

Sentimientos encontrados

Nada está perdido aún, para algo existen los asesores de imagen. Es una cuestión del producto que la NBA quiera vender. Si la organización da un toque a Lebron para corregir las salidas de pata de banco, significa que le importa y le desagrada. Si se hace la vista gorda o incluso se aplauden dichas actitudes, se estarán legitimando, contribuyendo a exportar una imagen casposa de la competición.

Como aficionado knickerboker, Lebron me produce sentimientos encontrados. El próximo verano se terminan los dos años de penitencia de la franquicia neoyorkina. Wade, Bosh y Joe Jonson están muy bien… Pero Lebron es el único agente libre que garantiza una candidatura instantánea. Sin embargo, tras años acomodado en la estética del perdedor, me cuesta imaginarme convertido en un groupie de Lebron más.

La vida en 30 días

Un reproche al maestro Salaner: Tiene abandonado su blog de elmundo.es desde el 3 de noviembre. Algo así como el cretácico en términos online. Su última entrada reza un (en su día acertado) ‘Sergio, es hora de pensar en volver’. Yo creía lo mismo entonces, la verdad. Pero, pasado un mes, Sergio Rodríguez promedia 15,5 puntos en los últimos 4 partidos. La luz se intuye al final del túnel.
Más importante que los puntos en sí es el que lleguen en minutos de calidad de partidos igualados. Nada que ver con aquella ridícula estadística de minutos de la basura que lucía en Portland y con la que ocasionalmente nos vendía la moto la prensa de bandera. ¿Recuerdan cuando celebrábamos las lesiones de Steve Blake con la ilusión de que Sergio jugase unos minutillos? ¡Qué pena!
El cambio de suerte de Sergio coincide con un repunte de forma (obvio) y con la mayor amplitud de miras de su entrenador en Sacramento, Paul Westphal (aquel que rozó el anillo con los Suns de Barkley en el 93). A falta de estrellas en la plantilla, una de las peores de la competición, el técnico alinea al que mejor juega. Un planteamiento razonable así contado (y no le va nada mal), pero una rareza en la NBA, donde los minutos y los tiros se rigen por el criterio de los salarios. Digamos McMillan…
Con Westphal, la continuidad de Sergio en pista depende de sí mismo, de lo bien que juegue, y eso ya es un triunfo. La piedra está en su tejado.
Posdata: Actualice el blog, don Vicente, que ya ve cómo cambia la vida en un mes.